PARA ENTENDER LA DISCRIMINACIÓN LABORAL DE LOS INMIGRANTES
8. DISCURSOS DE LOS AGENTES LABORALES SOBRE LOS INMIGRANTES 48
8.1. Discursos basados en la diferencia nacional
53) Las máximas expresiones históricas de nacionalismo excluyente en España fueron la depuración o “limpieza étnica” de judíos y musulmanes entre los siglos XV y XVII, y la colonización de las culturas hispano-americanas, que implicó también un desplome demográfico de la población autóctona. Ver DOMÍNGUEZ, A., El Antiguo Régimen: los Reyes Católicos y los Austrias, Alianza Universidad, Madrid, 1975, vol. III; y SÁNCHEZ ALBORNOZ, N., “Evolución demográfica: catástrofe y recuperación”, en Historia Universal SALVAT, Barcelona, 1989, vol. XX, págs. 2539-2547.
54) Para una visión de conjunto de las políticas migratorias por países, ver KUBAT, D., (Ed.), The Politics of Migration Policies, Centre for Migration Studies, New York, 1993; y CORNELIUS, W., MARTIN, Ph. Y HOLLIFIELD, J.F., Controlling Immigration: a global perspective, Stanford University Press, Stanford, California, 1995.
55) La distinción de los inmigrantes en legales e ilegales es construida administrativamente ya que según varíen los requisitos necesarios para acceder a la documentación los porcentajes de ambas categorías se ven modificados.
En especial, el permiso de trabajo, que es la principal condición exigida, resulta difícil de conseguir para aquellos inmigrantes poco cualificados que se ubican en las categorías laborales más bajas de la construcción y la hostelería donde existen altos índices de economía sumergida. En estos casos el sumergimiento laboral y la falta de documentación para residir legalmente en el país se refuerzan mutuamente. Ver COLECTIVO IOÉ, “Les ‘sans papiers’ en Espagne”, en L’Evénement Européenn, Nº 11, Seuil, Paris, 1990.
56) Ver apartado 7.2.
Los Estados-nación han sido históricamente un dispositivo fundamental para asegurar la cohesión y armonización política de las diferencias sociales. Sin embargo, el recurso a la común identidad nacional (variable a lo largo del tiempo) se ha obtenido al alto precio de aplanar las diferencias entre los autóctonos y provocar la exclusión de los extranjeros, sobre todo de aquellos que más se alejaban del modelo normativo estatal53. Al interior de cada Estado se establece una línea divisoria entre nacionales y extranjeros que tiene dos componentes, uno jurídico-político y otro ideológico.
En el ámbito jurídico, mientras los autóctonos son por principio y para toda la vida ciudadanos de derecho, los extranjeros están sometidos a diversas restricciones. La residencia es un don o permiso graciable del Estado que se establece en base a condiciones precisas, como el sistema de cupos, y es revocable (incluso si se procede a la “nacionalización” del extranjero). Las políticas de inmigración varían según los países oscilando entre la segregación, la asimilación y la convivencia intercultural54. La forma de segregación más patente es mantener a los inmigrantes fuera de la ley55, pero hay otras formas de segregación ordenada de los inmigrantes -o de una parte de ellos- como la política suiza de inmigrantes temporeros (permisos inferiores a nueve meses), figura legal que acaba de introducirse en España56.
A nivel ideológico, la nacionalidad introduce una discontinuidad entre autóctonos e inmigrantes que deriva frecuentemente en actitudes de prevención y xenofobia. No obstante, aunque los Estados-nación siguen siendo un foco central de los debates políticos y su fuerza ideológica se demuestra con el surgimiento del nacionalismo en muchas áreas del planeta, existen otros factores que reducen su funcionalidad y significación como referente de identidad colectiva:
por una parte, el tradicional sentimiento de unidad de la clase trabajadora (el “internacionalismo obrero”) o la defensa más reciente de la universalidad de los derechos humanos; por otra, la mundialización de la economía y la creciente circulación de capitales, mercancías y personas entre los países. La conjunción de estos factores pone en crisis el modelo tradicional de identidad nacional y favorece la aparición de nuevas formas de gestión política, más basadas en la territorialidad (la ciudadanía) y la aceptación del pluralismo cultural. En particular, el debate
57) Para BALIBAR, la ciudadanía moderna, en tanto derecho universal a la política, surgió de una proposición insurreccional durante la revolución francesa (1789), por lo que puede ser reconducida a esa radicalidad inicial superando las restricciones nacionalistas. BALIBAR, E., Les frontières de la démocratie, (ver el capítulo titulado
“Citoyenneté et nationalité”), La Découverte, Paris, 1992, págs. 99-168.
sobre las relaciones entre nacionalidad y ciudadanía se ha desarrollado ampliamente en los últimos años57.
La diferencia nacional está muy presente en los discursos de los grupos estudiados y es la principal clave que tienen los autóctonos para entender a los inmigrantes. Las posiciones detectadas van desde el nacionalismo abierto de orientación “obrerista” al racismo fascista, pasando por todas las gamas intermedias. De las siete posiciones que recogemos en el Cuadro 8, sólo dos plantean las diferencias nacionales como subordinadas a una ciudadanía universal que inspiraría una relación igualitaria y mutuamente enriquecedora entre las naciones. En todos los demás casos está presente la ideología de la preferencia nacional según la cual antes están “los de casa” que “los que vienen de fuera”.
Teniendo en cuenta que las diversas posiciones se han ido recogiendo a lo largo del presente informe, ahora sólo vamos a presentarlas de forma sintética, primero en un Cuadro y después mediante una breve definición de cada una de ellas. El Cuadro que sigue está estructurado en base a dos coordenadas:
1) Las filas distinguen el tipo de relación entre las naciones, ya sea de complementariedad (inclusión de los inmigrantes) o de confrontación (exclusión), así como el espacio intermedio de ambivalencia en relación a los ciudadanos de otra nacionalidad.
2) Las columnas permiten ver la vinculación de los discursos “nacionales” con las otras dos categorías que hemos considerado relevantes en nuestro análisis (la cultura y la clase social).
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Cuadro 8
POSICIONES DISCURSIVAS
EN TORNO A LA DIFERENCIA NACIONAL
Diferencias en relación a los trabajadores inmigrantes
Culturas NACIONES Clases
Relación entre las diferencias Complementariedad (inclusión) Espacio intermedio (ambivalencia)
Confrontación
• Universalismo meritocrático: esta posición defiende la primacía de los derechos universales del hombre “moderno” sobre los derechos nacionales. Sin embargo, al no cuestionar el modelo económico vigente, se convierte de la mano de algunos empresarios de orientación neoliberal en la ideología cultural adecuada para una economía-mundo capitalista que necesita disolver aquellos particularismos que se oponen a la generalización de la libertad mercantil, entre ellos el proteccionismo de los Estados- nación. Se proclama la libertad de oportunidades y el establecimiento de una inserción social basada en los méritos de cada uno, dentro del marco de la libre competencia (meritocracia). En relación a los trabajadores inmigrantes, este discurso sirve para
legitimar el acceso y la libre circulación de la mano de obra extranjera en España.
• Internacionalismo obrero: como la posición anterior, se entiende que los estados nacionales sólo se justifican si contribuyen a promover y defender una ciudadanía de carácter universal, pero esta vez basada en el en el protagonismo y la solidaridad de los trabajadores de todo el mundo. Este planteamiento, esbozado por una minoría de asalariados autóctonos -sobre todo en la reunión de afiliados sindicales-, supone una crítica global de cualquier forma de discriminación de los inmigrantes basada en la ideología de la preferencia nacional, así como una apuesta por construir un frente común de los trabajadores asalariados (autóctonos e inmigrantes, en España y a nivel internacional) para defenderse de los abusos de los empresarios.
• Nacionalismo progresista: este discurso es desplegado por algunos asalariados y empresarios que no se sienten especialmente afectados por la inmigración extranjera. Por una parte, defienden la preferencia de los nacionales sobre los extranjeros a la hora de definir las grandes líneas de la política migratoria; por otra, adoptan una actitud progresista hacia los inmigrantes mediante cupos anuales controlados, medidas de integración social de los que ya están en España, etc. Desde la confianza en el papel integrador del Estado, se defiende la solidaridad internacional pero supeditada a ser solidarios en primer lugar con “los de casa”.
• Nacionalismo proteccionista del “pobre blanco”: esta posición aparece con fuerza entre los asalariados autóctonos que se encuentran afectados negativamente por el proceso de precarización del mercado de trabajo. Comparten lo fundamental del discurso anterior (prioridad de los autóctonos, deber del Estado de asegurar su protección), si bien su descontento por una situación laboral en constante deterioro se desplaza en contra de los trabajadores inmigrantes a los que ven como competidores, en especial si están en situación ilegal y se prestan a trabajar en condiciones muy por debajo de las que aceptan los españoles (sin contrato, salarios más bajos, prolongación arbitraria del horario laboral, etc.).
• Nacionalismo proteccionista del pequeño empresario: posición similar a la anterior pero defendida por muchos pequeños empresarios y trabajadores por cuenta propia de los sectores estudiados (construcción y hostelería). Los competidores ahora son las grandes empresas (nacionales y transnacionales) y las pequeñas empresas promovidas por inmigrantes; en el primer caso se solicita del Estado que proteja a los pequeños productores autóctonos con medidas especiales; en el segundo, que impida el acceso al mercado de trabajo español a aquellos profesionales y empleadores extranjeros que pretendan competir con los autóctonos.
• Nacionalismo fascista: la diferencia nacional, asociada a diferencias culturales (“moros”) o fenotípicas (“negros”), sirve de excusa para justificar una más intensa explotación y segregación de personas procedentes de otros países, a los que se trata como inferiores.
Algunos trabajadores autóctonos califican de “fascistas” a los empresarios que adoptan esta actitud hacia los inmigrantes.
• Discriminación institucional: con esta expresión nos referimos a los comportamientos discriminatorios que tienen lugar en el funcionamiento ordinario de la administración en
58) Hemos estudiado como se produce esta “asimilación cultural” de los niños y niñas marroquíes en la escuela española en COLECTIVO IOÉ, La educación intercultural a prueba, Laboratorio de Estudios Interculturales de la Universidad de Granada, Granada, 1996.
59) La ley de inmigración aprobada en el Parlamento en enero de 2000, e inmediatamente cuestionada por el gobierno del Partido Popular tras las elecciones de marzo del mismo año, representó un avance en el reconocimiento de los derechos de los inmigrantes en relación a la anterior ley de 1985.
60) Ver CONTRERAS, J. (Comp.), Los retos de la inmigración. Racismo y pluriculturalidad, Talasa, Madrid, 1994.
relación a los inmigrantes. Todos los agentes estudiados se refieren a esta forma de exclusión que tiene múltiples manifestaciones: leyes discriminatorias, dificultades burocrá-ticas para obtener la documentación, información insuficiente, controles policiales, etc.