III) Aproximación narrativa a los colectivos
1) David White (Agitprop) y la frontera silenciada
La entrevista con David White ilustra la distancia (discursiva y epistémica) que suele mediar entre los artistas estadounidenses y la frontera. Luego de 28 minutos de entrevista aparece el nombre de Tijuana por primera vez, en relación con las ciudades con que San Diego se compara constantemente, en un fragmento citado anteriormente: Regionally, people think more of L. A. and Tijuana as being cultural centers and then San Diego is sort of like this jump-over spot (ver § II.4.2). Al preguntarle sobre artistas que cruzan la frontera, así como su experiencia personal, White tuvo dificultades para formular su respuesta: “I think there are some artists but it’s not… um… Yeah, I don’t know, it’s a difficult question. It’s almost like an individual basis, some people have strong connections, some people have no connection…” (White [entrevista], 2012). Las dificultades continúan en la siguiente tanda de preguntas y respuestas:
For example—you. Have you been invited to events in Tijuana?
WHITE: For a little while we were trying to work at La Casa de la Zona [sic], and for a while now and then we had some programming at Agitprop that was in relation with La Casa, but they changed directors… it didn’t seem to materialize.
Why don’t artists cross the border? Is it for fear, is it for money?
WHITE: Um, yeah I, ahem, I don’t know, yeah. This one is hard for me to say,
‘cause it’s more—more individual—depends on what the person is trying to get out of being an artist.
And what do you think about presenting in Tijuana? Would you like it?
WHITE: About presenting there? I mean—I think it’d… be great, I would, you know, I’d like to do something… something more down there, I mean just in terms of… my focus I—you know that I’ve been in UCSD for the last three years… just my focus has been more up here but it would be great to engage there (White, entrevista, 2012).
La respuesta sobre eventos en Tijuana es la más fluida; White afirma haber intentado colaborar con la Casa de la Zona [sic], que puede referirse a Casa de la Nueve o a Casa del Túnel, dos espacios culturales independientes en Tijuana. Es interesante descubrir que efectivamente hay numerosos artistas en San Diego que establecen algún nexo o contacto con sus contrapartes tijuanenses, pero dichas colaboraciones no han sido constantes en el tiempo (plasmado en la frase for a little while, que White usa en dos ocasiones), por lo que
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su influencia en las dinámicas de los campos artísticos es mínima.56 Lo que es más, tal parece que la colaboración con la Casa sólo quedó en un proyecto, por lo que respecta a la frase it didn’t seem to materialize. Al responder la pregunta sobre el cruce de los artistas, White tiene dificultades nuevamente, expresadas en las exclamaciones um y ahem, el uso de yeah más como muletilla que como respuesta y el gran número de pausas, aunque expresamente menciona la dificultad que le toma responder (This one is hard for me to say, que hace eco a la frase it’s a difficult question anteriormente citada). White se enfrenta con escollos y vacíos discursivos, de tal forma que sus nociones sobre la frontera y la ciudad vecina se muestran borrosas, si aparecen. Esta pudiera ser una manifestación del sentimiento de culpa que algunos estadounidenses sienten en cuanto a las interacciones con México, y en todo caso muestra cómo un régimen discursivo oculta la presencia de su
“otro”, incluso cuando las intenciones del interlocutor sean buenas. El silenciamiento de la frontera comienza en el lenguaje que la expresa. Una parte de su respuesta podría servir para las conclusiones de esta investigación: it’s more—more individual—depends on what the person is trying to get out of being an artist (quizás solo faltaría añadir: “y de la frontera”). Sin embargo, en la siguiente respuesta regresan los escollos: I mean—I think it’d… be great… Antes de comprometerse con la enunciación de un proyecto concreto (I would, you know, I’d like to do something… something more down there, I mean just in terms of…), White cambia la estrategia y busca explicar la falta de interacción (you know that I’ve been in UCSD for the last three years…), con el tono de una apología.
Más adelante, al preguntarle si la distancia es uno de los factores que inhibe el cruce, White respondió que es posible pues, en las galerías de UCSD, el mayor problema que enferentan es que asista gente desde otros sitios de San Diego a La Jolla, al norte de la ciudad, donde se encuentra UCSD. White llega a afirmar que algunos nunca pasan del centro de San Diego (White, entrevista, 2012). Es significativo que los otros entrevistados que también viven en San Diego (Graham, Wallace, Díaz y Sánchez) coincidieron en obervar este grado alto de segregación socioespacial en la ciudad, y en cierta medida las percepciones de los habitantes en ambos lados de la frontera (ver § II.3.1) reflejan lo que
56 Aquí no podemos olvidar el caso de Caltranzit, un proyecto de Mark Oliver a mediados de la década pasada que consistió de “a collaboration between various artists living in Tijuana (Yonke Art, La Línea, The Bookleggers) and San Diego”, cuyo objetivo era “to find ways to intersect our communities, as well as to open alternative spaces for dialogue through collaborative projects” (Oliver, s.f.).
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Zygmunt Bauman llama “el renacer del localismo”: “Los miedos contemporáneos, típicamente ‘urbanos’, a diferencia de aquellos que antaño condujeron a la construcción de las ciudades, se concentran en el ‘enemigo interior’. […] Los muros que antes rodeaban la ciudad ahora la cruzan y se entrecruzan en varias direcciones” (2001: 65). Esto resuena con el concepto de fronteras internas de Ongay (2010: 22, 33-34), si bien en el contexto de Tijuana-San Diego no podemos afirmar que los recursos, como asegura Bauman, son simplemente “empleados contra el conciudadano indeseado más que contra los ejércitos extranjeros, los salteadores de caminos, los merodeadores y otros peligros desconocidos que aguardaban más allá de los portales” (2001: 65). La “deuda histórica” que tiene San Diego con la mlitarización y la marina, las realidades más visibles de Operation Gatekeeper, la industria turística siempre en operación, y el estilo de vida “cotidiano” de los sandieguinos en oposición al relativo grado de marginación en comunidades al sur del condado se yuxtaponen en un mismo espacio urbano.
Resulta interesante contrastar esta crítica con el comentario de Yohanna Jaramillo sobre los espacios culturales en Tijuana: “están todos en el lado norte, en el centro, porque es el Cecut, el Río, todas las instituciones están ahí, culturales […] las comunidades que se abarcaban eran las cercanas a nosotros, pero se olvidó todo el este, y el mismo tijuanense se negaba, no sé por qué, a ver de que esa Tijuana existía porque eran los de afuera, no eran los tijuanenses reales… Y llego allá y veo que, pues hay toda una vida” (entrevista, 2012).
A través de su experiencia en los talleres itinerantes que realizó en colonias del este de Tijuana, Jaramillo descubrió que hay poblaciones que “radican allá”, como estudiantes universitarios que van a la UABC, en Otay, y rara vez bajan al centro. Para Jaramillo, “es como ir a otra ciudad” (entrevista, 2012). La segregación socioespacial es un fenómeno común en ambas ciudades, las cuales han adquirido ya dimensiones considerables. En última instancia, parece mostrar que los tijuanenses tienden a reproducir la discriminación que los estadounidenses, en particular los californianos, ejercen sobre los fuereños, sobre todo en relación con una ciudad de contrastes silenciosos como San Diego.
Como se ha mencionado anteriormente, el establecimiento de una reading series bilingüe dista mucho de ser un proyecto concreto en Agitprop. Sin embargo, a lo largo de 2012 Graham ha buscado dar espacio a autores de habla hispana, aunque otros criterios de selección parecen ser su prestigio como autores y si son fluidos en inglés. Así, el dos de
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junio de 2012, se presentó el nuevo número de Zyzzyva Magazine y el proyecto Radio Ambulante del peruano-estadounidense Daniel Alarcón, así como lecturas de John Gibler, Alarcón y Cristina Rivera Garza. El 20 de julio del mismo año, dentro de la Summer Salon Reading Series (curada por Graham, White y otros) del SDMA, leyeron sus poemas Omar Pimienta y John Pluecker. Hay definitivamente una búsqueda de Graham por una interacción binacional, y para ello abogan por la gestión cultural y la organización de eventos, aunque una obra artística bilingüe o binacional dista mucho de ser uno de los objetivos de Agitprop.