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EL MUNDO COMO UNA CONSTRUCCIÓN DE SENTIDO Representaciones sociales y comunicación intercultural

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El concepto representaciones sociales fue abordado por distintos autores, atribuyén- dole múltiples acepciones. En principio alude a miradas, percepciones, discursos, creencias e imágenes sobre el mundo circundante. Pero la relación entre la repre- sentación y ese mundo representado no es de reflejo, sino de producciones sociales, formas de conocimiento o modos de interpretar que se encuentran habitualmente naturalizadas.

Como se viene trabajando a lo largo del Manual, las distintas perspectivas críticas (el modelo de salud mental comunitaria, la perspectiva intercultural e interseccional, la epidemiología crítica) se han ido construyendo como enfoques que apuntan a poner de relieve el carácter socio-histórico de los objetos de estudio, de las aproximaciones a la realidad y el efecto que las representaciones sociales, como modos de interpretar el mundo, tienen en la vida de las personas, los grupos humanos, las instituciones y las prácticas sociales. En este apartado se profundizará un concepto que es nodal para com- prender la mirada que se tiene de la realidad y que permite revisar las propias prácticas.

Se habla de representaciones “sociales” para hacer énfasis en el carácter compartido de tales ideas o concepciones. No se trata de pensamientos fundados exclusivamen- te en la experiencia personal sino en prácticas de significación, y como toda práctica humana, difícilmente se encuentran exentas de sentido y de relación al lazo social (Finkelstein, 2015).

De acuerdo con lo expresado por Durkheim (1898), quien fuera el primero en evocar el concepto, las representaciones (que él llamaba “colectivas”) serían un conjunto de for- mas mentales, de opiniones y de saberes que se estructuran en cuanto sistema.

Por otro lado, Moscovici renueva el análisis de la cuestión, abordando el concepto de representación social en contraposición a la perspectiva conductista, que sólo con- sideraba como objeto válido a lo observable: el comportamiento (Perera Pérez, 2003).

El autor menciona que las representaciones sociales son formas de saber naïf o común, socialmente elaboradas y compartidas y que contribuyen a la construcción de una rea- lidad común a determinado grupo social. Moscovici resalta además que el objetivo de dichas representaciones es puramente pragmático, es decir, destinado a organizar el comportamiento y a orientar la comunicación social (Moscovici, 1961).

A su vez, Jodelet (1989), retomando la concepción de Moscovici, plantea que la re- presentación social siempre se elabora en relación con un objeto que puede ser una persona, una cosa, una idea, etc., y que este objeto puede estar presente o ausente.

Según la autora, las representaciones sociales constituyen simultáneamente modos de interpretación y construcción de lo real, que van más allá de la inmediatez de los acon- tecimientos, y su potencia se relaciona con su carácter implícito y con el habitual desco- nocimiento de las personas sobre el origen y la función social de las propias creencias, que condicionan y determinan la conducta y las prácticas. En las representaciones so- ciales se interceptan lo psicológico y lo social, y funcionan en su doble aspecto de ser estructuradas y estructurantes (Perera Pérez, 2003).

En ese sentido, lo que cada persona piensa condiciona sus acciones y respuestas, así como los modos en que se representa y percibe a los demás va a configurar el campo de intercambios y prácticas con ellos. La idea de representaciones sociales se encuentra en íntima relación con el concepto de imaginario social. Como toda producción social, el

Podemos decir que las representaciones sociales son un espacio de producción y reproducción social, porque no describen un mundo preexistente, sino que es a partir de ellas que actuamos en el mundo e incidimos en él.

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imaginario social, y por lo tanto las representaciones, son históricas, es decir, cambian- tes (Finkelstein, 2015).

Si se vuelve sobre el Capítulo 1 desde estas ideas, se puede revisar el breve recorrido histórico que se planteaba allí en relación con la locura y cómo las representaciones sociales en torno a ella fueron determinando las prácticas imperantes de cada época.

En este punto del presente Manual, el concepto de representación social permitirá avanzar un poco más y revisar las miradas, percepciones, creencias y prejuicios que cada persona tiene acerca de las personas migrantes y refugiadas y cómo éstas deter- minan su modo de actuar, comunicarse y apoyar a esta población.

Ahora bien, en el trabajo con personas migrantes y refugiadas, las prácticas deben siempre enmarcarse en concepciones dinámicas de la cultura y de la diversidad, en donde la supuesta homogeneidad de los grupos se reemplace por el reconocimiento de la heterogeneidad y en donde se comprenda que las identidades sociales se resigni- fican continuamente. En ese sentido, es necesario considerar que es en la interacción, en la comunicación entre las personas, donde la cultura se manifiesta fuertemente, por lo que es probable que el hecho de comunicarse no signifique lo mismo para todas las personas involucradas en esa interacción.

La comunicación intercultural demandará entonces competencias específicas, ya que la base de una comunicación eficiente, en el marco de una interacción intercultu- ral, se encontrará en el reconocimiento de la diversidad, la que se comprende como la expresión de la diferencia sin asimetrías, y en la decisión de entablar un intercambio en un plano de igualdad.

Como se ha dicho en los párrafos anteriores, la comunicación intercultural es nece- saria y colabora con el estado de salud mental, pues sentirse atendido y comprendido aumentarán las posibilidades de que haya bienestar psicosocial. Por eso, es fundamen- tal tener en cuenta el concepto de interculturalidad, que en todo caso significa tener en cuenta a la otra persona como sujeto cuyo padecimiento debe ser comprendido con todas las herramientas que los y las trabajadoras psicosociales puedan desplegar para acercarse al sujeto.

RECUADRO 2: TRES REGLAS BÁSICAS PARA LA COMUNICACIÓN INTERCULTURAL52

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Enriquecer la propia competencia comunicativa: esto implica no sólo atender a la comunicación verbal sino también estar atento/a, en uno/a mismo/a y en la otra persona, a todos aquellos datos no lingüísticos que también comunican, por ejem- plo: el tono de voz, los movimientos bruscos de las manos, una mirada más o menos atenta, el titubeo en la voz, un silencio o ciertos signos de confusión que, entre otras reacciones, podrían estar comunicando mensajes importantes sin verbalizarlos.

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Interesarse por la cultura de la otra persona: para poder entablar una comuni- cación comprensiva con los/as otros/as es necesario entrenar el interés por saber desde dónde hablan, por qué manifiestan esas ideas y qué es lo que pueden estar entendiendo de lo que se dice. Es decir, interesarse por el contexto cultural en el que está inmerso cada interlocutor. Tener cierto conocimiento de la cultura con la que se interactúa implica además intentar conocer a esas personas.

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EL ACCESO A LA SALUD PARA LAS PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS DESDE UN ENFOQUE INTERCULTURAL E INTERSECCIONAL · 97

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Reflexionar sobre los contenidos y prácticas de la propia cultura: tomar concien- cia del bagaje cultural con el que cada uno se comunica con otras personas implica darse cuenta de que muchas veces se transmiten valores, ideas del sentido común y conocimientos preconcebidos que ni siquiera se es consciente de poner en prác- tica al hablar y que, como la otra persona puede desconocer esos contenidos o no manejarlos con tanta facilidad, podría malentender o no comprender lo que se in- tenta explicar.

52. Tomado de “Migraciones e Interculturalidad: guía para el desarrollo y fortalecimiento de habilidades en comunicación intercultural”, OIM, 2017c.

Entonces, volviendo sobre lo desarrollado hasta aquí, se puede decir que en la comu- nicación con las personas se juegan aspectos complejos en los que las ideas previas, creencias y representaciones se ponen siempre de manifiesto de un modo más o menos consciente y generan efectos sobre esa comunicación. De aquí la importancia de poder reflexionar sobre estas miradas, percepciones y representaciones para poder decons- truirlas y mejorar el vínculo y el encuentro con los/as otros/as, cuyo vehículo más im- portante es la comunicación.

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6. MIRADAS, PERCEPCIONES Y REPRESENTACIONES

SOBRE PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS

EN DISTINTOS ÁMBITOS

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