2. Pautas demográficas de los extranjeros
2.3. La mortalidad según el origen de los extranjeros
2.3.3. La salud de los inmigrantes
según nos relata un informante, cuando murió un amigo suyo, travesti que se dedicaba a la prostitución, nadie quiso aportar dinero para llevar el cuerpo a Ecuador. La popularidad y la den- sidad de relaciones del difunto son fundamentales para suscitar la solidaridad comunitaria. En caso de muchas dificultades eco- nómicas se recurre a estrategias informales, como incinerar el cuerpo y llevar, de manera irregular, las cenizas en la maleta en el avión.
La gente llama a conocidos para que les den para el ataúd, luego el consulado marroquí ofrece la repatriación.
Hombre marroquí, Madrid
Cuando muere alguien, se hace una colecta de dinero entre todos los compatriotas para enviar el cuerpo. A veces, si las personas están solas, hombres o mujeres solos, y nadie reclama los cuerpos en Ecuador, les tienen que enterrar en España; no sé qué pasa en ese caso.
Mujer ecuatoriana, Madrid
Yo tenía un amigo que se vino de Ecuador; era travesti y trabajaba en la Casa de Campo en la prostitución; se engan- chó mucho a la heroína, cayó en malas manos y se murió, no sé si le mataron o qué. Y él no tenía ahorrado nada. Me daba rabia, porque se hizo una colecta; mi amigo se murió y no tenía dinero y la gente no colaboró en ese momento, ningu- no colaboró; yo sí puse, pero no podía poner todo; la gente decía: tomaba alcohol, drogas, etc. Era carísimo llevar a Ecuador el cuerpo. Y había gente que tenía dinero y nada. Lo incineraron aquí y se lo llevaron sin permiso ni nada; las ceni- zas, las sacaron en el avión, porque costaba dinero: se lo lleva- ron a Ecuador en una maleta.
Hombre ecuatoriano, Madrid
gos sanitarios asociados. Algunos autores se han referido a estos ries- gos como el síndrome de Ulises (Achotegui 2002). Sin profundizar mucho en el tema, queremos dar unos apuntes de algunos proble- mas de salud que han tenido nuestros informantes en España.
Uno de los riesgos sanitarios a los cuales están expuestos los inmigrantes en España deriva de las condiciones de trabajo. El tra- bajo en la construcción tiene una serie de riesgos laborales que se acentúan para el caso de los inmigrantes que trabajan en situación irregular, al no cumplirse, en ocasiones, las medidas de seguridad.
Algunas de las personas entrevistadas han conocido individuos que han fallecido debido a un accidente laboral de este tipo o que han enfermado al tener algún problema físico incompatible con el tra- bajo y no poder optar a otro tipo de empleo. Asimismo el trabajo en el servicio doméstico y, sobre todo, el realizado en situación de irregularidad, conlleva riesgos sanitarios derivados de las largas jor- nadas de trabajo, las posturas, los productos de limpieza utilizados, problemas psicológicos ocasionados por el aislamiento social de las empleadas de hogar internas, etc. Por no hablar de los riesgos sani- tarios de las personas que se dedican a la prostitución.
Los riesgos sanitarios también están vinculados al cambio en el estilo de vida (alimentación, clima, precariedad de la vivienda, etc.), el estrés asociado al proceso migratorio (necesidad de enviar transferencias monetarias, pago de una deuda, etc.), falta de relaciones sociales y afectivas, alejamiento del entorno familiar y social, etc.
Nosotros conocemos a un chico joven que estaba trabajando, se subió a una escalera, resbaló y se cayó; estuvo en coma un día.
Hombre ecuatoriano, Barcelona
Mi marido el problema que tiene es que trabaja en la cons- trucción y tiene alergia al cemento de goma, pero como tiene que ganarse la vida...
Mujer marroquí, Madrid
Yo nunca he tenido enfermedades. En Ecuador era maes- tro de danza y nunca me dolieron las piernas, la espalda.
Llegué a España y me enfermé primero de la columna; luego
tuve lumbalgia, de las cervicales, de los hombros; ahora tengo un dolor que me baja por los antebrazos y termina en las muñecas, y me duelen también últimamente los huesos de las manos. Los médicos me dicen que es del estrés, de trabajar de camarero, que tengo que cambiar de trabajo, pero ¿a qué tra- bajo me cambio? Si lo que hay para los inmigrantes es todo de trabajar con las manos, con las piernas. Mi esposa es cajera y está peor, viene todos los días molida; lo primero que hace al llegar a casa es lanzarse a la cama del dolor que tiene de espal- da [...] Pregúntale a cualquier ecuatoriano que esté en la construcción, limpiando: la gente que limpia termina mal de la columna, de sus brazos, con estrés; la mayoría de ecuatoria- nos dice: yo ya estoy cansado, me quiero regresar a mi país. Y eso no es porque estemos mal económicamente, sino porque nos enfermamos, nos duele, cuesta duro estar en España, es durísimo el trabajo [...] También está el problema de los que se caen de los andamios, como los albañiles o como aquellos que iban a trabajar sin papeles en la furgoneta en Murcia y tuvieron un accidente. Hay muchos problemas por el trabajo, chicos que están enfermos.
Hombre ecuatoriano, Madrid
Los primeros días que llegas a España tenemos todos dolor de tripa; yo me he enfermado de gripe también, de la gar- ganta y del estómago, por el frío.
Mujer ecuatoriana, Madrid
La evaluación que realizan los inmigrantes sobre la atención de la Seguridad Social española es variada. Depende mucho de las experiencias personales que hayan tenido. La opinión va desde aquellos que consideran que la sanidad pública oferta una buena atención, hasta los que encuentran en este servicio impor- tantes deficiencias. No podemos encontrar una pauta por nacio- nalidad concreta respecto a este tema. En general, los informan- tes coinciden en señalar el problema de las esperas como el principal punto negativo de la sanidad pública española, lo cual no dista de la percepción que al respecto tiene igualmente la población autóctona.
Yo tuve un esguince en el tobillo, me fui a atender de urgen- cia y fue muy buena la atención. Me hicieron esperar un mon- tón, pero me atendieron, me pusieron la escayola, me dieron las muletas y bien.
Hombre peruano, Barcelona
El sistema sanitario aquí es una cosa que funciona. Tienes tu médico de cabecera, tu matrona, vas al odontólogo, te asig- nan un pediatra. A veces ocurre que cuando tienes niños el sistema de vacunación de tu país difiere a los que tienen aquí porque tenemos enfermedades distintas; yo vengo del trópico.
Es un sistema en el que entras y sientes que te van llevando. Es una maravilla [...] Aquí tienes una relación con el sistema sanitario que allí no existe, o te pagas una medicina privada o te mueres.
Mujer colombiana, A Coruña
La salud pública aquí es pésima; en Colombia considero que es cien por cien mejor la atención médica que aquí. El hecho de que si tú no estás sangrando no te atienden. Yo llego al médico y le digo: mira, yo tengo un cuadro, un diagnóstico, necesito que me vea un neurocirujano o un ortopedista. Y te dice: no, mira, tienes que tirarte al suelo, pedir una ambulan- cia y llegar a urgencias, porque yo no puedo hacer nada.
Hombre colombiano, Vigo
Nosotros estamos satisfechos, porque funciona, te sientes atendido. Lo que pasa es que los médicos son impersonales, por el trato, no se implican con el paciente al cien por cien.
Yo lo entiendo porque tienen a cuarenta personas esperan- do fuera, pero la sanidad funciona; tiene sus cosas, pero fun- ciona.
Mujer venezolana, A Coruña
Aquí el problema es la demora; conozco a personas que se han quedado embarazadas y les dan un plazo larguísimo para ir al tocólogo.
Mujer argentina, Vigo
Aquí el tema de salud está muy bien, hay centros en todas partes, los médicos españoles son de los mejores en el mundo.
En Marruecos hay centros de salud, pero no tantos.
Hombre marroquí, Madrid
Una de las deficiencias del sistema de salud pública española, a la cual suelen hacer referencia de manera recurrente los inmi- grantes, es la dificultad de comunicación con el personal sanita- rio. Algunos de nuestros informantes sienten no ser lo suficiente- mente informados cuando acuden al médico. Otros desconfían de la sanidad española y prefieren acudir al médico en su país de origen.
A los doctores aquí les falta dedicación, son más rápidos y no te dan información; a mí me ha pasado en varias ocasiones.
Mujer peruana, Barcelona
Yo prefiero ir al ginecólogo en Colombia, los especialistas allí me salen más económicos y confío más y es más fácil para mí; es más fiable, allí me dan más confianza [...] Cuando tengo que ir a cosas que no sean de mucha urgencia, prefiero ir en Colombia.
Mujer colombiana, Almería
La mayoría de los ecuatorianos queremos irnos a Ecuador a hacernos curar. Los médicos aquí no nos gustan. A mi espo- sa le pusieron un DIU mal en España y cuando fue a Ecuador le dijeron: le han estado atando su útero, usted ya no se puede poner nada, porque si se pone algo va a acabar su útero daña- do [...] A mí me pasó también, me dolía el brazo y yo mismo le tuve que dar el diagnóstico al médico y pedirle que me man- dase una radiografía; me dice: eso es por el esfuerzo que haces con la bandeja, sirviendo en el trabajo. Yo eso ya lo sé, pero tengo miedo de que sea artritis, porque ya no sólo son dolores musculares, sino de huesos, y paso mucho tiempo debajo del agua en el bar. Es una cosa ilógica. Te mandan aspirina para el dolor y nada más.
Hombre ecuatoriano, Madrid
Como vemos, si en el caso de otros comportamientos demográfi- cos, tales como la fecundidad o la nupcialidad, podríamos encontrar tendencias diferenciales en función del origen de los inmigrantes en España, la mortalidad aporta pocos datos al respecto. La excepción a esta afirmación la constituye la inmigración europea, que sí pre- senta una especificidad, al ser sus indicadores de mortalidad más altos, debido a su mayor envejecimiento. Tampoco se pueden esta- blecer grandes diferencias cualitativas en la manera que tienen los inmigrantes, según su origen, de hacer frente a la muerte. Más que la nacionalidad lo que influye, en mayor medida, es el grado de inte- gración socialy de asentamiento de la comunidad en España. Cuanto mayor sea el peso simbólico del país de origen y cuanto más presen- te esté el proyecto de retorno, más fuerte será el deseo de ser repa- triado. El individuo siente que pertenece a una tierra, ya sea el país de origen o España, y desea que sus restos sean cubiertos por ella.
A modo de reflexión final de lo expuesto a lo largo de este capí- tulo, podríamos decir que el comportamiento demográfico de los inmigrantes en España está claramente determinado por sus con- diciones de trabajo y de vida, así como por su situación jurídica.
De tal manera que para poder beneficiarnos de su potencial poblacional debemos cuidar minuciosamente estos aspectos. Los inmigrantes en España tienen, como hemos visto, una media de hijos superior a la de la población española, pero en muchas oca- siones por debajo de los niveles reproductivos que tienen sus com- patriotas en los países de origen. Esto es debido a las barreras que encuentran para reproducirse durante el periplo migratorio (deu- das, irregularidad jurídica, envío de remesas, precariedad laboral y de la vivienda, etc.). Es una población pertrechada, ante la muer- te, por su juventud, pero realmente vulnerable a los riesgos sani- tarios por el peso de estas mismas barreras. Su potencial demo- gráfico y social para el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la sociedad española es clave. Y será más positivo a medida que se vayan derribando los impedimentos a su integración sociolaboral.
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Contextos de llegada e instalación
Raquel Martínez Buján
Universidad Carlos III de Madrid
María Villares Varela
Universidad de A Coruña
3.1. Impacto de la inmigración en el crecimiento regional
Desde una perspectiva histórica, el ritmo con el que se produce la afluencia de las llegadas no es estanco. La evolución de los flujos migratorios depende de numerosos factores. El político y el labo- ral se tornan fundamentales. Las posibilidades de inserción de la mano de obra foránea y la vida legislativa en la materia de extran- jería difieren de una región a otra y forman un tándem determi- nante para explicar la aceleración o desaceleración en la insta- lación de los extranjeros en cada territorio. El espacio se configura como un elemento que vislumbra la variedad de proyectos migratorios y la diversidad de migrantes. El descenso hacia la realidad local impone la mediatez de los espacios regionales e introduce la delimitación de los lugares migratorios.
La llegada de extranjeros a los territorios españoles ha configu- rado una España espacialmente divergente en cuanto a su asen- tamiento se refiere.
Las posibilidades de encontrar un empleo definen en muchos casos la región en la que se instalarán los inmigrantes, pues esta- mos hablando fundamentalmente de una inmigración laboral.
Los nichos laborales establecen enclaves étnicos y cada comuni- dad posee un mercado laboral al que relegar a sus inmigrantes.
Pero también son importantes las redes que éstos tengan y en dónde se encuentren sus familiares. La reagrupación familiar es una directriz que dirige en el espacio a muchos inmigrantes.
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3.
Es a partir de un entendimiento general de lo que significa la inmigración y la extranjería con respecto a la demografía como se podrá establecer la repercusión regional del asentamiento de esta población y definir (siempre con cautela) los espacios migrato- rios. Ambos son los objetivos que forman los subapartados del presente capítulo.
El análisis de la distribución espacial del asentamiento es primor- dial para delimitar en el mapa parcelas territoriales homogéneas que se caracterizan por aglutinar el asentamiento de un cierto tipo de inmigrantes que pueden ser clasificados por su nacionalidad, su ocu- pación y por sus peculiaridades sociodemográficas. Y normalmente, todas estas variables están unidas. Son las ramas de un mismo árbol.
A rápidas pinceladas podemos decir que la presencia de marroquíes en Andalucía y en Cataluña está asociada a un cierto tipo de activi- dad que estas personas desempeñan (agricultura y construcción); la instalación de europeos mayores en el Levante va en consonancia con las condiciones climáticas, y la presencia de mujeres extranjeras latinoamericanas en la Comunidad de Madrid es acorde a las nece- sidades del sector servicios (y de los servicios personales).
La influencia que tiene la inmigración sobre la dinámica demo- gráfica en cada uno de los territorios variará dependiendo del lugar de instalación. La intensidad de los flujos en cada región es una importante característica a incorporar. Ese ritmo de asentamiento tendrá una serie de repercusiones sobre el crecimiento demográfi- co de la población del conjunto regional y un determinado impac- to sobre su estructura de edades y su movimiento natural. Esto es lo que analizaremos utilizando los datos de los padrones de habitantes y del movimiento natural de la población (1996, 2000, 2001).
Las comunidades autónomas del conjunto estatal tienen unas peculiaridades propias que las hacen más aptas para la superviven- cia de ciertos tipos de inmigrantes. Y así lo ha demostrado el tra- bajo de campo efectuado en cuatro de ellas: Galicia, Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía. A lo largo de todo el capítulo nos detendremos más en profundidad en estos cuatro espacios, que se utilizarán como ejemplos de asentamiento. Basaremos el análisis en estudios de caso realizados en cada una de estas comunidades autónomas. La combinación de las técnicas cuantitativas y cualita- tivas permite entender la especificidad de estos contextos migrato-
rios según las características sociodemográficas de su población extranjera. Estos cuatro territorios han sido escogidos por ser representativos de la heterogeneidad de los diversos espacios receptores de inmigrantes existentes a nivel nacional. La inclusión de Cataluña y Comunidad de Madrid está justificada por ser con- textos tradicionales y pioneros de asentamiento de la población extranjera. Ello ha generado un impacto más maduro sobre la dinámica demográfica respecto a otras comunidades. Andalucía representa la aglutinación de diversos tipos migratorios. Una hete- rogeneidad ejemplificada en las migraciones eventuales africanas que utilizan este territorio como vía de entrada en el país y en las migraciones procedentes de la Europa comunitaria que escogen este contexto por sus condiciones climáticas y socioeconómicas.1A pesar de la leve presión migratoria procedente del extranjero que experimenta Galicia, su estudio es relevante porque se configura como una de las regiones que perdería población en ausencia de migraciones internacionales.
En definitiva, éste es un estudio de los territorios de instala- ción de los inmigrantes. Se analiza cómo llegaron a ellos, cómo ha evolucionado numéricamente este asentamiento, por qué exis- ten determinadas concentraciones de extranjeros de nacionali- dades muy concretas en espacios también muy concretos, y cuáles son las repercusiones de este conjunto poblacional en la demo- grafía regional.
3.1.1. Inmigración y población extranjera: número, peso y tendencia
3.1.1.1. Regiones tradicionales y emergentes en la recepción de inmigrantes
Describamos la situación. La distribución espacial de los 2.664.168 extranjeros residentes en España a 1 de enero de 2003
1 La Comunidad Valenciana, con un 9,3% de población extranjera, se configura como la tercera comunidad en el ranking de recepción de personas foráneas. A pesar de esta afluencia migratoria, no se ha incluido este territorio en los estudios de casos debido a que su alta concentración de extranjeros comunitarios perfila un patrón migra- torio similar al de la comunidad andaluza.