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Nuevos caminos en la industria del calzado

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PARTE I. INDUSTRIA DEL CALZADO ALMANSEÑA

Capítulo 4. Calzados Coloma en los años 1930

4.3. Nuevos caminos en la industria del calzado

tos de discusión que aparecen en varias revistas sobre la industria del calzado146.

Después de la introducción de los sistemas mecánicos en los pri- meros años del siglo XX, se produjo un aumento de incorporación de la maquinaria en las empresas combinando sistemas mecánicos y semimecá- nicos. A principios de los años treinta, se asistió a un debate en la industria del calzado sobre la conveniencia no sólo de generalizar estos sistemas mecánicos, sino también sobre el beneficio que se podría obtener si se aplicaran los principios de racionalización y de organización del trabajo.

Una de las cuestiones que se planteaban específicamente en la revista La piel y sus industrias (1931, nº 271, p. 3) era si el gran incre- mento del maquinismo, que por un lado introdujo reformas y perfeccio- namiento, pudo afectar de forma negativa por su implantación al trabajo de los hombres. César de Madariaga147 reflexionaba sobre los tipos de trabajos, una vez introducidas las máquinas y distinguía entre trabajos simples, los que se desempeñaban directamente en la máquina y los complejos, aquellos que se ocupaban de vigilar, reparar y ajustar la labor de los mecanismos. Unos y otros debían ser investigados: “El trabajo en la industria moderna, al contrario de lo que se cree no ha ido simpli- ficándose en su conjunto, por la introducción del maquinismo, ni se ha hecho más independiente de las actividades individuales. Al extenderse la aplicación de la maquinaria, lo que se ha hecho es agrupar los tra- bajos en dos tipos generales que requieren funciones distintas, de una parte los trabajos simples, los que tiene lugar al aplicar las máquinas, y de otra, los trabajos complejos que son precisos para vigilar, reparar y ajustar la labor de los mecanismos. Pero al simplificarse los unos, no por eso las operaciones que han de ejecutarse son independientes de las

146 Además de la citada revista La piel y sus industrias, hemos realizado en la Biblioteca Nacional, un ex- haustivo análisis de anuarios del calzado y revistas de referencia en esa época como Racionalización Revista del Instituto Nacional de Racionalización, Revista Internacional del Trabajo, Revista de la Organización Científica del Trabajo, Revista de Ingeniería Industrial, Estudios de Historia Social, Revista de Economía Española.

147 Sobre el impacto del maquinismo en las fábricas y sus efectos en los trabajadores puede consultarse los siguientes autores. Cesar de Madariaga (1934, p. 17), planteaba la estrecha relación entre los hombres y las máquinas y la importancia de la coordinación: “La importancia de la coordinación entre el hombre y la máquina. Para lograr esta coordinación la psicotecnia se propone adaptar el trabajo al trabajador y no el trabajador al trabajo, entonces se logrará el máximo rendimiento económico y social que hoy sólo buscan unos y otros, patrones y obreros, por procedimientos coactivos o descargando en los cauces públicos las aguas residuales”. José Mallart (1933) afirmaba: “El hombre es algo más que una máquina, es una vida

—una vida de categoría superior— cuyas funciones tienden todas a la conservación de su integridad y al aumento de potencial, cuyos actos tienen que proporcionar desarrollo y acrecentamiento de vida física y espiritual…”. Antonio Milán Payá (1958) del Consorcio Milan´s en Madrid, reflexionaba sobre lo siguiente:

Tanto el obrero como la máquina, deben producir constantemente todo lo que su capacidad normal les per- mite… Un minuto perdido en algo que no sea esta producción propiamente dicha, es dinero que se pierde…

Cada obrero debe ocupar el sitio que se le haya asignado y no debe moverse prácticamente del mismo para nada. Su misión es producir zapatos y no debe hacer otra cosa”.

aptitudes personales; por el contrario, se precisa tanto como en el otro caso investigarlos, por simples que sean”.

Con referencia a los beneficios económicos que las empresas ob- tendrían debido a la implantación de la organización científica del traba- jo, no se cuestionaba como algo positivo, si ésta se realizaba de forma gradual. Se planteaba, en este caso, las posibles ventajas de su aplica- ción, desde el punto de vista de los consumidores, en relación a la posi- ble subida de los precios de venta debido a una hipotética superproduc- ción que llevara a almacenar los sobrantes de la producción (De Miguel, 1933): “Hay quien sostiene que las teorías que propugnan la racionali- zación son muy eficaces en los salones de los sabios y las academias de economía social, pero del todo ineficaces en las fábricas. Tal vez, esto es exagerado. Una racionalización prudente y gradual entendemos que no puede ser nunca mala consejera. Un economista alemán emitió no hace mucho la consideración siguiente: si por un par de zapatos merced a una inteligente organización productora puede rebajarse de 12 mar- cos a 10, con ello aumentamos la capacidad adquisitiva del público en 2 marcos que pueden destinarse a otros productos. Cierto es que esta afirmación tiene visos de lógica. Pero empecemos por reconocer que si para alcanzar ese mínimo coste, precisa establecer y hacer funcionar un maquinismo desaforado, que nos asegure una superproducción, halla- remos que de no ser toda ella absorbida por el público, el sobrante que nos quede en el almacén y que debemos malvender para que no se fosi- lice, repercutirá en el coste de lo vendido, y este en lugar de costarnos a 10, nos costará a 14 ó 15” (La piel y sus industrias, 1931, nº 271, p. 3).

Se afirmaba, finalmente que no se renunciaba a los beneficios de la or- ganización científica del trabajo, sí se tenía siempre presente el objetivo de abaratar la vida de las personas y no encarecerla “No renunciamos a los beneficios de una organización científica del trabajo, que incremente la producción. Pero no olvidemos de asegurarnos antes como, donde y a quien, colocaremos aquella. De otra manera todo esfuerzo innovador será estéril y la ola racionalizante contribuiría a encarecer en vez de abaratar la vida” (La piel y sus industrias, 1931, nº 27, p. 3).

En otro artículo de la misma revista, se insistía en la opinión de los fabricantes de calzado sobre la viabilidad, de la producción racional, específicamente, sobre la implantación de la fabricación en serie en la industria del calzado. Se hacía alusión, a que los productores de calzado exponían las ventajas de la fabricación en serie, como posibilidad para disminuir el contingente de gastos no era compatible con la fabricación de zapatos, por la versatilidad de estos, ante las demandas de una moda

cada vez más versátil. Por tanto, se afirmaba, que si el trabajo en serie había dado pruebas de su eficacia en otras industrias y países, ésta no ha- bía logrado convencer a nuestros fabricantes de calzado. “A pesar de que el trabajo en serie ha dado pruebas de su eficacia en otras industrias y países, no ha logrado convencer a nuestros fabricantes de calzado, en su mayoría. Son cosas propias de América solía oírse decir. No obstante los calzados baratos que llegan de Zlin (Checoslovaquia) demuestran que en Europa también es posible fabricar barato y en cantidad148.

Sant March planteaba en su artículo toda una argumentación so- bre los positivo de la producción en serie. Insistía en la idea de que la implantación de una producción racional no implicaba producir calza- dos de clase excesivamente inferior, si se utilizaba “un material mecáni- co de excelente construcción capaz de darnos el máximo rendimiento”.

Reflexionaba sobre la maquinaria, afirmando que para alcanzar buenos resultados era preciso la sustitución de maquinaria anticuada por máqui- nas modernas, que permitiesen a su poseedor trabajar con gastos mucho más reducidos: “La rapidez en la producción diaria es casi dos o tres ve- ces más considerable que la que se obtiene de un utillaje antiguo. Esta producción nada tiene de extraordinaria si se tiene en cuenta el nuevo dispositivo automático del material empleado. Además esas máquinas aptas para un gran rendimiento ahorran espacio y permiten economías de mano de obra todo ello sin causar perjuicio a la calidad irreprocha- ble del trabajo acabado. Las máquinas viejas deben ser desechadas de- finitivamente, puesto que en todo taller constituyen una dificultad para las necesidades, cada día más apremiantes de la fabricación moderna

(La piel y sus industrias. 1931, nº 286, p. 27).

Durante el primer tercio de siglo se fue conformando un marco proteccionista, que destacaba en un primer término por la revitaliza- ción de las exportaciones, durante la Primera Guerra Mundial y por las presiones proteccionistas principalmente en la Dictadura de Primo de Rivera (García Delgado, 1983, 1984; Fraile, 1991). En los años treinta se mostraba claramente la tendencia hacia una completa autarquía. Esto determinó que después del crecimiento experimentado por la industria española, especialmente en los años veinte, comenzase a ralentizarse el desarrollo industrial. Sin embargo, algunas de las industrias que habían crecido bajo la influencia de la Primera Guerra Mundial, consiguieron continuar desarrollándose.

148 La alusión a Thomas Bata y su fábrica de Zlin es constante en todos los artículos de la revista. Véase La piel y sus industrias 1931, nº 286, p. 27.

El proteccionismo sobre los productos nacionales se reflejaba, tam- bién, en la industria del calzado, teniendo como telón de fondo la crisis de los años 30, aparecieron situaciones de conflictividad laboral y por otro lado se sucedieron los cierres de empresas. Una de las cuestiones priorita- rias, que se observaron en estos años, fue la defensa del calzado de cuero.

Esta defensa tuvo como objetivo, mantener algunas empresas a flote y con- seguir una situación más estable. “El cuero, motor de todos los esfuerzos e inquietudes de cuantos intervenimos en la transformación de la piel animal y su acomodamiento a sus industrias, sufre hoy, aparte de la repercusión inevitable del estado económico del mundo, diversas consecuencias de he- chos que le afectan a él solo. La celeridad pasmosa con que los tiempos modernos conciben, implantan o repudian cosas nuevas, ha venido a dar al traste con la estabilidad de multitud de industrias cuyo arraigo tenía- mos por imperecedero” (La piel y sus industrias, 1932, nº 294, p. 3).

La producción del calzado de cuero se convirtió en una seña de identidad del calzado nacional, por parte de los propios productores. En una campaña llevada a cabo por la Cámara de Industria de Curtidos, apa- recieron la imagen de un colegial que trazó sobre un negro encerado la inscripción siguiente: “Principios de higiene. 1º Usar sólo calzado con suela de cuero” (La piel y sus industrias, 1934, nº 317, p. 3). Pero se suce- dieron los artículos y los anuncios en las revistas especializadas en defensa del calzado de cuero. En el editorial de la revista La piel y sus industrias (1934, nº 319, p. 3) se realizaba una panorámica de la situación de crisis mundial “la pesadilla y la zozobra que invaden el mundo, forzosamente ha de repercutir en la atmósfera comercial o industrial de nuestro país” y ter- minaba diciendo “Vea yo como calzas y te diré quién eres”. Otro anuncio

¡Andad!, ¡andad!. Es la salud. Pero andad sobre cuero, porque vuestros pies necesitan respirar” (La piel y sus industrias, 1934, nº 321, p. 3).

En la III Asamblea de la Unión Nacional de Fabricantes de Cal- zado Palma de Mallorca, celebrada el 10 de Noviembre de 1931, en el Salón de sesiones de la Excelentísima Diputación de Palma de Mallorca entre otros asistentes se encontraba Don Ernesto Coloma149 de la Fábrica de Calzados Coloma de Almansa. Así lo contemplaba la revista La piel y sus industrias, en la que aparecía la relación de los asistentes a la Asam- blea, se detallaban las excursiones y festejos que se realizaron y figuraba, además un extracto de los acuerdos tomados: “El 10 de Noviembre se ce-

149 Véase el árbol genealógico de la familia Coloma en la Introducción. Ernesto era hermano de Aniceto Coloma y junto con Herminio, sus otros hermanos y los tres hijos de Aniceto, estuvieron al frente de la empresa a la muerte de este.

lebró el Acto Inaugural de la II Asamblea de la Unión Nacional de Fa- bricantes de Calzado, presidido por el Gobernador Civil de la Provincia y el presidente de de la Excma. Diputación, el Alcalde y el Presidente de la Unión, Don José M. Domínguez Miralles. Entre otras cuestiones se trataron los siguientes temas: los seguros de vida; el control obrero; la exportación, solicitando determinadas medidas al gobierno, a fin de me- jorar la exportación al extranjero; sobre la máquina oficial para medir pieles, control oficial; propaganda del calzado; la unificación o precios mínimos de venta y los plazos máximos de venta. Además se acordó la elección de la Directiva, la designación del Vicepresidente II quedó a designar por Almansa. Asimismo, se convino celebrar una Asamblea cada año y la siguiente realizarla en la localidad de Elda”.

4.4. La organización del trabajo en Calzados Coloma: ¿Una empre-

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