CAPITULO V. CONFIGURANDO EL ESQUEMA DE ECONOMÍA POPULAR
5.2. LA ESFERA DE LA ECONOMÍA POPULAR
5.2.2 Instituciones y prácticas comunitarias en el marco de la economía sustantiva
5.2.2.3 El tequio como la forma de trabajar de un individuo para la comunidad
El tequio es una actividad que si bien no tiene remuneración monetaria y es obligatoria para toda la población, no tiene una connotación negativa o de desprecio sino todo lo contrario. Es una actividad fundamental para el sostenimiento de la comunidad pues incluye todo tipo de actividades, desde trabajo físico como recolectar basura y hacer limpieza de espacios públicos, hasta la ayuda recíproca o la mano vuelta. Las compañeras reconocen que sin esta actividad sería imposible que funcionara la comunidad porque no habría dinero para pagar los trabajos;
“Es importante porque todas las personas que somos habitantes acá se realizan tequios en las carreteras, en donde se derrumban por la temporada de lluvia, hacer limpieza, ahorita que se festeja el día de muertos se hacen tequios al panteón, a otros lugares donde los
153 límites del territorio se solicita que vayan todos. Ya que la autoridad o los que coordinan acá pues no hacen nada y si las personas de la comunidad están igual que el presidente y todos los que están ahí la carretera que se derrumba y todo eso ya estaría fregado y no tendríamos paso. En los bienes comunales hay un encargado donde dicen que se va a realizar un tequio y así llaman a las personas de la comunidad y ya se van a realizar tequios.” (Sofía, comunicación personal, octubre 2020)
Floriberto Díaz (2001) señala que el tequio convierte el trabajo en algo creativo, en energía transformadora no esclavizante. Varias compañeras a su modo, coinciden en ello;
“El servicio dentro de la comunidad es como dar tequios. Ir al tequio sentimos feliz de ir a participar. Podemos hacer un tequio porque eso nos causa emoción y felicidad en el corazón.” (Varias opiniones, taller vivencial, octubre 2020)
Lo anterior sin embargo, no podemos asegurar que sea un sentimiento extendido en toda la comunidad. Si bien en Itunyoso el tequio sigue siendo fundamental para satisfacer las necesidades colectivas de manera gratuita, la compañera Sofía comenta que sí se está perdiendo esa costumbre,
“Se daba eso de la mano vuelta de que se apoyaban y ya pues no.
Siempre tiene que haber un interés de por medio. Tienen que pagarle a las personas para que los apoyen allá en Itunyoso. Así como decía la maestra Regina, que si tenía dinero y tenía que pagar a las personas para que la pudieran ayudar. Eso ya no es cambio de mano, es como yo tengo entonces ven y hazme la chamba. Tipo así yo lo veo, porque así es allá en cuanto a la pizca y eso tienes que darles algo a cambio para que ellos vayan porque no todas tienen esa posibilidad de tener un terreno para que les vuelvas a hacer el favor otra vez. Entonces si yo te digo vamos, es porque te voy a dar algo a cambio. Entonces ya no se devuelve ese favor como comúnmente se dice truque, tengo que darte algo a cambio.
Entonces ya no voy después. Pagas el servicio que te están dando.”
(Sofía, Comunicación directa, marzo 2021)
154 El poder del tequio radica en la colectividad y que desde la manera cooperativa de realizar el trabajo se evidencia una condición autónoma y recíproca de resolver necesidades al tiempo que la convivencia aporta al fortalecimiento de lazos comunitarios y de cohesión (Ribera, 2016).
“El tequio es el trabajo que todos hacen en la comunidad a uno o a otro vecino pero que lo hacen en colectivo, o trabajos de la comunidad, entonces eso nos habla de esa colectividad. Y que sí es posible que haya una idea de comunidad, y no solamente haya como en el sistema capitalista, que yo solamente veo que yo tenga todo, mis servicios, mi casa aunque tú no tengas nada.” (Lola, comunicación personal, marzo 2019)
Resulta sumamente interesante toda vez que proyecta un sentido colectivo más fuerte que un sentido individual donde “si todos estamos bien colectivamente, seguro que yo individualmente lo voy a estar”. Su continuidad no está exenta de la influencia externa. Sin embargo, la experiencia de la autogestión en un marco de compromiso y solidaridad con la comunidad y hacia el bien común, persiste entre las compañeras.
La estructura que materializa este trabajo comunitario son los comités que ya mencionábamos anteriormente. Estos se encuentran formados por un grupo de personas que tienen un interés común. Quienes son elegidos o elegidas como presidente, secretario y tesorero representan al grupo de personas ante la autoridad municipal, planteando la principal problemática y tratando de buscar una solución (Consejo de Desarrollo Municipal, s/f). Su periodo de servicio es de un año y la forma de elegirlos es mediante asamblea comunitaria, a excepción de los comités de las Escuelas los cuales son elegidos en reuniones con los profesores y padres de familia.
“Aquí no cobramos, la escuela, el centro de salud, aquí no cobran es gratis. Los que son comité ellos trabajan, trapean, barren, todo eso hacen los comité sin cobrar. Ahorita soy comité ahí yo el viernes voy a trapear, juntar basura afuera, lavar el mueble y no cobramos.”
(Silvia, taller vivencial, octubre 2020)
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“Estuvimos recalcando porque es un punto importante que si hacemos algo para todas entonces hay que verlo de esa manera, bien, a veces estamos felices porque va a salir. Pero a veces nos enojamos porque no nos entendemos, pero hay que ver la otra parte de que es para todas.” (Martha, taller vivencial, octubre 2020)
La imbricación de esta institución con la estructura municipal puede ser riesgosa en términos de ir perdiendo el status y respeto que desde los principios comunitarios se le reconocen. Puede pasar de ser una actividad respetada y que genera orgullo para quienes son elegidos, a constituirse una obligación sin mayor interés como ha pasado con la asamblea comunitaria.