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Desempleo sin prestación

6. Ámbito laboral

6.1. Acceso al mercado laboral

6.1.2. Desempleo sin prestación

largo es el periodo de desempleo, menores son las probabilidades de re- versibilidad de la situación y más fácilmente se puede tender a la cronifica- ción del mismo. En el ámbito económico, el hecho de superar los dos años de desempleo en España implica la pérdida de la prestación por de- sempleo, en el caso de que se haya podido acceder a ella durante el perio- do anterior. Por otro lado, el desgaste psicológico que supone un tiempo de espera tan largo ha sido constatado también en varios estudios realiza- dos. Como en muchas aproximaciones cualitativas se ha podido mostrar, se derivan del fenómeno del desempleo de larga duración un sinfín de si- tuaciones relacionadas con la precariedad social o directamente con pro- cesos de exclusión.

6.1.3. Subempleo

La exclusión en el espacio del acceso al mercado laboral se puede dar también de forma parcial, es decir, en la medida en que las personas se en- cuentren desempleadas una parte de su jornada laboral. La XVI.aConferen- cia Internacional de Estadísticos del Trabajo (Ginebra, 1998) define una ca- tegoría de subempleo dentro de la ocupación por insuficiencia de horas de trabajo. A partir de esta definición, en la EPA se consideran subempleados por insuficiencia de horas de trabajo a los «ocupados que desean trabajar más horas, que están disponibles para hacerlo y cuyas horas efectivas de tra- bajo en la semana de referencia son inferiores a las horas semanales que ha- bitualmente trabajan los ocupados a tiempo completo en la rama de activi- dad en la que el subempleado tiene su empleo principal»

(http://www.ines.es/daco/daco43/notaepa.htm). Esta misma definición es la que hemos tomado como referencia para la elaboración del indicador de Subempleo. No debemos confundir el subempleo con el empleo a tiempo par- cial. La diferencia entre ambos reside, básicamente, en que el subempleo se construye sobre la base de la voluntad y disponibilidad de trabajar más horas, mientras que el empleo a tiempo parcial puede ser buscado. Por otro lado, hay que advertir que a menudo se ha venido utilizando el concepto de subem- pleo para referirse a empleos en condiciones altamente precarias o hasta irregulares. En nuestro caso, hemos preferido mantener el uso del concepto que establece la EPA y recoger todas estas otras situaciones bajo el concepto de precariedad, evitando así el uso confuso de ambos términos.

6.1.4. Descualificación

La Descualificación hace referencia sobre todo a dos fenómenos deriva- dos de los cambios en el sistema productivo. El primero de ellos lo confor- man los procesos de reestructuración económica y tecnologización. La tec- nologización del empleo, la innovación tecnológica permanente que

caracteriza el actual modo de producción, conduce a una necesidad de reci- claje y formación permanente de los trabajadores. Ello puede acarrear dos tipos de exclusión del mercado laboral: la que puede derivarse de la pérdi- da de validez de las calificaciones para los trabajadores que intentan acceder al mercado laboral después de haberse encontrado fuera de él por un pe- riodo de tiempo o que intentan insertarse por primera vez, y la originada por la expulsión de los trabajadores que envejecen y que el mercado decide que no merece la pena recualificar. Estos procesos tienen que ver con los cam- bios en las necesidades formativas exigidas por el mercado y el desplaza- miento de algunos colectivos hacia nuevos tipos de analfabetismo: el analfa- betismo digital y el analfabetismo tecnológico. La rapidez con la que se

consolidan estos cambios y las necesidades formativas que se asocian a ellos introduce una nueva ruptura social que se ha venido denominando la bre- cha digital. «La brecha digital no sólo existe entre sociedades, sino que tam- bién se manifiesta dentro de éstas. Todos los datos disponibles indican que la utilización de Internet se encuentra estratificada. Es mucho más común en jóvenes, hombres, habitantes del medio urbano y personas con niveles superiores de formación e ingresos [...]. En la Unión Europea, sólo el 25%

de los internautas son mujeres» (OIT, 2002). Estos procesos afectan de un modo especialmente intenso a la reestructuración del empleo, introducien- do un nuevo elemento de fragmentación.

El segundo de los fenómenos derivados de los cambios en el sistema productivo al que se vinculan los procesos de descualificación es el incre- mento de las calificaciones exigidas. Este incremento continuado tiene como consecuencia directa la descualificación de los asalariados/as. Tal como se expone en el ámbito formativo, si bien en estos últimos años ha au- mentado el número de calificaciones en términos generales, este incremen- to no se ha traducido en una ampliación equivalente de las oportunidades laborales. En términos de inserción laboral, las calificaciones pierden de ese modo valor específico. Con todo, a pesar de la importancia de este fenóme- no para explicar la expulsión o exclusión de muchos colectivos del mercado laboral, no disponemos de datos que lo ilustren. Se trata de un indicador di- fícil de construir en términos cuantitativos, pero que en cambio puede for- mar parte más fácilmente de un análisis cualitativo.

6.1.5. Imposibilitación

Si bien la exclusión en el acceso al mercado laboral se da habitual- mente a partir del momento en que los individuos manifiestan su voluntad de acceder a un empleo, y es en ese proceso de búsqueda de empleo cuan- do son rechazados por el mercado, también puede darse el caso de una ex- clusión institucional previa a la entrada en el mercado de trabajo. Ésta se vincula normalmente a cuestiones relacionadas con la salud. Un claro ejem- plo de ello lo constituyen las personas que son declaradas incapacitadas para trabajar por discapacidades o enfermedades crónicas graves (físicas o mentales). En este caso son las instituciones públicas quienes deciden que estas personas no pueden acceder al mercado laboral. En otro plano, no ne- cesariamente institucional, encontramos también procesos de expulsión o de retiro del mercado laboral, sean éstos temporales o permanentes, rela- cionados con aspectos sociosanitarios. Dichos procesos no tienen por qué comportar una incapacitación, aunque sí conllevan una exclusión del mer- cado laboral.

Éstos son los aspectos que se abordaron en este factor de exclusión re- lacionado con la incapacidad para trabajar, ya sea ésta a priori o surgida a lo largo de la trayectoria laboral, bien sea temporal o permanente, reconocida institucionalmente o no.

Incapacidad. En este caso concreto se establece un vínculo directo en- tre elementos sociosanitarios y la exclusión del mercado laboral, con lo que se pueden interpretar los datos como representativos de un colectivo que padece una doble exclusión (por ello, serán también tratados en el ámbito sociosanitario). El indicador concreto relativo a incapacidad que hemos po- dido construir sobre la base de los datos existentes (provenientes de la EPA) se refiere a las personas que se encontraban en situación de incapacidad permanente en el año anterior a la entrevista. La incapacidad permanente es la «situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tra- tamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta re- ducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capaci- dad laboral, dando lugar a distintos grados de incapacidad» (Guía Laboral y de Asuntos Sociales 2002, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2002). Di- cha incapacidad puede tener distintos grados en función de las reducciones anatómicas o funcionales sufridas por los trabajadores 10. En el indicador construido a partir de los datos de la EPA se recogen, en principio, todas las tipologías de incapacidad permanente.

Abandono del trabajo anterior por enfermedad o discapacidad propia. Aun- que la relación de este indicador con la exclusión social no es tan clara como en el caso anterior, aquí también se establece un vínculo directo en- tre factores sociosanitarios y laborales. En este caso nos referimos a situa- ciones de precariedad sociosanitaria que han conllevado un retiro del mercado de trabajo sin que necesariamente éste haya ido acompañado del proceso institucional de reconocimiento de una incapacidad. En este sen- tido, es necesario aclarar que con este indicador no pretendemos recoger

10. Las tipologías establecidas por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de incapacidad permanente son: a) incapacidad permanente parcial para la profesión habitual: es aquella inca- pacidad que, sin alcanzar el grado total, ocasione al trabajador una disminución no inferior al 33% en el rendimiento normal para dicha profesión, sin impedirle la realización de tareas fun- damentales de la misma; b) incapacidad permanente total para la profesión habitual: es la que inhabilita al trabajador para la realización de todas las tareas o de las fundamentales, de dicha profesión; c) incapacidad permanente absoluta para todo trabajo: es aquella que inhabilita por completo al trabajador para toda profesión u oficio; y d) gran invalidez: es la situación de un tra- bajador afectado de incapacidad permanente que necesita la asistencia de otra persona para lle- var a cabo los actos más esenciales de la vida.

datos referentes a bajas laborales por enfermedad, sino a situaciones más extremas, en las que la enfermedad o discapacidad (temporal o perma- nente) ha conducido a la salida del mercado laboral. Este indicador es fundamental para recoger los casos en los que la enfermedad o discapaci- dad padecida no da derecho a la obtención de la incapacidad permanente y del subsidio que la acompaña (bien sea por mayor levedad respecto del mínimo exigido o por su temporalidad), puesto que, como se ha venido demostrando en distintos estudios cualitativos, la reinserción en el merca- do laboral se hace especialmente ardua después de periodos más o menos largos de inactividad. Asimismo, la explotación realizada a partir de los da- tos del PHOGUE nos muestra una gran relación entre el desempleo de larga duración y el abandono del trabajo anterior por enfermedad o disca- pacidad propia.