• No se han encontrado resultados

El órgano de Salanova

3. Siglo XVIII

3.2. El órgano de Salanova

El día 20 de agosto de 1763 se firma el contrato para la adqui- sición de un gran órgano del constructor Matías Salanova

39

, según la escritura firmada por el presbítero fabriquero de la Iglesia Parroquial, D.

Pasqual Nieto García, para la “(...) construzion de un organo nuevo para

35 “(...) En estos años [1748–49], durante la ejecución de las obras [en la ermita del Rosario], la Sagrada Imagen [de la Virgen del Rosario] se trasladó al templo de Ntra. Sra. de la Asunción, donde se continuaron con los mismos cultos propios de la Cofradía. La casa contigua a la Ermita, que estaba ocupada por el Maes- tro de Capilla Don Andrés Ortín, tuvo que dejarla libre por motivo de las obras. (...)”. MARTÍNEZ RUIZ, Emiliano. Hellín por su Patrona. 1955–2005. Hellín, 2005, p. 65.

36 Archivo Municipal de Lorca. Actas Capitulares de San Patricio (1757–60), f. 114 v. Según Enrique Máximo, Francisco Naharro volvió a pedir el reingreso en Lorca años más tarde, pero fue rechazado.

37 Desde la ciudad de Murcia se pidió un informe a D. Juan Espinosa (comisario de Hellín), de lo que hizo D. Melchor en los últimos meses de su vida en su pueblo natal, en cuyo informe, se dice: “(...) llegó a esta villa don Melchor de Macanaz el día catorce del mes de septiembre próximo pasado [de 1760] a las diez de la mañana. (...) [El día 15] se principió una misa mayor con todas pompas de música, instrumentos y órgano (...) cantando por el maestro de capilla y infantillos coplas puestas en música y nombrando cinco o seis veces a don Melchor de Macanaz”. MARTÍN GAITE, Carmen. Macanaz, otro paciente de la Inquisición.

Barcelona, 1982, pp. 473–74.

38 Entre los años 1730 a 1750 asistimos al cambio de instrumentación en las Capillas ibéricas, pasando de los ministriles de corneta, chirimía y bajón a los de violines, oboes, contrabajo, flautas y clarines, aunque alguno de los componentes –especialmente los de viento– tocaran varios instrumentos y se alternaran, según se comprueba analizando dichas plantillas musicales. PÉREZ PRIETO, Mariano. “La Capilla de Música de la Catedral de Salamanca durante el período 1700–1750: historia y estructura”. Revista de Musicología, XVIII, 1–2, 1995, pp.145–173.

39 Matías Salanova pertenece a una familia de organeros asentada en Valencia, cuyo taller estaba regen- tado por su tío Nicolás. En diciembre de 1736 se emancipa y construye gran cantidad de instrumentos en Valencia, Alicante y Murcia. Es el factor del órgano de Chinchilla de Montearagón en 1750 y al mismo tiem- po que el de Hellín, de 1763, erige el del Convento de Santa Ana en la ciudad de Murcia. JAMBOU, Louis.

“Matías Salanova”. Diccionario de música española e hispanoamericana. Madrid, 1999. Vol.9, p. 563.

dha. Igl. por estar inservible el que ay en ella.(...) el órgano está ajustado en diez y siete mil rs. de v[elló]n. y además el órgano viejo(...)”

40

.

Los juegos o registros que se describen en el contrato son los siguientes: en el órgano principal, Flautado, Octava, Docena, Quincena y Decinovena, Clarón o Tolosana, Lleno y Zimbala (ambos de cuatro ca- ños), Violón, Nazardo (en 12ª,15ª,17ª y 19ª) y Trompeta Real, de regis- tro entero; además de Corneta Magna, Clarín (15ª), Clarín de campaña, Clarín claro, Trompeta magna y Flauta travesera, para la mano derecha, y Bajoncillo para la mano izquierda. También disponía de ocho contras y dos juegos de timbales en re y la.

La Cadereta cuenta con Violón, Octava y Nasardo de ventido- sena en ambas manos; Nasardo en docena y Corneta inglesa (de cinco caños), para la mano derecha. Para la mano izquierda tiene Nasardo de quincena y decinovena. También tiene dos registros encerrados en un

“arca de ecos”: Violín de mano derecha, y la Corneta de cinco hileras.

De este gran instrumento no queda absolutamente nada, ni si- quiera una fotografía, pero por testimonios de personas que lo conocie- ron antes de la Guerra Civil, parece que fue efectivamente construido como se refiere en el contrato. Se trataba sin duda de un órgano ibérico de grandes dimensiones, similar al recientemente reconstruido de Elche de la Sierra

41

, y de más envergadura que los de Liétor, Férez y El Boni- llo

42

. Estaba situado en un balcón sobre el Coro del lado del Evangelio, con la caja policromada habitual en esta época. La Capilla de instrumen- tos y voces se colocaría debajo, donde en la actualidad está el órgano y donde en otro momento hubo una sillería tallada, según testimonios orales y documentales

43

.

40 A.H.P.A., Prot. Hellín, ante Diego–Manuel Nieto Espinosa, leg. 936, cuad. 1763. ff. 212–216. Texto íntegro del contrato en Anexo 1.

41 Este instrumento, fabricado en el taller Llopis–Meseguer en 1792, es prácticamente igual al de Hellín.

El de Elche, construido 29 años después, tiene 1.785 tubos (después de la restauración), mientras que el de Salanova tenía 70 más, correspondiente a tres registros que no estaban en el primero: Nasardo de 15ª (mano izquierda), Clarín de 15ª (mano derecha) y Nasardo de 22ª (de ambas manos). El de Hellín parece ser que también tenía la caja policromada.

Los teclados originales eran iguales, es decir de 47 teclas con octava semicorta (C–D–E. c5); sin embargo, después de la restauración, el de Elche tiene una tecla más: 48 (C–D. c5). Éste último costó 19.200 reales frente a los 17.000 reales del hellinense. “Órgano de la Iglesia de Santa Quiteria. Elche de la Sierra”, Coord.

Ramón Fernández, Asociación Cultural Santa Quiteria. Elche de la Sierra, 2008, p. 109.

42 El órgano de Hellín es el único de esta zona, junto al de Chinchilla, construido por el valenciano Matías Salanova, ya que todos los demás, como Liétor, Férez, Elche de la Sierra, Yeste, Ricote, etc, se deben al taller Meseguer–Llopis, ubicado en Almansa, que era el organero de los territorios de la Orden de Santiago, a la que Hellín no pertenecía. MÁXIMO GARCÍA, Enrique. “SOLI DEO GLORIA, El taller de órganos de Almansa”. Música y músicos almanseños, Almansa, 2000, pp. 349–352.

43 “La cuarta capilla [de la Parroquia de la Asunción de Hellín] inmediata a la puerta septentrional se autoriza con un retablo barroco, y ni los demás altares repartidos por el templo ni la sillería ni el fascistol

Única fotografía conservada del coro anterior a 1936, en la que se puede apreciar un fascistol y un atril así como la puerta cerrada y el arranque de la crujía.

(Revista “Centauro”, Albacete, 6–12–1924)

Sin embargo esta ubicación no era la original, ya que cuando se construyó el órgano, en lugar del coro actual había una puerta al exte- rior

44

, y el coro estaba en medio de la nave principal, más próximo al Altar Mayor, y en un determinado momento se trasladó a su actual loca- lización

45

.

del coro, situado a los pies de la nave mayor, ofrecen interés en el concepto artístico, siendo bien extraño, dada la suntuosidad de la iglesia, carezca ésta de alhajas y de ornamentos si he de dar crédito al párroco de la misma. (...)”. AMADOR DE LOS RÍOS, Rodrigo. Catálogo de los monumentos históricos de la provincia de Albacete, manuscrito, 1912, p. 902, tomo I. Edición facsímil del Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel”, Albacete, 2005.

44 “(...) Está adornada la Iglesia [de la Asunción] de tres Puertas, para la comodidad de la entrada del Pueblo en ella”. ESPINALT Y GARCÍA, Bernardo. Atlante español o descripción general geográfica, cro- nológica e histórica de España. Madrid, 1778, p. 196.

45 Sobre este particular y al no haber documentos concretos, por pérdida de toda la documentación de la fábrica parroquial, se han lanzado algunas hipótesis, como la de que el traslado se hizo en 1787, aunque sin aportar datos que lo avalen. LOSADA AZORÍN, Antonio. Historia de Hellín, 1999, p. 164.

El investigador murciano Enrique Máximo, realizó una conjetura basada en la escritura de 4 de junio de 1796, en la cual el maestro herrero de la villa Juan Blanco comparece ante el escribano Ruiz Sánchez, para aceptar el remate de 6.000 reales por la construcción de la crujía de hierro. Ésta debía ir hasta el coro, e inmediatamente a él debían hacerse dos puertas de 10 palmos cada una. Otras dos puertas irían junto a los bancos de la villa, ocupados por el Concejo e inmediatos al presbiterio, de 4 1/2 palmos. Por tanto, si la crujía se hubiera hecho después del traslado del coro, habría dejado la iglesia incomunicada absolutamente de un lado a otro de la nave principal. Además, con la actual ubicación sería muy complicada la celebración de Coro de Capellanes en el canto de las horas –habitual en templos dotados de gran número de clérigos y beneficiados, como era el caso– debido a la gran lejanía del coro y el presbiterio.

Dicho lo cual, suponemos más fiable la posibilidad de Máximo, y que este traslado se hubiera hecho después de la crujía, inmediatamente o incluso muchos años después, aunque se hubiera tenido que alargar el tramo de balaustrada desde su término primitivo hasta la nueva ubicación del coro, que es como estaba cuando desapareció.

Toda esta información está recogida en fichas inéditas del investigador Enrique Máximo, y facilitadas por

Órgano de la Iglesia de Santa Quiteria (Elche de la Sierra), construido por José Llopis Meseguer en 1792, restaurado por los hermanos Desmottes en 2005 y similar

al desaparecido de la Parroquia de la Asunción de Hellín.

(Foto: http://www.parroquiasantaquiteria.org/organo.htm)

Diez años después de la construcción del órgano, concretamente el 6 de marzo de 1773, Vicente Torres, vecino de Chinchilla y residente en Murcia, solicita por carta al Cabildo de la Catedral de Cartagena, concretamente al Gobernador y Vicario General de la diócesis (ya que

él mismo antes de su muerte, en diciembre de 2008. La balaustrada de la crujía se desarmó alrededor de los años 50 del siglo pasado y se vendió como chatarra, siguiendo los criterios de la nueva sencillez litúrgica y la falsa idea de progreso, según fuentes orales de personas ligadas a la Parroquia. Sin embargo, algunos años antes y durante la postguerra hubo traslados de rejerías, con el fin de reincorporarlas a su lugar de origen, pero se trataría de otras piezas, como se recoge en algunas Actas Municipales. A.M.H., A 469/1 de 1–12–1942.

se hallaba la sede episcopal vacante) que se le tuviera en cuenta para el momento en que se vaya a dotar la plaza de Maestro de Capilla de Hellín, por encontrarse vacante

46

, siendo ésta la noticia directa más an- tigua que tenemos de la sede episcopal de Cartagena en relación con el nombramiento de personal de la Capilla hellinense.

Pero en la misma fecha, el cronista Emiliano Martínez situa como Maestro de Capilla a Francisco Gandía Herrero, probablemente recién nombrado, ya que la solicitud de Torres, en la que se anuncia la vacante, es de un mes anterior y parece que Gandía todavía no conoce los usos, costumbres y actuaciones de la institución musical

47

.

Es el primer maestro del cual conservamos música, y la más anti- gua referencia concreta sobre las actuaciones musicales de Semana San- ta, ya que en el archivo de música del convento de Santa Clara de Hellín hay una partitura de este autor de 1773

48

.

En el año 1784 aparece como maestro José García Zamora se- gún Emiliano Martínez

49

, el cual, en otra publicación escribe sobre este maestro a propósito del Monumento que se colocaba en la parroquia, durante la Semana Santa de 1748

50

, por tanto creemos que hay un cam- bio de cifras, y que los dos datos serán de la misma fecha, ya que en 1748 hemos citado que el maestro era Andrés Ortiz. Además, sabemos por el mismo cronista, que García Zamora ocupó la plaza hasta 1799, al menos

51

.

46 Archivo Catedral de Murcia. Legajo pueblos–Albacete I, nº 13.

47 “(...) La Cofradía del Rosario continuaba con la organización de nuestra Semana Santa, y encontramos datos curiosos, cono el reflejado en la Junta celebrada el día 7 de Abril de 1773, en la que se leyó un escrito del Maestro de Capilla. Don Francisco Gandía, solicitando se pagase la música de la procesión de Viernes Santo en la tarde, pues, de no hacerlo así no asistiría la Capilla.

La Cofradía acordó no acceder a dicha petición, por no estipularse en las Constituciones, por lo que avisaron a dicho Maestro de Capilla que si no asistía procederían en lo que hubiere lugar en Derecho”. MARTÍNEZ, Emiliano. Hellín por su Patrona.1955–2005. Hellín, 2005, p. 73.

48 “Pastorela a dúo/con violines para/Navidad/1773/Chiquitito enamorado/Gandía” MV 2. GARCÍA RUIZ, Gregorio. La música en el convento de santa Clara de Hellín en los siglos XIX y XX. Albacete, 2007.

Es la pieza nº 108 del catálogo y hay una transcripción musical. La obra original es para dos violines y acompañamiento, se conserva en pliegos sueltos, uno por parte, y aparecen varias versiones en otros lugares del fondo musical, copiado por las monjas y en reducción para canto y piano u órgano, por lo que podemos deducir que tuvo gran aceptación y se interpretó con asiduidad en el cenobio, pero sin violines, quedando éstos reservados para su uso en la Capilla Parroquial.

49 MARTÍNEZ GARCÍA, E. Notas históricas... 1942.

50 “(...) Cómo se recordará por muchas personas, en el acto de colocar el Sacramento en el Sagrario, y por la orquesta de la Capilla que de antemano se colocaba detrás de los telones del Monumento, se tocaba un magnífico y sentido Motete que emocionaba a todos los fieles, siendo el autor del mismo el antiguo maestro de capilla D. José GARCÍA ZAMORA que lo compuso en el año 1748 [sic]”. MARTÍNEZ GARCÍA, Emi- liano. “Notas para la Semana Santa de Hellín”. Macanaz, Año I, nº 2, Hellín, 1952, pp. 20–26. Es una copia literal de un artículo del mismo autor, aparecido en el especial de Semana Santa del semanario ¡Adelante!

de 31–3–1928.

51 “(...) En 1799, siendo Maestro de Capilla don José García Zamora, tenía un sueldo anual de 240 du-

Todo esto nos indica que la Capilla Musical tenía una participa- ción especial en los días de Semana Santa

52

, y en otras celebraciones importantes del ciclo festivo, como Navidad, Candelaria, Corpus Chris- ti, etc., como ya vimos en los reglamentos del Rosario de 1737 y en otras fuentes. Igualmente, de ser ciertos los datos, vemos que ya se ha abandonado la vieja instrumentación de chirimías, sustituyéndose por 2 violines, de acuerdo a la moda imperante en España, quedando los ins- trumentos de viento para las actuaciones musicales exteriores. También comprobamos la existencia de cuatro infantillos o niños de coro y un

“músico de voz” o cantante, remunerados durante todo el año y vestidos con sotanas. No sabemos si esta exigua formación era real, obviando el cronista alguna información, en cuyo caso sería un conjunto más bien reducido, si lo comparamos con otros de sedes similares en esta época, como los de Chinchilla o Albacete

53

.

De todos los datos expuestos hasta ahora, por parte del cronista Martínez acerca de la actividad musical de García Zamora –cuya salida hace coincidir con el acceso a la plaza de Mateo Tomás en 1799– supo- nemos que hay alguna laguna o contradicción entre los datos obtenidos por aquel y que entran en conflicto con otros aparecidos en otras fuen- tes.

Suponiendo que García Zamora ejerciera su magisterio entre 1784 y 1799, como hemos explicado anteriormente, de 1785 (un año después de la toma de posesión de este último músico), existe un docu- mento original que cita como Maestro de Capilla a Diego Beltrán del Castillo, al cual se le recrimina su escaso celo profesional y su relajada conducta, por medio de una carta anónima al Obispo de Cartagena, in-

cados, el violinista de primera, 60 ducados; el violinista segundo, 40 ducados; músico de voz, 8 ducados;

cuatro infantillos 16 ducados, cuatro para cada uno, a los que se les aumentó un ducado en el año 1813”.

MARTÍNEZ GARCÍA, Emiliano. “Notas históricas de la Orquesta de la Capilla de la Parroquia de Santa María de la Asunción”. Revista de Semana Santa de Hellín, 1957. No indica la fuente.

52 “(...) si bien los datos documentales que poseo son de principios del s. XVIII, también se manifiesta que tanto el desenclavamiento [de Cristo] como la procesión [del Entierro], eran de inmemorial costumbre, (...) acompañadas por doce cofrades con hachas encendidas y dos con la Santa Cruz y un piquete de soldados daban escolta a la procesión. Seguían acompañando en la procesión a la Comunidad de Religiosos obser- vantes de Nuestro Padre San Francisco, el Clero Parroquial, Autoridades y la música de la Capilla. [Todos los participantes, el predicador y los soldados –para refrescar– cobraban algo de dinero], asistiendo gratis la música de la Capilla”. Macanaz, I, 2, 1955.

53 La composición de la Capilla de Chinchilla en 1769 era de dos órganos (mayor y realejo), dos bajones, un bajoncillo, dos chirimías, un oboe, un violón, dos trompas marinas y un clave. En San Juan de Albacete, durante la primer mitad del siglo XVIII había dos chirimías, un bajón, un bajoncillo y un arpa (a cargo del 2º organista), a partir de 1721 se añade una corneta y en 1734 un violín. Sin embargo la Colegiata de Lorca, en 1719 solo tenía 2 cornetas, dos bajones, un arpa, y un “cymbalum” en 1721. MÁXIMO GARCÍA, Enrique.

“Armónicos ámbitos: los órganos de San Juan de Albacete”. Actas del II Congreso de Historia de Albacete, vol. III. Instituto de Estudios Albacetenses. Albacete, 2002, p. 385.

formando de todo ello

54

. Teniendo en cuenta que la denuncia es anónima, probablemente fuera una solicitud que buscara la pérdida de confianza del maestro y su destitución por rencillas personales o por envidia.

Sabemos de la existencia de un Diego Beltrán del Castillo, sacer- dote y Maestro de Capilla en la Iglesia Vieja de Yecla, aproximadamente en 1750, que además fue maestro del compositor yeclano Juan Oliver y Astorga

55

.

De la misma manera aparece otro maestro y “sochantre” con el mismo nombre de Beltrán en 1813 y 1823, como autor de unos villan- cicos de Navidad y dedicados a la Inmaculada Concepción, para ser interpretados en Yecla, cuyas letras se publicaron en Murcia en dichos años

56

.

54 “Ilustrísimo Sr.: Uno de sus más humildes súbditos puesto a los pies de su Ilustrísima, con la mayor veneración y respeto, dice que estimulado por los golpes de su conciencia y conociendo que mal podría el Pastor curar los daños de sus ovejas si, hallándose por necesidad distante de alguna de ellas, no llega nunca a su noticia el mal de que adolecen, por tanto he resuelto en honor de la Paz poner en la alta consideración de V. S. Iltma. como D. Diego Beltrán del Castillo, Maestro de Capilla de esta Santa Iglesia, a quién, no su mérito, si[no] la poderosa protección de D. Juan Arnau, tesorero de Vuestra Iltma. colocó en este empleo del que ha dado tan mala cuenta, pues hallándose sin voz, cosa precisa y necesaria en una Capilla, en que por las cortas rentas de la fábrica no puede abundar de músicos que desempeñen cumplidamente las funciones, a más de esto, tan corto en la Arte Música que tiene que andar mendigando papeles, los que no siendo propor- cionados a los músicos que aquí se hallan, se hace preciso se haga el culto del Señor una cosa risible.

Así mismo, en fuerza de sus cortos talentos, su conducta cuando no sea escandalosa es, por lo menos, muy desarreglada; él se ejercita en visitar continuamente sin que a hora alguna lo encuentren los Infantillos a quienes tiene obligación de enseñar en su casa. Se recoge regularmente a la media noche incomodando considerablemente a uno de sus sacristanes en cuya casa está; no se excusa de acompañar con Música por el Pueblo a las gentes de bajo carácter, todo lo cual ha sido reprendido varias veces por los señores Cura y Vicario y por dicho Sr. su tío, sin que haya resultado enmienda alguna.

Fuera de esto, del presente con sus miradas, gestos y paseos tiene perturbada la paz en una de las principa- les familias de este pueblo y es uno de los motivos que me obligan a avisar a su Iltma., pues conozco que teniendo esta familia muchos y muy ilustres parientes, creo que si su Iltma. no toma la providencia de quitar de aquí a el dicho está expuesto a una desgracia, la que dará que sentir a muchos nobles individuos de este pueblo.

A todos les es notorio la prudencia, justicia, rectitud y celo de V.S. Iltma., por lo cual creo procederá en este asunto con el sigilo y brevedad que corresponde, cuyo favor espero recibir de la notoria piedad de V.S.

Iltma., cuya vida pido a Dios que de los años que necesita este obispado. Hellín y septiembre 25 de 1785.

Puesto a los pies de de V. Iltma., su afectísimo y humilde súbdito [sin firma]”. A.O.C. Sección 06, caja 03, documento 7. (29–9–1785).

55 Juan Oliver y Astorga (1733–1830) fue un flautista y violinista natural de Yecla que vivió en Londres y otras ciudades europeas. Alguna de sus obras fueron impresas en la época y regresó al final de su vida para ocupar una plaza de viola de la Capilla Real de Madrid. (Datos extraídos de la presentación del CD publica- do en Murcia de sus obras con notas de Enrique Máximo y Alejandro Massó).

56 “Letras de los villancicos que se han de cantar en los solemnes Maytines del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en la Iglesia Parroquial de la Asunción de la villa de Yecla en este año de 1813. Puestos en música por Don Diego Beltrán del Castillo, maestro de capilla de dicha Iglesia, quien los dedica a la Reyna de los Ángeles y Madre de pecadores, María Santísima en el misterio de su Concepción, Patrona de las Españas y titular de dicha villa. Murcia, oficina de Teruel”. CODINA I GIOL, Daniel. Catàleg dels villan- cicos i oratoris impresos de la Biblioteca de Monserrat, segles XVIII–XIX. Publicaciones de L’Abadía de Monserrat, 2003, p. 52. De 1823 datan otras letras de villancicos de “Diego Beltrán del Castillo, Maestro de Capilla y Sochantre de la Iglesia Vieja de Yecla”, publicados en la imprenta de Mariano Bellido de Murcia y conservados en la Biblioteca Regional de Murcia.