MOSÍN DIEGO DE VALERA XLI ravedíes de plata, «de la moneda que hoy circula en Castilla, que. El suceso está narrado de la misma forma y casi con las mismas palabras que en el capítulo X X Í de la Crónica. Se trata de la batalla de Uosworth (2I-Vn[-I485), la muerte de Ricardo I I I y el ascenso al trono de Enrique V I I; y la historia es la misma y casi con las mismas palabras que en el Capítulo L X X (páginas 212-215) de nuestra CRÓNICA.
Comienza: «Prólogo de la siguiente obra, dirigida al noble y virtuoso Cavallero Johan Terrín por Mosén Diego de Valera en el tratado de la Genealogía de los Reyes de Francia. Rodrigo Alvarez Ossorio, en su Decadencia de la casa de los Caballeros Ossõrios (iS5S)> ma. Pronto veremos que Zurita dijo esto de la CRÓNICA DE LOS REYES CATÓLICOS y no del Memorial.
Ki (pial, como deseaba mucho el servicio del rey y de la reina, como el camino era bastante largo y peligroso, supo caminar con tanto cuidado, que llegó a la ciudad de Alcaraz sin recibir daño alguno. Santiago, don Rodrigo Manrique, quien Estaba en Ciudad Real, supo que de allí salió con trescientas lanzas y trescientos peones y continuó su camino hasta la ciudad de Alcaraz, donde no se podía creer el placer que le dio al venir a ver a dónde llegaban el maestro, su hijo don Pedro Manrique con doscientas lanzas, y don Pedro Fajardo, avanzada de Murcia, con cuatrocientas lanzas y miles de gente muy escogida allí por el lado de la ciudad mil trescientas langas y hasta dos mil peones, y por el lado En el lado opuesto dos mil lanzas y ejemplares muy grandes de peonías.
Y como los ayudantes de la ciudad eran mucho menos numerosos, eran mayores en virtud. Gran número de gente vino del arzobispo de Toledo para ayudar a la parte del marqués de Villena, y fue destruida por mucha menos gente del rey don Fernando; Y como el alcalde comprobó que faltaba toda ayuda, entregó la fortaleza, que luego fue demolida por los de la ciudad: que era lo que era. Muy grande disgusto al Rey de Portugal y a todos los que le siguieron, y mucha alegría a todos los que siguieron al lado del Rey don Fernando. El marqués de Villena, aunque sentía gran ira por la pérdida de Alcaraz, tenía grandes esperanzas de su restauración con la llegada del rey de Portugal a Plasencia, y por esta razón no previó sus planes. cosas tanto como pudo, con gran confianza en sus fortalezas, que proporcionó tanto como pudo.
A él parece que para tener dominio sobre Santiago le bastaba el pueblo que tenía en Ocaña con Gonzalo de Villaftierte por capitán, y como estaba cerca de él el maestre de Calatrava, su primo, con cuyo poder creía poder resistir. el maestro don Rodrigo Manrique. En aquel momento vino don Diego de Córdova, conde de Cabra, de Andalucía a Ciudad Real con doscientas lanzas; el cual quiso pasar a servir al rey don Fernando, y a petición del maestre se detuvo allí hasta recibir 25 cartas del rey. Esto fue muy agradable porque estaba alojado en casa del maestro don Rodrigo Manrique, porque ambos estaban en guerra contra el maestro de Caiatrava don Rodrigo Girón y el marqués de Villena. También recuerdan las cosas de la época del rey don Enrique, que aún vivía. Su esposa accedió a dejarse poseer al escucharte, y aún más tarde en el mundo no hubo miedo ni vergüenza que dieran lugar a tanto mal cansancio que esperaron; y no les sorprende menos el rey Fie Tortuga), quienes lo ven como un hombre sensato que quiere casarse con la hija de su hermana notoriamente calumniada.
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Y como <>1 almirante quiso dar el mando a los portugueses, no pudo hacerlo, y como pasaron sin cortina, el almirante dejó a su capitán 5 detrás de los castellanos; Los qualea, como tenían grandes capitanes, pelearon con ellos de tal manera que los portugueses fueron vencidos y muchos de ellos prisioneros y muertos, y los sevillanos tomaron sus presas y regresaron a Sevilla felices y victoriosos. Muchos casos similares ocurrieron en esta época, entre los castellanos y muchos portugueses, que siempre cantaban la victoria.
Sobre la gran petición del Rey de Portugal, que quería ayudar al Castillo de Burgos. Desde donde enviaba todos los días sus mensajeros, informándole de lo que había hecho el rey de Portugal para ver esta fortaleza. La conclusión fue que el rey don Fernando mostraría el pequeño ejército que tenía, para que un ayuntamiento tan grande no pareciera construido en vano.
El rey don Fernando estaba convencido de que el rey de Portugal, que estaba en Toro con cinco mil lanzas y veinte mil peones, le daría batalla; porque se declaró que los portugueses decían con mucho orgullo que no querían nada más. Y así el rey, al frente de su ejército y pasando cerca de Duero, vio gente de ladrones, que estaban al otro lado del río en el castillo de Herrera, que proferían grandes injurias e injurias contra el pueblo del rey don Fernando. Y así llegó el rey don Fernando, con su horda de batallas y vanguardias desplegadas ante la ciudad de Toro.
Porque el rey don Fernando dijo que era claro el derecho de la reina y el de su mujer, cuyo conocimiento con buena voluntad dejaría a 3. 1C Cuando el rey de Portugal puso como excusa que al estar ocupada durante el asedio de la fortaleza no podía ir a la batalla, el rey Fernando puso la fortaleza en poder de un hombre noble, con un juramento militar de que nunca lucharía terminaría. Una vez terminado, entregaría la fortaleza al rey de Portugal. De la partida del rey Fernando a la ciudad de Toro, y de cómo fue entregada su fortaleza al rey de Portugal.
Capítulo X I
Mientras tanto, el ganado del país era robado y ni el marqués ni el amo, su primo, podían defenderlo. Y en poco tiempo el avance de Murcia tomó la ciudad de Uellin y se escuchó en muchos lugares. Mosén Gaspar, caballero muy valiente, natural de Valencia, no sólo hizo grandes daños en aquella provincia, sino que tomó muchos pueblos y fortalezas, entre las cuales tomó Villena, que es cabeza del marqués y su fortaleza, y se creía en toda la región, seremos invencibles.
Y el destino ayudó tanto a Mosén Gaspar que todos los que allí estaban, la esposa del alcalde y el personal permanente, murieron de peste y solo quedó el alcalde. Aquel a quien ni la muerte del níger, ni sus hijos, ni sus servidores pudieron convencerle de quitar el castillo, pero aún luchando con gran corazón lo defendió, andando explorando de un lado a otro, sin querer nunca. dar; hasta que se pusieron las escaleras en el castillo [se entró] y el guardia fue hecho prisionero: era cosa maravillosa que desde que aquel castillo estaba cercado, siempre había pestilencia en él, 3° mientras la cerca y todos los habitantes de la ciudad estaban sano, y después que fue conquistado, todos los que entraban en él para guardarlo estaban sanos. Pero tras decidir servir al verdadero rey don Fernando y a la reina Isabel, retomó algunos de aquellos pueblos y castillos restantes.
Y cómo don Rodrigo Pimentel, conde de Benavente, por orden de la reina Isabel, vino con ciento cincuenta hombres muy escogidos, y llegó a la ciudad de Baltañas, lugar cercado de una muralla muy antigua; Como el rey de Portugal sabía que estaba muy cerca de allí, no sospechó, creyendo que si venía contra él, le avisaría don Juan Pimentel, su hermano, que estaba con el rey de Portugal. Pero como los portugueses eran muchos y el conde muy pocos, tuvieron miedo de entrar en la ciudad, y peleando por trece calles, después de muchas heridas de ambos bandos, el conde tuvo miedo de volver a tomar una iglesia, donde era grande. para ver cómo peleaba el conde con los que estaban con él, y con los portugueses, estando presente el rey de Portugal, y con el arzobispo de Toledo. Respondió que le gustaría ir a prisión, con tal que el rey de Portugal le diera permiso, para que todo su pueblo fuera libre donde quisiera; que le regaló el rey de Portugal.
El rey Alonso de Portugal, después del encarcelamiento del conde Benavente, fue tan orgulloso y tan venerable, como si nada le quedara para conquistar estos reinos. Y para consultar del negocio, vino el rey don Fernando a la ciudad de Dueñas, donde estaba la reina, y dejó al condestable don Pedro de Velasco con mucha gente en el patio del castillo de Burgos, mientras él demoraba o cinco días. Y como el Rey de Portugal conocía poca ayuda del Castillo de Burgos, sólo quiso ayudar a liberar al Conde Benavente, su primo quinto.
Ya el rey de Portugaí estaba tan enojado con las contiendas y exigencias de la duquesa de Arévalo que le era más grave soportar que los trabajos y peligros que tuvo en la guerra del rey don Fernando. Y estando el rey de Portugal en la ciudad de Zamora, que los reinos de Castilla y León pretendían sojuzgar, creyó firmemente que había enviado allí a todos los habitantes a Portugal, y traído otros tantos portugueses; De lo cual, cuando los moros fueron certificados, trabajaron tanto como pudieron para obtener la libertad, tanto como recolectaron la tierra natural, de lo cual se siguió gran daño al rey de Portugal. Mientras tanto el rey Alonso determinó tomar Castro Torafe, el cual pensó tomar con un pequeño esfuerzo, de donde resultaría gran daño a los portugueses.