PARTE I. INDUSTRIA DEL CALZADO ALMANSEÑA
Capítulo 2. Las condiciones de trabajo y vida
3.2. OCT versus Racionalización
Uno de los términos que aparece en muchos de los escritos re- lacionados con la OCT es el término racionalización (D´Ocon, 1927;
Cruz, García, Andújar, 1985; Kern, Schumann, 1988). Weber (1983, 1993) acuñó este término refiriéndose a la tendencia que consideraba más significativa de la Edad Moderna, la creciente racionalización de la acción y de las instituciones sociales, es decir, un giro desde las orien- taciones tradicionales, en las que la gente acepta la sabiduría del pasado como guía hacia el futuro y se esforzaba por seguir el camino de sus antepasados hacia orientaciones más lógicas en las que la gente evalúa las consecuencias de un acto para decidir cómo comportarse113.
Este término resulta confuso al utilizarse sinónimamente al de organización científica. José Mallart (1942, p. 39) argumentaba que “en
112 Según la doctrina administrativa de Fayol las operaciones de una empresa se pueden repartir en seis grupos de Funciones esenciales: 1: operaciones técnicas; 2: operaciones comerciales; 3: operaciones finan- cieras; 4: operaciones de seguridad; 5: operaciones de contabilidad y 6: operaciones administrativas.
113 El concepto de “Racionalización” hace referencia al modo en que las sociedades occidentales —y, en mayor o menor medida, todas las sociedades del planeta— han venido siendo sometidas a un proceso de ordenamiento y sistematización, con el objetivo de hacer predecible y controlable la vida del hombre.
Este proceso se hace manifiesto en por lo menos tres ámbitos de la vida humana: a nivel de las imágenes del mundo en las que se ha venido produciendo lo que Max Weber llamó una “desmitificación de la vida”, es decir, una creciente “secularización” de las creencias y los valores; a nivel de la acción colectiva, en donde la política, la economía, el derecho y demás instituciones de la vida pública se han convertido en organizacio- nes tecnocráticas; y a nivel de la acción individual, en donde el estilo de vida personal se orienta de acuerdo a patrones funcionales de producción y consumo. (Serrano, 1994).
la organización industrial había cosas tan mal dispuestas que ni siquie- ra necesitaban el concurso de la ciencia para ser objetos de grandes perfeccionamientos, sino que bastaba simplemente usar el raciocinio”.
Afirmaba que se conseguiría aplicando los conocimientos científicos que habían pasado ya a ser dominio generalizado y que podían ser váli- dos para su adaptación a nuevas organizaciones sin necesidad de inves- tigaciones especiales.
Por el mero hecho de aplicar métodos racionales, se decía que se organizaba científicamente. Como la ciencia del trabajo y la ciencia de la organización no estaban formadas, algunos pensaban que llamar a los nuevos métodos racionalización era suficiente, mientras las ciencias sociales del trabajo y de la organización no aportaran más elementos114. Según José Mallart y Cutó, con todo este movimiento se producía un proceso de mejora de la organización práctica iniciada por Taylor y, a su vez, se estimulaba el desarrollo de la verdadera organización científica.
Para Gilbreth, “la organización científica era un arte fundado en una ciencia, es decir, sobre un conocimiento adquirido sistemáticamente, procediendo con medida” (Gilbreth, 1923).
Según todo esto, inicialmente, en 1927, la racionalización apa- recía como un grado de organización precientífica, que había que esta- blecer para alcanzar la organización científica propiamente dicha. Mau- ro, en esos años presidente del Comité Internacional de Organización Científica, entendía que la racionalización constituía una transforma- ción continua y compleja a la vez de la economía, pero diferenciaba en ella dos tipos: 1º: la racionalización de las empresas, que se refiere a los métodos aplicados en el interior de la fábrica, y 2º: la racionalización fuera de la empresa o racionalización económica. Mauro afirmaba que la organización científica del trabajo se correspondería con el primer tipo y el segundo sería la racionalización de la economía en su conjunto.
Sin embargo, en la memoria final de la Conferencia Económica Internacional de 1927, se le atribuyó un concepto más amplio, compren- diendo todo el movimiento dirigido a la mejora de los métodos de trabajo y de procesos de actuación en todos los sectores donde fuera posible obtener una máxima eficiencia y economía de tiempo y de esfuerzo de materias. Finalmente, así definieron la racionalización: “Entendemos por racionalización los métodos de técnica y organización destinados a con-
114 Conceptos recogidos de la Terminología de organización científica del Trabajo (1962) y de Termino- logía inglés–español de organización científica del Trabajo (1958) del Instituto Nacional de Racionalización del Trabajo.
seguir el mínimo de pérdida de esfuerzo y material. La racionalización comprende la organización científica del trabajo, la tipificación de ma- teriales y de los productos, la simplificación de procedimientos, así como las mejoras de los métodos de transporte y de venta” (Mallart, 1942, p.
43). En las conclusiones de la Conferencia se consideraba que uno de los principales factores de aumento de rendimiento, de mejora de las condi- ciones de trabajo y de abaratamiento de los precios de coste, debía bus- carse en la organización racional de la producción y de la distribución.
Landauer, por su parte, decía que la racionalización era la inte- gral de la organización científica, en el sentido de extensión de ésta en el plano nacional e internacional. De forma similar se expresaba Paul Devinat en una conferencia celebrada en Madrid en 1928 por el Comité Nacional de Organización Científica del Trabajo. César de Madariaga, fundador del Comité Español de Organización Científica, se refería a la organización científica como aquello que comprendía fundamental- mente problemas relacionados con el factor humano y, por otro lado, la racionalización dirigida a resolver los problemas de organización de carácter económico y material (Mallart, 1942, p. 43).
José Mallart y Cutó concluía, refiriéndose a los dos conceptos, que el término racionalización se relacionaba con el sentido de organi- zación nacional e internacional. La Organización Científica estaría di- rigida a la organización interior de la fábrica o empresa, pero no podía tampoco desentenderse de los factores de carácter general que actuaran en un determinado país y en el mundo porque, según Mallart, “se pre- senta con comportamiento similar a un organismo celular dentro del gran organismo mundial de la vida económica y social”115. Los métodos empleados en las empresas deberían tener correspondencia con los mé- todos utilizados por los países o el conjunto de países.
A continuación, exponemos las definiciones que en 1937 adoptó la Comisión consultiva de la OCT y que fueron admitidas por los dife- rentes Comités Nacionales de Organización Científica (Mallart, 1942, pp. 52–53):
La Dirección Científica es el conjunto de actividades coordina- das y continuadas mediante las cuales es conducida toda empresa, todo servicio o administración tanto públicos como privados, que se funda en principios y métodos resultantes de una investigación científica.
115 Con esta afirmación, una vez más, se reflejan algunas teorías clásicas de la sociología que comparaban la sociedad con un organismo vivo donde cada órgano cumplía una función para el buen funcionamiento general, entre ellos Spencer y Comte. (Mallart, 1942, p. 45).
La Organización Científica del Trabajo es el conjunto de activi- dades coordinadas que tiene por objeto establecer y mantener la disposi- ción óptima del trabajo en toda empresa, todo servicio o administración tanto públicos como privados, y que están fundadas en principios y mé- todos obtenidos mediante investigación científica.
Sobre la racionalización, distinguían entre Racionalización en senti- do más estricto, como toda acción reformadora que tiende, en toda empresa, en todo servicio o administración tanto públicos como privados, a sustituir las prácticas rutinarias y antiguas por medios y métodos fundados en un razonamiento sistemático. Y, la Racionalización en el sentido más extenso, como una acción reformadora que tiende a aplicar, en la conducción de las actividades colectivas de las grandes ocupaciones económicas y sociales, los medios y los métodos fundados en el razonamiento sistemático.