2.2. Antecedentes de la investigación
2.2.3. Local
Los estudios respecto a los Programas de Alimentación Escolar no fueron muy abordados en el ámbito local. La referencia más cercana es la investigación de Quijada (2017) que buscó determinar la relación de aceptabilidad del Programa Social Qali Warma en los alumnos beneficiarios en el centro educativo Manuel Scorza de la ciudad de La Oroya - Junín. A través de la aplicación de encuestas a los padres de familia, y la realización de
observaciones en el momento del consumo de desayunos escolares por los estudiantes, concluyó que se evidencia una aceptabilidad de un 81% de satisfacción al momento de la alimentación de parte de los beneficiarios. Además, indica que, según la información recogida por la UGEL Yauli, después de un año de implementación del Programa, ha disminuido la deserción y la repitencia del año escolar.
Por su parte, Montañez y Turco (2016) plantean indagar sobre la forma del manejo del Programa Social Qali Warma desde la práctica que realizan los integrantes de la Comisión de Asistencia Alimentaria (CAE) de los centros educativos del distrito de Pucara –Huancayo. Para ello, aplicaron un cuestionario de interrogantes a integrantes de la CAE, concluyendo que durante todos los días del año escolar, el servicio que brindó el CAE fue adecuado; la cantidad y calidad de alimentos servidos a cada estudiante se da de acuerdo a los protocolos establecidos, la misma que cumple con la exigencia de sus necesidades de los beneficiarios; y se promueve prácticas de una adecuada alimentación (actividad pedagógica), a fin de reducir que los alumnos se alimenten de comidas ultra procesados “chatarras”, con una alta valoración a los alimentos de producción local.
Adicionalmente a los antecedentes señalados, es importante indicar el impacto a nivel internacional de la emergencia sanitaria y financiera del COVID-19 producido por el “síndrome respiratorio agudo grave”, que continúa generando incertidumbre a nivel mundial, lo que “está afectando los principales procesos de la producción, distribución, comercialización y consumo de los alimentos, que a su vez devino en una problemática sanitaria nutricional con alteraciones de los patrones de la vida cotidiana” (Gil, 2020).
En el caso peruano, se estableció el Estado de Emergencia Nacional mediante Decreto Supremo Nº 044-2020-PCM el 16 de marzo de 2020, entendida como una situación de excepción ante un riesgo ineludible, disponiendo el aislamiento social obligatorio (confinamiento/cuarentena en sus domicilios), inamovilidad social obligatoria
(toque de queda), cierre de fronteras, medidas obligatorias de higiene (distancia mínima de un metro, uso permanente de mascarillas, y lavado constante de las manos), suspendiéndose en las primeras etapas el ejercicio de derechos constitucionales y el libre tránsito.
La pandemia es un componente estructural de la crisis social existente, que nace de los desequilibrios producidos del contacto de las complejas actividades sociales de la población con los aspectos naturales, y la economía con la biología, que debe ser vista como una totalidad social, como acontecimiento socio histórico, al mismo tiempo como un fenómeno de efectos multidimensionales y complejos. El shock de la pandemia nos ha ubicado en una situación de mayor vulnerabilidad, con respuestas limitadas y difusas para contenerla, agravando la desigualdad en países latinoamericanos. Dentro de la variedad de hechos sociales afectados, fueron dos los aspectos esenciales los más vulnerables: el estado nutritivo y desempeño escolar de los alumnos.
La pandemia ha acrecentado la inseguridad alimentaria en los estudiantes al ser limitados de continuar recibiendo sus alimentos. A su vez, se ha considerado lo importante que es producir y consumir alimentos de manera sana y natural, llevando una vida más activa, no solo para disminuir la gravedad de las infecciones producto del contagio, sino para reforzar el sistema inmunológico, previniendo y enfrentando múltiples enfermedades que dañan la salud de las personas en edades cada vez más tempranas. En consecuencia, por factores de empleabilidad el acceso a alimentos inocuos se tornó vulnerable en familias de bajos recursos económicos.
Ante esta situación de vulnerabilidad, el Programa Social Qali Warma incorporó un nuevo procedimiento para continuar con el Servicio Alimentario (Resolución de Dirección Ejecutiva N° D000143-2020-MIDIS/PNAEQW-DE. 20 de abril de 2020), sustituyendo la preparación de los alimentos en los centros educativos, por la modalidad
de distribución de canastas de alimentos no perecibles adecuados al contexto de la emergencia sanitaria, bajo la entera responsabilidad de ser preparados en el hogar por los padres de familia o apoderados, generando ⸻según el comentario verbal del monitor de gestión local⸻ que los alimentos no son consumidos exclusivamente por los estudiantes, sino por la mayoría de los integrantes del grupo familiar.
En el plano educativo, se generó el traslado de las escuelas a los hogares, recurriendo a la educación virtual mediante el uso de las plataformas tecnológicas (zoom, Google meet, teams, Google classroom, whatsapp o llamadas telefónicas), promovida por la iniciativa del Ministerio de Educación mediante la modalidad de “Aprendo en Casa”
para ser transmitido por internet, televisión y radio (RM N° 160-2020-MINEDU, del 31 de marzo de 2020). Las principales dificultades presentadas fue la desigual accesibilidad y conectividad desde un equipo de celular o computadora, con limitaciones y desconocimiento de acceso y uso de internet en sus viviendas o dispositivos móviles en docentes y estudiantes, afectando naturalmente a quienes menos ingresos reciben y mayor vulnerabilidad presentan. Esto generó como aspecto positivo que los padres de familia asuman mayor responsabilidad y acompañamiento en el desarrollo de las clases virtuales de sus hijos, convirtiéndose en agentes de enseñanza-aprendizaje; mientras que en otros casos se generó la desatención del padre con sus hijos, por dedicarse al trabajo y proveer ingresos económicos al hogar. Todo ello puso en evidencia una manifiesta brecha digital por superar.
2.3. Bases teóricas que fundamenta la investigación