SEGUNDA PARTE
11. PECOSA
7.3. Estacionalidad de los precios
Otros estados que son grandes consumidores, como Guanajuato, Estado de México y aun Chiapas, tienen precios bajos; en cambio, en los de Baja California, Yucatán, Tabasco y Tamaulipas, los agricultores tienen que pagar precios muy altos (véase Mapa 2).
El fosfato diamónico (DAP) se produce en los mismos lugares que el superfosfato triple, e igualmente sus precios son bajos para los agricultores veracruzanos, mientras que los michoacanos pa- gan el precio promedio nacional; en cambio, los agricultores de Guanajuato salen beneficiados, ya que pagan por este producto precios muy bajos, lo mismo que los de algunos otros estados, como Puebla, pero en Tabasco los agricultores tienen que pagar los precios más altos (véase Mapa 3).
El cloruro de potasio es un fertilizante que no se produce ac- tualmente en México, por lo que el abastecimiento es externo.
Una parte proviene de Nuevo México, Estados Unidos y otra de Canadá. El primero entra por tierra, mientras que el de Canadá lo hace por mar. Los precios de este producto son bajos en Sonora (que colinda con Nuevo México EE.UU.), Jalisco, Michoacán, Guanajuato (donde se encuentra un gran número de grandes pro- ductores agrícolas), Puebla, Veracruz y otros; muy bajos en Zaca- tecas, mientras que son muy altos en Oaxaca y Yucatán (que está lejos de la frontera norte) (véase Mapa 4).
Además, los precios no varían sustancialmente entre distribui- dores. Esta situación tiene ciertas particularidades en las diversas regiones del país.
En Los Mochis y Guasave, Sinaloa, los precios de los fertili- zantes se establecen con el propósito de para que permanezcan sin cambios durante el periodo de ventas de cada ciclo agrícola, para lo cual se ajustan las nuevas tarifas previamente a que se inicie el siguiente periodo de ventas. Sin embargo, como el precio de ad- quisición de los fertilizantes, tanto líquidos como sólidos, están regidos por el tipo de cambio, los precios de venta al agricultor pueden sufrir modificaciones en cualquier época del año.
En Córdoba, Veracruz, se nota también que el precio de los fertilizantes potásicos (cloruro y nitrato de potasio), por ser 100%
de importación, están alineados con el dólar americano y a veces las empresas no efectúan el cambio a pesos mexicanos con la de- bida oportunidad, por lo que se presentan diferencias notables en los precios de estos productos, como en el cloruro de potasio.
Esto es particularmente más notorio en tiempos en que el tipo de cambio es muy inestable. En esta región, los precios de los fer- tilizantes varían, aunque poco, durante el año, primero porque en el DDR No. 5 se identifican 3 fechas de siembra para el ciclo PV, lo que fragmenta la demanda de fertilizantes en esas épocas: el ciclo PV comienza desde la segunda mitad de enero (zona alta) y termina a finales de julio (zona baja), con un periodo intermedio de mediados de abril hasta finales de mayo (zona media). Des- pués, en diciembre, comienza el ciclo OI, en el cual con frecuen- cia el precio puede cambiar de nuevo.
7.4. Los precios pagados por los agricultores Dados los acuerdos comerciales firmados por México con dife- rentes regiones económicas y países, y las medidas de apertura comercial que estos conllevan, hace varios años que los precios internacionales de los fertilizantes y el tipo de cambio afectan el comportamiento de los precios internos de estos insumos agríco- las, afectación que es mayor en la medida en que el consumo in- terno depende más de las importaciones.
Los precios internacionales bajos de los fertilizantes en los úl- timos años y las economías de escala en el transporte marítimo internacional de fertilizante a granel, conjugados con los elevados costos de producción internos (fundamentalmente por el alto pre- cio del amoniaco) y la ineficiencia en el transporte nacional, han dado como resultado que, con frecuencia, sea más económico pa- ra los agricultores comprar este insumo agrícola importado que del país. Desde luego, el precio del fertilizante al público es ma- yor en la medida en que la distancia de su centro de abastecimien- to al de consumo sea mayor. Esto es normal y va de acuerdo con la teoría económica; sin embargo, esta regla se rompe en ocasio- nes debido a las medidas de mercadotecnia aplicadas por las em- presas cuando desean penetrar y consolidarse en algún mercado que les interesa.
Generalmente, los precios de los fertilizantes son uniformes entre empresas en un mercado específico, y es común que perma- nezcan sin cambio durante un ciclo agrícola; no obstante, esta si- tuación puede ser alterada por fluctuaciones considerables de los precios internacionales, inflación interna, tasas de interés y tipo de cambio peso-dólar.
Resalta el hecho de que los precios no disminuyan en los pe- riodos de poca demanda, frente a una oferta que es bastante uni- forme durante el año. La explicación se encuentra en que los dis- tribuidores siguen una política de inventarios iguales a cero o mí- nimos, en época en que no hay demanda, además de que los pla- zos de pago de las importaciones muchas veces son a más de seis meses y con tasas de interés sumamente bajas o iguales a cero.
Para que el producto llegue a los agricultores desde los centros de producción, se lleva a efecto una serie de etapas que involucran diversos estratos del mercado: mayorista, medio mayorista y deta- llista. Al pasar por cada uno de estos estratos, el fertilizante va adquiriendo valor agregado, de tal manera que el precio pagado por el agricultor es más alto que el pagado en la primera etapa de comercialización del producto.