P ERSUASIÓN N ARRATIVA
3.3. Procesos y modelos explicativos de la persuasión narrativa
3.3.5. Variables antecedentes del transporte y de la identificación
3.3.5.9. Perspectiva, punto de vista y voz narrativa
En primer lugar es importante aclarar la definición de perspectiva que suele prestar confusión con el punto de vista y la voz narrativa.
La perspectiva como característica textual es “el punto de percepción físico y psicológico desde el cual se presentan los eventos en una historia” (Bal, 1997, p. 143).
Por lo tanto, cuando la perspectiva de una historia se posiciona con un personaje en particular, se presenta la visión de ese personaje sobre los eventos, sus reacciones y
sus pensamientos (de Graaf et al., 2012). En ese sentido, van Krieken et al. (2017) consideran al uso estratégico de la perspectiva como una técnica muy influyente para incrementar la identificación con los personajes ya que el público al tener un acceso privilegiado a las percepciones, evaluaciones y objetivos de un personaje hace que adopte la perspectiva de este.
Por otra parte, Genette (1983) es quien diferencia la voz narrativa (¿quién está hablando?) de la perspectiva narrativa (¿a través de quién estamos percibiendo la narración?) y además señala que el punto de vista se enfoca en el tipo de narrador usado para contar la historia. Por lo tanto, si una historia se cuenta desde el punto de vista de un personaje en particular, es decir, si ese personaje es el narrador, hablará en primera persona; mientras que si el narrador es otra persona que habla del personaje lo hará en tercera persona, como se puede apreciar aquí se diferencia el uso de la voz narrativa en primera o tercera persona (Genette, 1983).
El punto de vista y la perspectiva forman parte de la “focalización”, término acuñado por Genette (1983), que reformula los términos tradicionales a una idea estándar del punto de vista. El autor define a la focalización en términos de conocimiento e información, es decir en cuánto sabe el narrador sobre lo que sucede en la historia; y aunque en un inicio se distinguían tres tipos o grados de focalización:
cero, interno y externo, actualmente se manejan dos y se denominan el punto de vista interno (las emociones, intenciones, creencias y pensamientos del personaje son presentadas al lector) y el punto de vista externo (solo se describe el comportamiento observable del personaje) (Bal, 1997; Niederhoff, 2011; van Peer & Maat, 2001). Ahora bien, las combinaciones del punto de vista con el uso de la voz narrativa se pueden reconocer en las historias de la siguiente manera: primera persona interna (personaje que da conocer su interior), tercera persona interna (se narra lo que piensa y siente un personaje) y tercera persona externa (se describe el comportamiento observable de un personaje) (van Peer & Maat, 2001).
A continuación se presentan los estudios que han manipulado la perspectiva, el punto de vista y la voz narrativa para intensificar el transporte narrativo y la identificación con los personajes.
En este sentido, de Graaf et al. (2012) manipularon en dos experimentos la identificación según una perspectiva variable, es decir, se pretendía determinar hasta qué punto los participantes se identificaban al favorecer la perspectiva de uno u otro personaje. Se encontró que los participantes se identificaron más con el personaje que contó la historia (cuyos pensamientos y emociones estaban representados independientemente de la opinión de ese personaje), y esta identificación medió el efecto de las manipulaciones en las actitudes que estaban en línea con las del narrador.
Además, se midieron otras dimensiones que comprenden el constructo enganche narrativo, entre ellas, la dimensión de imágenes visuales del transporte. No se obtuvo ningún efecto de la manipulación de la perspectiva en el transporte.
Hoeken et al. (2016) manipularon la similitud y la toma de perspectiva en dos estudios. La similitud con el personaje fue manipulada en cuanto a la profesión (médico vs. abogado), y la perspectiva se manipuló al describir los eventos como experimentados y narrados por el profesional (abogado o médico) o por su opositor (viuda e hijo de un paciente anciano quienes opinaban diferente). Los participantes eran estudiantes de derecho (estudio 1) y de medicina (estudio 2). Los resultados demostraron que tanto la perspectiva como la profesión (medicina o abogacía) influyeron en la identificación, y ésta a su vez medió el impacto de la perspectiva en la actitud. Si los participantes se sentían muy similares al personaje oponente, que pensaba distinto al profesional, se bloqueaba el efecto mediador de la identificación.
Estos hallazgos muestran que la perspectiva de un personaje puede hacer que los lectores se identifiquen con un determinado personaje, incluso en presencia de un personaje más similar.
Por otra parte, la voz narrativa ha sido manipulada en los estudios de Chen, Bell y Taylor (2016; 2017). En el estudio realizado en 2016 pretendían determinar si las
características narrativas como el punto de vista y la narración en primera persona (vs.
tercera persona) tenían un efecto mayor en la identificación con los personajes y la autorreferencia (mediadores), un efecto moderado a su vez por la similitud (protagonista similar o diferente en la edad y el sexo del lector), y que los niveles más altos de identificación y autorreferencia aumentan las percepciones de susceptibilidad y severidad. Entre los resultados del estudio demostraron que el punto de vista no afectó a la identificación con los personajes ni a la autorreferencia, pero la similitud sí impactó directamente a la identificación y esta influyó en las percepciones de severidad (Chen et al., 2016).
En el otro estudio, Chen et al. (2017) esperaron que el punto de vista que utilizaba la voz narrativa en primera persona, por ejemplo: “me diagnosticaron diabetes” elevaría los niveles de identificación más que la voz narrativa en tercera persona: “le diagnosticaron diabetes”, especialmente cuando el protagonista era un modelo positivo (frente a un negativo) y cuando se sentían similares al protagonista (demográfica vs. disímil); además se hipotetizó que los efectos de la identificación en la persuasión estarían mediados por la autorreferencia. Los hallazgos mostraron que un mayor nivel de identificación llevaba a la autorreferencia y a una mayor persuasión, la identificación fue más fuerte por el punto de vista en primera persona y cuando el narrador era un modelo positivo. Se corroboró la hipótesis de que la autorreferencia mediaba el efecto de la identificación con la persuasión, sin embargo la similitud demográfica del protagonista y el lector no tuvo efecto en la identificación y en la autorreferencia.
Kaufman y Libby (2012) desarrollaron el constructo toma de experiencia que se asemeja al de la fusión -merging- de la identificación con los personajes, en su estudio la narración en primera persona evocaba una mayor experiencia que una narración en tercera persona y esto producía un cambio en el comportamiento de los participantes.
También Kim y Shapiro (2016) demostraron que la voz narrativa en primera persona (vs. tercera) y el procesar la historia como si fuera una experiencia propia (centrarse en los eventos como si estuviera dentro de la misma historia) provocó un mayor transporte, y este, a su vez, actuó como mediador entre el mensaje persuasivo y una mayor percepción del riesgo a los daños del uso de estimulantes sin receta.
Por otro lado, el punto de vista no pareció tener impacto en el transporte o la identificación con los personajes en un estudio experimental realizado por Christy (2017), en el que se analizaba el impacto de los puntos de vista de primera, segunda y tercera persona sobre las actitudes y creencias acerca de las personas homosexuales.
Se encontró que los participantes que leyeron la historia narrada en tercera persona tuvieron significativamente actitudes más positivas hacia las personas homosexuales que quienes leyeron la historia en primera persona.
En el estudio de Banerjee y Greene (2012) se examinaron dos vías del transporte a la persuasión: cognitiva y afectiva, se manipuló la voz narrativa en narraciones antidrogas. Los resultados demostraron que no hubo diferencias entre las narraciones que utilizaron la voz narrativa en primera persona versus tercera persona en el transporte, sin embargo, se obtuvo que un mayor transporte se asoció con respuestas cognitivas más favorables, y estas, a su vez, se asociaron con mayores expectativas “anti cocaína”. También se encontró una asociación entre el transporte y las expectativas anti cocaína mediadas por los sentimientos de tristeza y satisfacción.
Por último, en una revisión sistemática de diecisiete estudios, el 41% empleó narrativas en primera persona, mientras que el 59% en tercera persona. Los estudios que emplearon narraciones en primera persona tenían el doble de probabilidades de encontrar un efecto en la toma de decisiones en cuanto a temas de salud (Winterbottom et al., 2008).
Los siguientes subapartados se extienden un poco más porque se relacionan con la variable independiente de la presente tesis que tiene relación con el discurso
narrativo directo que emplea los diálogos entre personajes y con la funcionalidad del testimonio en la narración (Genette, 1983).