Universidad Nacional del Centro del Perú
Facultad de Ciencias de la Comunicación
Satisfacción del programa social Beca 18 y empoderamiento de becarios de la Universidad Continental
Lazo Garcia, Ela Daniela Mauricio Calderón, Nolyn Ferrer
Huancayo 2019
Esta obra está bajo licencia https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Repositorio Institucional - UNCP
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
TESIS
SATISFACCIÓN DEL PROGRAMA SOCIAL BECA 18 Y EMPODERAMIENTO DE BECARIOS DE LA UNIVERSIDAD
CONTINENTAL
PRESENTADA POR:
BACH. ELA DANIELA LAZO GARCIA BACH. NOLYN FERRER MAURICIO CALDERÓN
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE:
LICENCIADO(A) EN CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
ASESOR:
MTRO. ARTEMIO HUARACHI COILA
HUANCAYO, PERÚ 2019
_____________________
Presidente
_____________________
Secretario
_____________________
Jurado
_____________________
Jurado
_____________________
Jurado
Huancayo, de marzo del 2020
ASESOR:
MTRO. ARTEMIO HUARACHI COILA
Yo, Ela Daniela Lazo García, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional del Centro del Perú, identificada con DNI Nª 71877183.
Declaro bajo juramento que:
a. Soy autora de la tesis titulada “Satisfacción del Programa Social Beca 18 Y Empoderamiento de Becarios de la Universidad Continental”, la misma que presento para optar el Título Profesional de Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
b. La tesis no ha sido plagiada ni total ni parcialmente, respetándose las normas internacionales de citas y referencias para las fuentes consultadas.
c. La tesis presentada no atenta contra derechos de terceros.
d. La tesis no ha sido publicada ni presentada anteriormente para obtener algún grado académico previo o título profesional.
e. Los datos presentados en los resultados son reales, no han sido falsificados, ni duplicados, ni copiados.
Por lo expuesto, mediante la presente asumo frente la Universidad cualquier responsabilidad que pudiera derivarse por la autoría, originalidad y veracidad del contenido de la tesis, así como por los derechos sobre la obra y/o invención presentada. En consecuencia, me hago responsable frente a la Universidad y frente a terceros, de cualquier daño que pudiera ocasionar, por el incumplimiento de lo declarado.
Huancayo, 12 de octubre de 2019
Ela Daniela Lazo Garcia DNI 71877183
DECLARACIÓN JURADA
Yo, Nolyn Ferrer Mauricio Calderón, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional del Centro del Perú, identificado(a) con DNI Nº 44218374.
Declaro bajo juramento que:
a. Soy autor de la tesis titulada “Satisfacción del Programa Social Beca 18 Y Empoderamiento de Becarios de la Universidad Continental” la misma que he presentado para optar el Título Profesional de Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
b. La tesis no ha sido plagiada ni total ni parcialmente, respetándose las normas internacionales de citas y referencias para las fuentes consultadas.
c. La tesis presentada no atenta contra derechos de terceros.
d. La tesis no ha sido publicada ni presentada anteriormente para obtener algún grado académico previo o título profesional.
e. Los datos presentados en los resultados son reales, no han sido falsificados, ni duplicados, ni copiados.
Por lo expuesto, mediante la presente asumo frente la Universidad cualquier responsabilidad que pudiera derivarse por la autoría, originalidad y veracidad del contenido de la tesis, así como por los derechos sobre la obra y/o invención presentada. En consecuencia, me hago responsable frente a la Universidad y frente a terceros, de cualquier daño que pudiera ocasionar, por el incumplimiento de lo declarado.
Huancayo, 12 de octubre de 2019
Nolyn Ferrer Mauricio Calderón DNINº 44218374
DEDICATORIA
A mis padres Miriam y Ciro, por creer en mí, más de lo que yo misma imaginé.
A mi hermana Mabel y sobrina Adriana, por enseñarme que cada caída es una oportunidad para comenzar de nuevo.
Ela
DEDICATORIA
A la mujer cuyas enseñanzas y principios predicados con el ejemplo;
forjaron en mí, el hecho de ser consecuente con lo que se predica y al mismo tiempo, valorar lo que más importa, la familia; Delia mi madre.
Ferrer
AGRADECIMIENTO
Al Divino Creador, nuestro más sincero agradecimiento, cuyas fuerzas nos ayudaron a no desfallecer durante el desarrollo de esta investigación.
Al equipo del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) - UER Junín, a los funcionarios encargados del área Beca 18 de la Universidad Continental quienes nos asistieron en el trabajo de campo y profundizaron nuestros conocimientos en el tema, a los becarios por su colaboración, la misma que fue determinante en la presente investigación.
A la Mg. Rosario Llancari y al Mg. Artemio Huarachi, asesores de nuestra investigación, por la paciencia, dedicación y facilidades brindadas.
A nuestras familias, por el respaldo, la comprensión y el apoyo durante el
tiempo que duró esta labor.
DEDICATORIA vi
AGRADECIMIENTO vii
ÍNDICE DE TABLAS x
ÍNDICE DE FIGURAS xii
RESUMEN xiii
ABSTRACT xv
INTRODUCCIÓN xvii
CAPÍTULO I 19
PLANTEAMIENTO DEL ESTUDIO 19
1.1 Planteamiento del problema 19
1.2 Formulación del problema 21
1.2.1 Problema general 21
1.2.2 Problemas específicos 22
1.3 Objetivos de la investigación 22
1.3.1 Objetivo general 22
1.3.2 Objetivos específicos 22
1.4 Justificación 23
1.5 Hipótesis 24
1.5.1 Hipótesis general 24
1.5.2 Hipótesis específicas 24
1.6 Variables 24
1.6.1 Empoderamiento 24
1.6.2 Satisfacción de Programa Social 25
CAPÍTULO II 27
MARCO TEÓRICO 27
2.1 Antecedentes de la investigación 27
2.1.1 Antecedentes del Empoderamiento 27
2.1.2 Antecedentes de la Satisfacción de programa 32
2.2 Teorías y/o enfoques teóricos 36
2.2.1 Bases teóricas del Empoderamiento 38
2.2.2 Bases teóricas de la Satisfacción de programa social 45
2.3 Definiciones conceptuales o marco conceptual 66
CAPÍTULO III 68
MARCO METODOLÓGICO 68
3.1 Tipo de investigación 68
3.2 Nivel de investigación 68
3.3 Enfoque o carácter de investigación 69
3.4 Método de investigación 69
3.5 Diseño de la investigación 70
3.6 Unidad de análisis, población y muestra 71
3.6.1 Población 71
3.6.2 Muestra 72
3.7 Técnicas e instrumentos de investigación 73
3.7.1 Técnicas e instrumentos de recolección de datos 73 3.7.1.1 Técnicas: 73 3.7.1.2 Instrumentos: 73
3.7.2 Técnicas de procesamiento de datos 75
CAPÍTULO IV 78
RESULTADOS Y DISCUSIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 78
4.1 Resultados 78
4.1.1 Análisis descriptivo: Variable Empoderamiento 78
4.1.2 Análisis descriptivo: Variable Satisfacción del programa social 83
4.2 Demostración de hipótesis 89
4.2.1 Hipótesis específicas de comparación 89
4.2.2 Hipótesis principal de correlación 115
4.3 Discusión 120
CONCLUSIONES 125
RECOMENDACIONES 127
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 129
ANEXOS 129
MATRIZ DE CONSISTENCIA DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN 130
MATRIZ DE OPERACIONALIZACIÓN DE VARIABLES 135
INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS 142
VALIDACIÓN Y CONFIABILIDAD DE INSTRUMENTOS 147
OTROS 160
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1. Media y Desviación estándar del empoderamiento y sus dimensiones en los becarios de la Universidad Continental.
Tabla 2. Frecuencias y porcentajes por escala de respuesta de las dimensiones del empoderamiento en los becarios de la Universidad Continental.
Tabla 3. Grados de la variable del empoderamiento y sus dimensiones en los becarios de la Universidad Continental.
Tabla 4. Media y desviación estándar de la Satisfacción del Programa Beca 18 y sus dimensiones.
Tabla 5. Frecuencias y porcentajes por escala de respuesta de las dimensiones de la Satisfacción de programa social en los becarios de la Universidad Continental.
Tabla 6. Grados de Satisfacción del programa social y sus dimensiones en los becarios de la Universidad Continental.
Tabla. 7 Rangos promedios y prueba U de Mann-Whitney de la Satisfacción del programa social y sus dimensiones, según sexo.
Tabla. 8 Rangos promedios y prueba U de Mann-Whitney de la Satisfacción del programa social y sus dimensiones, según edad.
Tabla. 9 Rangos promedios y prueba U de Mann-Whitney de la Satisfacción del programa social y sus dimensiones, según tiempo de permanencia como becario.
Tabla. 10 Rangos promedios y prueba Kruskal Wallis de la Satisfacción del programa social y sus dimensiones, según facultad.
Tabla. 11 Rangos promedios y prueba Kruskal Wallis del Satisfacción de programa social y sus dimensiones, según condición de riesgo.
Tabla. 12 Rangos promedios y prueba U de Mann-Whitney del Empoderamiento y sus dimensiones, según sexo.
78
79
82
84
85
88
90 92 94
96
101 103
Tabla. 13 Rangos promedios y prueba U de Mann-Whitney del Empoderamiento y sus dimensiones, según edad.
Tabla 14. Rangos promedios y prueba U de Mann-Whitney del Empoderamiento y sus dimensiones, según permanencia como becario
Tabla 15. Rangos promedios y prueba Kruskal Wallis del Empoderamiento y sus dimensiones, según facultad.
Tabla 16. Rangos promedios y prueba Kruskal Wallis del Empoderamiento y sus dimensiones, según condición de riesgo.
Tabla 17. Interpretación de los coeficientes de correlación de Rho de Spearman Tabla 18. Correlación por dimensiones entre las Variables Empoderamiento y
Satisfacción del programa Social Beca 18 105
107 109
114
116 116
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1. Esquema del modelo de comunicación de Gerhard Malestke Figura 2. Cuadro comparativo de las diferencias entre la Psicología
Comunitaria Norteamericana y la Psicología Comunitaria Latinoamericana
Figura 3. Pirámide del Empoderamiento según Carlos Soria Figura 4. Réplica de gráfico de los niveles del empoderamiento
Figura 5. Esquema de ubicación de las políticas sociales dentro de las políticas públicas
Figura 6. Cuadro con los principales componentes de Pronabec como institución
Figura 7. Esquema con los dos principales métodos para estudios de satisfacción del usuario
Figura 8. Esquema para la elaboración del Cuestionario de opinión, según la “Guía para medir la satisfacción respecto a los servicios prestados”
Figura 9. Cuadro de expertos que validaron los instrumentos de investigación.
Figura 10. Porcentajes y media de la escala de las dimensiones de la Satisfacción del programa social.
37 39
42
43 49
58 62
64
75
81
Figura 11. Porcentajes y media de la escala de las dimensiones de la Satisfacción del programa social.
87
RESUMEN
La investigación desarrollada es descriptiva correlacional, cuyo objetivo es determinar la relación entre la satisfacción hacia el programa social Beca 18 y el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental. Se evaluaron 209 beneficiarios de las carreras que oferta la beca a través de una escala nominal ascendente adaptada y construida, basada en la guía postulada por el Gobierno de Navarra y el diseño de un sistema abierto de indicadores de Soler, Planas, Ciraso & Ribot (2014). En el empoderamiento, encontramos las siguientes diferencias significativas: A nivel de sexo, en las dimensiones Responsabilidad y Trabajo en equipo a favor de las mujeres; En Tiempo de permanencia como becario, en las dimensiones de Autoestima, Capacidad Crítica y Autonomía, Aprendizaje y Evaluación a favor de becarios mayores de dos años y menores de cuatro en el programa; en Facultades de estudio, presentando mayor Trabajo en equipo la Facultad de Psicología y finalmente, los becarios de Riesgo medio con mayor Inclusión e Identidad Comunitaria. La correlación en esta variable es mayor en tres dimensiones, Credibilidad (rho= 0,526), Comprensión de las Necesidades del Usuario (rho=0,490) y Comunicación (rho= 0,480) que influyen positivamente en el empoderamiento. En la Satisfacción de Programa, la correlación es mayor en dos dimensiones: Conocimiento comunitario y organización (rho= 0,515) e Inclusión e
Integración Comunitaria (rho=0,499) que influyen positivamente en la satisfacción de becarios.
Finalmente, existe correlación positiva y significativa entre variables (rho=0,597), que indica, a mayor Satisfacción del programa social, mayor Empoderamiento.
Palabras clave: Empoderamiento, satisfacción de programa social, comunicación.
ABSTRACT
The research developed is descriptive correlational, whose objective is to determine the relationship between satisfaction towards the social program Beca 18 and the empowerment of the fellows of the Continental University. 209 beneficiaries of the careers that offer the scholarship were evaluated through a nominal scale adapted and constructed, based on the guide postulated by the Government of Navarra and the design of an open system of Soler, Planas, Ciraso and Ribot indicators (2014). In empowerment, we find the following different differences: At the level of sex, in the Responsibility and Teamwork dimensions in favor of women; In Time of permanence as a fellow, in the dimensions of Self-Esteem, Critical Capacity and Autonomy, Learning and Evaluation in favor of fellows over two years and under four in the program; in Faculties of study, presenting greater teamwork in the Faculty of Psychology and finally, the medium-risk fellows with greater Inclusion and Community Identity. The correlation in this variable is greater in three dimensions, Credibility (rho = 0.526), Understanding of User Needs (rho = 0.490) and Communication (rho = 0.480) that positively influence empowerment. In Program Satisfaction, the correlation is greater in two dimensions: Community knowledge and organization (rho = 0.515) and Community Inclusion and Integration (rho = 0.499) that positively influences the satisfaction of fellows.
Finally, there is a positive and significant correlation between variables (rho = 0.577), which indicates, greater satisfaction of the social program, greater Empowerment.Finally, there is a positive and significant correlation between variables (rho = 0.597), which indicates, a Mayor Satisfaction of the Social Program, greater Empowerment.
Keyword: empowerment, satisfaction of de Social Scholarship Program, communication
INTRODUCCIÓN
Podemos enmarcar esta investigación en las palabras de Nelson Mandela, premio Nobel de la Paz en 1993: “La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en una médica, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de una mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación”.
El estudio se ubica dentro de las actuales circunstancias donde la palabra
“Empoderamiento” adquiere gran importancia en los distintos campos de estudio del conocimiento, sobre todo en áreas sociales. Así mismo, se hace una breve revisión al tema “Programas sociales” y sus aportes en la educación, en toda nuestra región (América Latina) a lo largo de las tres últimas décadas.
Este estudio responde a la necesidad de conocer la interrelación existente que se presenta entre la satisfacción que brinda un programa social cualquiera y cómo a partir de este, sus usuarios comienzan a empoderarse (en caso de hacerlo); dado que la gran mayoría de beneficiarios de los diversos programas sociales son personas de limitados recursos económicos, por ello, el Estado busca ayudarlos (empoderarlos) a través de estos programas, brindando lo necesario para su mejora como ciudadano.
El objetivo principal del trabajo fue determinar si existe o no una interrelación entre la satisfacción del programa social Beca 18 y el empoderamiento de sus beneficiarios
(jóvenes estudiantes en la Universidad Continental). Para ello, se investigó a distintos autores y entender cómo enfocaban el concepto de “empoderamiento” o “empowerment”
a nivel individual y/o comunitario; así mismo, revisamos estudios donde el Estado intervino mediante programas sociales de lucha contra la pobreza y/o mejoramiento de la educación en sus respectivos países, todo ello dio como resultado la presente tesis.
El estudio comprende cuatro capítulos. El primero, plantea la problemática de la educación juvenil en el país y lo difícil que es para muchos de ellos acceder al sistema de educación superior dada sus pobrísimas condiciones de vida, marginándolos en la mayoría de casos a lograr un derecho fundamental como es gozar de una educación superior.
El segundo capítulo, comprende al marco teórico, donde abarcamos investigaciones previas relacionadas a nuestro tema (empoderamiento – programas sociales); son investigaciones hechas tanto a nivel local, nacional e internacional. Así mismo, revisamos fundamentos teóricos para cada variable a partir de un enfoque social y/o comunicacional.
El tercer capítulo, aborda la metodología de investigación, ya antes mencionado en el resumen, donde presentamos la población y muestra de becarios con los cuales se trabajó en la Universidad Continental, acompañado de las técnicas utilizadas para el procesamiento de la información. Así mismo, presentamos las principales hipótesis de trabajo, tanto la general como las específicas.
Por último, en el cuarto capítulo, se exponen los resultados de la investigación, donde en la mayoría de casos, estas concuerdan con nuestras hipótesis solo variando en el nivel de correlación. Además la respectiva discusión es abordada desde la triangulación:
antecedentes de la investigación – bases teóricas existentes – resultados obtenidos; para la posterior realización de las conclusiones y sugerencias en ese orden respectivamente.
Los autores
CAPÍTULO I
PLANTEAMIENTO DEL ESTUDIO
1.1 Planteamiento del problema
En nuestro país la exclusión social sigue siendo un problema latente, especialmente en los más jóvenes, una población que se encuentra limitada de participar activamente en las esferas económicas, culturales, políticas, educativas o institucionales de nuestra sociedad. Se puede observar en el campo educativo, como la exclusión social se agudiza más en los sectores de pobreza y pobreza extrema, impidiéndoles acceder a una educación superior de calidad (Monge, Vásquez y Winkelried, 2009).
En la Constitución Política del Perú de 1993, se establece que la educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana;
bajo esa premisa, el año 2012 nace el Programa social “Beca 18” impulsado por el ex presidente Ollanta Humala a través del Pronabec – Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo – creado bajo Ley N° 29837, cuya finalidad es:
Contribuir a la equidad en la educación superior, reduciendo brechas de marginación y garantizando el acceso a esta etapa de los estudiantes
de bajos recursos económicos y alto rendimiento académico, así como su permanencia y culminación en las instituciones educativas superiores. (Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo [PRONABEC], 2014, p.10)
Sin embargo, el mencionado programa que alienta la educación superior de las poblaciones más pobres de nuestro país; tiene falencias (tal como se aprecia a lo largo de la investigación) que deberían superarse a corto o mediano plazo para hacerlo sostenible a lo largo del tiempo.
Para contextualizar, específicamente en la región Junín existe una población de más de 2,000 estudiantes actualmente beneficiados por el Programa nacional Beca 18, de los cuales alrededor de 550 alumnos se encuentran en la Universidad Continental, según estiman los especialistas del UER Junín; el 25% de becarios de la mencionada institución se encuentra en condición de alto riesgo de pérdida de beca, un 20% de ellos en condición de riesgo medio de pérdida; lo que evidencia un preocupante 45% de becarios de la Universidad Continental en una situación de alerta o situación crítica, con respecto a su estadía como estudiante universitario.
Entendiendo que, Pronabec debe encargarse del acceso, permanencia y culminación de los estudios de los becarios. Consideramos que factores como pocos trabajadores (especialistas) que deben asumir diferentes tipos de becas a la vez, dificultan la labor; sin embargo, los responsables procuran cumplir ese objetivo a partir del sistema de tutorías, reuniones con becarios y con los padres que realizan el seguimiento desde sus posibilidades. El mayor problema detectado se encuentra durante la permanencia del becario dentro del programa, estando latente el riesgo de pérdida de beca relacionado directamente con el promedio de las notas, que entre otros factores de influencia se debe a la deficiente administración del monto económico que
perciben y el entorno social donde se desenvuelven; en sí, la única misión de los beneficiarios debería ser estudiar y mantener un buen promedio académico, puesto que desde los requisitos de postulación se asume que la mayoría son de buenos a excelentes estudiantes; sin embargo, en la práctica se da la influencia de diferentes factores (internos y/o externos) para la no culminación de sus estudios.
La población elegida, responde a una muestra que grafica lo que acontece en universidades particulares en todo el territorio nacional que hasta la actualidad poseen el mayor porcentaje de becarios y preferencias de postulaciones a la beca. Por ello, se pretende incidir en la satisfacción que poseen los becarios dentro de la Universidad Continental con respecto al Programa Beca 18 (desde el ámbito interno), y cómo este se relaciona con el empoderamiento que presentan (si es que se da), tomando en consideración aspectos como la identidad (el sentido de pertenencia) hacia el programa que le brinda el acceso a una educación superior y de calidad.
La responsabilidad que los becarios asumen al comprender que el Estado pone sobre ellos la necesidad de cambio y desarrollo del país, se complementa con la necesidad de los beneficiarios por salir de la pobreza en la cual han estado viviendo. Usar los conocimientos adquiridos en estas instituciones de educación superior, sirve como vehículo para impulsar cambios de mejora en la calidad de vida de ellos mismos y de sus comunidades; contribuyendo así al crecimiento y desarrollo de nuestra nación.
1.2 Formulación del problema 1.2.1 Problema general
¿Existe relación entre la satisfacción del Programa social Beca 18 y el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental?
1.2.2 Problemas específicos
a. ¿Existe relación entre las dimensiones de la satisfacción del Programa social Beca 18 y del empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental?
b. ¿Existen diferencias significativas entre la satisfacción del Programa social Beca 18 en los becarios de la Universidad Continental según sexo, edad, tiempo de permanencia, facultades y riesgo de pérdida de beca?
c. ¿Existen diferencias significativas entre el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental según sexo, edad, tiempo de permanencia, facultades y riesgo de pérdida de beca?
1.3 Objetivos de la investigación 1.3.1 Objetivo general
Establecer la relación existente entre la satisfacción del Programa Beca 18 y el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental.
1.3.2 Objetivos específicos
a. Establecer la relación existente entre las dimensiones de la satisfacción del Programa social Beca 18 y del empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental.
b. Determinar si existen diferencias significativas entre la satisfacción del Programa social beca 18 en los becarios de la Universidad Continental, según sexo, edad, tiempo de permanencia en la beca, facultad y riesgo de pérdida de beca.
c. Determinar si existen diferencias significativas entre el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental, según sexo, edad, tiempo de permanencia en la beca, facultad y riesgo de pérdida de beca.
1.4 Justificación
La investigación se justifica en la escaza existencia de trabajos de investigación a nivel nacional que abordan la problemática de los programas sociales, así como los relacionados al empoderamiento de los individuos involucrados. Por otro lado, debemos mencionar que existe reducidas investigaciones realizadas en América Latina en este tema, los que nos motivaron para la realización de la presente investigación.
Esta problemática lo enfocamos en el ámbito comunicacional, desde la óptica de comunicación y participación; considerando la población de becarios de la Universidad Continental, que ascienden a 550 estudiantes hasta el año 2017, y que en su mayoría provienen de zonas rurales con altos índices de pobreza.
Recomendamos al lector responder la pregunta que percibimos durante toda la investigación: ¿Cuánto aportan los programas sociales a los becarios y por ende a la población joven del país? No solo desde el tema económico y/o educativo, sino visto también, desde el tema de empoderamiento ¿qué pueden lograr o incentivar en ellos que se refleje en la reducción de la pobreza de sus comunidades y del país? Si bien es cierto, estas interrogantes no son respondidas profundamente, la investigación aporta un mayor contexto para poder responderlas.
Así, analizaremos un programa social desde lo interno; a becarios, universidad y a los responsables del programa social (Pronabec); englobando el problema del empoderamiento y la satisfacción, de forma integral, con todos los actores involucrados.
1.5 Hipótesis
1.5.1 Hipótesis general
Existe relación significativa entre la satisfacción del Programa social Beca 18 y el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental.
1.5.2 Hipótesis específicas
a. Existe relación significativa entre las dimensiones de satisfacción del Programa social Beca 18 y del empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental.
b. Existen diferencias significativas entre la satisfacción del Programa Beca 18 en los becarios de la Universidad Continental, según el sexo, edad, tiempo de permanencia, facultades y riesgo de pérdida de beca.
c. Existen diferencias significativas entre el empoderamiento de los becarios de la Universidad Continental, según el sexo, edad, tiempo de permanencia, facultades y riesgo de pérdida de beca.
1.6 Variables
1.6.1 Empoderamiento
Es definido como el “proceso de crecimiento, fortalecimiento, habilitación y desarrollo de la confianza de los individuos y las comunidades para impulsar cambios positivos en su contexto; ganar poder, autoridad, capacidad de decisión y cambio tanto individualmente como de forma colectiva” (Soler et all, 2014, p.54).
Todo ello implica la autorrealización y emancipación de los individuos y colectivos. El reconocimiento de los grupos/comunidades y la transformación social.
Esta variable es abordada desde sus dos niveles: tanto a nivel individual, como a nivel comunitario; así mismo sus dimensiones son:
Autoestima
Responsabilidad
Eficacia
Capacidad crítica- autonomía
Reconocimiento
Trabajo en equipo
Inclusión e integración-identidad comunitaria
Conocimiento y organización comunitaria
Aprendizaje
Evaluación
1.6.2 Satisfacción de Programa social
Se entiende como satisfacción, a la conformidad de los beneficiarios con el servicio y/o producto que obtienen del programa social del cual están sujetos y en permanente contacto, debido a las necesidades que urgen; esta conformidad está ligada a un análisis de estudio de satisfacción en cualquiera de sus métodos; donde, el saldo es positivo en favor del programa. Como referencia se toma las “diez dimensiones de la calidad del servicio” que es recomendada por el gobierno de Navarra a través de la dirección de evaluación y calidad, esta nos presenta las siguientes dimensiones:
Fiabilidad
Tiempo de respuesta
Accesibilidad
Cortesía
Competencia técnica
Comunicación
Credibilidad
Seguridad
Compresión de las necesidades del usuario
Aspectos físicos tangibles
CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO
2.1 Antecedentes de la investigación 2.1.1 Antecedentes del Empoderamiento
En la revisión bibliográfica realizada hasta el año 2010, el abordaje del empoderamiento fue integral, porque se investigó desde las metodologías cualitativas, cuantitativas e híbridas (Meza, Tuñón, Ramos
& Michel, 2002). Así se evidenció, que los diseños narrativos son los más usados en investigaciones que implican evaluaciones a programas sociales del Estado, como el “Proyecto de Empoderamiento” (2004) y el
“Programa de Educación, Salud y Alimentación” Progresa (2002), en ambos casos fueron enfocados desde la óptica de género, evaluando a mujeres de escasos recursos económicos que luego fueron capacitadas o en su defecto recibieron dinero directamente por parte del Estado.
Posiblemente los hallazgos más resaltantes, aluden en el primer caso a la investigación de Delgado, Zapata, Martínez & Manzanares (2010), donde se logró empoderar a las promotoras, desde las capacitaciones realizadas al acompañamiento en la resolución de los conflictos internos
y sociales, que finalmente fortalecieron la identidad hacia sí mismas y con los demás impulsándolas al cambio. En contraste, el segundo caso presenta mujeres que percibieron directamente apoyo económico para la educación, salud y alimentación (Meza et al., 2002); donde ellas mismas administraban ese dinero, haciéndolas sentir autónomas, pero que al no fortalecerse quedaba en la idea de un ingreso más para el hogar. En este estudio, el área de salud, presentaba algunos rasgos de empoderamiento hacia las mujeres, esto sustentado en que ellas se reunían para informarse acerca de la nutrición de sus hijos.
En ambos estudios, la muestra involucró a poblaciones vulnerables, mujeres de zonas urbano-marginales y comunidades indígenas con altos índices de pobreza extrema. Es posiblemente el estudio cuantitativo el que enfrenta los modelos convencionales de medición de la pobreza (Desarrollados por el Banco Mundial y el PNUD), y el Modelo del Empoderamiento desde la realización de los derechos indígenas (Kempf, 2004), donde la visión del Estado y de los organismos mundiales se pone en tela de juicio. De esta manera, la investigación desprendía que el gobierno de un país en vías de desarrollo, es un débil garante de bienestar público; esto en referencia a los programas de reducción de la pobreza destinados a los pueblos indígenas, que no lograron superar el enfoque asistencialista.
En contraste, la bibliografía sobre empoderamiento a nivel nacional y regional es escasa. Así, las tesis analizadas de: Chávez (2011), Quispe (2016) y Silva (2015) son trabajos que responden a las disciplinas de ciencias de la salud, sociología y psicología comunitaria; en estos informes pudimos observar que los métodos usados para su investigación fueron el cuantitativo, cualitativo y mixto, siendo los
instrumentos variados, como la encuesta de elaboración propia Chávez (2011), que implicó fuertemente a las dimensiones del empoderamiento;
el instrumento que aplicó el autor contiene siete ítems para datos generales y dieciocho para específicos que miden la dimensión económica, sociocultural, familiar - intrapersonal, legal y política.
Por su parte, Quispe (2016), se enfocó en las narraciones de las mujeres del programa “Tejiendo Oportunidades” en los cuatro niveles de su aplicación: reconocimiento, individual, relacional y colectivo. En ese mismo año, Silva (2015), desarrolla la percepción semántica del empoderamiento y fortalecimiento a través de las Redes Semánticas Neuronales (RSN), con fines de diferenciación y un cuestionario propio para perfilar el contexto y la experiencia de los participantes. En contraste con todos ellos, Ninamango (2009), aplicó encuestas a 149 ladrilleros de las fábricas de ladrillos de Palián, complementándolo con una ficha de observación.
Los resultados de mayor importancia, aludieron en el caso de salud a que las madres que llevaron al Control de Crecimiento y Desarrollo (Cred) a sus hijos menores, en San Juan de Lurigancho, poseían empoderamiento medio y bajo, reforzado por la relación positiva entre el grado de instrucción y la edad de la madre; el empoderamiento de las mujeres, aumentaba a mayor edad e independencia económica de la misma, pero que si sufría de violencia se modificaba. La prevalencia de violencia emocional se evidenció en las encuestas ya que superaban la media nacional, con un 12 a 32%, esto ayudado por el desconocimiento de las entrevistadas respecto a sus derechos, siendo pocas las que participaron de actividades que implicaban este conocimiento, por ello el
empoderamiento político es el que más bajo puntaje obtuvo en dicho estudio (Chávez, 2011).
En las investigaciones revisadas de Psicología Comunitaria, se halló primero, a nivel de reconocimiento; que la palabra “empoderamiento”, resultaba difícil de reconocer en significado para las participantes, ya que provocaba confusión con la palabra “apoderar” en el discurso, cuya concepción de poder tiene que ver con un poder vertical, relacionado a su vez con la extendida crítica de la palabra “empoderar” como una especie de otorgamiento de poder. En contraposición, todas las participantes reconocieron con mayor facilidad la frase “mujer empoderada”, que para ellas significa una mujer fuerte, segura y decidida; aparecía la imagen de una mujer involucrada con sus propios objetivos unidos a los de la comunidad.
Segundo, en el empoderamiento a nivel individual; se pudo concluir; que el trabajo doméstico no remunerado y otros trabajos informales que realizaban las señoras, resultaba poco favorecedor para su empoderamiento, debido a que la jornada de trabajo que abarca muchas horas al día, era lo que les impedía involucrarse en la participación de otros espacios; asimismo el ingreso económico que recibían por el trabajo realizado era destinado en su mayoría de veces a los gastos del hogar; apenas mejorando su participación en las decisiones dentro de casa, lo cual reafirmaba su necesidad de empoderamiento.
Tercero, en el empoderamiento a nivel relacional, todas las mujeres entrevistadas, mencionaron que sus parejas ejercieron violencia contra ellas en algún momento de la relación; cuatro de ocho mencionaron
agresión física mientras que las demás se referían a la violencia psicológica, dada a través de gritos o un extremo control.
Cuarto, en el empoderamiento a nivel colectivo; las mujeres señalaron que participan o participaban en más de un espacio ya sea institucional (ONG) o de organización de base, de esta forma cinco de ellas afirmaban haber participado dentro de la organización de los vasos de leche y comedor popular de su zona. Por lo tanto, Quispe (2016), concluye que el empoderamiento, al ser un objetivo y un medio al mismo tiempo; puede forjarse desde distintos ámbitos y en estos casos las redes comunitarias agregaban un gran aporte para su desarrollo; sin embargo, debe tomarse en cuenta que no todas las iniciativas de empoderamiento lo promovían, sino que existían ciertas estrategias que podían llegar a inhibirlas.
En los resultados generales de los y las participantes, poder fue la palabra clave con el consenso más alto para establecer el término empoderamiento como concepto (Silva, 2015). Si bien los demás términos que poseía el núcleo central de la red (SAM) para este concepto, tenían que ver con las ideas centrales desarrolladas dentro de la psicología comunitaria (Fortalecimiento, Capacidades, Desarrollo, Proceso, Recursos, Colectivo, Conocimiento, Transformación y Decisión), encontramos; sin embargo, que la asociación entre ellas, resultaba fragmentar y con tendencia clara a la dispersión el concepto central; así la idea de empoderamiento tendía a diluirse.
Si bien hemos visto que “poder” es tener esa facultad de hacer algo, podemos pensar que ese “hacer algo” está ligado, sobre todo a fortalecerse. Así, el empoderamiento en función de las distintas disciplinas se vuelve transversal, pudiendo ser usado en salud por
ejemplo Chávez (2011), con resultados fiables y recomendaciones de trabajo mixto, de tipo cuantitativo y/o cualitativo. Para dar un ejemplo, en la psicología comunitaria podría ser trabajada desde los resultados de programas de empoderamiento; en el caso de la presente investigación se acerca más al tema que buscamos analizar.
Finalmente, Ninamango (2009), destacó que una ladrillera se empodera cuando adquiere tres capacidades fundamentales: gestión, decisión y control. La gestión está determinada con la personería jurídica que obtiene la ladrillera; la autonomía para crear y controlar sus propios recursos, así como cuando inicia acciones para acceder a bienes y servicios públicos a través de la autogestión y autosuficiencia.
Los ladrilleros toman la decisión cuando desarrollan habilidades de análisis y solución de problemas cotidianos, cuando realizan decisiones objetivas y racionales para enfrentar dificultades que les permite dirigir el rumbo de la organización. Así se permite que los intereses y necesidades de la mayoría sean escuchados, generando protagonismos (colectivos e individuales); y el control está reflejado cuando los miembros velan por sus intereses y el buen funcionamiento de la organización, pues poseen el poder de exigir y acceder a la información relevante y oportuna sobre el desarrollo de su organización.
2.1.2 Antecedentes de la Satisfacción de programa
Referente a “programas sociales” el asunto es amplio porque los hay de distintos tipos, tal como nos ilustra la revisión bibliográfica, también debemos mencionar que, a lo largo de varias décadas, en la región (América Latina), tales programas han sufrido alteraciones de toda índole; en algunos casos ligeras y sencillas modificaciones, producto de
sugerencias técnicas y en otros, profundos y rigurosos cambios como consecuencia de cuestiones políticas y/o administrativas.
En cuanto a programas sociales, principalmente destinados a alentar y apoyar la educación, tenemos por ejemplo el caso de “Más Familias en Acción” (MFA – Colombia), donde el mencionado programa social estaba enmarcado dentro de lo que en América Latina se conoce como:
los programas de transferencia monetaria; esto quiere decir que se le otorga apoyo económico directo a los intervenidos, previo cumplimiento de compromisos por parte de las familias beneficiarias (Cecchini &
Martinez, 2011).
En el 2011 “Más Familias en Acción” trabajó su plan de acción, en una institución educativa; donde consideró dos bases de datos para cruzar información, la del colegio denominada SIMAT y la suya propia nombrada SIFA, obteniendo un total de 498 estudiantes beneficiarios del programa social matriculados en el 2011 en el municipio de Bucaramanga – Colombia, Vargas (2013); dicha acción tuvo por finalidad identificar a los estudiantes beneficiarios del programa para posteriormente producir evidencia de su rendimiento académico (no con el objetivo de restringir la subvención económica; pero si para tener una mayor perspectiva y poder analizar las causas de la repetición escolar, del bajo rendimiento académico y del abandono escolar; para que posteriormente se desarrollen alternativas de mejoramiento), la prioridad de “Mas Familias en Acción” fue la retención de estudiantes en etapa escolar (la asistencia regular a sus instituciones educativas) y no tanto así el logro o desempeño académico de sus beneficiarios.
El estudio realizado por (MFA) a través de encuestas indicó, que un 22% para poder desempeñarse mejor en sus estudios recibieron apoyo
familiar, ya sea de hermanos o primos que cursaban grados superiores;
pues la dificultad para rendir académicamente fue mencionada como una de las causas para interrumpir sus estudios, por otro lado, un 21%
de los encuestados manifestaban que la falta de dinero para el transporte también era causa para abandonar sus estudios.
En su afán por mitigar el abandono escolar por carencias económicas,
“Mas Familias en Acción” otorgó incentivos económicos con valores diferenciados, los cuales estaban relacionados con el grado que cursaban, así los que estaban en sexto y séptimo recibían $ 250, los que estaban en octavo y noveno $ 350, y finalmente $ 400 o su equivalente en pesos colombianos para los que cursaban décimo y undécimo, más un adicional si lograban graduarse (Vargas, 2013).
Sin embargo, a pesar del incentivo económico, en ese mismo año (2011) el 20% de los estudiantes que cursaban el grado noveno se retiraron de la institución educativa, un 2% se matricularon, pero nunca asistieron y un 25% de los estudiantes continuaron asistiendo, pero no lograron ser promovidos al siguiente grado (décimo); solo un 43% de los estudiantes beneficiarios, estaban aptos para recibir la ayuda monetaria, una vez matriculados en el siguiente grado.
A las cifras ya mencionadas hay que añadirle que un 82% de los estudiantes encuestados consideraron que el incentivo económico si fue motivador para seguir estudiando, pero no pareció ser un factor determinante en la decisión de sus padres para matricularlos (Vargas, 2013); solo un 7% de los encuestados manifestaron que no los hubieran matriculado de no ser por el incentivo económico del MFA.
Tanto las madres como los estudiantes de las familias beneficiarias mencionaron, que si bien el incentivo les fue de gran ayuda en momentos de necesidad y ese mismo incentivo les permitió incrementar los ingresos familiares en algunas ocasiones; pues también refirieron que el monto y la periodicidad de los pagos del programa social no eran adecuados, ya que a veces les llegaba menos de lo establecido aun cumpliendo los requisitos.
De otro lado, los docentes de esa misma institución educativa no consideraron al incentivo económico como promotor principal de la retención escolar, Vargas (2013); afirmaron que muchos desertores eran precisamente del programa “Mas Familias en Acción” y perdían sus subsidios sin importar las consecuencias al no asistir. Solo un 6%
de los encuestados mencionó al subsidio como factor importante para poder concluir sus estudios.
Según el informe de la investigación (MFA); cada semana, un estudiante regularmente gastaba entre 300 a 400 pesos colombianos, siendo el transporte el gasto principal y el que mayor proporción de dinero requería. MFA buscaba sino mitigar, por lo menos aliviar los gastos que para una familia supone invertir en sus hijos durante la etapa escolar; sin embargo, el subsidio apenas cubría el 20% del presupuesto mensual familiar que se requería para la educación. Tanto padres como estudiantes remarcaron que el monto debió ser más alto para un mejor efecto del programa social (Vargas, 2013).
Finalmente, en la investigación, los realizadores concluyeron que para un mejor resultado del programa (MFA), debían complementar la transferencia monetaria directa, con un tipo de transferencia indirecta;
un subsidio en el transporte de los estudiantes, por ejemplo, ya que esto
mitigaría en gran manera el gasto familiar en traslado, tanto de los beneficiarios como de los que no.
2.2 Teorías y/o enfoques teóricos
“Maletzke (1963) propone su propio modelo de la comunicación, entre una estructura circular y reticular. Así, para Maletzke la comunicación es un proceso psicosocial que articula las relaciones de influencia entre otros aspectos o conceptos básicos” (Terrón, 2004, p. 205).
Este modelo nos presenta la relación entre la recepción del mensaje y la emisión del mismo. En la primera Maletske plantea factores que influyen en la recepción del mensaje: la autoimagen, estructura de la personalidad, pertenencia a una audiencia determinada y el entorno social.
En el segundo, se percibe la estructuración del contenido, aquí se presentan los factores de autoimagen, estructura de la personalidad, equipo de trabajo, papel en la organización a la que pertenece, el entorno social y las limitaciones que imponen el carácter público de su comunicación.
Este modelo, nos presenta un feed back entre la imagen que el comunicador tiene del receptor y la que el receptor tiene del comunicador.
Fig. 1. Esquema del modelo de comunicación de Gerhard Malestke, tomado de Terrón (2004).
Este modelo se plantea dentro de la investigación, al presentar por un lado a los becarios como receptores del mensaje, y por otro lado, al Programa social
“Beca 18” como el comunicador que busca potenciar la calidad de sus mensajes y estructuras, para tener una mayor cantidad de becarios satisfechos, fuera del nivel de riesgo alto y medio.
2.2.1 Bases Teóricas del Empoderamiento
El Modelo del “Empowerment” fue presentado por Julián Rappaport en la década de los setenta como parte de la Psicología Comunitaria, definiéndolo como el proceso por el cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren control y dominio de sus vidas. Rappaport (1987) citado por Buelga (2007, p.158), señala que este concepto sugiere la determinación individual de cada uno sobre su propia vida, como la participación democrática en la vida de la propia comunidad;
generalmente realizada a través de estructuras tales como la escuela, el vecindario, la iglesia y otras organizaciones. En el empowerment convergen el sentimiento de control personal y el interés por la influencia social real, el poder político y los derechos legales.
Sadam (1977), citado por Silva (2015, p. 11) refiere que este modelo tuvo como raíz el desastre sucedido en los programas sociales preventivos norteamericanos; donde los participantes no podían establecer medidas correctivas para solucionar problemáticas, lo cual generaba impotencia en ellos. La problemática surgía cuando se ignoraba el conocimiento y los recursos locales para la intervención correctiva.
Sanchez (2012) refiere que con la traducción del “empowerment”, se ampliaron diferentes conceptos como el de fortalecimiento, potenciación, re-empoderamiento, entre otros; incluso muchos al
referirse al modelo de Rappaport, lo nombran como el modelo de potenciación (Quispe, 2016, p.7).
Frente a la propuesta planteada por la psicología comunitaria norteamericana, y debido a los abusos que se estaba haciendo del término, restándole su valor político en los últimos años (Silva, 2015), nuevas propuestas surgieron en Latinoamérica, la diferenciación clara puede hallarse en el siguiente cuadro.
Fig. 2. Cuadro comparativo de las diferencias entre la Psicología Comunitaria Norteamericana y la Psicología Comunitaria Latinoamericana, elaborado por J. Silva (2015).
El empoderamiento como el control de las situaciones de confrontación, fue planteado por Conger & Kanungo (1988); donde mejorar la autodeterminación y la creencia en la autosuficiencia hará que los individuos se sientan con más poder, señalaban ellos. El concepto, también lo compartía Rowlands (1997), donde el empoderamiento era conceptualizado desde las interpretaciones de poder (enlazado a lo personal, político y económico); presentándose el “power over” (poder controlador), “power to” (poder generativo o productivo), “power with” (sentido de unidad grupal) y “power from within” (fortaleza espiritual personal, que es reconocida y aceptada en el grupo), (Soler, et al. 2014, p. 52).
Con una mirada distinta, Huertas (2002), representante de la psicología comunitaria latinoamericana, presenta el empoderamiento como:
Proceso de fortalecimiento de las capacidades individuales y colectivas de todos los ciudadanos, especialmente de los sectores más pobres y excluidos, para participar, negociar, influir y tomar decisiones en las instituciones que afectan su bienestar y en el de la sociedad. (p.41)
Un concepto que se reitera y relaciona íntimamente con los niveles de integración social de los ciudadanos, primero desde la autoestima para experimentar capacidades humanas (pensar, opinar, decidir, concertar entre otros) y luego la motivación por no sólo conocer; sino por participar en espacios sociales estableciendo interacciones democráticas en donde el aporte del ciudadano sea requerido y valorado.
Esta autora divide a la población de acuerdo a su nivel de inclusión, así tenemos lo siguiente:
1. Población socialmente excluida: Población en situación de marginación social, de privación y discriminación; como los adolescentes y niños de la calle, las trabajadoras sexuales, mendigos en pobreza extrema, ancianos en pobreza y abandono, los discapacitados, los campesinos pobres y sin tierra, las minorías étnicas y de ellos en mayor dureza de exclusión las mujeres desde cualquier etapa generacional. Esta población no tiene acceso a bienes ni servicios públicos, ni a la protección básica de sus derechos.
2. Población medianamente integrada en lo social: Población que, aun viviendo en pobreza, tienen acceso y ejercen sus derechos ciudadanos individualmente o mediante la colectividad. La supervivencia de estos; depende de su organización para ampliar su inclusión social en los liderazgos comunitarios, locales e incluso nacionales y deben trabajar en diferentes estrategias para no caer en la “pobreza extrema”.
3. La población socialmente integrada: Población que vive sobre la línea de pobreza, accede a la información, tiene acceso a los servicios y bienes públicos, con derechos reconocidos que ejerce y defiende, e incluso puede ampliar. Esta población por lo general define las políticas públicas.
El empoderamiento es mejor explicado desde la pirámide de Carlos Soria.
Fig 3. Pirámide del Empoderamiento según Carlos Soria, tomado de Huertas (2002).
COMPONENTES Y NIVELES DEL EMPODERAMIENTO El modelo de Rappaport tiene tres componentes básicos: La Ciencia
Social; que garantiza el adecuado conocimiento de la realidad. Y donde la intervención social fundamentada en el método científico, se encamina a la resolución de problemas sociales, originados la mayoría de veces, por una distribución desigual de los recursos naturales y psicológicos, Zimmerman (2000), citado por Buelga (2007, p.156).
La ciencia social necesita para este fin de la Acción política; “es la que crea las condiciones sociales que permiten actuar sobre el entorno social, y en concreto, sobre las poblaciones más marginadas que necesitan una potenciación o desarrollo de los recursos” (Buelga, 2007, p.156).
Y el Desarrollo de recursos psicosociales, que no se limita a la prestación de servicios, sino que permita a las personas satisfacer sus necesidades más básicas y fomentar de este modo el cambio social al
Visión Control
Social Capacidad Concertadora Capacidad Propositiva
Fortaleza Organizacional
promover nuevas formas de comprender y situarse en la realidad, Montero (2004), citado por Buelga (2007, p.156).
Este modelo plantea, que, así como la prevención es la guía que dirige las estrategias de intervención, el objetivo de la teoría comunitaria es el empowerment; la promoción de condiciones saludables de vida. Para ello Rappaport establece que las soluciones a los problemas no pueden tener una sola solución, sino que deben plantearse desde el modelo de intervención social, que a su vez debe analizar las interrelaciones específicas que se producen entre las personas y los contextos donde tienen lugar con la finalidad de mejorar la calidad de vida de estas, Buelga (2007).
Soria & De Rham (2005) dividieron las dimensiones del empoderamiento en tres: política, social y económica. Segmentación que lejos de corresponder a realidades objetivamente verificables (afirmar por ejemplo que sin empoderamiento social no hay empoderamiento político, de la misma forma que el empoderamiento económico no puede operar sin un empoderamiento social y/o político), pretende constituirse en una herramienta pedagógica y analítica, para comprender las interrelaciones y niveles de interdependencia entre cada una de las dimensiones inmersas en el empoderamiento.
Empoderamiento social:
Organizaciones fuertes, legítimas y representtivas.
Empoderamiento económico:
Generar oportunidades y
autonomía Empoderamiento
político:
Gobernabilidad, democracia y
ciudadanía.
Presión social y capacidad de cabildeo.
Organizaciones sociales de los productores fortalecidas.
Políticas redistributivas de
promoción económica.
Actores sociales empoderados con mayor capacidad de
incidencia.
Fig. 4. Réplica de gráfico de los niveles del empoderamiento, tomado de Soria & De Rham (2005)
Así como las planteadas por Soria & De Rham (2005), tenemos múltiples divisiones de las dimensiones del empoderamiento de acuerdo a otros autores y temas de interés.
Desde el análisis realizado, la definición de empoderamiento con mayor arraigo a la presente investigación, coincide con la planteada por Soler et al. (2014), siendo el empoderamiento un “proceso de crecimiento, fortalecimiento, habilitación y desarrollo de la confianza de los individuos y las comunidades para impulsar cambios positivos en el contexto; ganar poder, autoridad, capacidad de decisión y cambio tanto individualmente como de forma colectiva” (p.54).
Un aporte importante por su actualidad y rigurosidad en el análisis y planteamiento de la investigación, es el diseño del sistema abierto de indicadores a partir de procesos de evaluación participativa, planteada por Soler et al. (2014).
Este diseño se denomina así, porque se considera que existen más dimensiones e indicadores que encontrar de acuerdo al contexto donde se aplique, pero los investigadores para este tipo de estudios plantean las siguientes dimensiones:
- Autoestima: Satisfacción con uno mismo, venciendo la timidez con coraje y creyendo en uno mismo.
- Responsabilidad: Asumir compromisos de manera consciente y realista, desde un rol propio.
- Eficacia: Tomar decisiones en momentos oportunos, desde la disciplina.
- Capacidad crítica: Capacidad de análisis con criterio propio.
- Autonomía: Capacidad de autonomía y autogestión.
- Reconocimiento: Se considera a sí mismo y a los demás como interlocutor(es) válido(s) y actor(es) de su entorno.
- Trabajo en equipo: Contribuye con un rol proactivo en los trabajos de grupo, se comunica e implica.
- Inclusión e integración comunitaria: Capacidad de asimilarse a la comunidad y de acoger a nuevos miembros.
- Identidad comunitaria: Sentirse parte del grupo e interesarse por sus problemáticas.
- Conocimiento comunitario: Interés por conocer de la comunidad, sus fines, organización e integrantes.
- Organización de la comunidad: Capacidad de la comunidad para organizarse, desde la información fluida, alianzas internas y la participación.
- Aprendizaje: Ser consciente de haber adquirido conocimiento nuevo, y poder mejorar las capacidades de los demás.
- Evaluación: Capacidad de autoevaluarse, importancia de ser evaluado.
Estas dimensiones fueron tomadas cuidadosa y criteriosamente, además contrastadas por especialistas en el tema. A ello, se suma la confiabilidad lograda por el (Alpha de Crombach α> .9) en el estadístico pertinente.
2.2.2 Bases teóricas de la satisfacción de programa social A. Políticas sociales
Tanto en debates académicos como políticos, el tema sobre programas sociales es abordado desde distintos ángulos o enfoques;
obteniéndose así diversas conceptualizaciones hasta la actualidad, para entender su real dimensión y sus alcances, necesariamente es relevante abordar tópicos sobre el tema. Así, Machado (2013) menciona, por ejemplo, que la política social es un proceso de redistribución de bienes y servicios destinados al beneficio social, donde lo principal es asegurar a toda la sociedad de un país, un nivel mínimo de satisfacción de las necesidades básicas, el cual se fundamenta en la equidad.
Desde una perspectiva de derechos, “Rico de Alonso & Delgado (2002), señalan que la política social debe ser definida como el conjunto de objetivos, regulaciones, sistemas y entidades con los cuales el estado busca crear oportunidades y fortalecer características como la equidad e integración social” (Delgado, 2002, p.1). En esa línea, Fernández & Rozas (1988), entienden que la política social es un conjunto de decisiones que crea derechos y obligaciones en el entorno de una sociedad.
Valdés & Espina (2011), mencionan que una definición sobre política social está supeditada a cierta filosofía política o cierta influencia ideológica, pero hablar de política social es hablar de mejores condiciones de vida para todos los miembros de una sociedad; en especial para aquellos menos beneficiados y/o para los más vulnerables.
Franco (1992) y Sabino (1996) coinciden en apuntar que cuando grupos de la población “intelectuales” por ejemplo o grupos de presión (electores), señalan una determinada situación como problema social;
la dirigencia política de turno, toma “acciones” para atenuar dichas
demandas sin mayores planes, consideraciones o estudios de impacto, en algunos casos convirtiendo dichas acciones en gasto.
Ello en América Latina, se traduce en programas sociales, donde tradicionalmente han sido calificados como respuestas a situaciones de emergencia dentro de un determinado territorio y sin un sostenido alcance a través del tiempo, citado por Machado (2003, p. 166)
B. Desarrollo conceptual y principales características de la Política Social
Históricamente la Política Social desde su aparición, ha tenido como eje pilar prevenir y/o revertir la pobreza (en cualquier nivel) de una determinada población. Por ello, ésta, ha evolucionado adaptándose a distintos contextos políticos, modelos económicos y regímenes de gobierno; consecuentemente con esa variedad, la política social bajo alguna de estas circunstancias ha delimitado lo que en particular ha considerado en su momento necesidades “básicas”, a cuantos cubrir y al nivel de satisfacción al que consideró llegar (todo dependiendo de la coyuntura); además no olvidemos mencionar, que desde su surgimiento la política social ha sostenido una constante lucha y debate sobre su contenido como campo de estudio (Valdés & Espina, 2011).
Así mismo, debemos considerar que la política social es parte vital de las llamadas “políticas públicas o estatales”, ambas destinadas;
primero a superar la llamada “cuestión social” y luego a establecer la
“igualdad social”, teniendo en cuenta que ambas se comprometen con un menor nivel de desigualdad social, por lo tanto, deben ser evaluadas desde esa perspectiva.
Entendamos que, la Política Social es un subconjunto de las políticas públicas; ambas, están orientadas a la distribución de bienes y servicios públicos, Valdés & Espina (2011), en ese sentido, están llamadas a elevar la calidad de vida de la población en áreas como la educación, salud, cultura, deporte, seguridad, asistencia social, etc.
Por su puesto, eso no sería posible sin la utilización de un programa de intervención; mismo que es elaborado bajo parámetros y estándares técnicos, conocidos usualmente como “Programas sociales”.
Fig 5. Esquema de ubicación de las políticas sociales dentro de las políticas públicas, tomado de Fernández & Rozas (1988).
Para financiar los diversos proyectos de la Política Social, el gasto público es la fuente principal; aunque también puede recibir de otras áreas del Estado.
Entendiendo la creciente socialización del producto económico; la Política Social debería ser beneficiada de una proporción importante del producto bruto interno (PBI), crecer con este y establecerse como prioridad del gasto público. (Valdés & Espina, 2011). Por cierto, a inicios del segundo milenio, en nuestro país el gasto en programas de lucha contra la pobreza era aproximadamente de unos US$ 900 millones, representando el 1.6 por ciento del PBI, Du Bois (2005); en cuanto a educación se refiere en el 2013 solo se destinó el 2,6% del PBI, siendo el promedio en la región de 6% para este fin.
Es necesario señalar que, la Política Social tiene protagonistas en su desarrollo como tal; por un lado, están los sujetos, ellos son los receptores, los destinatarios o beneficiarios y podemos diferenciarlos bajo escalas por su nivel de necesidad, allí tenemos a:
La población comprendida en la franja de pobreza.
La población vulnerable por su situación socioeconómica.
La población que por su nivel de ingresos no puede acceder a los bienes públicos en condiciones mercantiles.
El sector que, por su condición ciudadana, tiene derecho a recibir determinados bienes públicos, etc.
Por otro lado, están los actores de la política social; ellos son los capacitados para organizar la redistribución de los bienes públicos en favor de unos u otros grupos; también están para influir de forma
relevante sobre la dirección de los cambios sociales, por su puesto implícita en toda política social, aquí tenemos a:
La administración pública (Estado)
Las agencias gubernamentales.
Las ONGs asociadas.
Las ONGs no asociadas.
Las asociaciones ciudadanas, etc.
Cabe señalar que, la Política Social funciona a través de un “modelo”
de aplicación, el cual consiste en una serie de mecanismos para su desarrollo y regulación, donde gestores y beneficiarios están encaminados por este; podemos evidenciarlo principalmente en los programas de intervención (programas sociales); además estas se encuentran bajo un modelo económico, asumiendo determinadas prioridades (Valdés & Espina, 2011).
Sin embargo, existe un debate sobre cuál debe ser el modelo más adecuado para una Política Social justa, eficiente y sustentable; el debate radica en temas como: la elaboración de su diseño (si ha de ser de perspectiva nacional o focal), en cuanto a su aplicación (de manera universal o zonal), en el carácter de sus instituciones (centralistas o descentralizadas), y en la participación tanto de los sujetos como de los actores.
El debate sobre estos temas, para muchos autores se vuelve cada vez más inabarcable e insípido, pero cabe subrayar que la política social debe tener en cuenta las diferencias territoriales; sobre todo las que existen entre el campo y la ciudad, entre los grandes y pequeños centros urbanos, entre los territorios más o menos pobres; porque ello
implica una planificación cualitativa y cuantitativamente más elaborada. Además, sobre su carácter universal o focal, se discute que sin la universalidad no se garantiza que el programa de intervención llegue a toda la población de manera igualitaria, pero al mismo tiempo no dará suficiente información sobre las diferencias de pobreza, pobreza extrema y condiciones de marginalidad sin una aplicación focal; y así por el estilo se podría mencionar muchísimos temas de discusión.
C. Los programas sociales en el Perú a partir de los 90´s
Los programas sociales son prácticamente la materialización de la política social y su elaboración surge a partir de las necesidades de una población; cuando estas necesidades se traducen en el requerimiento y/o utilización de bienes o servicios, hablamos de
“demanda real”.
Esta clase de demandas son atendidas a través de los programas sociales, los cuales funcionan subsidiando productos o servicios a la población necesitada mediante la entrega del producto o servicio, a un precio inferior al del mercado, a veces a un precio inferior al del costo de producción e incluso de forma gratuita; según sea la situación