• No se han encontrado resultados

Limitaciones de la participación

In document ARG-OIM-059 (1).pdf (24.79Mb) (página 40-43)

Por supuesto que la participación tiene sus limitaciones. Las divisiones sociales, eco- nómicas y políticas limitan la capacidad de lograr la cohesión social necesaria para al- canzar una participación que represente de manera ampliada los intereses comunes.

Mucho más cuando se trata de pensar las minorías nacionales, étnicas o de género. No siempre existe una predisposición positiva hacia las personas migrantes. Aun con polí- ticas, concientización y comunicación bien direccionada, se dan situaciones de discri- minación y exclusión. La discriminación es infundada y parte de prejuicios de las socie- dades acerca de las nacionalidades de quienes migran y de la otredad en sí misma. Por esta razón puede inferirse que la exclusión y la discriminación se ejercen, en parte, por miedo a lo diferente.

LA SALUD MENTAL COMUNITARIA: UN ABORDAJE CLAVE PARA LA AMPLIACIÓN DE DERECHOS · 41

Dicho esto, es preciso señalar que éstas no ocurren únicamente por las diferencias que caracterizan a determinadas poblaciones, ni por sus condiciones físicas, sociales o culturales. Se trata más bien de una construcción social que se basa en prejuicios e ideas de una cultura dominante donde se jerarquizan e inferiorizan ciertas poblaciones o grupos sociales (OIM, 2020f). Cabe destacar además que prejuicios y discriminacio- nes se nutren entre sí, utilizando la permanente diferenciación del Otro para desplegar- se (Segato, 2006). De este modo, estereotipos, prejuicios y discriminación reproducen y alimentan las desigualdades que afectan la existencia de diferentes grupos poblacio- nales. La distinción de las personas y de los grupos sociales opera según una supuesta

‘naturalización’ de criterios dominantes, que refleja un posicionamiento jerarquizado y estratificado entre grupos sociales. Así, un grupo social se asume con más legitimidad o poder que el resto, produciendo con ello desigualdades, que se expresan en la inferiori- zación de otros grupos sociales (OIM, 2020f).

Uno de los mayores desafíos actuales en la concepción de la movilidad humana es luchar contra la imagen negativa que se presenta de las personas migrantes en algunos medios de comunicación y otras instancias. Existen diversas expresiones que fomentan la intolerancia, la discriminación, el racismo y la xenofobia hacia quienes buscan nue- vas oportunidades fuera de su país de origen. Además, con el surgimiento de la pande- mia por COVID-19 se observa un aumento de la estigmatización y de la discriminación hacia las personas migrantes, lo que perjudica no solo a estos colectivos sino también a las sociedades de acogida. El estigma puede llevar a las personas a ocultar una enfer- medad, a prescindir de una atención médica oportuna ante algún malestar que apa- reciera en su estado de salud y por supuesto al impacto que esto puede generar en la salud mental. Asimismo, esto perjudica el aporte laboral y cultural de las comunidades migrantes, afectando los potenciales beneficios para las comunidades de acogida.

Es preciso recordar y destacar las contribuciones directas e indirectas a las comuni- dades de acogida, las cuales muchas veces no son debidamente valoradas o son sim- plemente ignoradas. Así, en el contexto de la pandemia, las personas migrantes juegan un rol esencial. En América del Sur, por ejemplo, es evidente la contribución positiva que realizan las personas migrantes a los sistemas de salud de los países de la región en la lucha contra el Coronavirus (OIM, 2019c, 2020g).

Ejemplos de prácticas en promoción de la salud mental comunitaria

Entre otras formas concretas de fomentar la salud mental, la Organización Mundial de la Salud (2018) recomienda:

»

las intervenciones en la infancia precoz (la creación de un entorno estable que atienda las necesidades de salud y nutrición del niño o niña, le proteja de las amenazas y le proporcione oportunidades de aprendizaje precoz e interac- ciones que sean sensibles, le den apoyo emocional y estimulen su desarrollo);

»

el apoyo a los niños, niñas y adolescentes (programas de creación de capaci- dades y programas de desarrollo infantil y juvenil, como programas de inclu- sión de niños y niñas con discapacidad en la escuela común);

»

la independencia socioeconómica de la mujer (mejora del acceso a la educa- ción y concesión de microcréditos);

42 · CAPÍTULO 1

»

el apoyo social a las poblaciones geriátricas (iniciativas para hacer amistades y centros comunitarios y de día);

»

los programas dirigidos a grupos en situación de vulnerabilidad y, en particu- lar, a las minorías, los pueblos originarios, personas refugiadas, migrantes y/o afectadas por conflictos y desastres naturales (por ejemplo, intervenciones psicosociales tras los desastres), como se desarrollará en el Capítulo 4;

»

las actividades de promoción de la salud mental en la escuela (programas de apoyo a los cambios ecológicos en la escuela y escuelas amigas de los niños y niñas);

»

las intervenciones de salud mental en el trabajo (programas de prevención del estrés);

»

las políticas de vivienda (mejora de las viviendas, acceso a agua potable, pavi- mentación de calles);

»

los programas de prevención de la violencia (reducción de la disponibilidad del alcohol y del acceso a las armas);

»

los programas de desarrollo comunitario (iniciativas de colaboración ciuda- dana y de desarrollo rural integrado);

»

la reducción de la pobreza y la protección social para las personas en situación de pobreza;

»

legislación y campañas contra la discriminación;

»

promoción de los derechos, las oportunidades y la atención de las personas con trastornos mentales.

Precisamente, cuando no se tienen en cuenta la mayoría de estos factores, es posible que surjan en las personas deseos de migrar en búsqueda de nuevas oportunidades.

Es entonces que emprenden su proyecto migratorio y para algunas de ellas puede co- menzar un proceso en el que requieran de apoyo psicosocial para adaptarse, si bien esto no puede generalizarse. Este apoyo podría ser generar el vínculo con las personas que forman parte de la sociedad de acogida y garantizar los derechos humanos para vivir y desarrollarse satisfactoriamente.

4

LA SALUD MENTAL COMUNITARIA: UN ABORDAJE CLAVE PARA LA AMPLIACIÓN DE DERECHOS · 43

6. LA SUBJETIVIDAD COMO CULTURA SINGULARIZADA

Subjetividad y lazo social.

In document ARG-OIM-059 (1).pdf (24.79Mb) (página 40-43)