LA CIUDAD DE GUADALAJARA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII. (1746-1766)
7. EL ESTAMENTO ECLESIÁSTICO: EL CLERO REGULAR
vés de los siglos por continuas donaciones, compras o asociadas a capellanías de las cuales eran a veces administradores los curas párrocos; por poner un ejemplo, - ya que no es el objetivo de este trabajo ahondar en el estamento eclesiástico-, en las disposiciones testamentarias de Doña Teresa Portillo, viuda sin hijos del regi- dor D. Joseph Oñez de la Torre, el 14 de marzo de 1762 se dejan dos casas de su propiedad a las fábricas de la Iglesia de San Gil y San Andrés respectivamente134•
Asimismo ejercían actividades de préstamo, al convertirse en emisores de cen- sos a particulares; así el Cabildo eclesiástico tenía emitidos censos en 1751, entre otros, contra los regidores D. Manuel Parrales
ns,
D. Bartolomé Clavero136, D. Francisco Oñez de la Torre137, D. Diego de Yanguas138 o el Vizconde de Irueste139•De su poder coercitivo nos da cuenta el Intendente de Guadalajara D. Teodoro Ventura de Argumosa en un documento enviado a la Secretaría de Hacienda en 1764:
« .... éstas (las tierras) son por lo general de los Señores de los pueblos, de Cavildos (sic), Iglesias, Colegios, Capellanías y Comunidades; para los primeros no tienen los pobres resistencia, y les cobran con rigor; para todos los se- gundos mucho menos, por que (sic) si al primer aviso no pagan, el segundo entra con censuras, y si tiene humana posivilidad (sic) paga por libertarse de tan terrible execución ( ... );si no lo tiene se hace un prófugo y una fami- lia abandonada. Estas no son conjeturas, sino experiencias que he tocado y visto en los pueblos con mucho dolor. Las terribles armas de la Iglesia no me parece se deven (sic) exgrimir con el abuso que está en práctica.» 140
CUADRO VIII
CONVENTOS Y NUMERO DE RELIGIOSOS EN GUADALAJARA EN 1751.
RELIGIOSOS
Santo Domingo (Dominicos ... 17 San Antolín
(Mercedarios calzados) ... 22 San Francisco (Franciscanos) ... 80 San Antonio (Franc. reformados) ... 25 San Juan de Dios ... 7 (Hospitalarios)
Colegio de jesuitas ... 9 De la Epifanía
(Carmelitas descalzos) ... 60 RELIGIOSAS
Nuestra Señora de la Fuente
(Carmelitas descalzas)... 14 San José o de Abajo
(Carmelitas descalzas) ... 20 Santa Clara
(Franciscanas) ... 24 La Piedad (Franciscanas) ... 23 Concepción Francisca ... 25 Nuestra Sra de los Remedios
(Gerónimas) ... 26 San Bernardo (Bernardas) ... 17
Frecuentemente estos institutos acogían a los hijos y sobre todo a las hijas de la oligarquía ciudadana, incluso en el siglo XVIII, siglo de menor fervor religioso.
Así el convento de Santa Clara tenía profesas a una hermana y una hija del regidor D. Bernardo Monje de Soria 141 , o el de la Piedad a Doña Francisca Parrales, her- mana del también munícipe D. Francisco Parrales142•
Aunque la mayoría de los conventos eran pobres, especialmente los reformados -los carmelitas-, algunos poseían tierras o inmuebles, sobre todo los de origen me- dieval -franciscanas y bernardas- obteniendo diferentes diezmos de los frutos que producían sus propiedades en el término de la ciudad, -así los conventos de la Pie- dad, Santa Clara y las Bernardas-, aunque sólo los 3/5 partes, ya que el resto del diezmo pasaba a la iglesia a la que pertenecía el labrador o labradores arrendata- rios de sus tierras 143•
141 Eran Doña Catalina Monje y Doña Vicenta Monje de Soria «monjas de velo negro»;
esta última renunció a su herencia y a cambio recibiría por su padre 400 reales anuales por los dias de su vida «para sus necesidades religiosas». A.H.P.GU. Protocolo 954, fechado el 16 de enero de 1762.
142 A.H.P.GU. Catastro. Relaciones de legos, libro 11, fol. 138 v.
143 Guadalajara, 1751 ... Pág. 57.
Al igual que la fábrica de la iglesias, las memorias, capellanías, y demás funda- ciones pías, los conventos eran instituciones de crédito, sobre todo los femeninos.
Esto se explica por la acumulación de dinero con que se encontraban en concepto de lo aportado en las dotes como recepción de monjas o por los privilegios y donaciones recibidas por distintos mecenas al ingresar alguna de sus hijas, hermanas o sobri- nas bajo clausura.
Prestaban a particulares, pero también al Ayuntamiento de la Ciudad. Los li- bros de relaciones de legos del Catastro de Ensenada citan numerosos censos per- petuos o redimibles «al quitar», tomados por particulares a un interés del 3 % - normalmente- sobre los conventos de Guadalajara; así el convento de religiosas bernardas tenía por censatarios (prestatarios) en 1751, entre otros, a los regidores Don Manuel Parrales con un censo al quitar de 12.200 reales de principal144 (capi- tal prestado), y a Don Bartolomé Clavero, con un principal de 200 ducados (2.200 reales)145• Claro que éste (fuertemente endeudado) tenía además que pagar los rédi- tos anuales de distintos préstamos como el del Convento de San Francisco (200 ducados de principal -2.200 reales-), de San Juan de Dios (400 reales), los de las iglesias de San Gil (400 reales y 400 maravedís), San Esteban ( 1.100 reales), al curato de San Andrés (con rédito de 66 reales anuales) y al Cabildo eclesiástico dos censos de 80 maravedís146•
Igualmente el Concejo tuvo, entre 1739 y 1749, como censualista al convento de carmelitas de San José por un principal de 4.000 ducados (44.000 reales), al que pagaba de rédito anual 1.320 reales en dos plazos los días de San Juan y Navidad de cada año147 y que sucedía a otro del mismo convento de 66.000 reales redimido el 13 de agosto de 1738148; intereses que frecuentemente sufrían demora y que obligaba al Convento a pedir reiteradamente su pago en los Cabildos municipales. La situa- ción económica del Ayuntamiento parece de endeudamiento continuo ya que en 1753 volvió a emitir un censo, teniendo esta vez como censualista a una institución ecle- siástica ajena a la ciudad, el Cabildo de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares, y por una cantidad de principal substanciosamente superior: 200.000 reales (con réditos anuales de 5.000 reales en dos plazos)149•
Pero también el Ayuntamiento tenía relaciones benéficas o asistenciales con al- gunos conventos, al sufragar gastos o concederles limosnas fijas anuales. Así con el de franciscanos descalzos de San Antonio al que pagaba de «tiempo inmemo- rial» una limosna de «pescado y saial (sic)» consistente en 450 reales al año para que se abastecieran de estos productos15
º.
Igualmente el Convento de San Francis-144 A.H.P.GU. Catastro. Relaciones de legos, libro 11, folio 139.
145 Un ducado = 11 reales o 374 maravedís.
146 /bidem, folio 62 y ss.
147 Redimido con el producto del carbón de los montes propios de la Ciudad el 29 de octubre. A.M.GU. Libro de Acuerdos de 1749.
148 A.M.GU. Legajo 1 H28.b.
149 A.M.Gu. Libro de Acuerdos de 1753. Sesión de 23 de abril en que solicita al Conse- jo de Castilla permiso para la emisión de dicho censo.
iso A.M.GU. Libro de Acuerdos de 1747, sesión de 4 de febrero.
co recibía anualmente una limosna de 38.060 maravedís (33.060 situados sobre el Peso Real, de propiedad municipal por privilegio del rey D. Pedro, y 5.000 por la misa anual que la Ciudad celebraba cada año en el Convento el día de San Blas)151• También al Colegio de la Compañía de Jesús, -en cuyas manos estaba el control de la enseñanza de la ciudad-, se le pagaban anualmente 127 fanegas de cereal por las Cá- tedras de primeras letras y de Gramática de que estaba encargado152; asimismo proveía la Alcaidía de la cárcel, para lo que el Concejo líbraba una cantidad de trigo anual.
Al igual que las iglesias, los conventos eran objeto de la frecuente actividad de patronazgo por parte de la oligarquía nobiliaria urbana, fundando capillas y memo- rias vinculadas a sus familias y en donde disponían su enterramiento. Según el re- gidor Francisco de Torres, ya a mediados del siglo XVII el convento de Santa Cla- ra albergaba las capillas de los Zúñigas y los Salís de Magaña153, el de la Merced las de Zúñigas, Caniego de Guzmán y Yanguas154, y el de San Bernardo la de los Guzmán155, familias en su mayoría vinculadas a la actividad municipal.
Finalmente recordemos que la Casa del Infantado ejercía una importante labor de patronazgo con el convento de San Francisco, donde tenía el enterramiento de sus miembros, iniciando durante la segunda mitad del siglo XVII un fastuoso pan- teón que acabó en 1728156, y también con los convento de carmelitas descalzas de San José157, y el franciscano de la Piedad donde los Duques tenían la facultad de nombrar 4 plazas de monjas directamente158•