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La pelea constituye la principal53 vía para la sucesión en el cargo al frente de las barras. A consecuencia de esto, se produce la expulsión del sector vencido.
La ley del victorioso se hace sentir a tal punto que quien gana la batalla se apodera del territorio y determina la prohibición de ingreso al estadio de quien resultó desplazado.
2.10. Impactos en la organización grupal a partir de la
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encabezadas por líderes territoriales que siguen en el orden de importancia a los capos máximos de la organización. La pirámide se organiza de arriba hacia abajo en el siguiente orden: por un lado está el o los jefes, seguidos en jerarquía por el grupo de los llamados “primera línea” que está integrada por las cabezas de los sectores de la barra afincados territorialmente, debajo de éstas están los integrantes de la “segunda línea”, en el caso de Boca hay un grupo llamado
“tercera línea”. Estas líneas pertenecen al sector más organizado y disciplinado de la barras. En forma eventual pueden disponer de sectores cuya pertenencia a la barra es volátil y descentralizada, a los que se recurre en situaciones puntuales.
Las segundas o terceras líneas pueden desarrollar algún que otro emprendimiento propio, pero responden siempre al mando de la jefatura central. Sobre esta estructura el periodista entrevistado señala:
Para ser el jefe hay que tener la bendición de la policía, la dirigencia y la dirigencia política. Ese jefe tiene subalternos que a su vez son jefes de distritos: tipos que dominan los grupos territorialmente. Éste es el que tiene “La Matanza54”, etc, A ellos les dan los beneficios para que ellos los repartan entre sus grupos y poder armar una red de lealtades en la que haya beneficios para todos. [G.G]
Dentro de la barra, la estructura se organiza en núcleos: “…son núcleos.
Por ejemplo yo pertenezco al núcleo de lo que es zona norte, que viene a ser Grand Bourg, y somos 140, después está el núcleo de lo que es Capital, después el núcleo de lo que es Zona San Miguel y todos esos conforman la barra y debemos ser unos 400.” [Fabio de River]
En barras con estructuras numerosas es posible establecer límites de ingreso o permanencia, algo que barras menores muchas veces no pueden imponer:
Bueno, lo que es una hinchada como Boca, tiene tanta gente que tenés los dos o tres cabezas que son los que mueven todo y a su vez ellos tienen sus grupos que es primera línea que manejan cada uno responde a una de las 3 o 4 cabezas, después esos responden a la segunda línea, tercera línea, y hay gente que va a nada, cuando los tienen que echar los echan. Esto es en River, Boca y nadie más.
[Joaquín de Huracán]
54 Distrito perteneciente al Gran Buenos Aires.
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A diferencia de la estructura compuesta por varios niveles de mando, Joaquín de Huracán, reconoce que en las barras de menor tamaño y con menos rubros económicos bajo su competencia, las posibilidades de plantear exclusiones de ese modo, se limitan. En ese sentido, señala que en su organización hay un nivel de relativo de horizontalidad en la toma de decisiones: “… tenés los 4 jefes, y después la primera línea... no son jefes, no es que te van a decir hacé esto o aquello, acá hacemos todo a pulmón y todos porque nos gusta. No, lo hacemos entre todos, opinamos todos.” (Joaquín de Huracán). Sin embargo, sí reproducen el modelo jerárquico de cabezas superiores y mandos intermedios.
Cuatro son las cabezas de los grupos, nosotros tenemos 4 grupos, 4 bandas.
Entonces son 4 principales y nosotros nos reunimos con ese grupo. Entre esos grupos yo y un grupo de 6 pibes más manejamos todo de una de las bandas, otra banda tiene 2 cabezas o tres más, el otro dos o tres más y el otro 2 o tres más.
(Joaquín de Huracán)
Consultado sobre la cantidad de líderes que se reconocen en la barra de River, Fabio, comentó: “Son varios. Tenés por ejemplo, en lo que es popular hay 3. Después hay dos más, son 5. Tenés dos más en la platea, que están sentado siempre en los palcos, en la platea al lado de los dirigentes. Vos los ves y se están comunicando por Handy, Nextel, y bueno son 5.” (Fabio de River).
Dentro de los mandos inferiores de las líneas más disciplinadas y orgánicas de la barra se recluta al selecto “grupo de choque”: “Cuando hay problemas, actuamos los del grupo de choque, que somos unos 50 de la primera línea, casi todos tenemos conocimientos de artes marciales.” (Fabio de River).
Respecto a la imposición de disciplina los entrevistados dan cuenta de distintos mecanismos explícitos y tácitos que funcionan a favor de promover la obediencia en el grupo.
En el estadio, una de las funciones fundamentales de la tropa consiste en animar de forma constante al equipo, de modo tal de remarcar, el aspecto más visible y venerado de las barrabravas en el estadio, que tiene que ver con la demostración de aliento y fervor hacia “la camiseta”. Sin embargo, esto, que podría pensarse como el aspecto más espontáneo, en la medida en que se apoya en el discurso de los sentimiento, dentro de la barra se plantea en términos
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obligatorios, al punto que las sanciones por no alentar pueden ir desde los golpes, (utilizados con frecuencia como medios para llamar la atención sobre la falta) hasta la expulsión del sector. Por medio de estas sanciones, la barrabrava trasmite el mensaje de que la permanencia en los espacios cercados por la ella, está sujeta a la observación y cumplimiento de sus normas, lo cual vale tanto para sus miembros como para quienes se acercan al sector dominado por la misma.
Fabio de la barrabrava de River, lo describe de la siguiente manera: “…
cómo explicarte, ya estar adentro te sentís con poder. Ya poder manejar a cualquier grupo de gente... porque vos estás ahí y le pedís a cualquiera cantá y ese canta y te sentís con poder. Sabés? "Cantá o te vas! saltá"! dale! cantá grita.”
(Fabio de River)
Un informante, integrante de una barrabrava señala que existen mandatos internos que distinguen a un barrabrava de un hincha común. Al respecto meciona que, sobre todo a las líneas inferiores de la organización, se les exige mostrar aliento al equipo durante todo el partido: “Y sí, porque capaz que estás así y no estás gritando, el otro capaz que viene y te pega porque no estás gritando. (…) no podés estar todos los 90 minutos gritando. Por allá vos te callás y vienen y te quieren cagar a palos.” (Ramiro de GELP)
Por otro lado, en el marco de las reglas que rigen la disciplina interna, Joaquín, miembro de la barrabrava de Hucarán, señala que la permanencia en la barrabrava está sujeta a una primera y elemental regla de oro: mantener la boca cerrada y el perfil bajo. “…si sos un boludo que vas a todos lados boqueas y hacés barrileteada en todos lados no te sirve, no te sirve porque te van a cagar a bifes todos. Entonces vos lo que tenés que hacer es primero callar la boca: de todo lo que ves no sabés nada. Eso es así, el primer reglamento.” (Joaquín de Huracán)
El conjunto de reglas que rigen a la organización no sólo diagraman la disciplina interna en función de la permanencia de sus miembros sino que también, pautan las formas de ingreso y hasta podría decirse lo mismo sobre las
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formas de egreso, cuando este se produce a consecuencia de la pérdida de posiciones a manos de otros grupos55.
2.10.1. Ingreso
El nivel de apertura o cierre de estas organizaciones es mayor o menor de acuerdo al tamaño de las mismas y los negocios involucrados en ella. Los testimonios de los integrantes de barrabravas consideradas menores (en relación a las de Boca y River) permiten pensar que no existen barreras férreas que puedan considerarse infranqueables, para los interesados en ingresar. Sin embargo, es importante el contacto personal (lazo de amistad, familiar, vecinal) o conocimiento de algún integrante que facilite el ingreso. Una vez adentro, la condición de permanencia supone el cumplimiento de determinadas pautas de conducta útiles para la organización. Distinto es el caso de barrabravas que han alcanzado un grado de profesionalización tal, que les permite imponer una selección más estricta. Entre los casos que pueden citarse aquí, se encuentra Boca y River.
Consultado sobre la forma en que ingresó Ramiro a la barra de GELP, mencionó que su llegada a la barra se dio de la mano del grupo de amigos del barrio, que ya formaban parte de ésta cuando él tuvo interés en integrarse. A partir de entonces, el conocimiento de este grupo le abrió las puertas a la barrabrava: “y me acerqué porque conocía ahí a unos pibes y me acerqué empezamos a tomar onda y todos piolas y bueno, me empezaron a dar entradas y íbamos a todos lados.” (Ramiro de GELP). Indagado sobre qué otros modos de ingreso reconoce, Ramiro respondió:
Y te acercás, pero suponete que te quieren pelear, tenés que pelear, te hacés respetar y chau. (…) suponé uno se zarpa con vos y vos no decís nada y chau. no servís, viste, en cambio si peleás, después te va a tener respeto, saben que te vas a parar de manos y ya te empiezan a dar entradas. (Ramiro de GELP)
55 En estos casos, parece haber un código difundido y aceptado, que indica que los bandos perdedores no deben volver a hacer acto de presencia en el estadio donde domina el sector vencedor.
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La permanencia también está sujeta a reglas sobre todo para los recién ingresados en los niveles más bajos de la organización. Dado que en esos niveles el único beneficio material es el ingreso gratuito a los estadios y la movilidad junto a la barrabrava, se establece como norma la obligatoriedad de asistir a todos los encuentros de visitante. La barra debe garantizarse una presencia masiva en estadios visitantes, eso pone a prueba su peso y su prestigio, para ello debe poder contar con una buena masa crítica de soldados que lo garanticen. Consultado sobre la contraprestación que debía ofrecer para mantenerse en la barrabrava cuando ingresó, Ramiro, sentencia: “tenía que ir a la cancha nomás de local y de visitante, sí o sí, porque si no vas de visitante de local no te van a dar.” (Ramiro de GELP)
El testimonio de Joaquín, miembro de la Primera línea de la barrabrava de Huracán, da cuenta de que su ingreso tampoco implicó atravesar por barreras rígidas ni excluyentes. El acercamiento a la barrabrava se vio favorecido por el conocimiento de gente del entorno barrial y del propio club. Aunque reconoce cierta facilidad para el ingreso, destaca la importancia de las normas de permanencia. Por el contrario, la barrabrava de River se presenta como un espacio cerrado, demarcado por sus propios integrantes por medio de un límite físico al que el interesado deberá franquear a partir de una selección.
Tenés un tiempo también, no es que vos vas a la cancha y llegás. Capaz que vas un año a la cancha y ya sos barra, no: tenés un tiempo… solo con los ojos te seleccionamos. Te decimos, vos podés acercarte, vos no, no llega cualquiera, nosotros cuando dividimos la tribuna, con una cinta grande así, que no se ve por las banderas pero vos vas por adentro de la tribuna y vas a ver una cinta grande adentro estamos nosotros y no puede entrar cualquiera. (Fabio de River)
De este modo, ambas formas de ingreso, la que se da en solitario o la que se da por medio de lazos preexistentes, ponen en juego dimensiones de la confianza compleja, las que facilitan la integración de los nuevos miembros a la organización (Luna y Velasco, 2009). La confianza, tiene una importancia central en estas relaciones, dado que por medio de ella, se deposita en los miembros de la organización expectativas positivas con respecto a sus modos de obrar futuros.
Para la elección de sus miembros, sea en estructuras cerradas como las de Boca
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o River o semi-cerradas como en los casos de GELP o Huracán, la elección de sus integrantes compromete distintos tipos de confianza, fundamentales para desempeñar las tareas que requiere la organización. Para el caso de River uno de los modos de ingreso, como lo señala Fabio, se efectúa por la vía de la previa observación. Para aprobar su ingreso, el candidato deberá haber demostrado determinadas capacidades valoradas en el grupo, como la capacidad de obedecer a la jerarquía. En otros casos, se visualiza un tipo de confianza interpersonal basado en el conocimiento previo de la persona, confianza en que sabe callar, puede pelear, no va a defraudar al grupo. En los casos en donde el ingreso es más fluido, como lo refieren en la mayor parte de los casos, se activa la confianza personal, que alguien de la organización expresa sobre el nuevo miembro: es buen muchacho, sabe callar, sabe pelear, reconocer la jerarquía, etc.