CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO
2.2 Teorías y/o enfoques teóricos
2.2.1 Bases Teóricas del Empoderamiento
El Modelo del “Empowerment” fue presentado por Julián Rappaport en la década de los setenta como parte de la Psicología Comunitaria, definiéndolo como el proceso por el cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren control y dominio de sus vidas. Rappaport (1987) citado por Buelga (2007, p.158), señala que este concepto sugiere la determinación individual de cada uno sobre su propia vida, como la participación democrática en la vida de la propia comunidad;
generalmente realizada a través de estructuras tales como la escuela, el vecindario, la iglesia y otras organizaciones. En el empowerment convergen el sentimiento de control personal y el interés por la influencia social real, el poder político y los derechos legales.
Sadam (1977), citado por Silva (2015, p. 11) refiere que este modelo tuvo como raíz el desastre sucedido en los programas sociales preventivos norteamericanos; donde los participantes no podían establecer medidas correctivas para solucionar problemáticas, lo cual generaba impotencia en ellos. La problemática surgía cuando se ignoraba el conocimiento y los recursos locales para la intervención correctiva.
Sanchez (2012) refiere que con la traducción del “empowerment”, se ampliaron diferentes conceptos como el de fortalecimiento, potenciación, re-empoderamiento, entre otros; incluso muchos al
referirse al modelo de Rappaport, lo nombran como el modelo de potenciación (Quispe, 2016, p.7).
Frente a la propuesta planteada por la psicología comunitaria norteamericana, y debido a los abusos que se estaba haciendo del término, restándole su valor político en los últimos años (Silva, 2015), nuevas propuestas surgieron en Latinoamérica, la diferenciación clara puede hallarse en el siguiente cuadro.
Fig. 2. Cuadro comparativo de las diferencias entre la Psicología Comunitaria Norteamericana y la Psicología Comunitaria Latinoamericana, elaborado por J. Silva (2015).
El empoderamiento como el control de las situaciones de confrontación, fue planteado por Conger & Kanungo (1988); donde mejorar la autodeterminación y la creencia en la autosuficiencia hará que los individuos se sientan con más poder, señalaban ellos. El concepto, también lo compartía Rowlands (1997), donde el empoderamiento era conceptualizado desde las interpretaciones de poder (enlazado a lo personal, político y económico); presentándose el “power over” (poder controlador), “power to” (poder generativo o productivo), “power with” (sentido de unidad grupal) y “power from within” (fortaleza espiritual personal, que es reconocida y aceptada en el grupo), (Soler, et al. 2014, p. 52).
Con una mirada distinta, Huertas (2002), representante de la psicología comunitaria latinoamericana, presenta el empoderamiento como:
Proceso de fortalecimiento de las capacidades individuales y colectivas de todos los ciudadanos, especialmente de los sectores más pobres y excluidos, para participar, negociar, influir y tomar decisiones en las instituciones que afectan su bienestar y en el de la sociedad. (p.41)
Un concepto que se reitera y relaciona íntimamente con los niveles de integración social de los ciudadanos, primero desde la autoestima para experimentar capacidades humanas (pensar, opinar, decidir, concertar entre otros) y luego la motivación por no sólo conocer; sino por participar en espacios sociales estableciendo interacciones democráticas en donde el aporte del ciudadano sea requerido y valorado.
Esta autora divide a la población de acuerdo a su nivel de inclusión, así tenemos lo siguiente:
1. Población socialmente excluida: Población en situación de marginación social, de privación y discriminación; como los adolescentes y niños de la calle, las trabajadoras sexuales, mendigos en pobreza extrema, ancianos en pobreza y abandono, los discapacitados, los campesinos pobres y sin tierra, las minorías étnicas y de ellos en mayor dureza de exclusión las mujeres desde cualquier etapa generacional. Esta población no tiene acceso a bienes ni servicios públicos, ni a la protección básica de sus derechos.
2. Población medianamente integrada en lo social: Población que, aun viviendo en pobreza, tienen acceso y ejercen sus derechos ciudadanos individualmente o mediante la colectividad. La supervivencia de estos; depende de su organización para ampliar su inclusión social en los liderazgos comunitarios, locales e incluso nacionales y deben trabajar en diferentes estrategias para no caer en la “pobreza extrema”.
3. La población socialmente integrada: Población que vive sobre la línea de pobreza, accede a la información, tiene acceso a los servicios y bienes públicos, con derechos reconocidos que ejerce y defiende, e incluso puede ampliar. Esta población por lo general define las políticas públicas.
El empoderamiento es mejor explicado desde la pirámide de Carlos Soria.
Fig 3. Pirámide del Empoderamiento según Carlos Soria, tomado de Huertas (2002).
COMPONENTES Y NIVELES DEL EMPODERAMIENTO El modelo de Rappaport tiene tres componentes básicos: La Ciencia
Social; que garantiza el adecuado conocimiento de la realidad. Y donde la intervención social fundamentada en el método científico, se encamina a la resolución de problemas sociales, originados la mayoría de veces, por una distribución desigual de los recursos naturales y psicológicos, Zimmerman (2000), citado por Buelga (2007, p.156).
La ciencia social necesita para este fin de la Acción política; “es la que crea las condiciones sociales que permiten actuar sobre el entorno social, y en concreto, sobre las poblaciones más marginadas que necesitan una potenciación o desarrollo de los recursos” (Buelga, 2007, p.156).
Y el Desarrollo de recursos psicosociales, que no se limita a la prestación de servicios, sino que permita a las personas satisfacer sus necesidades más básicas y fomentar de este modo el cambio social al
Visión Control
Social Capacidad Concertadora Capacidad Propositiva
Fortaleza Organizacional
promover nuevas formas de comprender y situarse en la realidad, Montero (2004), citado por Buelga (2007, p.156).
Este modelo plantea, que, así como la prevención es la guía que dirige las estrategias de intervención, el objetivo de la teoría comunitaria es el empowerment; la promoción de condiciones saludables de vida. Para ello Rappaport establece que las soluciones a los problemas no pueden tener una sola solución, sino que deben plantearse desde el modelo de intervención social, que a su vez debe analizar las interrelaciones específicas que se producen entre las personas y los contextos donde tienen lugar con la finalidad de mejorar la calidad de vida de estas, Buelga (2007).
Soria & De Rham (2005) dividieron las dimensiones del empoderamiento en tres: política, social y económica. Segmentación que lejos de corresponder a realidades objetivamente verificables (afirmar por ejemplo que sin empoderamiento social no hay empoderamiento político, de la misma forma que el empoderamiento económico no puede operar sin un empoderamiento social y/o político), pretende constituirse en una herramienta pedagógica y analítica, para comprender las interrelaciones y niveles de interdependencia entre cada una de las dimensiones inmersas en el empoderamiento.