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La obra musical de Prat. Los funerales

Todas las composiciones musicales del maestro Prat citadas has- ta ahora son desconocidas actualmente. En el archivo del Convento de Santa Clara de Hellín hay dos piezas

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, pero serían de utilización con- ventual, es decir para voces y órgano; sin embargo hay otra colección de música recientemente descubierta, catalogada y conservada en el Ar- chivo Municipal hellinense con obras destinadas a la Capilla

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. Apenas hay fechas en las copias, pero se trata de un repertorio utilizado por el maestro, probablemente en su época de director de la Capilla ya que, aunque hay algunas piezas para órgano y voces (de una a tres), se con- servan otras con partes instrumentales, cuya plantilla está formada por dos violines, flauta, clarinete, clarinete bajo, trompa, trombón, fagot, cello y contrabajo. Por tanto, hemos de suponer con cierta seguridad que éste sería el instrumental de la Orquesta Parroquial desde finales del si- glo XIX hasta su desaparición, y similar a la reflejada en las nóminas de 1843. Llama la atención la sonoridad de este conjunto, que reúne todas las familias instrumentales de madera, metal y cuerda en el ámbito gra- ve, por solo dos violines y una flauta en el agudo, quedando el clarinete y la trompa en la zona media, lo que le confería un ambiente sonoro y sombrío tan del gusto de la música religiosa decimonónica, permitiendo así dar mayor relieve a las voces agudas

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Así, se podrá apreciar la evolución tímbrica de la orquesta desde las antiguas chirimías, pasando por la ligereza de la familia de la cuerda (violines, cellos y contrabajo) con algún viento (flauta, oboe y fagot), para después ir incorporando las trompas, los clarinetes y los metales, consiguiendo así disponer de la sonoridad de una orquesta sinfónica re-

orquesta”. Hellín, 24–5–1936.

El 31 de mayo desaparece definitivamente el semanario “Hellín”.

212 “Gozos a la Santísima Trinidad, a dos voces y órgano” y “Gozos al Sagrado Corazón de Jesús, a dos voces y órgano. 14 de mayo de 1926”. GARCÍA RUIZ, op. cit., nº 60 y 64 del catálogo y transcripción mu- sical. Estrenadas en concierto el 30–3–2004, dentro de la V semana de música religiosa de Hellín, por Ana Luisa Espinosa y Eloisa Beltrán (sopranos), Francisco Javier Cobos (barítono) y Gregorio García (piano y órgano).

213 Son 40 partituras manuscritas, 4 impresas y 2 en reproducción fotográfica halladas en el Museo Tau- rino “Cañamón”, y donadas al Archivo Municipal por esta institución. En la cubierta se podía leer: “Obras religiosas. Por Alberto Prat”. Corresponden a los números 13 al 37 del archivo musical. Hay obras de Prat (25 composiciones y algunas copias), P. Hernández, Singerberger, Haller, Perosi, Más y Serracant, Ledesma, etc., y una letra de R. Hermida. En este fondo, hay varias composiciones y copias del maestro Prat dedicadas a San Rafael, San Antonio, Candelaria, villancicos y cantos eucarísticos, así como varias salves, gozos y plegarias a la Virgen, e incluso una marcha fúnebre para banda, titulada “¡Siempre en el recuerdo!”, con el guión y el juego de “particellas” completo, que parece no haber sido interpretado nunca.

214 Números 14 y 15 del archivo reproducido en el Anexo 2.

ducida y mucho más numerosa y compacta en la región grave. Tan ha- bitual debía ser esta plantilla instrumental, que el mismo Prat la utiliza en alguna de sus obras dramáticas, como sucede en su fantasía lírica “El hada Caperucita”

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El órgano tenía un papel muy importante y cotidiano

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en las funciones eclesiásticas, mientras que la utilización del grupo instrumen- tal era eventual y respondía a criterios de mayor solemnidad y brillo en el culto, así como a la generosidad de los responsables de las Cofradías o de las familias de los difuntos. Por tanto, hemos de suponer cierta cir- culación de músicos entre la Banda, la Capilla, la Orquesta del Teatro y las de baile, sobre todo teniendo en cuenta lo reducido del sueldo en estas agrupaciones y lo ocasional del trabajo, que no permitiría vivir exclusivamente de él.

De los años 1931 a 1934 tenemos constancia documental de la asistencia de la Orquesta a los funerales

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. Éstos se organizaban en, al menos, seis categorías, de los que sólo aparecía la música en los de pri- mera, segunda y tercera. En la época citada, sólo se refleja este extremo en algunos momentos, pero suponemos que esto dependía del cuidado que ponía en rellenar las fichas correspondientes el personal de sacristía, ya que, como hemos podido comprobar, en algún caso en el que sabe- mos que fue la Capilla, este extremo no aparece en el apunte correspon- diente

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215 “EL HADA CAPERUCITA, fantasía lírica infantil en 1 acto, subdividida en 4 cuadros, pantomima y apoteosis final. Música del maestro Alberto Prat. Libro de Alejandro Tomás. Hellín”. A.M.H., sin signa- tura.

216 La utilización del órgano era tan habitual que no aparecía en las crónicas de prensa ni en otras fuentes escritas, se daba por hecho. Además, la evidencia de que hubo siempre organistas, constatado fehaciente y nominalmente desde finales del siglo XVIII, nos lleva a la conclusión de la importancia de su cometido, tanto acompañando las grandes manifestaciones orquestales, como a cantantes solistas, y tañendo a sólo (funciones expresamente imprescindibles según el “Motu Proprio”), así como sirviendo de base al rezo del oficio y las horas canónicas del cabildo parroquial.

217 Hay recuerdos de tradición oral del acompañamiento de la Capilla a los entierros, pero por los Libros de defunciones de la Parroquia de la Asunción de Hellín, A.P.H. nº 40, 41 y 42 (1931–1936), podemos cons- tatar al menos 7 casos. Los libros anteriores, conservados en el Archivo Diocesano de Albacete, (el Archivo de Hellín comienza con el del año 1902), no facilitan esta información en los registros. A partir de 1931 los formularios de la inscripción están impresos, volviendo años más tarde a ser manuscritos. (Véase cuadro con las obras de la Capilla).

La asistencia de la Orquesta de la Capilla a los funerales es de larga tradición aunque no podamos documen- tarlo expresamente. (Véase la nota 33).

218 Los funerales citados en I.8.3. de los ex alcaldes Manuel Precioso Lafuente, Manuel Muñoz Fernán- dez, del periodista Antonio López del Oro y del sacerdote Antonio Sánchez, tuvieron acopañamiento de Capilla y no figura en los libros de defunción correspondientes.

De los casos apuntados, 3 son de niños, casi todos son de “Misa y funeral de tercera, con salida y orquesta”, solo uno “sin orquesta”, otro es el único encontrado con celebración de 1ª y se trata del presbítero y coadjutor de la propia parroquia, Don Vicente Espasa Sanchís, de 62 años, enterrado el 25 de abril de 1931.

Esta época, que termina con el magisterio de Prat y la actividad musical de la propia orquesta, llega con una institución de escasa rela- ción con el clero, y unos cometidos encargados por personas o institucio- nes privadas: funerales de personas principales, Novenas ofrecidas por Cofradías y Misas Votivas. Sin embargo, todavía era casi tan numerosa (más o menos diez instrumentistas mas los cantantes) como en épocas anteriores de mayor estabilidad, aunque las convocatorias ya no fueran constantes o de “tabla” sino ocasionalmente, recibiendo el estipendio por el encargo realizado.

8. Últimas intervenciones de la Capilla Parroquial 8.1. La supresión durante la Guerra Civil

Durante el período de la Guerra Civil la Capilla y la actividad musical reglada en general, desapareció prácticamente, aunque continuó habiendo música tradicional y, sobre todo cánticos e himnos marciales y populares de acuerdo con la situación que se vivía.

Desde 1926 el director de la Banda es José Nicolich Torres. Es cesado el 3 de mayo de 1935, por problemas de disciplina con la banda, aunque continúa interinamente hasta el 16 de junio de 1936, en que se suprime su plaza y su sueldo en los presupuestos municipales. Sin em- bargo, Nicolich continúa presentando facturas de accesorios y arreglos de instrumentos, después de esa fecha, y se le pagan atrasos de su sueldo hasta finales de 1937

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El Consejo Municipal de Hellín le comunica el 12 de enero de 1939, tras hacer reformas en el local de la Banda

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, que debe seguir educando en el arte musical a 20 niños y hacerse cargo del archivo, instrumental y uniformes, para poder reorganizar, en su día, la Banda Municipal, con un sueldo anual de 3.600 pesetas, en lugar de las 5.000 que cobraba en 1936

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. Continúa en su cargo interinamente hasta el 1 de abril de 1943, en que se jubila, declarando en su solicitud haber perma- necido ininterrumpidamente en su cargo, incluso con riesgo de su vida, por lo que manifiesta tener derecho a una pensión

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219 A.M.H., A 324/2 y A 327/1.

220 “[Pagos] A D. José Nicolich, por gastos de blanqueo y limpieza de la casa nº 15 de la calle Perier donde están los efectos de música.24’50 Ptas”. A.M.H., E 207, 12–1–1939.

221 A.M.H., A 327/4, de 18–11, 23–12–1938 y 13–1–1939.

222 “Por su labor artística desarrollada a través del indicado tiempo, como también a la defensa que hizo del capital que este Ayuntamiento tiene invertido en instrumental y archivo de obras musicales, el que ocultó

Además de esta actividad musical del maestro Nicolich –con su clase de solfeo desde 1938–, también sabemos que el maestro Prat con- siguió organizar los orfeones infantiles citados anteriormente, o por lo menos impartir clases de música privadas.

Durante esta época no hay ni rastro de actividad musical; mucho menos de procesiones, de actuaciones de la Capilla ni de actividades re- ligiosas, que fue menguando durante el período republicano

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. Además, la Parroquia de la Asunción fue cedida a “los camaradas combatientes”

durante la contienda

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, y el Convento de San Francisco se convirtió en

un establecimiento penitenciario

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