• No se han encontrado resultados

E PISTEMOLOGÍA DE LAS AUSENCIAS : TRAS LA DEFENSA DE CONOCIMIENTOS

CAPÍTULO 2. REVISIÓN DE LITERATURA

2.2 M ETARRELATO OCCIDENTAL , ENTRE EL DOMINIO Y LA EXCLUSIÓN

2.2.2 E PISTEMOLOGÍA DE LAS AUSENCIAS : TRAS LA DEFENSA DE CONOCIMIENTOS

Ha de considerarse que los conceptos son efímeros e históricos y tienen la capacidad de dar cuenta de la realidad que nombran (Cobo, 2005). Por ello, permiten reteorizar sobre el indigenismo a la luz del siglo XXI y no verlo de la misma manera que otrora. Existen diversos modos de entenderlo dentro de un mundo capitalista y globalizado. Reconocer la historia indígena y no negarla en la actualidad es dar un paso en la aceptación del Otro y la alteridad14 que representa. La apertura a lo humanamente otro, representado en este caso por los indios, plantea como necesaria la comprensión de su dinámica relacional en la que se cruza la cuestión política, económica, cultural y ambiental.

14 De acuerdo con Levinas (2002), “la alteridad del otro está en él y no en relación a mí, se revela, pero es a partir de mí y no por la comparación del yo con el Otro, como accedo a ella. Accedo a la alteridad del Otro a partir de la sociedad que yo mantengo con él y no al dejar esta relación para reflexionar sobre sus términos” (p. 140). De ahí que la cercanía con otros Otros se presente como necesaria para saberse como sí mismo y haga posible el establecimiento de relaciones en la diversidad.

35 Sin embargo, no sucede así. La idea de mantener un diálogo con el Otro, con el indio, y ser responsable de él en lugar de adoptar una actitud de indiferencia y aislamiento ante la otredad, no llega a materializarse. Dado que no existe una idea de él como semejante y respecto de su singularidad, se establecen estándares en los que se pretende encajen sus especificidades. El olvido de la diferencia produce sociedades homogeneizadas y aletargadas. Definir al Otro es minimizarlo. De acuerdo con Levinas (2002), conceptualizar al otro es ejercer sobre él la violencia de la conversión. Instaurar de forma categórica e inamovible características para un individuo es no tener en cuenta su capacidad de devenir Otro dependiendo de sus circunstancias.

La noción de Otro se ha definido desde el punto de vista del blanco. A través de la imposición de discursos, los Otros, los indígenas en este caso, son seres que no se alcanzan a comprender15. Como portadores de una otredad que no llega a asimilarse, los indígenas son vistos no como contemporáneos sino como seres propios de un pasado mítico y lejano del que solo quedan añoranzas. Sin embargo, las condiciones que se viven en el siglo XXI invitan a repensar la idea del Otro. No como una figura inquietante, sino como el prójimo que permite el reconocimiento de uno mismo y lo saca del letargo e incita a actuar.

De lo anterior se desprende la necesidad de indagar la dimensión del Otro, esa alteridad que se piensa como peligrosa y amenazante para llegar a su comprensión. Hacer un análisis con pretensión de validez sobre los indígenas y el indigenismo demanda tener en cuenta el contexto y la idea de heterogeneidad presente en los ámbitos cultural, político, económico y social como eje rector.

Para Kapuscinski (2016), la percepción cultural nunca es rígida sino dinámica y mutable. Si esto es así, analizar los hechos y actores sociales de forma lineal

15 El perfil del indio no es nítido. Su rostro aparece a doble faz. Por un lado, como entidad construida por un tercero; por otro, como un misterio. A decir de Villoro (2018) “no acierta el hombre, perplejo, a captar en un nítido perfil el ser indígena” (p. 98). La incapacidad de aprehender, definir y acotar al Otro tiene como trasfondo el peso que las diferencias juegan en la construcción del mundo, mismas que precisan ser consideradas para robustecer el tejido social y la vida política.

36 constituye un absurdo. Bajo esta idea, cabe desarrollar la empatía, pensar en plural y ser críticos ante posturas unidimensionales que rechazan las otras otredades que no encajan con su visión de ser en el mundo.

Si bien existe un metarrelato occidental que es hegemónico y excluyente, también, de acuerdo con Miranda (2015), es posible encontrar sujetos cuestionadores y desestabilizadores de la visión eurocentrada. Ejemplo de ello son el pensamiento decolonial y la epistemología de las ausencias. El primero, pretende la visibilización de lo no hegemónico a partir no de la negación del metarrelato occidental sino a través de un diálogo no jerarquizado que reconozca que ambas posturas, occidental y no occidental, tienen algo que aportar. La segunda, por su parte, busca el reconocimiento de las historias silenciadas para irrumpir en la esfera pública a través de las voces de las consideradas subontologías. De las subalternidades. De les damnés de la terre con el objeto de modificar sus condiciones de existencia y dejar de verlos como dispensables, constituyéndose en actores para dejar de ser solo espectadores.

A través del reconocimiento de la existencia de diversas formas de ver, actuar y ser en el mundo, se busca la comprensión y resignificación de los vacíos y las ausencias, del olvido y de los considerados como no-ser. Ver a los indígenas con otros ojos se torna como una tarea imperiosa. La necesidad y el deber ético de posturas abiertas (Kapuscinski, 2016) da paso a la reconceptualización del indigenismo y de las relaciones que este establece con otros Otros. La epistemología de los agentes ausentes, no solo pretende la resignificación de los conocimientos, busca también reivindicar a los sujetos de esos saberes, a los sectores que de manera histórica han sido relegados y olvidados.

Bajo la idea de que los Otros de hoy son distintos a los del pretérito, se infiere que la alteridad que representan no es la misma que otrora. Por ello, es necesario ver el mundo, aquello que separa y une, con otros ojos. Para un nuevo mundo, una nueva interpretación. Pugnar por una epistemología de las ausencias que resignifique tanto los conocimientos como los agentes que los generan, requiere apostar por la visibilización de los sectores históricamente marginados y

37 excluidos. Es abogar por el papel de las diferencias para arribar a la vindicación de ciertos grupos de individuos, sean indígenas, mujeres, negros, homosexuales, discapacitados o extranjeros, cuya existencia ha sido minimizada.

Una epistemología y sociología de las ausencias que derive en el reconocimiento de las alteridades. Una forma de conocimiento que tenga cabida para el Sur es necesaria para criticar lo que sucedió y sucede. Sirve para tender puentes entre planteamientos epistemológicos, posibilita el trabajo en conjunto, así como la construcción de horizontes que permitan ver a la sociedad como un conjunto de individuos diferentes y no como algo homogéneo. Al colocar al condenado de la tierra en el centro de sus estudios, el pensamiento decolonial y la epistemología de las ausencias buscan la visibilización de las alteridades que han sido negadas de forma histórica. Con ello, tratan de hacer visible el vacío, resignificarlo, y hacer de él un punto clave para el cuestionamiento de la cotidianidad y la desarticulación de discursos hegemónicos.

Visibilizar a los individuos históricamente invisibles, a aquellos cuyas voces diferentes fueron silenciadas, a quienes se redujo a subontologías porque se dudó de su capacidad en la toma de decisiones, es una tarea pendiente. Esto no solo con el objeto de propiciar la unión de los diversos como factor clave para el ejercicio del poder y la práctica de la política, sino como un componente imprescindible para robustecer el tejido social. En suma, se requiere romper los silencios históricos y hacer que las voces silenciadas se escuchen. Que formen parte de la vida pública y que sus peculiaridades sean reconocidas como elementos indispensables para ejercer el poder a partir de las diferencias.

También nosotros empuñamos con firmeza la palabra más convencida, atravesamos el umbral y salimos hacia el cielo abierto de la conversación americana. Que es nuestro destino lo sabemos. Llevamos siglos sin escuchar. Ahora las voces son atronadoras. Si no las escuchamos hasta las piedras gritarían.

José Luis Villacañas Berlanga, Carta a los amigos

americanos. Presentación de la colección

39

CAPÍTULO 3. DESPERSONALIZACIÓN Y CONDICIÓN HUMANA,