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L a historia de la Farmacia hoy

5. Las manos de los dioses

5.10. L a historia de la Farmacia hoy

En un reciente artículo publicado por José María López Piñero en Investigación y Ciencia, se quejaba del parón sufrido en los estu- dios de historia de la Medicina, en España y en el mundo, frente a los avances de la historia de la Ciencia y de algunos historiado- res de la Farmacia en España. En ambos casos la cosa no era espe- cialmente difícil. En el de la historia de la Ciencia porque no ha- bía demasiado hecho y en el de la Farmacia porque lo hecho no era excesivamente apreciable.

En la historia de la Farmacia hoy siguen escribiéndose páginas repletas de moho, reas de un delito contra natura por los árboles necesarios para emborronarlas con cuestiones irrelevantes para los propios farmacéuticos, para los intelectuales, para el público en general y, casi siempre, para el mismo que las escribe, urgido a ha- cerlo por imperativos académicos o por la ilusión infantil de tener un papel impreso firmado con su nombre. Sigue existiendo un cierto embozamiento intelectual y universitario, una serie de auto- res que circulan con pasaporte falso, arropados en unos supuestos saberes de los que desconocen hasta sus rudimentos, debido a las llamadas áreas de conocimiento y al lugar en donde se ha situado la materia, alejada por entero de cualquier otra que pueda formar parte de una comunidad científica común medianamente razona- ble. Pero, de manera absolutamente voluntarista, se ha producido una mutación. La empezó, no podía ser de otra forma, Guillermo Folch, el continuador de la tradición de institucionalización de la historia de la Farmacia en la universidad madrileña. Su Historia ge- neral de la Farmacia (Folch, 1986) fue un empeño intelectual que no pudo llevar a cabo solo y cuyo fruto apenas llegó a ver, en prue- bas de imprenta, en su lecho de muerte. Recoge, hasta en el título, el influjo de Laín y de sus discípulos más directos. Asume o discute muchos de sus planteamientos y el libro supuso una plataforma de salida para que otros, sirviéndonos de sus espaldas, nos encaramá- ramos a las del gigante.

La Historia de la Farmacia (1980) de Juan Esteva, pese a la origi- nalidad del resto de los trabajos del autor, es esencialmente lai- niana, hasta en los detalles, y se ha convertido en el libro de texto de los alumnos catalanes.

Los historiadores de la Farmacia, además, nos hemos abierto a la historia de la Ciencia. Se han hecho aportaciones a la historia de la Botánica, a cargo de Antonio González Bueno o Raúl Rodrí- guez Nozal, a la historia de la sanidad española a cargo de María del Garmen Galleja, a la historia de la Biología por medio de Alberto Gomis, a la de la destilación y la alquimia mediante los trabajos de María del Mar Bueno o Manuel López, y se han conti- nuado y profundizado los estudios sobre instituciones como la Real Botica por medio de María Esther Alegre o de la terapéutica de las personas reales mediante los trabajos de María Luisa de Andrés. Se han analizado las expediciones botánicas, algunos as- pectos de la historia de la Química en el siglo xix y xx. Se han es- tudiado los naturalistas del siglo xix y xx, farmacéuticos o no. Se han analizado las expediciones botánicas africanas. Se han hecho aportaciones importantes y novedosas a la historia social de la Farmacia. Se está estudiando la industria farmacéutica con todo el rigor preciso y el intercambio terapéutico entre España y Amé- rica en el siglo X V I I , además de diversas instituciones renacentistas sobre las cuales las informaciones eran livianas, como la botica y casa de destilación de El Escorial, los destilatorios de Aranjuez o la influencia de España en Paracelso y del paracelsismo en España. En definitiva, se está asumiendo una tarea de titanes con el lastre que proporciona el recelo de cierta parte de la comuni- dad científica que recuerda el pasado con el rigor que sólo los es- pañoles tenemos para la memoria de las desgracias, con la dificul- tad inherente a todos los estudios humanísticos y, más aún, para los trabajos situados permanentemente en tierra de nadie.

Sin la obra de Laín, sin el referente permanente de su persona y de su actitud en unos, sin la capacidad de emulación o el deseo freudiano de matar al padre en otros, estoy convencido de que esta labor hubiera sido del todo impensable. Lo sería en los historia- dores de mi generación. Lo habría sido en la de mi maestro y, probablemente, no existirían al menos dos generaciones de his- toriadores que nos siguen y en muchas cosas nos superan con ab- soluta ignorancia o desapego a la obra de sus antecesores y desde luego a la del maestro Laín.

En mi juventud, cuando se criticaba el trabajo de algún co- lega, solíamos decir: «demasiado Laín y demasiado poco Bernal».

Pese a la admiración y el respeto a la obra de don Pedro, nos refe- ríamos al exceso de componentes filosóficos y a la necesidad de introducir elementos de análisis materialista o marxista, propios de la obra de John D. Bernal sobre la Historia social de la ciencia (1967). En la actualidad, cuando se leen algunos trabajos, desa- parecido ya del panorama intelectual el materialismo histórico, en su concepción inicial, casi por completo, diría yo: «demasiado Comte y demasiado poco Laín».

Es curioso. El espíritu del maestro que ha hecho posible la eclosión de los estudios de historia de la Medicina, de la Ciencia y de la Farmacia en España parece replegarse frente a un neoposi- tivismo romo y, en algunas ocasiones, castizo. Resulta comprensi- ble. Cuando se convive con un gigante, o te encaramas a sus es- paldas o te resignas a vivir permanentemente oscurecido por su sombra. Para las dos circunstancias es necesario poseer un gran conocimiento de uno mismo y unas ciertas dosis de humildad in- telectual, circunstancias no demasiado frecuentes entre los inte- lectuales o diletantes españoles.

Ahora, creo, es el momento de analizar desapasionadamente la obra de Laín. No es fácil continuarla. El suyo es un caso, como el de Cajal, como el de Unamuno, como el de Ortega, como el de Zubiri, con antecedentes y consecuentes, pero irrepetible en su singularidad. Es un cosmos individual levantado para entender al microcosmos. Lo que no cabe es ni el rechazo ni el desaliento.

Queda, sobre todo, el agradecimiento histórico de quienes, cons- ciente o inconscientemente, nos desarrollamos sobre su talento.

Queda el ejemplo de su actitud ante el hecho intelectual com- prendido sin fronteras, sin temores y, pese a su soberbia ambi- ción intelectual, sin miedo a rectificar. Queda, a los sanitarios y a los historiadores de la salud, su visión antropológica de las cien- cias sanitarias. Queda su atrevimiento íntimo y su confianza en los seres humanos. Queda su ejemplo de laboriosidad, que le llevó a morir con la pluma en la mano. Queda su recuerdo.

Queda un consejo para todos nuestros discípulos:

[...] un poco más de Laín. Lee a Laín. No te olvides de su ejemplo. Atrévete a volar. Atrévete a arriesgarte/Atrévete a equivocarte. Atrévete a rectificar. Recuerda que la tuya no es

una actividad técnica, sino un intento de comprensión del ser humano en toda su complejidad. Utiliza todas las herramien- tas que tengas en tu mano. Haz fructificar tu talento y da cien- to por uno.

Un poco más de Laín..., un poco más de Laín, aunque no co- mulgues con Laín.

Bibliografía

BERNAL, J. D. (1967): Historia social de la ciencia, Barcelona, Península.

ESTEVA, J. (1980): La Historia de la Farmacia, Barcelona, Edición del autor.

FOLCH Jou, G. (dir.) (1986): Historia general de la Farmacia: el medicamento a través del tiempo, Madrid, Sol.

GARCÍA BALLESTER, L . (2002): La búsqueda de la salud, Barcelona, Península.

LAÍN ENTRALGO, P. (1954): Historia de la medicina moderna y contemporánea, Barcelona, Ed. Científico-Médica.

— (1963): Panorama histórico de la ciencia moderna, Madrid, Guadarrama.

— (1972-1975): Historial universal de la medicina, Barcelona, Salvat.

— (1978): Historia de la medicina, Barcelona, Salvat.

PUERTO SARMIENTO, J. (1997): E l mito de Panacea. Compendio de Historia de la Terapéutica y de la Farmacia, Aranjuez, Doce Calles.

6. Pedro Laín Entralgo: de la Psiquiatría