PARA ENTENDER LA DISCRIMINACIÓN LABORAL DE LOS INMIGRANTES
8. DISCURSOS DE LOS AGENTES LABORALES SOBRE LOS INMIGRANTES 48
8.2. Discursos basados en diferencias culturales
58) Hemos estudiado como se produce esta “asimilación cultural” de los niños y niñas marroquíes en la escuela española en COLECTIVO IOÉ, La educación intercultural a prueba, Laboratorio de Estudios Interculturales de la Universidad de Granada, Granada, 1996.
59) La ley de inmigración aprobada en el Parlamento en enero de 2000, e inmediatamente cuestionada por el gobierno del Partido Popular tras las elecciones de marzo del mismo año, representó un avance en el reconocimiento de los derechos de los inmigrantes en relación a la anterior ley de 1985.
60) Ver CONTRERAS, J. (Comp.), Los retos de la inmigración. Racismo y pluriculturalidad, Talasa, Madrid, 1994.
relación a los inmigrantes. Todos los agentes estudiados se refieren a esta forma de exclusión que tiene múltiples manifestaciones: leyes discriminatorias, dificultades burocrá-ticas para obtener la documentación, información insuficiente, controles policiales, etc.
En nuestros Grupos de Discusión hemos detectado hasta seis formas de entender la relación ente la cultura autóctona y las culturas de los trabajadores extranjeros. Las presentamos primero en esquema, con la misma estructura de complementariedad/confrontación del punto anterior.
Cuadro 9
POSICIONES DISCURSIVAS
EN TORNO A LA DIFERENCIA CULTURAL
Diferencias en relación a los trabajadores inmigrantes
Naciones CULTURAS Clases
Relación entre las diferencias Complementariedad (inclusión) Espacio intermedio (ambivalencia)
Confrontación
• Convivencia intercultural: Esta posición plantea el valor positivo de la convivencia entre culturas diversas como factor de mutuo enriquecimiento. Ello implica no solo respetar las costumbres y tradiciones de los otros sino relativizar la propia cultura y entender que el intercambio puede ser beneficioso para ambos. En nuestros Grupos de Discusión sólo aparecen apuntes sueltos en esta dirección, sin dar lugar a un discurso consistente y articulado.
61) PORTES Y ZHOU han denominado asimilación segmentada a la forma de inserción laboral que es habitual entre los jóvenes de la segunda generación de inmigrantes en Norteamérica (¡25 millones de personas!). Tal expresión quiere decir que los jóvenes inmigrantes utilizan múltiples vías de inserción en la sociedad, no sólo el modo de vida normalizado (del “blanco anglosajón”) o el gueto, sino también la entrada en subculturas sociolaborales amplias apoyadas en una comunidad étnica: “Los hijos de los inmigrantes no blancos no siempre tienen la oportunidad de acceder a la sociedad de la clase media blanca, sea cual sea su nivel de cualificación. Unirse a esos círculos autóctonos puede ser u billete para una permanente subordinación y desventaja. En cambio, guarecerse en la propia comunidad étnica, en tales circunstancias, puede no ser un síntoma de escapismo sino la mejor estrategia para capitalizar unas capacidades y recursos personales que, si no, quedan inutilizados”. PORTES, A. Y ZHOU, M., The New Second Generation: Segmented Assimilation and its Variants among Post-1965 Immigrant Youth, Russell Sage Foundation, Working Paper 34, New York, 1993.
• Antirracismo militante: Ante los comportamientos “racistas” y/o la explotación económica de que son objeto los inmigrantes, un sector menor de trabajadores autóctonos plantea la necesidad de desarrollar una oposición más intensa y de denuncia de tales actos.
En especial, los sindicatos deberían promover esta actitud reivindicativa de apoyo a los inmigrantes, no sólo porque defienden la unidad de los trabajadores sino porque los brotes de xenofobia pueden alimentar el racismo de la extrema derecha.
• Coexistencia multicultural: En este caso el respeto de las culturas diferentes no pasa de aceptar una mera yuxtaposición pacífica entre ellas. No se rechazan pero tampoco se valoran positivamente, lo que da pie a formas de “asimilación segmentada” que, en el caso de una sociedad polarizada como la española, puede tener efectos ambivalentes: por un lado, se recluye a los inmigrantes en espacios acotados (redes al estilo de los restaurantes chinos) lo que impide su integración igualitaria en la sociedad (la “igualdad de oportunidades” con los autóctonos); por otro, se facilita una forma diferencial de inserción, junto a otras, tal como ha ocurrido con algunas minorías de inmigrantes en Estados Unidos61.
• Racismo cultural: Esta posición, de la que aparecen muchos indicios en nuestros Grupos de Discusión, presupone que las culturas son universos cerrados e inmodificables en sus rasgos fundamentales. Además, existen culturas mutuamente incompatibles, que no pueden coexistir pacíficamente (el paradigma interno es la cultura gitana, el externo el Islám). Desde la propia cultura se define a las otras -mejor, a algunas de ellas- como
“cerradas”, lo que las convierte en inferiores o atrasadas. En consecuencia, la convivencia con colectivos pertenecientes a estas culturas sólo puede saldarse con la asimilación (que se comporten como nosotros) o con la segregación más absoluta.
• Racismo obrero (normalización): Este discurso, desplegado principalmente por el sector de asalariados cuyas condiciones de trabajo son relativamente satisfactorias, construye su identidad en torno a la “normalidad” vigente. El trabajador responsable, moderado e integrado se contrapone a los grupos “asociales” (ladrones, sucios, violentos, etc.
calificativos que algunos aplican en nuestros grupos a inmigrantes norteafricanos) que no se adaptan a las costumbres vigentes en España. Desde estos presupuestos las culturas
“diferentes” no pueden reclamar el respeto a sus normas porque la convivencia social depende de que todos acatemos la misma ley, cuyo origen y representatividad no se ponen en cuestión. De este modo, al identificar normalidad y racionalidad, se convierte la diferencia cultural en anomalía que es preciso reprimir y/o educar.
62) No disponemos de estudios recientes sobre empleo sumergido a nivel estatal, por lo que hacemos la estimación promediando los resultados obtenidos en dos macroencuestas aplicadas en 1985 por el Ministerio de Economía y en 1993 por la fundación FOESSA. Ver MURO, J. y otros, Análisis de las condiciones de vida y trabajo en España, Ministerio de Economía y Hacienda, Madrid, 1988; y JUÁREZ, M. (Dir.), V Informe sociológico sobre
• Cosmopolitismo etnocéntrico (modernización): Esta posición aparece connotada en diversos apuntes de los empresarios que plantean la necesidad de disciplinar a los asalariados menos cualificados (tanto autóctonos como inmigrantes) para que sean cumplidores en su trabajo. Las pautas burguesas de comportamiento (entre ellas, la laboriosidad y el orden, pero también el talante abierto, racional y moderado) crean un tipo de ciudadano cosmopolita para el que las diferencias fundamentales no se establecen entre sujetos de uno u otro país, sino entre grupos con distinto grado de civilización o asunción de la “modernidad”. Este discurso moderno atraviesa las diferencias nacionales y se identifica con las clases “cultas” de cualquier procedencia, a la vez que desprecia y desconfía de las clases inferiores (que deben ser objeto de educación, disciplina y represión). En el caso de ciertos colectivos inmigrantes (en especial los seguidores del islám, a la que se considera antimoderna), esta posición está en contra de aceptarlos en España, no tanto por su condición de extranjeros sino por su carácter “peligroso”.