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Los movimientos sociales sobre cuestiones salariales

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PARTE I. INDUSTRIA DEL CALZADO ALMANSEÑA

Capítulo 4. Calzados Coloma en los años 1930

4.2. Los movimientos sociales sobre cuestiones salariales

Tras la guerra civil, la represión se manifestó de forma clara por parte del nuevo régimen, como veremos un poco más adelante, cuando analicemos las razones del cierre de la empresa, en el último capítulo.

Pero hay que destacar, que debido a la represión franquista, desgracia- damente, dos de los miembros de la logia fueron fusilados: José Hernán- dez de la Asunción138 y Gabriel Sánchez Pina.

interrumpido por algunas alzas de corta duración. A partir de 1900 se dio un aumento continuado de salarios que sólo tuvo algunos rellanos pasajeros durante los años de la Primera Guerra Mundial, durante la segunda mitad de la década de 1920, y de nuevo a mediados de la dé- cada siguiente. En el periodo anterior al conflicto de la Guerra Civil nos encontramos con que la información salarial disponible corres- pondiente al sector industrial, se encontraba centralizada por el Insti- tuto de Reformas Sociales.

En este punto surge uno de los problemas en la investigación historiográfica en torno a la fiabilidad de las fuentes, específicamente de los organismos oficiales y cuales son los existentes, por un lado y los que reflejan mejor las realidades sociales, en este caso salariales140.

El Instituto de Reformas Sociales es considerado una fuente que, en palabras de Roldán y García Delgado (1973), “a pesar de sus limitaciones es la que inspira mayor confianza”. Otros autores se muestran más críticos, pues opinan que, en conjunto, “la información oficial adolece hasta 1920 de rigor técnico” en cuanto a estadísticas se refiere, pues los trabajos realizados responden más a “esfuerzos

‘voluntaristas’ del IRS que a una acción coordinada de los poderes públicos, aunque algunos informes presentan un gran valor históri- co”. En realidad, la importancia de esta fuente viene justificada por su exclusividad y por haber servido de referencia a otras publicaciones relevantes del periodo como los Anuarios Estadísticos de España141. La desaparición del Instituto de Reformas Sociales en 1920 conlleva la pérdida de esta fuente estadística salarial procedente de los servi- cios de inspección de trabajo. A partir de 1923, el Ministerio de Tra- bajo se hizo cargo de esta labor y continuó con la publicación de las Memorias de la Inspección General del Trabajo. Sin embargo, en esta nueva etapa, las Memorias no aportan datos referentes a la evolución de los salarios.

140 Aunque también han sido objeto de duras críticas Scholliers, 1989; Bairoch, 1977; Scholliers y Za- magni, 1995. Así, la evolución salarial ha servido como referencia estadística para analizar procesos de convergencia e integración entre distintos mercados, tanto en el interior de los países Boyer (1994) y Collins (1999), asi como en el ámbito internacional: Williamson (1995), Anderson (2001). En otros trabajos, se centran en la desigualdad existente dentro del mercado laboral Betrán y Pons (2004).

141 Según Vilar (2004) la compilación de las estadísticas salariales por parte del IRS procedía de la po- testa que tenía este organismo para realizar las inspecciones de trabajo, con el fin de comprobar el grado de cumplimiento de la normativa laboral. Desde 1907, el IRS comenzó a publicar una serie de memorias que informaban de manera detallada sobre los resultados de las visitas de inspección a industrias de todo tipo repartidas por la geografía española. Son precisamente estas Memorias Generales de la Inspección del Tra- bajo, publicadas con periodicidad anual, las que proporcionan la información salarial más rica y detallada del periodo.

Tabla 10. Salarios–hora masculinos industriales procedentes de las estadísticas de salarios y jornadas de trabajo 1914–1930 (en términos nominales, ptas/hora)

Años Cualificados Peones

1914 0,44 0,30

1920 0,81 0,57

1925 0,97 0,67

1930 0,98 0,60

Fuente: Vilar (2004) y Ministerio de Trabajo, Dirección General de Trabajo (1931)142

Entre 1931 y 1935, las estadísticas salariales disponibles a nivel agregado escasean todavía más, si es posible, que en los años prece- dentes. Los AEE publicados en ese periodo sólo ofrecen datos para Madrid y/o Barcelona procedentes de los Boletines de Estadística Mu- nicipal de ambas capitales de provincia. Por su parte, los Boletines de Estadística del Ministerio de Trabajo siguieron sin ofrecer datos estadísticos salariales y las monografías de Estadísticas de Salarios no tuvieron continuidad a partir de 1930. Después de la Guerra Civil la situación se torna más complicada porque se suceden las reglamen- taciones. Para Vilar (2004) la complejidad de la legislación salarial franquista obliga a considerar dos acepciones diferentes del concepto de salario, dependiendo de la perspectiva de análisis elegida: para el obrero, el salario vendría representado por la cantidad de dinero que recibe en mano y, para el empresario, por el desembolso total que tiene que llevar a cabo por cada empleado. Ambas cuantías, por lo general, no coinciden pero, tras la Guerra Civil, llegaron a ser excepcional- mente dispares. Así, ante la imposibilidad de incrementar los salarios

“oficiales”, debido a la rígida política reglamentaria, los empresarios

—con la complacencia del Estado— trataron de hacer frente a la ca- restía de vida por medio de un complejo sistema de pluses y comple- mentos salariales. La introducción de todas esas partidas desvirtuó el concepto de remuneración salarial por trabajo realizado y lo tiñó de un toque paternalista y pseudo–asistencial. Debido a esta situación, a la hora de buscar fuentes estadísticas salariales en el periodo objeto de estudio, nos encontramos con una doble dificultad: la fiabilidad de los datos y la complejidad del sistema de retribuciones. Precisamente

142 Vilar (2004) plantea que para las ponderaciones se utilizó la población activa industrial masculina procedente de Nicolau (1989). En concreto, para 1914, la distribución de la población activa industrial de 1910. Para 1920 y 1925, la distribución de la población activa industrial de 1920 y, finalmente, para 1930, la facilitada por Nicolau para este mismo año. Argumenta que los salarios para la mano de obra femenina no figuran, porque la muestra era demasiado reducida.

el Reglamento Nacional de Trabajo en la Industria del calzado del 5 de Mayo de 1946, sobre los principios generales en cuanto a retri- bución se planteaba en el artículo 27 “La remuneración del personal de esta industria podrá establecerse sobre la base de salario fijo o de otro sistema de retribución con incentivo que interese al personal en la producción y estimule su rendimiento y eficacia. La retribución que se fija en el presente capítulo, se entenderá mínima y por jornada legal de ocho horas de trabajo. El pago de los salarios se hará por periodos semanales, quincenales o mensuales, según la costumbre ya observada en cada lugar”. En su artículo 33 establecía la distinción de tres zonas en el territorio nacional para la retribución y se distinguían, también diferentes grupos en función del tipo de fabricación. Alba- cete y Almansa se encontraban en el grupo de fabricación mecánica y semimanual; fabricación de cortes, aparados, vira y troquelados de suela y en la zona segunda “La remuneración, según zonas, habrá de abonarse en atención al lugar donde la industria esté enclavada, y se presten, por tanto, los servicios sin mirar el sitio donde su casa central se halle domiciliada, o aquel en que habite cada trabajador por su mayor comodidad y conveniencia”.

Los conflictos laborales no inciden de manera directa en las mo- dificaciones en los tipos o tarifas de salarios, cuya evolución en líneas generales es ascendente hasta 1916. Los aumentos significativos de los salarios reales se produjeron en España de forma generalizada entre 1917 y 1923 y después de 1930, bajo condiciones marcadas por la amenaza del desempleo. Estas mejoras retributivas están marcadas fundamental- mente por promociones individuales.

Uno de los problemas esenciales en la industria del calzado, se centraba en la importancia de la demanda de aumento de salarios, en todas las zonas zapateras españolas. Entre los conflictos motiva- dos por las mejoras salariales, en la huelga de Barcelona, destaca un conflicto de carácter social entre las casas productoras de calzado y sus operarios, en el que se demandaban aumentos de salarios y me- joras en los contratos de trabajo “a pesar de ser los operarios mejor pagados de toda España” (La piel y sus industrias, 1931, nº 270, pp.

27–29). Sin embargo esta situación se fue generalizando en los prin- cipales núcleos zapateros españoles. Y por parte del empresariado se puso una vez más de manifiesto sus temores por ver invadido el país de pieles y de calzado extranjero: “Un peligro ante todo, se nos sugiere, cual nubarrón amenazador que ennegrece en nuestro firma- mento comercial, las fronteras, los litorales. Todo aumento de mano

de obra repercute siempre en el precio de venta del artículo afectado y con ello queda la puerta abierta al competidor que pueda ofrecerlo más barato. Así es, que nosotros —que somos los primeros en de- sear que nuestros obreros sean los mejor pagados del mundo— no podemos disimular nuestra zozobra ante el temor de que tan pronto como nuestro signo monetario alcance una cifra adecuada, veamos nuestro país invadido por un verdadero aluvión de pieles curtidas y calzados extranjeros, que favorecidos por una superior organización mecánica y otros factores, fuercen sin mucho trabajo la débil barrera arancelaria que defiende hoy nuestras industrias de la piel y produz- can un derrumbamiento catastrófico de aquello que a fin de cuentas, es hoy por hoy el pan de vida de obreros y patronos” (La piel y sus industrias. 1931, nº 272, p 3).

Este era el panorama nacional pero los problemas salariales tam- bién afectaban a la industria almanseña143, muy influenciada por las si- tuaciones que se producían en la industria del calzado en el Valle Vina- lopó. La búsqueda sobre informaciones relativas al movimiento obrero nos lleva al 11 de agosto de 1930, en esta fecha, se produjo una huelga en la fábrica de Don Francisco Vera Santos con una plantilla de 130 obreros (datos de 1928), pidiendo una subida de salarios. Dos días antes, el día 9 de agosto, hubo una reunión en el Ayuntamiento a iniciativa del alcalde a la que se citaron al patrono (Francisco Vera) y a la representa- ción obrera. El señor Vera no concurrió, haciéndolo en su nombre Don Juan Arévalo, el cual manifestó que debido a sus órdenes limitadas no podía entrar en discusión conciliadora.

La representación obrera citaba, de nuevo, al empresario, el día 11 por la noche, en donde concurrían todos los patronos zapateros, una representación de la Casa del Pueblo, otra de los huelguistas y distintas personalidades de la población. Tampoco esta reunión dio frutos. El único acuerdo al que se llegó es el de crear una Comisión, compuesta por los vocales obreros y patronos del Comité Paritario. Dicha Comi- sión y el alcalde se trasladaron a Elda para que el Comité Paritario Interlocal de esta localidad interviniera para hallar una solución a la huelga.

El día 13 el Comité Paritario conoció las razones del señor Vera para no ceder a las peticiones de los obreros, diciendo que si se pagaban menos salarios que en Elda era por no estar los obreros especializados

143 Informaciones recogidas en los periódicos locales en el Archivo Municipal de Almansa, archivo de sindicatos en Almansa y trabajos inéditos de la Biblioteca Municipal de Almansa.

como allí. La Sociedad de Zapateros, por su parte, argumentaba que la falta de especialización en Almansa se debía a la emigración de los obre- ros que se solicitaban en otras poblaciones donde se les pagaban mejores sueldos.

El 15 de agosto de 1930 la Sociedad de Zapateros solicitó a la opinión pública apoyo económico para los huelguistas y a tal efecto se creó una Comisión en la Casa del Pueblo que funcionó a partir del día siguiente. No se han encontrado documentos sobre la resolución de este conflicto, pero parece ser que las relaciones trabajadores–empresarios se deterioraron cada vez más. Meses más tarde en noviembre de 1930, se tiene conocimiento de otra huelga, esta vez en la fábrica de Clotilde Sánchez Megías, con una plantilla de mas de 100 trabajadores. El Comi- té Paritario intervino en el conflicto pero el representante de la empresa alegó que con los trabajadores que le restaban en la empresa eran bas- tantes para su desarrollo. La Sociedad de Zapateros, el 21 de noviembre de 1930, pidió a los ciudadanos que nadie se prestase a trabajar en dicha fábrica si se le requería para ello. El 6 de diciembre del mismo año con- tinuaba dicha huelga y tras una reunión del Comité Paritario la repre- sentación empresarial se negó a entrar en negociaciones. La Sociedad de Zapateros denunciaba que la clase patronal se reunió cuando se produjo una huelga, en referencia a la que tuvo lugar en la fábrica de Francisco Coloma.

El 25 de Noviembre de 1931 las Sociedades de la Construcción del Calzado de Elche, Elda, Monovar, Petrel, Sax, Almansa, Villena, Cocentaina y Vall de Uxó afectas a la UGT, pidieron urgentemente la necesidad de un contrato colectivo de trabajo que regulase las condicio- nes de trabajo y salarios. En representación de la delegación almanseña firmó el manifiesto Miguel Bueno.

La arbitrariedad reinaba en los sueldos de las distintas especiali- dades que constituían la industria del calzado, los patronos en las épocas de crisis modificaban los salarios sin más criterio que el de su propia vo- luntad. Las condiciones de trabajo variaban en proporciones considera- bles frente a otras poblaciones como Elda o Elche; y en la propia Alman- sa una misma especialidad era retribuida con una diferencia de más de un 30%. En estas condiciones era el obrero quien resultaba perjudicado pues, o se sometía a las condiciones producidas por una época de crisis que facilitaban a los patronos poder reducir los jornales, o buscaban en otras localidades un medio que les proporcionara trabajo, llevándole de uno a otro centro productor y siempre con perjuicio de las condiciones de que había disfrutado con anterioridad.

Fueron, precisamente, las condiciones laborales el motivo prin- cipal que llevaron a los representantes obreros de la Unión General de Trabajadores a pedir y a reivindicar unas bases mediante la fijación de salarios mínimos y la regulación de jornales que garantizasen las condi- ciones básicas. Dichas bases fueron presentadas a los patronos, quienes tras estudiarlas las desaprobaron. La UGT sometió el caso al Comité Pa- ritario de la Industria, con sede en Elche pero con Jurisdicción en otros pueblos de la zona entre los que estaba Almansa.

La Ley de Contratos de Trabajo se promulgó en ese mismo año, pero esto no hizo que cesasen los conflictos entre los obreros y los em- presarios. Así, una vez instaurado el contrato de trabajo, los empresarios boicotearon las mejoras obtenidas por los trabajadores. En la Fábrica de Eduardo Gascón Rasó, donde trabajaban alrededor de 70 trabajadores, se producían problemas al no aceptar los obreros las bases salariales propuestas por éste, que estaban por debajo de las fijadas por la ley, llegando, por ello, al cierre de la fábrica y la concesión de ésta a los obreros, quienes la gestionaron para reunir los medios económicos sufi- cientes para poder continuar con la producción pero, fracasaron en su in- tento. Entre 1931 y 1933 se produjeron consecutivos cierres de fábricas como consecuencia de la implantación del contrato de trabajo. En febre- ro de 1933 la Sociedad de Zapateros denunciaba el chantaje empresarial de que eran objeto los obreros de la industria del calzado a quienes se les prometía pan y trabajo a condición de renunciar al derecho de aso- ciación. Se hacían eco de la contradicción de que esos empresarios de ideología republicano radical no acataran las mejoras proletarias que las leyes de la República imponían. Por su parte, la Sociedad de Zapateros advertía que no estaba dispuesta a renunciar a estas mejoras ni a sus de- rechos, advirtiendo que si era preciso, estas mejoras podrían ser defen- didas, mediante una revolución violenta. En la tabla siguiente aparece la evolución seguida por los salarios entre 1927 y 1945 en Mallorca, y a continuación figura la tabla de los salarios que se percibían en la fábrica de los Coloma, apareciendo recogidos en una nómina de la empresa del año 1939144. Entre estas dos tablas se pueden apreciar las diferencias existentes entre ellas.

144 Insistimos en que recogemos esta nómina por su significación, por ser la única de la que disponemos.

Al no existir archivo de empresa no hemos podido localizar ninguna otra nómina anterior a esta de 1939, advertimos, por tanto los sesgos, que debido a la Guerra Civil, esta tiene, no sólo en cuanto a los salarios, sino fundamentalmente al número de trabajadores y trabajadoras en el cómputo global, así como la repre- sentatividad numérica en cada una de las secciones.

Tabla 11. Jornales medios, en pesetas, de los zapateros fabriles y artesanos en Mallorca, 1927–1945

Años Zapateros fabriles Zapateros artesanos

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

1927 7,75 4,25 5,50

1928 7,75 4,25 5,50

1929 7,75 4,25 5,50

1930 7,75 4,25 5,50

1931 6,00 3,75 6,00 3,25

1932 6,25 3,75 6,25 3,13

1933 6,25 3,75 6,25 3,13

1934 6,25 3,75 6,25 3,13

1935 6,25 3,75 6,25 3,13

1936 6,25 3,75 6,25 3,13

1937 6,25 3,75 6,25 3,13

1938 8,00 3,75 6,25 3,13

1939 7,00 4,50

1940 8,60 5,75

1941 8,00

1942 7,50 5,50

1943 7,50 5,50

1945 7,50 5,50

Fuente: Escartín (2003, p. 329)

Tabla 12. Trabajadores de la fábrica Coloma en las diferentes secciones y salarios en 1939

Secciones Trabajadores por secciones

Jornal en pesetas Hombres Mujeres

Sección patrones 3 De 9 a 6,5

Almacén de piel 11 De 8,5 a 6.5 De 7 a 4

Sección de hormas 3 De 8 a 5,5

Sección corte 57 De 7,5 a 4

Sección de guarnecido 104 De 5,5 a 4

Sección suela 36 De 9 a 5 De 7 a 4

Sección mecánica 6 De 9,5 a 6,5

Sección de montado 71 De 9,5 a 4,5 4

Sección de desvirado 32 De 9 a 5

Sección finisaje 47 De 5 a 4

Sección limpieza y embalado 4 De 9 a 6,5

Almacén de calzado 4 De 7,5 a 7 4

Oficinas nóminas 4 De 8 a 6,5

Oficinas notas 13 De 8 a 6,5

Otros 7 De 8,5 a 6,5 4

Total 402

Fuente: Elaboración propia a partir de la nómina de Calzados Coloma 1939

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