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El franquismo en la historiografía sobre el País Vasco

8. Bilbao en el franquismo y la transición

8.1.2. El franquismo en la historiografía sobre el País Vasco

análisis del franquismo presenta en el País Vasco sus problemas es- pecíficos desde el punto de vista historiográfico, desde la óptica de la historia de Bilbao, aunque son problemas de índole muy diferen- te. Hasta fechas muy recientes este periodo apenas había sido abor- dado por los historiadores en el País Vasco, en parte debido a la con- dena genérica del régimen, lo que llevó a que se sustituyese la investigación por la repetición más o menos estereotipada de califi-

cativos genéricos sobre el régimen dictatorial. Además, para enten- der este desinterés sobre la historia del franquismo en Bilbao, se de- ben mencionar otros aspectos como la tradicional indiferencia ha- cia la historia de Bilbao.

No solamente guarda relación con el tratamiento genérico al franquismo, también se produce un cierto desinterés de la historio- grafía vasca por el mundo urbano, en aras de un concepto de equi- dad territorial, que deja a un lado el peso demográfico que tienen las ciudades en el conjunto de Bilbao y que tienden a identificar el auténtico País Vasco con el ámbito rural. También influye el despre- cio historiográfico por Bilbao como ciudad y como sujeto histórico.

Lo cierto es que hasta fechas sorprendentemente recientes apenas hemos contado con libros y con estudios específicamente dedicados a Bilbao. En esto, por supuesto, hay múltiples excepciones, desde los estudios de Ossa Chaburu o de Manuel Basas, etc.; pero, en ge- neral, Bilbao como sujeto histórico apenas ha sido abordado por la historiografía reciente. Influye, por supuesto, el rechazo que en de- terminados ámbitos provoca una ciudad que no encaja con un mo- delo de desarrollo histórico ideal propuesto para el conjunto de la sociedad vasca; y también influye el marcado interés de los historiado- res bilbaínos, más o menos recientes, por analizar conceptos más am- plios como el de País Vasco, Euzkadi o Euskalherría, por emplear el nombre de moda que desde hace tres o cuatro años se usa habitual- mente. Los nacionalistas emplean Euskalherría; incluso en la ETB, que es la seña de identidad fundamental. Ante esto sucede un hecho muy curioso: si en 1990 alguien hablaba de Euzkadi, todos sabían que era nacionalista; ahora, si alguien utiliza el término Euzkadi, todos saben que es socialista o del Partido Popular (PP).

Otra circunstancia que explica el desinterés historiográfico pue- de ser el carácter masificado y socialmente marginal de las transfor- maciones que se produjeron en Bilbao desde los años cincuenta y, sobre todo, en los sesenta, con la creación de los nuevos barrios, en los que el deterioro tendió a aumentar; o, en otro orden de cosas, la propia esclerosis de las costumbres tradicionales de Bilbao a medi- da que se pusieron los moldes autoritarios que relegaban o, mejor dicho, repudiaban lo popular.

También han influido mucho la idealización historiográfica y el atractivo de lo que podríamos llamar el periodo fundacional del Bilbao con-

temporáneo, es decir, aquel que comienza en torno a 1880 y que llega hasta los años veinte; esa etapa tan atractiva de rasgos muy diferentes a la sociedad monolítica, espesa, de los años del franquismo. Esta fase de las iniciativas arriesgadas, de la industrialización, del surgimiento de la sociedad de masas, suele resultar mucho más atractiva a los historiado- res que estudiar un régimen dictatorial, etapa en la que incluso se em- plean elementos simbólicos del Bilbao actual, el periodo en el que la conflictividad política y social se expresaba públicamente frente a la na- turaleza clandestina del conflicto en el régimen franquista, cuyas pro- pias definiciones exigen una especie de lectura subliminal.

Habría que citar una causa más del desinterés por la historia de Bil- bao durante el periodo franquista. Apenas existen memorias o recuer- dos que se refieran a un periodo por otra parte tan poco apto para idealizaciones. Tenemos abundantes memorias, recuerdos, escritos de finales del XIX que se refieren a mediados de la centuria; tenemos abundantes libros de memorias para el primer tercio del XX, pero casi ningunas son muy recientes y además son mayormente melancólicas referentes al franquismo. Y son incluso recuerdos que no abordan nunca la ciudad como tal, sino que se refieren a aspectos anecdóticos, las tertulias, el cine o cuestiones de ese tipo. Este vacío historiográfico tiene también sus explicaciones no sólo por el carácter más o menos espeso del periodo franquista; los fenómenos de mediados del XIXy comienzos del XX—la llegada del vapor, la electricidad o el cine— se vivieron colectivamente, también individualmente, pero se pudieron vivir como episodios de la ciudad casi épicos, idealizados al cabo de los años. Nada de esto sucede durante el franquismo. En los años treinta cabe entender que los bilbaínos más o menos de 60-70 años recorda- ran como algo épico el desarrollo del Ensanche o la llegada del tran- vía; obviamente resulta mucho más difícil de idealizar y recordar des- pués la construcción de barriadas o la desaparición de barrios más o menos suburbanos. Se puede idealizar la llegada del cine, que se vivió colectivamente a comienzos del XXo durante los últimos años del XIX; pero resulta imposible o muy difícil encontrar similar idealización co- lectiva de la llegada del automóvil o de la televisión, puesto que no se vivió colectivamente en los años sesenta, no se vio como logro colecti- vo, sino como logro individual.

Por tanto, hay muchas razones por las que apenas se ha estudia- do la historia de Bilbao durante este periodo; sin embargo, resulta

imprescindible estudiarla, porque es una parte fundamental del de- sarrollo de la ciudad durante cuatro décadas, y porque además en este periodo se produce no sé si la transformación definitiva, pero sí la más importante. Es el periodo durante el cual Bilbao llega a su máxima expansión, al menos demográfica; arranca con cerca de 200.000 habitantes después de la II República y después de la Gue- rra Civil, y llega en 1975-1977 a superar los 450.000 habitantes. Es una transformación salvaje en términos históricos, una transforma- ción radical. En realidad, los elementos básicos de la ciudad actual, también en sus relaciones con el entorno inmediato, la creación de lo que se llamó el Gran Bilbao, un espacio común para la vida cotidia- na, se dan en este periodo. O, dicho de otra forma, en los años treinta existía ya el viaje dominical de los bilbaínos a Las Arenas, a la playa, al menos en verano, pero todavía no formaba parte de la vida cotidiana, no era habitual que se viviese en Las Arenas, que se dur- miese en Las Arenas y se trabajase en Bilbao; esto sucede a partir de los años sesenta, durante los años franquistas.