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Qué Tomás?

In document El voseo en la literatura argentina (página 100-105)

Presente de Indicativo

CUERVITO 1.- Qué Tomás?

GAUCHO.- Tomaré o t ro

)E

Este mismo recurso lo hallamos en un qrotesco de 191, Los irade Pérez, de Carlos de Paoli: El padre alterna el tú con el vos. El hijo, Filiberto, habla prácticamente lunfardo. En una pelea ron el primo golpean al padre, Juan Pérez. Queriéndolo curar, Filiberto le ofrece:

FILIBERTO.- Tomá, viejo, p6ngase agua fresca. (Le alcanza si hotel

lan.

JUAN. - iSaH Sal(

FILIBERTO.- La sal es pior viejo.

JUAN.- iQue salgas de aquí, cretinoY 13

La gracia surge del malentendido ante un público que conoce, y posiblemente emplea, las dos normas.

Lpez de Gomara intenta también reflejar el habla de los negros: marca el seseo, el uso vacilante de r y de 1 en los grupos líquida-licuante, pero los negros no pronuncian el vos.

Estas obras son aún traslaciones de la zarzuela hispana. De seo en Buenos Aires lo es de La gran

vía,

pero esta traslaci6n conlieva la presencia de sucesos, tipos y voces de nuestro medio.

Ese ao es además decisivo porque la revoluci6n del Parque introduce en la escena política a los miembros de la clase media, a los inmigrantes e hijos de inmigrantes, quienes comienzan a

influir en el desarrollo cultural del país. No es el público del picadero, pero tampoco es el que goza con las temporadas de arte europeo del Colún. Es un público que quiere verse representado en

' 2

Publicacin del Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, 1963, p. 52.

13

En eolcía del qnero chico criollo, Buenos Aires,

Eudeba, 1976. p. 123.

330 el teatro y que se entusiasma y enfervor - iza cuando asiste a los hechos que protagonizó en la calle y que ahora se exaltan en el

teatro. El espectáculo se convierte así en medio de comunícaci6n y los bordi?reat.i>z dan la pauta de la reiacin entre autores- actores por un lado y espectadores por el otro.

En 1892 Ezequiel Soria, en su primer obrita, hace aparecer en escena a Leandro N. Alem (El Entenao) . Es la revista El ao 92. Las fiestas del cuarto centenario del descubrimiento de América, el naufragio de la Rosales', que llevaba nuestrós representantes al viejo mundo, las inundaciones, la actualidad política y la hermandad hispánica se aglutinan en esta obra que permanece bastante tiempo en cartel. Los dos únicos registros voseantes, curiosamente de presente de subjuntivo, los coloca en

labios de dos tipos populares: La Tucumana y El Asistente.

También de 1898 es Los óleos del chico, de Nemesio Trejo.

Los seis cuadros transcurren en un corral6n, en la trastienda de un almacén, hahitacin y patio de una casa pobre y comisaría.

Estas continuas mutaciones de escenario, comunes al drama gau- chesco y al sainete, muestran distintos tipos y ambientes loca- les. El género chico no se cuidaba de guardar las unidades del teatro clásico, en las que, sir embargo, Garcia Velloso instruy6 a Laferrére. 14 Tampoco García Velloso las guarda cuando intenta un teatro más popular. El tema de Los <leos del chico es muy simple: el demorado bautismo de un nio, pero permite enfocar la vida del suburbio sin excluir la protesta social:

Qué ley tan ingrata vidalitA,

Memorias de un hombre de teatro, ed. citada, p. 0.

tiene el argentino, lo condena al pobre,

vidalitá

y lo salva al rico.

Concluye, no obstante, en la apoteosis final de exaltacián patritica, aunque en el presente de los actores y espectadores:

"el lobo grande se lo come al chico y el gey lerdo bebe el agua turbia" .'

En el arrabal de Los ¿leos del chico conviven la lengua agauchada, la de la inmigraci6n y la del hampa. Genaro es un napolitano acriollado que repite los efectos c6micos de Cocoli- che:

"GENRO.- Genas tardes, caballeros en general, aquí estoy porque he venido, por Dios que me caiga moerto.

DESIDERIO.- Ya viene el nápole compadriando.

GENRO.- Si soy compadre es porque me da el coero, che; no tC pasés de gato a perro" (p. ib).

En esta plasmaci6n de la vida de arrabal, el voseo surge como lo normal, como una manifestación más de la vida cotidiana.

Otra obra de avanzada, en este sentido, es Justicia criofla, de Ezequiel Soria. La accicn transcurre en el conventillo, con su patio común, crisol de lenguas y muestrario de tipos. Desde el moreno ordenanza del Congreso, que incorpora a su discurso giros leguleyos y expresiones de camarista, al portero de Tibunales, gallego ensoberbecido por su librea. El tema de la seducci6n de la jovencia honrada y trabajadora, que está dispuesta a sufrirlo todo por el bienestar de los suyos, es aquí inaugural de toda una serie de argumentos con ligeras variantes. El léxico es costum- brista y por primera vez predomina el voseo en la obra de Soria.

CUADRO 3

En nn

t

ología del qnero chico criollo, ed. citada, p. 2.

FORMAS VERBALES VOSEANTES Just i ci a cr jo 11 a >'

332

L-.

Presente acordás, 122 andAs, 121

il

31

arrancAs, 117 Icontás, 112, 119

decís,

112 enojás, 113

llamAs, 114, 121 llevAs, 113

perds, 11' podés, 115 quemas, 115

querés, 115, 12, 128

sabs, 112, 113 sos, 112, 113 7 114, 121

tenés, 122, 127 venís, 127

Total: 25 registras (in> imperativo negat (oc) Otros contex tos.

Subjuntivo Presente enters (oc), 117 vengAs (in), 115, 1i6, 120, 121

Total: 5 registros va

Imperativo

andá(te), 114 ayudá(me), 125 bebé, 113

contá(me), 113 escapá(te), 1E4 esperá(me), 125 hablA, 125

perdoná(me), 113 (2 sentá(te), 113

vení, 113

Total: 11 registros

Como pronombre sujeto, hay 10 registros de vos y como término de preposici6n, 3

En 1898, con El deber, Soria vuelve al lenguaje arrabalero, ambientado en el conventillo. Ya en esta obra, como dice Ismael Moya: "El monlogo de Wenceslao es un ejemplo de lunfardismo, valioso para conocer hasta qué extremos el tema popular porteo

hab jase adueado de la escena

También en 1898 se estrenan Ensalada criolla, de Enrique De Maria, y Gabino del mayoral, de Enrique García Velloso. En esta

1

Las citas corresponden a la edición de Zarzuelas crio- llas, Buenos Aires, Padr6 y Ros, 1899.

En Ezequiel Soria, zarzuelista criollo, publicación del

lnstituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y

1_etras de la Universidad de Buenos Aires, 1938, p. L193.

última, aunque el título corresponde al nombre de un personaje, el protagonismo es de la ciudad. Francisco García Jiménez dijo:

No hay héroes particulares en Sabino el mayor- al..

Protagonista es el color popular; la polifonia de la gente (mayoral o vigilante, cochero o «linyera)>, generoso o des- leal) con el respaldo del caserío de muros bajos... Protago- nista es el Buenos pires de esta alborada del 900 con que se

alza el telón del segundo cuadro, entre pregones de diariero y lec:hero, campanas llamando a primera misa, silbato de

fbr

isa y corneta de <(traniiay». .

Hemos transcripto este juicio porque nos parece acertadísimo hablar de polifonía. Polifonía en el sentido de concierto de distintas voces de la ciudad. El sainete, en su mayor parte, es el intento -muy a menudo logrado- de incorporar las jergas que se oían en calles y bares. Carlos Mauricio Pacheco, según cuentan sus croni stas, pasaba las horas en los cafés de Balvanera oyendo a los parroquianos que hablaban a los gritos: los vascos que siempre pululaban por las estaciones ferroviarias, los genoveses y los italianos del sur, los farrucos (gallegos) que ya compar-

tan con la poblaci6n autúctona la atenciún de los bares, el criollo dEl interior, que había ganado prosapia lingüística en la

literatura gauchesca, el compadre de arrabal que intentaba con el lunfardo evadir a la policía. Porque el lunfardo comienza siendo un vocabulario de uso exclusivo de los marginales de la ley, aunque al poco tiempo se contagia al vecino trabajador y a la lengua del inmigrante y de las capas inferiores de la poblaci6n, para luego ir ganando cada vez más espacio hasta penetrar en las capas sociales intermedias y en la literatura. Cuando Carlos Pacheco llega a los bares bohemios de la calle Corrientes ya es

Citado en el Prólogo a Sabino el mayoral y Fuego fatuo, Buenos Aires, ECA, 1983, pp.

12-13.

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