1. Panorama de la inmigración
1.3. Tendencia de las variables demográficas de los extranjeros
1.3.1. Los efectos de la estructura por edad
Recientemente se ha mostrado cómo el aporte de la inmigra- ción está detrás del suave repunte que muestra el crecimiento vegetativo de España en los últimos cuatro años (Izquierdo y López 2003). La instalación de extranjeros en las ciudades y pue- blos ha ayudado al cambio de tendencia que ha registrado la nata- lidad. Llegan, se casan y tienen hijos; el dinamismo que surge de su joven estructura etaria hace que su impacto en el resto de las variables demográficas se amplifique. La mitad de los extranjeros tiene entre 20 y 39 años (51,7% en enero de 2003), o lo que es lo mismo, uno de cada dos extranjeros es una persona adulta joven, mientras que tan sólo el 2,2% de los extranjeros extracomunita- rios tiene más de 64 años. Entre los españoles, la proporción de adultos jóvenes baja al 32% y la de mayores sube al 17,8%.
Los efectos demográficos de esta particular estructura por edad, por otro lado muy común en las poblaciones migrantes, han sido ampliamente comentados tanto por los expertos como en los medios de comunicación. La contribución de la población extranjera en la natalidad ha sido valorada por el propio Instituto Nacional de Estadística que, al presentar los datos ofi- ciales del Movimiento Natural de Población de 2003, anunció que «la tasa de fecundidad se eleva hasta el 1,3 y alcanza el valor más alto desde 1993» y reconoció que el «incremento total de nacimientos se debió, en parte, a la fertilidad de las madres extranjeras, que va en aumento».15 Tal es así que, en su última proyección oficial de la población, asume que «el incremento demográfico español se deberá fundamentalmente a la inmigra- ción, que también influirá al alza en las cifras de nacimientos y que se ha constituido en el rasgo más sobresaliente de la actual coyuntura demográfica».16
Lo que queda implícito en esta valoración es la comparación de la potencialidad de las dos estructuras, la de los españoles y la de los extranjeros (v. gráficos 1.9 a y b). La concentración de la población femenina extranjera en las edades fértiles sobrepasa las dos terceras partes y va en aumento, es decir, dos de cada tres mujeres extranjeras están en edad reproductiva.17
Por otro lado, mientras aumenta el número de extranjeras en edad fértil, las cohortes de mujeres españolas muestran una ten- dencia descendente. La causa de la disminución del número de mujeres españolas en edad fértil se remonta al descenso de la natalidad de mediados de los años setenta; desde entonces los nacimientos descendieron cada año hasta mediados de los noventa. En total, los nacimientos se redujeron un 46% entre 1975 y 1996.
15Instituto Nacional de Estadística. Notas de Prensa. 28 de junio de 2004.
Movimiento Natural de la Población. La cursiva es nuestra. En realidad se refieren a la fecundidadde las extranjeras.
16 Instituto Nacional de Estadística. Notas de Prensa. 13 agosto de 2004.
Proyecciones de la población de España calculadas a partir del censo de 2001.
17El 69% de las mujeres extranjeras tienen entre 15 y 49 años. Entre las extranjeras no comunitarias (84% de las extranjeras de 15-49 años) el porcentaje sube al 75%. Datos a 1 de enero de 2003.
GRÁFICO 1.9: España 1-1-2003. Pirámide de la población total, según nacionalidad
a) Números absolutos
b) Números relativos
Fuente:Instituto Nacional de Estadística. Estadística de variaciones residenciales.
Las mujeres que nacieron en 1975 tienen ahora 29 o 30 años, en plena edad reproductiva (la edad media de la fecundidad fue de 31 años en 2003), de forma que el número de españolas en edad fértil tenderá a reducirse en los próximos años.18 El menor tamaño de sus cohortes hará descender el volumen de mujeres en edad fértil, y aún seguirá descendiendo por lo menos 10 años más, hasta que comiencen a incorporarse las mujeres nacidas en 1996, año en el que comenzó una sostenida recuperación del número de nacimientos. Pero entonces, como se verá más adelante, entre las mujeres que se incorporen al grupo de mujeres en edad fértil ya habrá hijas de inmigrantes extranjeras.
Son estos efectos de estructura los que están detrás del aporte de la inmigración a la dinámica demográfica. Buena parte de estas mujeres extranjeras ha llegado en los últimos cuatro años, de forma que muchas de ellas aún no han tenido hijos en España;
primero será necesario que consoliden su instalación, consigan papeles, vivienda y piensen en formar familia.
Como sabemos, la pirámide de edad de los españoles es una pirámide envejecida, afortunadamente cada vez llegan más per- sonas a las edades superiores de la pirámide y además ha mejora- do la esperanza de vida de los que llegan a esas edades, con lo que podrán disfrutar de más años de retiro, siempre que cuenten con salud. El problema, como hemos visto, es que las generaciones de menores no crecen, o por lo menos no lo hacen con suficiente ímpetu y, en consecuencia, el crecimiento vegetativo es práctica- mente nulo. No hay desarrollo demográfico si solamente aumen- ta la esperanza de vida mientras la fecundidad se mantiene baja (no se recupera).
Es éste uno de los aspectos que mayor acuerdo concita entre los expertos. Si bien la mayoría sostiene que la inmigra- ción no soluciona a largo plazo los problemas del envejeci- miento, todos coinciden en valorarla como una ayuda que ami- nora los efectos sobre la carga de jubilados por cada 100 trabajadores.
18Este descenso ya ha comenzado; su número dejó de crecer en 1999 y entre enero de 2001 y diciembre de 2003 el número de españolas de 15-49 años disminuyó un 0,4%.
Además, la dinámica demográfica de los extranjeros favorece el crecimiento, no sólo por la incorporación de los nuevos inmi- grantes, sino también por su estructura etaria. Si en los próximos años desciende la intensidad migratoria (hipótesis bastante posi- ble, dado que no es fácil que se mantenga una intensidad migra- toria tan alta como la alcanzada en los primeros cuatro años del siglo XX), la tendencia de su crecimiento vegetativo ayudará a mantener en cierta medida su aporte al crecimiento total.
Actualmente, el aporte del saldo vegetativo (nacimientos menos defunciones) de la población extranjera alcanza un volu- men de cerca de 45.000 personas al año (frente a las 11.500 de los españoles), ha aumentado un 160% en estos cuatro últimos años y ya supone entre el 70 y el 80% del crecimiento vegetativo total de España (datos de 2002 y 2003). Su tendencia refleja el incre- mento de los nacimientos de madres extranjeras que, en vista de la joven estructura por edad de la intensa migración que ha lle- gado en los últimos cuatro años, acelerará su aumento en el futu- ro inmediato. Así lo hace prever su comportamiento nupcial.
Veamos más de cerca los componentes de este aporte.