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Tratamiento de enfermedades

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A. INTRODUCCIÓN

5. BENEFICIOS DEL EJERCICIO EN LOS ANCIANOS

5.3 Tratamiento de enfermedades

El ejercicio es particularmente bueno para tratar síndromes por desuso y enfermedades músculo-esqueléticas, teniendo un efecto especialmente marcado en la prevención de la discapacidad y en la reducción del dolor [198]. Se ha visto mejora en la capacidad funcional en individuos con artritis [199-201] sometidos a un programa de ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps, también pueden disminuir el dolor, al aumentar los beneficios de la medicación (antiinflamatorios y analgésicos) [202].

La enfermedad cerebrovascular es una de las condiciones crónicas más comunes en los ancianos. Los ancianos supervivientes poseen secuelas en su función física que los conduce a una vida sedentaria y otros efectos secundarios como debilidad muscular, caídas y baja condición cardiorrespiratoria. Se ha visto que los programas de ejercicio tienen efectos positivos en estos pacientes, mejorando su capacidad aeróbica, fuerza muscular, densidad mineral ósea y movilidad [203].

El ejercicio como tratamiento para las enfermedades crónicas puede ser generalizado al entrenamiento aeróbico o de fuerza, teniendo ambos efectos positivos a nivel sistémico [198]. En pacientes ancianos con enfermedades cardiovasculares, se ha visto que un programa de ejercicio reduce todas las causas de mortalidad (27%), y sobre todo de mortalidad cardiaca (31%) [204].

Un programa de ejercicio aeróbico incrementa los niveles de HDL y disminuye los triglicéridos en estos pacientes. En personas hipertensas el ejercicio aeróbico disminuye la presión sanguínea, resistencia vascular, la actividad de la norepinefrina y renina en el plasma. También se ha visto que incrementa la capacidad aeróbica y el VO2máx en pacientes enfermedades crónicas [198]. En

63 pacientes con diabetes tipo II, un programa de ejercicios aeróbicos puede disminuir los niveles de colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad) y un entrenamiento de fuerza contribuye al control glicémico [205].

El ejercicio podría favorecer las terapias de los ancianos en la enfermedad de Parkinson [206] enfermedad pulmonar obstructiva crónica [207,208], claudicación intermitente [209] e insuficiencia renal. Los programas de ejercicio también pueden disminuir el riesgo de enfermedad recurrente, como los efectos secundarios en pacientes con enfermedad cardiovascular [210] o prevenir otras lesiones por caídas en individuos después de una fractura de cadera [211,212]. Finalmente, el ejercicio puede contrarrestar los efectos secundarios indeseables de los fármacos [213,214].

Los tratamientos con un programa de ejercicios diseñados para estimular la hipertrofia muscular en la insuficiencia cardiaca [215-217] aportan beneficios que contrarrestan los efectos catabólicos de las citoquinas circulatorias disminuyendo su expresión [218,219] , algo que obviamente no se logra sólo con fármacos cardiacos [92]. Un programa de ejercicio de entrenamiento de fuerza podría ser realizado por pacientes que reciben tratamiento con cortico-esteroides para contrarrestar la miopatía y la osteopenia que se asocian a este tipo de tratamiento [213,214] y neutralizar los efectos adversos de la restricción nutricional en el tratamiento de la obesidad [220,221]. Se ha visto que el ejercicio regular contrarresta el catabolismo y uremia en pacientes con insuficiencia renal y una dieta baja en proteínas [222]. Los programas de ejercicios son también de gran utilidad para las terapias de los síndromes geriátricos (incontinencia urinaria, impedimento cognitivo, depresión, caídas). Por ejemplo, la incontinencia urinaria puede ser tratada con ejercicio de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico [223]. Los programas de fortalecimiento muscular y equilibrio son útiles para

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prevenir caídas [224,225], y los programas de ejercicio que complementan la terapia farmacológica (o sin ella) son útiles para tratar la depresión en los ancianos [226]. En la Tabla 3 se indican algunas enfermedades crónicas y algunos beneficios o consideraciones relativas a un programa de intervención con ejercicio en estas patologías.

65 Tabla 3. Tratamiento de enfermedades y ejercicio

Enfermedad Ejercicio Consideración

Artritis Aeróbico Bajo impacto

Fuerza Suficiente volumen para lograr un peso saludable si es obeso Insomnio Crónico Aeróbico Realizar por las tardes para maximizar los efectos

Fuerza Enfermedad

Pulmonar Obstructiva

Aeróbico El entrenamiento de fuerza puede ser más tolerable si la enfermedad es severa. Combinar los efectos complementarios si es factible.

Fuerza Las sesiones de ejercicio deben coincidir con el máximo de la medicación broncodilatadora.

Uso de oxígeno si es necesario durante las sesiones.

Fallo Renal Crónico Aeróbico El ejercicio reduce los factores de riesgo cardiovascular y metabólico.

Mejora la depresión.

Fuerza El ejercicio retrasa la miopatía y fallo renal crónico.

Insuficiencia cardiaca

Aeróbico El ejercicio de fuerza puede ser más tolerable si el ejercicio aeróbico está limitado por disnea severa.

Fuerza El disminuir la caquexia cardiaca con el entrenamiento de fuerza Enfermedad Arterial

Coronaria

Aeróbico Efectos complementarios en la capacidad de ejercicio y perfil metabólico desde modalidades de ejercicio combinados.

Fuerza El entrenamiento de fuerza puede ser más tolerable si el umbral de isquemia es bajo debido a la baja frecuencia cardiaca como respuesta al entrenamiento.

Depresión Aeróbico Una intensidad moderada o alta de ejercicio es más eficaz que una baja intensidad en la mayoría de las depresiones.

Fuerza Una menor depresión puede responder a una mayor variedad de modalidades de ejercicios e intensidades.

Hipertensión Aeróbico Se han visto pequeñas reducciones en la presión sistólica y diastólica Se producen grandes cambios si ocurre una pérdida de peso.

Obesidad Aeróbico Un gasto de energía suficiente induce un déficit.

Fuerza El entrenamiento de fuerza mantiene el tejido magro (muscular y óseo) mejor que el ejercicio aeróbico durante la pérdida de peso.

Osteoporosis Aeróbico El ejercicio aeróbico debe ser con carga de peso.

Fuerza Actividad de alto impacto, alta velocidad (por ejemplo, saltos) y potencia si es tolerable

Equilibrio El efecto del ejercicio de fuerza es localizado en la musculatura trabajada. Se debe incorporar ejercicios de equilibrio para prevenir caídas.

Enfermedad Vascular Periférica

Aeróbico El efecto vascular es sistémico. La ergometría en las extremidades superiores podría ser sustituida por ejercicios de piernas si es necesario.

El ejercicio de resistencia tiene un efecto positivo pero menos robusto en la claudicación.

Se necesitan ejercicios al límite del dolor para extender el tiempo de claudicación

Insuficiencia Venosa Crónica

Aeróbico Estimular la contracción muscular local para el retorno de fluidos vía sistema linfático.

Fuerza Utilizar una baja carga de entrenamiento. Elevar las piernas cuando sea posible.

Fiatarone et al 2002 [92]

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