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EL ORIGEN DE LA TRANSMISIÓN

In document Lepra en Bolivia Historia y Evolución (página 82-85)

CAPÍTULO III LEPRA EN BENI

2. EL ORIGEN DE LA TRANSMISIÓN

4 Maurer―, se benefició con la ayuda internacional de Alemania desde 1966, labor que se irradió hacia otros departamentos. Mientras que los demás hicieron su defensa con lo que había a su alcance, inclusive tuvieron que soportar la ambición de sus autoridades que desviaron en su favor la ayuda que se consiguió para los enfermos. Este último aspecto será comentado con mayor profundidad en el transcurrir de esta historia.

Para quienes trabajan actualmente en el control de la lepra y, como ofreciendo un homenaje a los que nos precedieron en este esforzado trabajo, es un imperativo en virtud a ese despliegue y esforzada misión, continuar en esta ruta de controlar la enfermedad a costa de cualquier sacrificio. Aunque parezca extraño, una de las esenciales labores, como lo fue desde antes, consistirá en influir sobre las autoridades sanitarias, políticas y sociales para considerar a la lepra como cualquier otra enfermedad transmisible; y, de ese modo, adopten medidas en forma equitativa en el marco de la integralidad de las acciones de salud ―con el factor adverso de estar considerada la lepra entre las enfermedades olvidadas y desatendidas―. Con esta premisa, solo queda buscar sean apoyadas y predispuestas todas las disposiciones técnico-normativas regionales, y otras legislativas de carácter especial que favorezcan el control de esta injuria.

inimaginables; que aún en estos días, no obstante estar disminuida la carga de ataque, la cadena de transmisión de este daño permanece, no se puede explicar de otra manera la notificación de nuevos enfermos cada año.

Figura 3.1

La Revista Archivos Bolivianos de Medicina, órgano oficial de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Francisco Xavier, en su edición correspondiente a Enero-Diciembre de 1947, brinda un artículo de mucho valor histórico, escrito por el Dr. Viador Pinto, médico de la Colonia de Leprosos “San Juan”, en el Beni, que da a conocer los datos históricos de la lepra en este departamento, su repercusión territorial y social. Entre los datos preliminares de la lepra en Beni, hace una equilibrada observación: “Hasta la expulsión de los jesuitas en 1767, no se sabía que haya existido ningún caso de lepra en el Beni. Las misiones fundadas por ellos, no tuvieron intercambio comercial con las colonias establecidas por los portugueses a lo largo de los ríos fronterizos Iténez y Mamoré, siendo, por consiguiente, imposible la infiltración al Beni de elementos enfermos que por la vía amazónica penetraran a esta zona del Continente”.

Una de las vías de ingreso de la enfermedad fue por las franjas limítrofes con Brasil.

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“Los gobernadores militares que les sucedieron descuidaron el control estricto que ejercían los jesuitas. Los curas que se hicieron cargo de las misiones, comerciaron con los brasileños, pudiendo, así, infiltrarse algunos Hansenianos”.

“Así continuaron las cosas, hasta que llegó el apogeo del caucho en las últimas décadas del siglo XIX: oleadas humanas inundan las tierras del

“oro negro”; por el norte llegan emigrantes de todo el mundo, arribando al Madera hasta la frontera con Bolivia y, por el sur, cientos de cruceños acuden a los siringales del Iténez, Beni y Mamoré y sus afluentes respectivos en busca de la goma”.

“Investigaciones recientes hechas por el sanitario de la Provincia del Iténez, con residencia en Baures, comprueban que, de los ascendientes y parientes colaterales cruceños de algunos leprosos viejos radicados en Baures y El Carmen, ninguno había padecido ni padecía lepra; es solo en estos últimos años que vienen de Santa Cruz algunos enfermos”.

“Con la depreciación del caucho en los primeros años de este siglo, vino el éxodo de los siringueros, que llevaron el contagio a todos los pueblos del Beni, quedando ahora como principales focos leprógenos Trinidad, Baures, El Carmen, Riberalta, Guayaramerín, San Joaquín y Loreto; y como los focos menos importantes todos los demás pueblos, diseminándose también la lepra al campo, donde de vez en cuando aparecen algunos casos”.

“El segundo apogeo de la goma elástica y su segunda caída, provocará seguramente un nuevo aumento del contagio, con su diseminación correspondiente”.

Es indiscutible por los datos que se tiene, que haya sido el Brasil el territorio que tuvo las manifestaciones de esta enfermedad mucho antes de que ocurriera en el ámbito nacional. Recordemos la amplia referencia sobre lo sucedido en el vecino país incluso desde el año 1600 de la época colonial. Fueron casos identificados en Río de Janeiro, que ciertamente motivó en años sucesivos la construcción de un Lazareto para confinar a estos enfermos; también se conoce de otros casos ubicados en Pernambuco y Pará. Fue tanto el impacto de la carga de ataque que tuvieron que pedir a Portugal la ayuda para controlar esta afrenta

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nosológica (2). A partir de estos brotes de infección y por la dinámica migracional interna, la lepra en forma sucesiva y a través de los años se difundió por otras regiones, entre las que estaban las aledañas con territorio boliviano.

Los comentarios analíticos y la documentación consultada, nos muestran que la entrada de la lepra en el Beni, en la época republicana, ha tenido principalmente dos caminos: A) El que fue traído desde el Brasil en los organismos infectados de los bolivianos que retornaban de trabajar en los siringales del vecino país. B) El que llegó por medio de los pobladores brasileros por la vía el intercambio comercial, o por los que vinieron a Bolivia a trabajar en los siringales, centros de cosecha de la castaña, entre otros.

Por cierto, que también amerita tomar en cuenta otras vías de penetración, entre las que están algunos infectados que llegaron con migrantes europeos, u otros migrantes de países vecinos, cuyo paso fue itinerante o se afincaron en forma definitiva. Sin que este comentario haga precisiones por no contar con mayores referencias.

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