tiene más confundidos los valores; el anonimato que ampara la ciudad que ha perdido las características de la gran aldea, contribuyen a la desjerarquizaci6n de un mundo sentido al revés y que en la literatura se manifiesta a través de lacarnavaliza- ci6n. También la inestabilidad lingiística del momento se suma con la toma de conciencia de la falta de identidad. Algunos la quieren reconquistar en el purismo hispano, los más en el cosmo- politismo. Pero tanto los giros en francés, como en inglés, son
disfraces que sirven para cubrir esa carencia.
Cambaceres no cie el voseo a las escenas del carnaval aunque tal vez la Frase clave de la novela sea "-Sacate la care- ta" . Lo extiende al inmigrante gringo ("-Stá inferma vos?', p. 50), a los alumnos del Colegio Nacional ("Cola, dejá a ese hombre', p. 71t), al vendedor de pescados ("-LQue ya no me cono- cés, que no sabés quién soy yo...? Será lo que andás de casaca y
te juntás con los ricos que has perdido la memoria...", p. 77) y hasta el mísmo protagonista en la escena última, cuando se revela al natural, en toda la bajeza que ya no es necesario ocultar, porque su mujer lo conoce demasiado:
"ndá no más, hija de mi alma... no solo azotes... -gru6-, te he de matar un día de estos, si te descuidás!" (p. 185).
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sas que asisten a la tertulia, parece intencional, ya que se halla subrayado y reflejando a modo de cuadro de costumbres, la crítica a las nias de la casa a la que están invitadas, porque una ha aceptado una pulsera de regalo de un amigo ( "El la de seguro no está ya como naci6', '. - .y las hijas parecen vomitadas por ].os perros nos colocan en un tono coloquial que justifica el voseo: "Tomá joyas, mi hijitaY') . Pero los otros registros no se subrayan ni los justifica un contexto costumbrista:
"iEchá la habita, inglesitoY" (p. 198).
"Che, inglés, vení, vamos a conversar' (p. 331).
"Vení, inglés, hablemos de nuestro padre, ahora que nadie nos escucha" (p. 332).
Otro registro, también en imperativo, está incluido como discurso referido indirecto en el habla de un personaje, como refrán: 'Borrico, decí mico, que no te dará en el pico" (p. 259).
En Mareos -novela 'verosin'iilista", segtin Bahamonde; matura- lista, según el editor, y absolutamente inverosímil para cual- quier lector actual- incluye también cuatro, registros voseantes:
tres verbales y uno pronominal. De los tres voseantes, dos los pronuncia un agente argentino de contratación de inmigrantes ¡en Italia En tanto que en (rgentina nadie vosea, por lo que descar - tamos que Bahamonde haya intentado la "palabreia local", como Ocantos, ya que no sería el sitio más indicado. Hay que suponer una transgresión, ya que el autor, que busca la verosimilitud argumental, parece de5preocupado de la lingüística.
El coronel Olascoaga escribe una novela ut6pica, El club de
47 Publicado en Buenos Aires, Lajouane, 1890, p. 157. Se cita por esta edic.icín.
las damas, donde las mujeres, cansadas de la conduccicn política masculina, proponen una revoluci6ri que las coloque en el poder.
La novela carece de toda ubicaci6n temporo-espacial precisa y conforme con esto las fórmulas de tratamiento son convencionales;
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ú para la segunda persona singular de confianza y usted para la de respeto, en tanto que vosotros-ustedes se prodigan indiscrimi- nadamente para la segunda persona del plural. No hay registros voseantes, lo que no es de sorprender, ya que no hay una realidad argentina y, además, la obra se public6 por primera vez en alemán. Sin embargo, la heroína, criada por los leones en la selva y que conserva el trato fraterno con las fieras pese a haberse civilizado, se disfraza de indiecito para poder acompaar a su amado a través de la floresta salvaje sin que éste la conozca. Y acorde con el disfraz cambia el lenguaje: "Soldados se amontonaron a oírme... jefes dijeron que era mentira... Yo dije:icierto mandá soldados a preguntar y matáme si es mentira". ° El vos se singulariza en boca del indio. ¿Estarían en ese lugar ideal los araucanos que conocía. Olascoaga?
En Facundo, drama histárico -aunque bastante apartado de la historia- en verso, el tratamiento también es convencional: el tt para el singular y el usted(es) en alternancia con el vos(otros) cuando no hay confianza. Sin embargo, en esta obra de tema.
argentino, el vos se le escapa a Olascoaga varias veces como transgresión a la norma literaria;
Facundo a un mendigo riojano:
'-Cuánto tiempo hace... habla serio
El club de las damas, San Fernando, Imp. Roma, 1903, p.
31 ).
274 que andás por aqui?'
"-Cómo te llamás? (p. 6i5.
Facundo al sargento:
'Y entonces, de nuevo a ella
la traés aquí. Márchate... (p. 87) Un serrano a Santos Pérez:
"iSracias Y a vos Capitán te pedimos que no falte
tu
llamado (p. 120).Santos Pérez al serrano:
"Llamálos que quiero hablarles" (p. 162).
Un soldado:
"me ha dicho el jefe: -qarrála" (p. 171).
Al tratarse de militares o de soldadesca, se impone la realidad iingLística sobre las pautas literarias prefijadas por Olascoaga
El inicio de la literatura policial argentina
Eduardo Holmberq, en su vertiente de literatura fantástica, por más que ubique en la ciudad o en la pampa algunos argumentos, nunca usa el vos. No ocurre así en La casa endiablada, en que hay un acercamiento a las formas expresivas de nuestro país. Por ejemplo, al italiano hablado por los inmigrantes en Buenos Aires, con esa mezcla que caracteriza al cocoliche. Antonio Pagés Larraya escribe en el Prólogo a los Cuentos fantsticos:5
°
"Lacasa endiablada tiene para nosotros tres motivos de interés: es su primera obra de imaginación a la que traslada
' Se cita por la edición de Buenos Aires, Barausse y Callo- ne, 1903, p. 61.
° Buenos Aires, Hachette, 1957.