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Exigencias en la formación de recursos humanos

In document 2000. T E S I S (página 41-47)

ABSTRACT

II. MARCO TEÓRICO Y CONTEXTUAL

2.1. Coyuntura social y económica de México

2.2.2. Exigencias en la formación de recursos humanos

El proceso educativo en las universidades, concebido como participativo y creativo, se sustenta, según Martínez (199726), en el equilibrio entre el saber, el hacer y el ser. Mientras que al respecto Rosal (199727) amplía esa idea al señalar que la actual formación de recursos humanos debe responder a las exigencias del trabajo productivo, de ahí que se debe procurar que el estudiante acceda a la información, que pueda aprender a aprender, aprender a investigar y aprender a

25 Méndez Lugo, B. s.f. El migrante mexicano en E.U.: de actor local a actor global. Homologación, certificación y acreditamiento universitario en el contexto del TLC: asimetrías nacionales y vulnerabilidad del profesional mexicano. http://www.enespanol.com/atlanta/guests/education/

bernardo.html.

26 Martínez, E. 1997. Op. cit.

27 Rosal G., M.H. 1997. La formación profesional como puente para el empleo y la inserción laboral de los jóvenes (Perspectiva de la Cooperación Internacional). Organización Internacional del Trabajo, Equipo Técnico Multidisciplinario; San José, Costa Rica. Seminario "Retos de la inserción laboral de jóvenes al empleo", efectuado en El Salvador 24 y 25 de Abril de 1997. http://www.oit.or.cr/oit/

papers/estudio1.shtml.

trabajar, para poder adecuarse, anticiparse y propiciar los cambios que exige la modernización del aparato productivo.

Actualmente se requiere de una formación que valore la capacidad de producir más y mejor, que se apropie del saber tecnológico en permanente cambio, que mejore su comunicación, motivación, relaciones laborales y el trabajo en equipo.

La formación debe incidir sobre los procesos sociales y de trabajo, de modo que permitan elevar la empleabilidad, incrementar la productividad y eficiencia, así como la propia creatividad individual y colectiva, promoviendo la experimentación de nuevas formas de organización del trabajo y de asociación para la producción.

El nuevo perfil, según Rosal, se caracteriza por demandar de los estudiantes lo siguiente: flexibilidad para adquirir nuevas calificaciones; capacidad de manejo de nuevas tecnologías; capacidad de adaptación a mayores volúmenes de producción y diversidad de productos; capacidad de ser gerente de su propio trabajo; mayor poder de decisión; discernimiento en situaciones complejas;

incorporación de elementos de creatividad, iniciativa y adaptabilidad a situaciones cambiantes; comprensión de la actividad productiva y de su entorno; capacidad de comunicación oral y escrita; resolución de problemas de trabajo en equipo; toma de decisiones autónomas con base en información objetiva; disposición hacia el cambio con base en las fluctuantes condiciones de los mercados y de las innovaciones tecnológicas.

Se puede resumir lo que expone Rosal diciendo que lo que se busca es formar un trabajador "flexible", que posea una formación vinculada a la innovación tecnológica, lo que implica el manejo de una constante incertidumbre; capaz de aprender permanentemente para tratar con el cambio; flexible para desempeñar una amplia gama de ocupaciones, afrontar la movilidad laboral y adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones de trabajo.

Su formación debe orientarse al desarrollo de "competencias" o sea el cultivo de actitudes, habilidades y conocimientos, necesarios para que el trabajador pueda actuar con un sentido de propósito.

En su perspectiva las competencias deben estar vinculadas:

“con el ‘aprender a pensar’ (lectura, escritura, matemática, resolución y prevención de problemas, toma de decisiones, flexibilidad mental, presentación de ideas en forma clara, pensamiento reflexivo, creatividad);

con el ‘aprender a hacer’ (actitud científica, conocimiento de ciencia básica y tecnología aplicada, cultura tecnológica: productividad, competitividad, calidad, eficiencia, economía del trabajo, alfabetismo tecnológico y de computación, habilidades vinculadas al oficio, ocupación o especialidad, manejo de información);

con el ‘aprender a ser’ (habilidades personales: seguridad en sí mismo, autoestima, responsabilidad individual, autonomía, sociabilidad, integridad, etc.; habilidades sociales: valores, trabajo en grupo, relacionamiento personal, capacidad de negociación, saber escuchar, comunicarse, etc.).”

Es claro que estos perfiles educativos trascienden los sectores económicos y tienen validez tanto para el sector formal de la economía como para el sector informal de la misma (inclusive para aquellos que no están interesados en la competitividad internacional y que utilizan procesos tecnológicos simples); sin embargo, aquellos sectores económicos vinculados con la actividad exportadora de los países y que utilizan procesos tecnológicos complejos son los que tienen la mayor urgencia de contar con los nuevos recursos humanos.

Para Mejía (199928) las competencias son esos procesos exigidos por la sociedad a la escuela para que las personas puedan integrarse al paradigma global de ella. Y las habilidades son las disposiciones y logros individuales ("capacidad instalada" de las personas) con los cuales cada cual debe ganar su capacidad de insertarse en la sociedad.

Se menciona que es necesario reconocer que hay un nexo entre ambas, pues un buen desarrollo de las competencias lleva a una construcción y potenciación de las habilidades, y el resultado de ese proceso debe tener manifestación en los comportamientos, hábitos y desempeño profesional de los

28 Mejía J., M. R. 1999. Refundación de la escuela y la educación: Conflicto de modernizadores, neoliberales, neoconservadores y críticos. CINEP. http://www.ut.edu.co/idead/expedi/docs/mrmj_

refundacion.doc. 43 p.

individuos; pero que es importante mantenerlas separadas para lograr identificar qué corresponde al proyecto escolar en forma más general.

Lo que se ha señalado hasta aquí, está en concordancia con lo que se discutió en la Conferencia Mundial sobre la Educación para Todos, realizada en Jomtien, Tailandia en 199029, allí definieron que las necesidades básicas de aprendizaje comprenden como contenidos básicos: los conocimientos, valores y actitudes, que necesitan los seres humanos para sobrevivir, desarrollar sus capacidades, vivir y trabajar dignamente, participar plenamente del desarrollo, mejorar su calidad de vida, tomar decisiones fundamentales y seguir aprendiendo.

Y se consideró que para lograrlo se deben desarrollar, desde la escuela básica, las siguientes herramientas esenciales: lectura y escritura, expresión oral, aritmética y la resolución de problemas.

La puesta en práctica de esas reflexiones exige los siguientes procesos a la escuela: 1) flexibilización curricular; 2) pertinencia pedagógica; 3) aprendizajes significativos; 4) enseñar a comprenderse en su cultura para comprender a los demás; 5) formar para transformar la información en un conocimiento propio; 6) propiciar el desarrollo de capacidad crítica y la reconstrucción de valores. Y de los individuos se requiere que verdaderamente aprendan e incorporen conocimientos útiles, habilidad de raciocinio, destrezas y valores.

Así que la educación debe poner atención a las adquisiciones y resultados del aprendizaje real, más que exclusivamente en la matrícula. Debe de propiciar enfoques activos y participativos que son valiosos para asegurar el aprendizaje y para permitir a sus sujetos alcanzar su máximo potencial y dejar atrás el interés meramente en el cumplimiento de programas inertes y requisitos burocráticos para la obtención de certificados.

La exigencia actual es de competencias generales antes que específicas, esto es, el problema del desempleo mundial, precisamente a causa de la expansión del reemplazo de los procesos físicos del ser humano por la tecnología, plantea la exigencia de nuevas competencias, como la polivalencia, que van a

29 Satisfacción de las Necesidades Básicas de aprendizaje: Una visión para el decenio de 1990.

Documento de referencia para la Conferencia Mundial sobre la Educación para Todos (Jomtien.

Tailandia, 5 a 9 de marzo de 1990). Versión final. Julio 1990. UNESCOJOREALC. Santiago, Chile.

Pág. 37 y ss.

dotar a la persona de las capacidades para moverse en diferentes procesos y con capacidad de cumplir diferentes actividades en el proceso productivo.

Otra competencia va a ser el manejo mental de procesos, posibilitado por el pensamiento conceptual con raciocinio abstracto, que va a sentar la base para gestar la competencia del seguir aprendiendo.

Estas competencias deben generar habilidades: 1) comunicativas; 2) de resolución de problemas; 3) de procesamiento de conflictos de relaciones humanas; 4) de adaptación al cambio, habilidades que van a estar en la base de una nueva sociabilidad que hace mucho más énfasis en la aceptación del otro diferente, en el pluralismo y en la posibilidad de acuerdos en una disposición permanente de cambio.

Una de las características de la sociedad de final de siglo es la velocidad del cambio en la información y el conocimiento. Se calcula que un profesor universitario que deje de leer y actualizarse, en dos años y medio estará transmitiendo no sólo información desactualizada sino también sin vigencia. Es decir, que estamos frente a un fenómeno de obsolescencia de los contenidos por los efectos de velocidad de las revoluciones científicas y tecnológicas.

Por ello emerge como una competencia básica la capacidad de manejo de procesos, lo cual proporciona una visión global y también una competencia que algunos autores han llamado la "policognición"30, y que se refiere a la capacidad de asimilar y manejar varias áreas cognitivas, que lleven a la persona a construir una situación relacional con los nuevos fenómenos de la comunicación.

Estas competencias permitirán a las personas crear destrezas para desarrollar la capacidad de construcción de redes de clasificación, para desarrollar una disposición a la formación permanente, y de competencia para acceder a las distintas formas como se construye conocimiento.

Todo esto hace que entren en crisis la concepción sobre planes de estudio rígidos y la idea de currículo centralizado. Igualmente entra en crisis una idea de educación para el trabajo que pone el énfasis en la mera capacitación laboral, produciéndose también un desplazamiento de los conocimientos específicos

30 Rezende Pinto, Máquinas inteligentes dirigindo homens ou homens inteligentes dirigiedo máquinas, Fundaçao Joäo Pinheiro, Minas Gerais, 1992. citado por Mejía J. M. R. 1999. Op. cit.

hacia nuevas formas más centradas en los procesos matrices, desde los cuales es posible derivar muchos otros contenidos. De manera que esta situación lleva a que sean replanteados los contenidos. Y también surge la necesidad de que los sistemas de formación comiencen a ser transformados por procesos de formación en la situación de trabajo y por procesos de formación permanente.

Como cada vez se da más importancia a la generación y adquisición de conocimientos, se ha empezado a caracterizar a la sociedad actual como una

"sociedad del conocimiento" (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 199931). Y para enfrentar los retos de la sociedad del conocimiento, la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes, los cuales ellos denominan como los "pilares del conocimiento", (“competencias”, como vimos atrás, les llama Rosal, 199732) éstos son:

Aprender a conocer, que se relaciona con la adquisición de los instrumentos para la comprensión del mundo que nos rodea, el descubrimiento y el incremento del saber del individuo, que estimule la curiosidad intelectual y el sentido crítico y de aportación a la solución de los problemas que aquejan a la sociedad.

Aprender a hacer, para influir sobre el propio entorno, poner en práctica los conocimientos, adaptar la enseñanza al mercado de trabajo y pasar de la noción de calificación a la de competencia, considerando que el mercado exige un conjunto de competencias no sólo de carácter técnico, sino también de comportamiento social, aptitud para trabajar en equipo, iniciativa y capacidad para asumir riesgos.

Aprender a convivir con los demás, para participar y cooperar en todas las actividades humanas.

Aprender a ser, que implica el desarrollo de la persona, así como el descubrir, despertar e incrementar sus posibilidades creativas y de emprendimiento.

Es decir, en un mundo donde los recursos cognoscitivos tienen cada día más importancia que los recursos materiales como factores de desarrollo, aumenta la

31 OIT. 1999. "El cambiante escenario económico, social y laboral, y las nuevas necesidades de formación y capacitación" (documento para discusión). Centro interamericano de investigación y documentación sobre formación profesional. Reunión Consultiva Tripartita sobre el Desarrollo de los Recursos Humanos y la Formación para una selección de países de América Latina.

Montevideo, 6 al 9 de julio de 1999. URL: ww.ilo.org/public/spanish/260cinte/conf...i/iii/index.htm.

32 Rosal M. H. 1997. Op. cit.

importancia de la educación, por lo que las instituciones están obligadas a elevar la calidad y pertinencia de la formación que ofrecen, mejorar el potencial de investigación que permita hacer progresar el saber, y a la vez atender las necesidades de la demanda, adaptando sus programas a los requerimientos del empleo y la sociedad.

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