3. Contextos de llegada e instalación
3.1.1. Inmigración y población extranjera: número,
3.1.1.3. El paso del tiempo, factor de diversificación
vengo de una ciudad del norte de Marruecos [...] Esa ciudad, todo el mundo, toda la emigración que se ha ido de esa ciudad ha ido para Inglaterra o para Holanda, pero sobre todo para Inglaterra- Londres. Hoy en día Londres, todo migrante es de [...], un pueblo de al lado de Tánger. Yo siempre he soñado ir a Holanda o Inglaterra. En Holanda tenía a mis primos y a toda mi familia. Pero la única forma era entrar por España y luego cruzar a Holanda.
Hombre marroquí, Barcelona (BARMARH01)
3.1.1.3. El paso del tiempo, factor de diversificación
po. La llegada de personas procedentes del extranjero no ha sido uni- forme ni para el conjunto estatal ni para cada una de las comunida- des autónomas. El paso del tiempo pone y quita contextos de asenta- miento. Como ejemplo basta con observar los datos sobre la distribución de los extranjeros en cada una de las regiones y su por- centaje sobre la población total. Utilicemos dos periodos: hace algo más de una década (1991) y el actual con los últimos datos disponibles (2003). Existen coincidencias, pero también aparecen novedades.
Los espacios en los que el peso de los extranjeros era más importante en 1991 son identificados con los existentes en 2003.
Illes Balears (2,4), Comunidad de Madrid (2,3) y Canarias (2,1) son los únicos que rebasan el 2,0% en este porcentaje para 1991.
Se sitúan en torno al 1,0% la Comunidad Valenciana (1,4), Cataluña (1,0) y Andalucía (0,9). El eje Mediterráneo-Atlántico sur-Centro es históricamente la zona básica de instalación de la población foránea. Estas comunidades conforman los territorios que por antonomasia han elegido los extranjeros para residir en la península. Veamos los datos en el cuadro 3.2 para tener una panorámica general y establecer una importante identificación.
El detalle de las cifras permite aproximarnos a clasificar cuatro nuevos contextos. Región de Murcia, La Rioja, Comunidad Foral de Navarra y Aragón, que se instauran como nuevos espacios migrato- rios (a los que es posible que se añada la región de Castilla-La Mancha en muy poco tiempo). Los porcentajes de población extranjera eran mínimos para estas comunidades en 1991. Se situa- ban entre el 0,3 y el 0,5% de extranjeros con respecto a su población total. En 2003 aparecen configurados como relevantes regiones de afluencia. ¿Qué es lo que ha pasado durante ese periodo de tiempo?
En primera instancia destaca, por supuesto, la intensificación gene- ral de los flujos migratorios de extranjeros en toda España. En 2003 el número de extranjeros multiplica por siete su valor con respecto a los existentes en 1991. O, por decirlo de otra forma, si de 1981 a 1991 el flujo anual de extranjeros se situaba en torno a las 12.000 personas, en la década siguiente, la que va de 1991 a 2003, ese flujo es aproximadamente de 230.000 extranjeros al año.4En segundo
4 Es preciso observar estos datos con cautela. La modificación que la Ley de Extranjería introdujo en el año 2000 con respecto al empadronamiento para la obten-
lugar, esa aceleración en la llegada de extranjeros introdujo una cierta diversificación en los lugares de instalación. El resultado es la aparición de esos nuevos territorios migratorios.
Ahora bien, ¿en qué momento se convierten la Región de Murcia, La Rioja, Comunidad Foral de Navarra y Aragón en comu- nidades de importante presencia migratoria? Analizando las varia- ciones según los datos del padrón municipal en tres periodos: 1981-
ción de derechos básicos como la sanidad y la educación empaña las estadísticas refe- rentes a cifras anteriores a esa fecha. Seguramente en el conjunto estatal había más per- sonas extranjeras que las realmente empadronadas. El padrón comienza a ser utilizado como elemento más fiable en la contabilidad de extranjeros a partir del año 2000. Por ello los datos parecen todavía más sorprendentes.
CUADRO 3.3: España 1981-2003. Variaciones en el crecimiento de la población extranjera empadronada Comunidad autónoma
1981-1991 1996-1999 2000-2003 de residencia
Andalucía 102,8 25,8 119,4
Aragón 3,7 35,9 413,7
Principado de Asturias 2,7 10,4 150,6
Illes Balears 53,1 40,2 131,1
Canarias 85,3 46,6 132,5
Cantabria 9,5 26,2 220,1
Castilla y León 50,1 18,1 207,0
Castilla-La Mancha 96,8 30,6 411,7
Cataluña 75 52,8 199,0
Comunidad Valenciana 279,1 48,5 164,9
Extremadura 34,9 –33,1 105,3
Galicia 23,9 2,3 109,5
Comunidad de Madrid 87,7 41,4 255,5
Región de Murcia 138,2 116,7 335,0
Comunidad Foral de Navarra 26,2 88,8 321,6
País Vasco –11,1 29,5 132,9
La Rioja –1,5 70,3 367,8
Ceuta 23,9 3,5 109,5
Melilla 23,9 3,5 109,5
Fuente:Elaboración propia a partir del INE. Padrón municipal de habitantes.
1991, 1996-1999 y 2000-2003, se observa que tres de estos espacios:
Región de Murcia,5La Rioja y Comunidad Foral de Navarra, reciben una relevante afluencia migratoria de 1996 a 1999, cuando se incrementa el número de extranjeros en un 116,7, un 70,3 y un 88,8%, respectivamente. Estos territorios se consolidan como luga- res migratorios desde el año 2000, que, por otra parte, es el momen- to a partir del cual tiene lugar en España la aceleración de los flujos de inmigrantes. El aumento de la llegada de extranjeros ha reper- cutido en que a partir de esa fecha nazcan nuevos contextos de asentamiento. Aragón es uno de ellos, que se configura como región de recepción con el nuevo milenio. Así, en esta comunidad, para el periodo 2000-2003, el número de personas foráneas se ha incrementado un 413,7% con respecto a la etapa anterior (1996- 1999). Castilla-La Mancha parece que seguirá esta misma tendencia y es probable que próximamente se incorpore con estas cuatro regiones. En el último periodo su población extranjera se ha incre- mentado un 411,7% y es probable que esta tendencia siga en los años futuros, colocándose al mismo nivel que Aragón.
Región de Murcia, Comunidad Foral de Navarra y La Rioja se configuran como contextos de destino a mediados de los noven- ta, y este asentamiento se apuntala en el nuevo milenio, cuando también aparece Aragón como nuevo espacio migratorio, princi- palmente el valle del Ebro. El incremento de extranjeros en el conjunto estatal induce a éstos a diversificar las opciones de des- tino, generando un mapa de instalación más heterogéneo.
3.1.2. Impacto demográfico de los extranjeros