POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS EN ESPAÑA
II. LA SITUACIÓN DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL REGLADA
El análisis de la situación y de las problemáticas que afectan a la FPen España ha sido objeto de di- versos trabajos (ver entre los más recientes, De Asís y Rueda, 2003; Círculo de Empresarios, 2007; MEC, 2007). Aunque estos estudios nos ofrecen una vi- sión descriptiva detallada de la situación y aportan reflexiones interesantes tanto de diagnóstico como de posibilidades de reforma (mejora), existe un cier- to déficit de investigación empírica desde una pers- pectiva de la economía de la educación, en especial sobre los determinantes de la demanda de FP. De to- dos modos, y con la cautela necesaria por el proble- ma que acabamos de mencionar, se ha consolidado un cierto diagnóstico de la situación. Vamos a des- tacar algunos aspectos que nos permitirán discutir qué podría estar causando la reducida demanda de Formación Profesional.
Inicialmente, se debería establecer claramente cuál ha sido la evolución de la demanda de este tipo de educación. Utilizaremos datos de egresa- dos del sistema y no matriculados, ya que, en cier-
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PAPELES DE ECONOMÍA ESPAÑOLA, N.º 119, 2009. ISSN: 0210-9107. «LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA»
0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 300.000
90-91 91-92 92-93 93-94 94-95 95-96 96-97 97-98 98-99 99-00 00-01 01-02 02-03 03-04 04-05 05-06 Técnico/T. auxiliar Técnico superior/T. especialista Bachillerato/COU
Milesdepersonas
GRÁFICO 1
ALUMNO QUE TERMINÓ ESTUDIOS POR TIPO DE TÍTULO. ESPAÑA, 1990-2005
Fuente: Elaboración propia a partir datos MEPSYD (2008).
ta medida, nos permite superar el problema de la comparación de sistemas educativos (LEy LOGSE) al utilizar la perspectiva de la capacidad del siste- ma educativo de generar ciertos tipos de outputs, independientemente de la organización específi- ca del proceso para generarlos (que tiene más influencia sobre el nombre de los matriculados).
De esta manera, si utilizamos el concepto de cua- lificaciones profesionales intermedias y superiores podemos plantear que la FP1 se equipara a los ac- tuales ciclos medios y la FP2 a los ciclos superio- res. De hecho, esta correspondencia existe legal- mente, ya que el Real Decreto 777/1998 establece la equivalencia, a efectos profesionales, de los tí- tulos de técnico auxiliar (FP1) con los de técnico
ciclos medios y la equivalencia, a efectos aca- démicos y profesionales, de los títulos de técnico especialista (FP2) con los de técnico superior ci- clos superiores (1).
El gráfico 1 presenta el número de alumnos gra- duados tanto del sistema de FPcomo de la parte académica (Bachillerato). El gráfico refleja claramen- te dos tendencias diferentes. Por un lado, la gradua- ción de nuevos técnicos (auxiliares) se ha reducido drásticamente, aunque parece que se recupera li- geramente. En cambio, tanto los técnicos superio- res (especialistas) como los graduados de Bachille- rato presentan una gran estabilidad en términos absolutos, lo que, si los situamos en el entorno de- mográfico de decreciente número de jóvenes du- rante el período considerado, implica una tenden- cia positiva al incremento en la participación en la educación post-obligatoria (2). Estas tendencias se pueden observar también a partir de las tasas brutas de graduación (graduados/población en edad teórica de finalizar los estudios). Así, la tasa bruta de población que finaliza Bachillerato pasa del 33,1 por 100 en 1991 al 45,2 por 100 en 2005, y la ta- sa en el caso de los técnicos superiores experimen- ta un incremento desde el 11,4 por 100 al 16,8 por 100. En cambio, la tasa bruta de población que ob- tiene el título de técnico desciende de 17,7 por 100 a 16,8 por 100 (MEPSYD, 2008). En definitiva, la si- tuación es de un importante problema de la FPen el tramo del sistema de educación secundaria post- obligatoria y, en cambio, una cierta consolidación de la FPen el nivel de educación terciaria. En térmi- nos comparativos respecto a otros países desarro- llados, esta distribución se traduce en que España tiene un nivel mucho menor de graduación en for- ma de títulos de FPde secundaria post-obligatoria y una tasa muy elevada (de hecho de las más eleva- das en la OCDE) de graduación en la FP a nivel de educación terciaria.
¿Cómo podemos explicar estos resultados? Exis- ten diversos elementos a considerar, pero antes que- remos mencionar un aspecto que no suele tenerse demasiado presente. Normalmente, se destaca el porcentaje de graduados de la ESOque deciden con- tinuar su educación a partir del Bachillerato (que se sitúa alrededor del 80 por 100), pero no se pone el suficiente énfasis en que el elevado fracaso esco- lar en la secundaria obligatoria (que está alrededor del 30 por 100) afecta especialmente a los CFGM, ya que son jóvenes que optarían muy probablemente por estudios profesionales. Sin lugar a dudas, sim- plemente mejorando la tasa de graduación en la ESO
incrementaríamos el número de jóvenes que cursan
CFGM.
Un primer aspecto a valorar para ver qué tipo de problemas pueden estar explicando la baja deman- da de FPes su capacidad para mejor los procesos de inserción en el mercado de trabajo de sus titulados.
En este sentido, la evidencia empírica sobre inser- ción laboral de los egresados del sistema de FPmues- tra que ésta es exitosa y rápida (Corrales y Rodríguez, 2007). De hecho, Casquero y Navarro (2006) consi- deran «paradójica» la poca demanda de formación profesional dada la buena posición frente al empleo que presentan los individuos que han realizado FP. El cuadro n.º 1 presenta las tasas de ocupación pa- ra el tercer trimestre de 2008.
Los datos muestran cómo los individuos con CFGM
o CFGStienen unas tasas de ocupación que no apun- tan ni mucho menos a la presencia de algún tipo de problema de mercado de trabajo, como mínimo en términos comparativos. De todos modos, se obser- van diferencias entre varones y mujeres que justifi- can comentar el cuadro por separado. En cuanto a los varones, los resultados muestran que el impacto sobre la tasa de ocupación de los estudios de FPes más positivo que en el caso de las mujeres. Así, los varones con un nivel educativo de CFGMpresentan una tasa de ocupación superior a los varones con Bachillerato para todos los niveles de edad. Los va- rones con un título de CFGStienen incluso una tasa un poco superior que los de ciclos medios, especial- mente entre los más jóvenes. De hecho, para estos grupos la tasa es muy parecida a la de los varones con estudios de diplomado, y tan sólo algo menor que la de los licenciados. Las diferencias entre los
CFGSy los estudios universitarios se amplían para las personas de mayor edad. En cambio, para las muje- res la situación es bastante diferente. Para ellas, el título de Bachiller parece mejor que el de CFGM, y so- lamente algo peor que el CFGS. Además, otra dife- rencia con los varones es que el título universitario
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CUADRO N.º 1
TASA DE OCUPACIÓN POR NIVEL DE ESTUDIOS, EDAD Y SEXO, 2008 (PORCENTAJE) Total De 20 a
24 años De 25 a 29 años De 30 a
34 años De 35 a 39 años De 40 a
44 años De 45 a 49 años De 50 a
54 años De 55 a 59 años De 60 a
64 años De 65 a 69 años
Total...
Bachillerato ...
CFGM ...
CFGS...
Diplomatura...
Licenciatura...
Varones...
Bachillerato ...
CFGM ...
CFGS...
Diplomatura...
Licenciatura...
Mujeres...
Bachillerato ...
CFGM ...
CFGS...
Diplomatura...
Licenciatura ...
5362 7177 7280 6369 8081 7382 4455 6271 7278
5739 7667 4654 6041 7970 3754 5237 7264 5154
7473 8186 7778 7778 8289 7277 7169 8082 8179
7980 8084 8887 8687 9093 9392 7172 6974 8584
7781 7783 8689 8688 9392 9295 6774 6172 8385
7680 7885 8590 8690 9293 9195 6571 6575 8185
7581 7584 8889 8587 8890 9493 6473 6573 8485
6877 7480 8487 8287 9186 8792 5464 6269 8280
5664 6272 7982 7371 7481 8687 4056 5650 7474
3437 4540 4360 4845 5542 4463 2228 3734 4253
69 59 1228 87 78 1632 104 104 199
Fuente: EPA.
CUADRO N.º 2
DISTRIBUCIÓN DE LOS ALUMNOS MATRICULADOS EN CFGM POR FAMILIAS PROFESIONALES, ORDENADAS SEGÚN PORCENTAJE DE INSERCIÓN EN LA PROPIA ÁREA FORMATIVA, 1999-2006
Familia profesional CFGM
curso 1999-00 CFGM
curso 2006-07 Empleo relacionado con la formación
Actividades físicas y deportivas...
Comunicación, imagen y sonido ...
Industrias alimentarias ...
Química...
Textil, confección y piel ...
Artes gráficas...
Electricidad y electrónica...
Sanidad ...
Actividades agrarias ...
Mantenimiento y servicios a la producción ...
Administración ...
Comercio y marketing...
Edificación y obra civil...
Mantenimiento de vehículos autopropulsados...
Hostelería y turismo ...
Madera y mueble...
Imagen personal...
Fabricación mecánica...
Actividades marítimo-pesqueras...
Informática...
Servicios socioculturales y a la comunidad...
Vidrio y cerámica ...
0,77 0,96 0,53 1,43 0,43 1,22 15,67 14,01 2,76 4,13 24,16 6,49 0,24 9,79 4,83 1,42 5,29 5,56 0,24
1,64 1,05 0,49 1,05 0,14 1,09 12,86 13,47 1,87 4,31 20,16 4,81 0,32 9,42 5,16 1,21 7,14 4,43 0,50 6,78 2,06 0,04
20,53 24,76 32,66 35,16 40,38 40,77 46,33 54,19 54,43 54,97 55,17 55,27 60,16 65,06 74,11 74,26 77,42 77,62
Fuente: Elaboración propia a partir de MEPSYD (2008) y ETEFIL-2005.
está asociado a tasas de ocupación mucho más ele- vadas que los otros tres niveles educativos.
De todos modos, aunque la inserción en térmi- nos «cuantitativos» sea exitosa, puede que la inser- ción «cualitativa» no lo sea tanto. Así, un tema que suele mencionarse es que el sistema no se ajusta bien a las exigencias cambiantes del mercado de traba- jo y que, en consecuencia, no ofrece la formación que efectivamente necesitan las empresas a nivel tan- to de ámbito formativo como de las cualificaciones específicas que adquieren los estudiantes. Es difícil evaluar esta capacidad de adaptación, ya que no existe una medida concreta a partir de la cual emi- tir estas valoraciones. De todos modos, la distribu- ción del alumnado entre cursos y el porcentaje de inserción laboral de los egresados del sistema en las áreas de estudio correspondientes pueden aportar información interesante. Los cuadros n.ºs2 y 3 re- cogen esta información, para diferentes años en cuanto a la distribución de matriculados según fa- milias, y para el período 2001-2004 para el porcen- taje de inserción en la propia área formativa.
Si nos fijamos en primera instancia en el cuadro referente a los CFGM(cuadro n.º 2) podemos ver que
existe una importante concentración de estudiantes en algunas áreas. Por ejemplo, las tres áreas con ma- yor número de estudiantes recogen casi el 55 por 100 del total (siendo para el caso de las mujeres incluso mucho más elevado). En términos dinámi- cos, no aparece ningún cambio substancial, a excep- ción de la incorporación del área de Informática, que para el caso de los varones representa un volumen importante del total de matriculados (6,8 por 100).
Esta incorporación al catálogo de cursos compensa las caídas relativamente importantes de las áreas de Administración y Electricidad y electrónica. En su conjunto, para el curso 2006-07 la matrícula está al- go más dispersa.
El grado de éxito, medido a partir de la capaci- dad de los egresados del sistema para poder incor- porarse a puestos de trabajo relacionados con la for- mación recibida, no es muy satisfactorio. El promedio de inserción ajustada a formación es tan sólo del 57 por 100. Esto significa que prácticamente uno de cada dos estudiantes que salen del sistema va a en- contrar muchas dificultades para aplicar una parte importante del conocimiento adquirido. Visto des- de otra perspectiva, si situamos un valor objetivo en el 70 por 100 de tasa de ajuste de inserción, los da-
CUADRO N.º 3
DISTRIBUCIÓN DE LOS ALUMNOS MATRICULADOS EN CFGS POR FAMILIAS PROFESIONALES, ORDENADAS SEGÚN PORCENTAJE DE INSERCIÓN EN LA PROPIA ÁREA FORMATIVA, 1999-2006
Familia profesional CFGS
curso 1999-00 CFGS
curso 2006-07 Empleo relacionado con la formación
Vidrio y cerámica ...
Textil, confección y piel ...
Artes gráficas...
Industrias alimentarias ...
Comercio y marketing...
Electricidad y electrónica...
Actividades físicas y deportivas...
Actividades agrarias ...
Comunicación, imagen y sonido ...
Sanidad ...
Informática...
Química...
Hostelería y turismo ...
Servicios socioculturales y a la comunidad...
Madera y mueble...
Imagen personal...
Mantenimiento de vehículos autopropulsados...
Administración ...
Mantenimiento y servicios a la producción ...
Fabricación mecánica...
Edificación y obra civil...
Actividades marítimo-pesqueras...
0,020,29 0,520,51 10,896,60 3,091,01 10,242,85 12,67 2,614,61 6,780,18 1,342,22 22,65 2,363,70 4,230,31
0,030,24 0,750,38 5,219,12 3,561,66 11,344,12 10,85 2,265,02 10,70 0,221,97 18,132,72 3,672,65 4,880,53
13,10 22,70 27,07 28,71 29,79 39,71 39,79 40,27 45,98 47,96 50,15 52,67 55,10 55,70 56,73 62,37 63,09 63,62 67,00 72,71 81,36
Fuente: Elaboración propia a partir de MEPSYD (2008) y ETEFIL-2005.
tos indican que tan sólo hostelería y turismo, made- ra y mueble, imagen personal y fabricación mecáni- ca superan este umbral. En términos de estudiantes matriculados, alrededor del 80 por 100 de ellos es- tán en áreas que no consiguen este nivel mínimo del 70 por 100 de tasa de ajuste formación-trabajo.
El cuadro n.º 3 presenta la misma información que el anterior, pero en este caso para los matricu- lados en CFGS. La dispersión de los estudiantes entre las diferentes áreas es algo mayor, por lo que de- beríamos esperar un mejor ajuste a las necesidades del mercado de trabajo. Por ejemplo, las tres mayo- res áreas tan sólo representan ahora algo más del 40 por 100 de los matriculados. A nivel de áreas, Administración y Sanidad son de nuevo las más im- portantes, pero las siguientes tienen un componen- te bastante diferente, ya que Informática y Servicios socioculturales substituyen en importancia a Elec- trónica y Mantenimiento de vehículos. Tampoco se observa una gran transformación de la estructura de matriculación por áreas, aunque sí existe cierto mo- vimiento de reducción de interés en Administración e Informática y de crecimiento en Servicios sociocul- turales.
En cuanto a la inserción dentro del ámbito de for- mación, el comentario que cabe realizar es clara- mente el de que la situación no es positiva, incluso es peor que la observada para los ciclos medios. Así, la inserción exitosa se sitúa, en promedio, en tan só- lo el 53,9 por 100. Asimismo, únicamente superan el umbral del 70 por 100 de inserción ajustada a for- mación un 8 por 100 de los matriculados. Desde la perspectiva de que los ciclos superiores representan una inversión educativa muy cercana a la incorpo- ración al mercado de trabajo (cuando no ya propia- mente en él), estas malas cifras de inserción son un punto de atención que debería tenerse presente.
En definitiva, pues, parece existir un cierto proble- ma de ajuste entre las necesidades del mercado de trabajo y la oferta que genera el sistema de FP. De to- dos modos, esto no afecta decisivamente al propio proceso de inserción laboral y, por lo tanto, cabe con- cluir que no debería justificar un sesgo negativo ha- cia estos estudios. De todos modos, el grado de sa- tisfacción de los graduados seguro que puede mejorar si se ajusta mejor el emparejamiento estudios-pues- tos de trabajo, por lo que modificar el menú de cur- sos es una tarea que tiene mucho sentido abordar.
El impacto del nivel educativo sobre el éxito la- boral de un individuo no se puede medir tan sólo a través del proceso de inserción laboral, sino también
debe tenerse presente el premio salarial que con- lleva. En términos de ganancias medias, el cuadro n.º 4 presenta los resultados por nivel educativo y edad para el año 2006 con información de la En- cuesta de estructura salarial.
Los resultados apuntan algunos aspectos inte- resantes. En primer lugar, los estudios de secunda- ria post-obligatoria (secundaria II) obtienen unos ni- veles de ingresos medios superiores a los CFGM y también a los CFGS. De todos modos, esto es así cla- ramente para los medios pero mucho menos inten- so para los superiores. Además, es muy importante observar que las diferencias son inicialmente favo- rables a los estudios de FP, pero con el paso de los años el ingreso medio se vuelve más elevado para los individuos con educación secundaria post-obli- gatoria. Respecto a los estudios universitarios, los sa- larios medios son mejores, destacando que la gran diferencia la marcan las licenciaturas.
Si cambiamos la aproximación a los ingresos y nos fijamos ahora en los datos desde una perspec- tiva de rendimientos de la educación, la evidencia empírica (Pastor et al., 2007; OECD, 2008) es bas- tante concluyente en el sentido de que el rendi- miento de la formación profesional en la educación secundaria es relativamente elevado, especialmen- te si se tiene en cuenta el impacto diferencial so- bre la probabilidad de encontrar empleo. En térmi- nos comparativos, el rendimiento es similar, o incluso algo más elevado, que el que proporciona el Bachillerato (como mínimo con datos previos a 2006). En cambio, el rendimiento de los ciclos su- periores no parece ser tan positivo. Respecto a las diplomaturas y licenciaturas, el rendimiento es cla- ramente menor, aunque parece que para las cohor- tes más jóvenes ha mejorado en cierta medida.
En cualquier caso, y especialmente por lo que se refiere al rendimiento de los CFGM, no podemos concluir que el premio salarial que representa este tipo de educación defina un elemento que clara- mente debería explicar la tendencia de una débil demanda de estos estudios.
Un último aspecto que queremos destacar está relacionado con la percepción social de los estudios de FP. Es bien sabido que existe un tradicional des- prestigio de la FPen España. El argumento es que se arrastra el efecto de la subsidiaridad de la FPen la Ley de Educación que obligaba a los alumnos que fracasaban en la EGBa matricularse en la FP I. La idea que cuajó en el imaginario social es que la FPera una salida para los que no podían conseguir el objetivo de alcanzar la universidad. El círculo vicioso genera-
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do de baja calidad, selección adversa y despresti- gio social ha actuado de tal manera que los esfuer- zos para superar el problema no han conseguido im- pactar seriamente sobre la percepción de las familias.
La facilidad para poder acceder a un centro univer- sitario en tu propio territorio y a un coste econó- mico bajo ha contribuido a inclinar todavía más a los jóvenes hacia los estudios de Bachillerato. El MEC
viene recogiendo en su publicación Sistema estatal de indicadores de la educaciónla opinión de los alumnos y sus padres respecto a qué nivel de estu- dios piensan que van a terminar. Utilizando la publi- cación del año 2006, podemos observar cómo en todos los colectivos existe un mayor porcentaje de expectativas hacia los estudios universitarios: alrede- dor del 70 por 100 de los padres y del 50 por 100 de los estudiantes. El nivel de estudios de los padres ejerce una importante influencia sobre este indica- dor. En términos dinámicos, en los últimos años ha aumentado el porcentaje tanto de padres como de alumnos que a los 12 años expresan voluntad de ter- minar estudios universitarios, mientras que bajan los porcentajes de expectativas de estudios universita-
rios cuando los estudiantes tienen 16 años. Aun así, la idea de una mayor valoración de los estudios uni- versitarios sigue muy extendida.
En definitiva, los datos muestran que, aunque es posible mejorar el funcionamiento y la calidad de la
FPreglada, los resultados en términos de su función principal, que es preparar a los individuos para su desarrollo laboral y profesional en el mercado de tra- bajo, no justifican la poca demanda de estos estu- dios. En este sentido, por lo tanto, resulta evidente que el éxito de cualquier reforma de la FPestá muy relacionado, entre otras cosas, pero principalmente, con el aumento del reconocimiento y prestigio de estos estudios entre todas las capas sociales. Mejo- rar la información respecto a las buenas perspecti- vas de futuro para los que elijan esta vía de estudios es importante, y las acciones en esta línea son im- prescindibles, pero también se debe tener en cuen- ta la percepción social y, por lo tanto, una posibili- dad es poder establecer de una manera más clara puentes hacia los estudios universitarios desde la for- mación profesional.
CUADRO N.º 4
GANANCIA MEDIA ANUAL POR TRABAJADOR, POR SEXO, EDAD DEL TRABAJADOR Y ESTUDIOS, 2006
Todos los
estudios Sin estudios Educación
primaria Educ.
secundaria I Educ.
secundaria II FP medio FP superior Diplomado
Licenciado, Ingeniero superior y doctor
Todas las edades...
Menos de 20 años ...
De 20 a 29 años ...
De 30 a 39 años ...
De 40 a 49 años ...
De 50 a 59 años ...
60 y más años ...
Varones
Todas las edades ...
Menos de 20 años ...
De 20 a 29 años ...
De 30 a 39 años ...
De 40 a 49 años ...
De 50 a 59 años ...
60 y más años ...
Mujeres
Todas las edades ...
Menos de 20 años ...
De 20 a 29 años ...
De 30 a 39 años ...
De 40 a 49 años ...
De 50 a 59 años ...
19.680,88 10.150,32 14.739,03 19.614,92 22.147,75 24.417,81 22.331,17 22.051,08 11.359,38 15.887,61 21.335,50 25.177,84 27.967,81 24.412,32 16.245,17 8.141,24 13.345,01 17.255,76 17.560,65 18.041,02
14.363,99 (10.011,59)
12.716,89 13.753,49 14.621,21 16.279,78 15.932,66 15.996,55 (10.550,39)
13.908,37 14.968,39 16.749,44 18.869,33 16.803,34 11.159,21 10.051,06 11.150,91 10.990,17 11.718,17
16.115,33 10.263,37 13.765,90 15.690,17 16.908,85 18.929,30 16.419,62 17.971,76 (11.781,17)
14.798,33 17.124,17 19.171,12 22.200,26 17.825,68 11.949,30 (7.565,19) 11.342,61 12.126,44 12.396,52 12.350,87
15.839,69 10.858,54 13.497,63 15.725,88 16.853,52 18.851,36 17.403,22 17.718,74 11.898,79 14.816,56 17.330,13 19.265,16 21.340,80 18.914,83 12.399,34 (8.759,61) 11.360,62 12.548,94 12.720,22 13.984,27
20.732,53 (9.261,92) 13.601,32 18.977,50 24.954,60 29.444,38 24.881,11 24.418,31 (10.342,25)
15.226,65 21.853,46 28.773,50 34.017,78 (26.925,70)
16.530,53 (8.088,93) 12.224,15 15.980,55 20.204,66 21.611,22
18.079,05 (9.024,27) 14.118,03 17.809,70 21.229,64 24.748,27 (20.888,65)
21.436,54 (9.709,10) 16.205,64 21.040,71 26.091,35 30.353,69 (19.668,77)
14.678,69 12.124,98 14.422,06 16.475,24 18.885,99
19.962,21 14.917,45 19.614,28 24.439,07 28.966,42 (23.746,54)
23.313,75 16.972,23 22.359,01 28.243,65 32.163,31 (26.715,90)
15.637,70 12.857,04 16.284,83 18.343,82 21.059,65
25.166,90 17.449,87 23.614,51 29.766,07 36.497,44 35.834,74 30.474,84 18.873,02 27.672,17 35.495,95 43.364,63 (42.259,14)
21.222,51 16.730,61 20.634,86 24.550,02 29.557,53
32.307,43 19.678,11 29.920,49 40.583,04 45.751,15 49.609,78 38.598,16 21.509,17 34.295,33 47.550,98 51.627,40 54.235,55 25.441,05 18.324,08 25.882,34 30.750,64 32.740,40
Notas: Cuando la cifra está entre paréntesis, indica que el número de observaciones muestrales está comprendido entre 100 y 500, por lo que la cifra es poco fiable y hay que interpretarla con cautela.
() = No se facilita el dato correspondiente por ser el número de observaciones muestrales inferior a 100.
Fuente: INE, Encuesta de Estructura Salarial-2006.