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La Economía como la nueva profesión

que se centraron en el modelo de sus carreras, enfoques sobre la profesión y su propia participación política2.

CUADRO I

INSTITUCIONES UNIVERSITARIAS DE PRE-CRADO DE LOS ECONOMISTAS "MAS IMPORTANTES))

Institución U. Católica U. Pacífico UNÍ

San Marcos U. Agraria

Otras (Lima) U. Provinciales

U. Extranjeras (pre-grado) Sin información

Número 24 22 22 7 4 7 5 11 3

(Porcentaje) (25,8) (23,6) (10,7) (7,5) (4,3) (7,5) (5,3) (14,8) (3,2) Total 93

Sin embargo, los lugares más destacados al comienzo del desarrollo de la profesión de economía fueron las universidades privadas en Lima, principal-

mente la Universidad del Pacífico y la Universidad Católica. Luego de mucha resistencia por parte de la Facultad de Comercio tradicional, la Universidad Católica creó su nuevo Departamento de Economía dentro de la División de Ciencias Sociales en 1969, El programa de economía en la Universidad del Pacífico data de la fundación de la Universidad en la década de 1960. La agen- da detrás de la fundación de esta Universidad era decididamente conservadora.

La creación de la Universidad, dirigida por los jesuítas y apoyada por el gran sector empresarial,fue una alternativa a las universidades públicas hiperpoliti- zadas4. No obstante, el Departamento de Economía de los años 70 y de comienzos de los 80 distaba de ser ortodoxo en cuanto a la composición de su profesorado y su plan de estudios. La Universidad Católica y la Universidad del Pacífico reflejaron las eclécticas corrientes intelectuales en la economía de

4 Para un recuento fascinante del contexto político en las universidades estatales en los años 70, ver Nicolás Lynch, Los jóvenes rojos de San Marcos, Lima: Ediciones El Zorro de Abajo, 1990.

CUADRO 2

ÍOCAÍIIACION DE INSTITUCIONES UNIVERSITARIAS DE POSTGRADO DE LOS ECONOMISTAS "MAS IMPORTANTES»

Localización de las Instituciones Estados Unidos (únicamente) Europa (únicamente)

Estados Unidos y Europa

Estados Unidos y América Latina Europa y América Latina

América Latina (únicamente) Canadá (únicamente)

Perú (únicamente) Total

Número 39 14 4 6 2 7 1 4 77

(Porcentaje) (50,6) (18,1) (5,1) (7,7) (2,5) (9,0) (1,2) (5,1)

América Latina de ese momento. Tanto el keynesianismo como el marxismo, el estructuralismo de la CEPAL y la teoría neoclásica formaban parte de la estruc- tura curricular5. La atmósfera intelectual en ambas instituciones católicas tam- bién se vio afectada por la difusión de las ideas de la teología de la liberación.

En la década de 1970, con la economía aún en su fase inicial de desarro- llo, la sociología era la disciplina reinante de las Ciencias Sociales y propor- cionó la base intelectual para las políticas experimentales del gobierno mili- tar del general Juan Velasco Alvarado. El comienzo de la prolongada crisis económica de Perú en 1976, puso fin a la fase de reforma radical por parte del gobierno militar y los dirigentes políticos se vieron forzados a reorientar las políticas bajo una gran presión del FMI y los acreedores internacionales.

En la década de 1980, los Departamentos de Economía de la Universidad del Pacífico y de la Universidad Católica surgieron como centros generado-

$ De acuerdo con un informante, la teoría neoclásica se enseñaba sin gran entusiasmo por los profesores de la Pacífico en los 70. Recordó que un profesor, luego de enseñar modelos matemáticos microeconómicos, terminó su clase con el siguiente comentario: "esto no sirve para nada."

res de la "élite" de la nueva profesión, es decir, los economistas más presti- giosos y más requeridos. Como se puede observar en el cuadro 1 entre las 93 personas identificadas como los economistas "más importantes" en Perú, más de la mitad habían egresado de la Universidad del Pacífico y de la Uni- versidad Católica. En tanto la Universidad del Pacífico y la Universidad Católica estaban formando los primeros cuerpos de élite dentro de la profe- sión, la "masificación" de la profesión también estaba en marcha. Hubo un explosivo crecimiento en el número de estudiantes matriculados en Econo- mía en la década de 1970. Entre 1970 y 1980, el número de estudiantes matriculados en el programa de economía se vio incrementado de 6.626 a 22.046. En 1980, la carrera de economía era la segunda en popularidad den- tro de las universidades peruanas (Cornejo Ramírez 1993).

Asimismo, no es sorprendente que los estudios de postgrado en el extran- jero también se convirtieran en un componente de socialización profesional

dentro del segmento de más prestigio de la profesión. Como se puede obser- var en el cuadro 2, 77 de los 93 economistas más importantes señalaron haber efectuado estudios de especialización luego del título universitario. De los 77, al menos 49 recibieron formación postuniversitaria en Estados Uni- dos, 16 de ellos combinaron la formación postuniversitaria en Europa y América Latina. Sólo 11 señalaron haber cursado estudios avanzados exclu- sivamente en Perú o dentro de América Latina. La gran disponibilidad de becas de estudios en Estados Unidos explica parcialmente esta preferencia para el perfeccionamiento en los Estados Unidos sobre Europa. Entre los economistas entrevistados en forma directa para este estudio, prácticamente todos identificaron los estudios avanzados en el extranjero como algo funda- mental para el progreso en su carrera. Asimismo, muchos coincidieron en el deseo de obtener un título universitario en la U. del Pacífico o en la U. Cató- lica.

Si bien estudiar en el extranjero se convirtió rápidamente en la norma para la inmensa mayoría de los economistas de élite, ninguna institución extranjera constituyó la Meca para los estudiantes peruanos. No existía nin- gún programa de intercambio entre los centros de enseñanza peruanos y las universidades norteamericanas que dejase un sello dogmático definitivo en el desarrollo de la profesión de economía en Perú. Los estudiantes empren- dieron su educación de postgrado en muy variadas instituciones. La Univer- sidad de Boston, New School for Social Research, Iowa State, Rochester, Pittsburg University, Wisconsin y Brown se encuentran entre el amplio ran- go de instituciones estadounidenses en las que se matricularon los economis- tas peruanos.

En contraste con Perú, la profesión de Economía en Chile se desarrolló mucho antes. En la década de 1950, ya existían importantes Facultades en la Universidad Católica y en la Universidad de Chile. En 1955, la Universidad Católica comenzó lo que más adelante se convertiría en el programa de intercambio formativo con el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago. José Pinera describió el impacto del programa en las crecientes redes profesionales en Chile.

"... por más de una década comenzando en los años 50, unos cua- tro o cinco de los mejores estudiantes de cada cíase en la Universidad Católica de Santiago continuaría sus estudios üe postgraúo en ios Estados Unidos, la mayoría de ellos en la Universidad de Chicago.

Allí absorbieron los principios fundamentales de la economía clásica.

A su regreso, estos estudiantes se asociaron con o t o especialistas que habían efectuado el viaje antes que ellos y enseñaron a otras per- sonas con talento. Como resultado, a mediados de los años setenta, un grupo importante de cincuenta a cien de los mejores economistas chi- lenos conocieron y se convencieron de la necesidad de adoptar un cri- terio de libre mercado" (Pinera, 1993,227).

En contraste con Chile, en los años setenta y ochenta aún en Perú no se habían formado equipos coherentes. La heterogeneidad con respecto al per- feccionamiento de los economistas peruanos también se había reforzado con el estudio fuera de la disciplina profesional. Asimismo, un segmento significativo de los economistas "más importantes" eligieron una disciplina distinta en el momento de hacer un postgrado. De los 77 economistas que estudiaron en el extranjero, 23 siguieron un postgrado en otras disciplinas tales como política, negocios, administración pública, derecho. En contraste con las antiguas profesiones como medicina y derecho, la nueva profesión de economía en Perú no ha logrado una definición clara de sus límites, por ejemplo, la definición de ciertos criterios educativos incuestionables que determinasen los standards para la inclusión o exclusión de sus miembros6. La inexactitud en la definición sobre quién es, o quién podría alegar ser un economista, fue evidente en las respuestas de los economistas con respecto a la pregunta sobre cuáles habían sido los economistas más influyentes en la vida pública. Personas que no recibieron una educación formal como economistas pero que tuvieron un impacto importante en los años ochenta

6 La definición de los Iimii6& y criterios d& pertenencia fes un elemento importante fcft la institucionalizacíón de todas las profesiones. Para una discusión de este proceso, ver Magali Sarfattí Larson, The Rise of Professionalism: A Sodofogical Analysís, Berkeley: Univ-ersity of California Press, 1977.

en la determinación de las políticas como Manuel Moreyra, Felipe Ortiz de Zevallos y Daniel Carbonetto fueron citados repetidamente entre los "eco- nomistas'1 más influyentes, aunque los entrevistados reconocieron que estas personas no eran economistas7.

Así pues, las décadas de formación en el desarrollo de la economía en Perú estuvieron marcadas por el eclecticismo y la diversidad,, incluso entre aquéllos que eran paite de la élite de este grupo profesional. Hasta ahora, no existe una marcada convergencia en torno a un núcleo de creencias de carác- ter económico que evoque el encuentro entre la Universidad Católica de Chile y la Escuela de Chicago. Según su propia evaluación de los problemas de la profesión, varios economistas coincidieron en la falta de acuerdo sobre cuestiones fundamentales dentro de la disciplina. Como fue señalado por uno de ellos, no existía ningún lenguaje compartido o grupo de supuestos básicos obligatorios que situaran a los profesionales en un terreno común en los años ochenta,

Además, la profesión no desarrolló ningún foro institucional que funciona- ra como base común para los intercambios entre esta élite con entrenamiento tan diverso. El Colegio de Economistas actuó más bien como grupo de interés.

Presionó con éxito para la promulgación de la "Ley del Economista" en 1965.

Esta ley exigía que todos los economistas fueran miembros del Colegio Profe- sional y obligaba tanto al sector público como al privado a contratar a los eco- nomistas del Colegio para desempeñar ciertos trabajos. Sin embargo, tanto los empleadores como los economistas invariablemente ignoraron la ley. Asimis- mo, el Colegio se vio envuelto en luchas partidistas con el liderazgo disputado por los partidarios de APRA y diversos grupos de izquierda8.

Entre los economistas de élite, el Colegio fue ignorado por ser una orga- nización politizada que traficaba con empleos para el segmento "m&sifica- do" de la profesión, como por ejemplo, los egresados de universidades públicas y de provincias. Varios economistas de mi grupo de entrevistados señalaron la estratificación social dentro de la profesión como el producto de la división entre los egresados de la U. Católica y la U. del Pacífico y los egresados de otras instituciones. Como uno de ellos subrayó en forma con- tundente, "Existen dos tipos de economistas en Perú: los de la Pacífico y la

7 Entre los economistas citados más frecuentemente por (os entrevistados ¿amo los más influyentes, en la vida pública estaban: Richard Webb, Carlos B<?isí>a, Manuel Mcxeyra, Felipe Drliz ZevaH&s, Roberto Abusada, Javier Silva Ruete, Javier Iguiñez y Daniel Carbonetto. La educación de Moyrera es en leyes; Ortiz de Zevallos y Carbonetto estudiaron ingeniería.

« Entrevista, Jorge González Izquierdo, Lima, Abril 1393.

Católica y el resto"9. Dentro de la élite, las redes informales basadas en amistades y conexiones hechas en las universidades de élite, actuaron como mecanismos de contratación para los puestos claves dentro del sector públi- co y privado.

El tenor político en los años setenta y ochenta en Perú no fue especial- mente propicio para el desarrollo de ningún consenso ampliamente compar- tido sobre políticas económicas, tanto dentro como fuera de la academia y, en especial, no hubo consenso en la dirección neoliberal. Como señala Richard Webb, las políticas económicas estatistas y populistas del régimen militar fueron cuestionadas después de 1976, pero éstas no fueron del todo desacreditadas en los círculos de élite o en la opinión pública de comienzos de los años ochenta (Webb, 1993,369,371). En cualquier caso, las desastro- sas consecuencias del débil intento neoliberal de la segunda administración de Fernando Belaúnde (1980-85), sólo alimentó la convicción entre muchos economistas y políticos que el manejo económico heterodoxo merecía otra oportunidad. La crisis del modelo chileno en 1983 y la aparición de los experimentos heterodoxos en Brasil y Argentina fueron incentivos adiciona- les para volver a aplicar la heterodoxia en Perú.

En el momento de la transición peruana del régimen militar a la adminis- tración civil en 1980, la profesión de economía continuaba en una fase de desarrollo relativamente inicial. Lo que encontraron los políticos electos den- tro de la profesión fue un disímil y desigual grupo especializado de tecnócra- tas que podrían ser requeridos ya fuese para legitimar, administrar o alternati- vamente atacar casi cualquier tipo de políticas económicas. Los economistas mismos parecían no compartir un enfoque común sobre las normas básicas para el manejo de la economía; y este hecho facilitó que los políticos probasen y experimentasen con un extenso menú de opciones de políticas. Sirviendo a los políticos, a los grupos de intereses internos y a organizaciones internacio- nales, los economistas se turnaron para administrar lo que González y Sáma- me denominan el "péndulo peruano", un patrón de abruptas oscilaciones en las políticas económicas —que iban desde el ajuste ortodoxo a la heterodo- xia— y que tuvo un efecto profundamente negativo en el crecimiento econó- mico (González de Olarte y Sámame, 1991; Pastor y Wise, 1991; Paus, 1991).

En contraste, la dinámica del desarrollo de la profesión en Chile durante el mismo período había sido distinto. En Chile, la dictadura de Pinochet eli-

9 Entrevista, Lima, 20 de Abril 1993. Otro entrevistado de San Marcos anotó que la estratificación también incluía una dimensión racial; por ejemplo, los economistas de la Católica y de la del Pacífico tendían a ser blancos de clase media y alta.

minó con fuerza el fermento ideológico en la sociedad chilena y contrajo significativamente el espectro de debate dentro de la profesión de economía.

La dictadura simplificó el debate sobre políticas económicas al eliminar la izquierda y al desacreditar las políticas radicales asociadas con el experi- mento de Allende. Al mismo tiempo, la represión y la experiencia del exilio que vino con la dictadura provocó una reevaluación de las opciones políticas y económicas por parte de lo que quedó de la oposición.

El resultado fue la cristalización de dos comunidades epistémicas bien definidas dentro de la profesión de economía en el contexto de la dictadura de Pinochet: los Chicago Boys y los "monjes" de CIEPLAN. Después del golpe militar de 1973, Pinochet se inclinó hacia la ya existente red de econo- mistas especializados en monetarismo en la U. Católica y en la U. de Chica- go. A los Chicago Boys se les dejó reinar libremente en la gestión de políti- cas económicas y se convirtieron en arquitectos del modelo de libre mercado promovido por el autoritarismo chileno.

El carácter dominante de los Chicago Boys y su postura prepotente respec- to de la crítica por parte de personas no especializadas, forzó a la oposición a desarrollar una contrapartida tecnocrática de peso. CIEPLAN, que fue funda- do como un instituto de investigación en 1976, se desarrolló como un centro de estudios estrechamente vinculados al partido Demócrata Cristiano. Esta conexión con los demócrata cristianos se transformó en una plataforma a tra- vés de la cual CIEPLAN influenció un amplio espectro de la oposición. Los economistas de CIEPLAN jugaron una importante función movilizando a los políticos hacia un consenso sobre el deseo de mantener el modelo de libre mercado, aunque con más énfasis en el gasto social. La nueva moderación en el pensamiento económico promovido por los economistas de CIEPLAN faci- litó la transición política de 1988-90, asegurando una continuidad básica de las políticas económicas por un gobierno de oposición. Cuando Patricio Aylwin ganó las elecciones presidenciales, los tecnócratas de CIEPLAN (apodados

"monjes") liderados por el Ministro de Hacienda Alejandro Foxley, asumieron la dirección de las políticas económicas y mantuvieron su compromiso de no eliminar las reformas económicas del período de Pinochet.

De la Economía a la Política: Las aplicaciones del