CAPÍTULO III LEPRA EN BENI
3. EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD
3.4. La diseminación
Fernández, alcanzó una medida muy alta, que en la actualidad estaría considerada como de alta endemia. Con solo considerar que la OMS clasifica a los países mediante prevalencias por encima y por debajo de 1 caso por 10.000, entendiendo que los que están por debajo, se los considera que alcanzaron la eliminación de la lepra, frente a los que superan este indicador, por encima de 1, que son los que continúan siendo problema de salud pública. En la actualidad existen muy pocos países dentro este segundo grupo, en América solamente Brasil. Ya podemos inferir cuanto ha podido significar, comparativamente, una tasa de prevalencia de 9, como la de Chuquisaca en 1968 y 1970.
La Tasa de Ataque Primaria que porcentualmente mide el riesgo de la población expuesta a contraer la enfermedad fue de 1% para la población de la provincia Hernando Siles, muy comparable con los grandes eventos transmisibles que tuvo que soportar esta región.
Hacemos notar que la inconsistencia de los datos de población en el país, desde su origen hasta la mitad del siglo XX, ha originado sesgos en la elaboración de indicadores estadísticos, con mucho más rigor entre los años 1900 y 1950, lapso de 50 años donde no se tuvo censo de población alguno. Cualquier referencia sobre este importante dato se lo hacía sobre la base de proyecciones, las que obstaculizaban establecer definiciones precisas y otro tipo de comparaciones. Hasta que finalmente en septiembre de 1950, se realizó el nuevo censo después de medio siglo de espera. Por supuesto que los resultados obtenidos mostraron importantes diferencias frente a las estimaciones y proyecciones que se utilizaban.
18 Los territorios provinciales directos nexos con las poblaciones afectadas, fueron también sumidos en ese largo silencio epidemiológico.
Cuando se tomaron medidas de intervención vertical o búsqueda activa, la distribución de enfermos estaba en casi todas las poblaciones de las provincias Tomina, Luis Calvo, Belisario Boeto y Azurduy. La provincia Oropeza, donde se ubica la capital Sucre, ya tenía lo suyo desde hacía tiempo, donde las señales eran mínimas en cuanto a su impacto y trascendencia. Sin embargo, el problema estaba creciendo en otro cantón de la provincia, en Poroma (6).
Figura 4.7.
La provincia Belisario Boeto en el tema de la lepra es motivo de un particular comentario. Los antecedentes recogidos en los casos encontrados, muestran la presencia de este flagelo aun desde la década de los cincuenta. Las indagaciones sobre su instauración, aunque escasa y dispersa de inicio fue intensificándose después, lo que permitió enfocar los siguientes criterios:
• El nexo territorial con la provincia Vallegrande de Santa Cruz fue una causa de transmisión.
Las provincias del Centro de Chuquisaca fueron afectadas por el importante brote de lepra en la década de los años sesenta del siglo XX. Es importante apreciar la relación con brotes similares en Tarija provincia Gran Chaco, y Santa Cruz en la provincia
Vallegrande.
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• Los antecedentes de fuerte asentamiento de algunas enfermedades infecciosas y otras transmitidas por vectores, demuestran algún grado de susceptibilidad a ciertos procesos mórbidos.
• La alta migración, antes y ahora, han podido ser vehículo para la llegada de la enfermedad.
• La corriente de transmisión desde el foco primario de Fernández y Hernando Siles ha sido también otra causa.
Con estas consideraciones, en el estudio y análisis del cordón epidemiológico consideramos a Villa Serrano como uno de los focos primarios en el departamento.
Una de las vías de propagación mutua entre regiones, ha sido la que motivó los dos brotes importantes en Bolivia, el de Chuquisaca y Santa Cruz. La primera, es la que viene del norte, desde la provincia Vallegrande de Santa Cruz, por su nexo territorial con su similar Belisario Boeto de Chuquisaca (Figura 4.7); la segunda, desde el sur, entre las provincias O´Connor y Gran Chaco de Tarija con Hernando Siles de Chuquisaca.
Figura 4.8.
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El triángulo de la lepra
Al referirnos sobre la lepra en el departamento de Santa Cruz, también se hace referencia sobre este triángulo, cuya importancia señala los polos o focos desde donde se originaban o confluían los casos de lepra en las décadas de los años cincuenta y sesenta.
La meritoria profesional Dra. Nora Siles, hace referencia a este triángulo, el mismo que fue establecido de acuerdo a la distribución de casos en un momento epidemiológico dado. Sin duda que también existieron otros espacios con las mismas características en otras regiones, como ha sucedido en la Amazonía.
Figura 4.9.
El triángulo de la lepra en el centro del país estaba conformado por tres poblaciones que corresponden a tres departamentos: Chuquisaca, con Villa Serrano; Santa Cruz, con Vallegrande y Cochabamba, con Aiquile (Figura 4.8). Los antecedentes epidemiológicos y la procedencia de los enfermos hicieron que la mirada esté dirigida a este espacio territorial.
Las tres poblaciones, sobre todo en los años cincuenta, derivaban sus enfermos a la Colonia “Los Negros” construida en esos años, ubicada en Pampa Grande provincia Florida de Santa Cruz. En lo que respecta a Aiquile, los datos analizaremos cuando corresponda la descripción de Cochabamba, si bien no tiene mayor relevancia en notificaciones locales ni departamentales, no obstante, fue desde este lugar y sus aledaños un flujo importante de casos derivados a “Los Negros”, donde se quedaron
Triángulo de la Lepra;
década de los años setenta, conforman poblaciones de tres departamentos:
Vallegrande de Santa Cruz, Villa Serrano de
Chuquisaca y Aiquile de Cochabamba.
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internados y notificados como si fuesen del lugar. Vallegrande, históricamente ha sido un foco de lepra muy importante en Santa Cruz con gran repercusión en las estadísticas del nivel nacional.