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Antecedentes de la Satisfacción de programa

CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO

2.1 Antecedentes de la investigación .1 Antecedentes del Empoderamiento

2.1.2 Antecedentes de la Satisfacción de programa

Referente a “programas sociales” el asunto es amplio porque los hay de distintos tipos, tal como nos ilustra la revisión bibliográfica, también debemos mencionar que, a lo largo de varias décadas, en la región (América Latina), tales programas han sufrido alteraciones de toda índole; en algunos casos ligeras y sencillas modificaciones, producto de

sugerencias técnicas y en otros, profundos y rigurosos cambios como consecuencia de cuestiones políticas y/o administrativas.

En cuanto a programas sociales, principalmente destinados a alentar y apoyar la educación, tenemos por ejemplo el caso de “Más Familias en Acción” (MFA – Colombia), donde el mencionado programa social estaba enmarcado dentro de lo que en América Latina se conoce como:

los programas de transferencia monetaria; esto quiere decir que se le otorga apoyo económico directo a los intervenidos, previo cumplimiento de compromisos por parte de las familias beneficiarias (Cecchini &

Martinez, 2011).

En el 2011 “Más Familias en Acción” trabajó su plan de acción, en una institución educativa; donde consideró dos bases de datos para cruzar información, la del colegio denominada SIMAT y la suya propia nombrada SIFA, obteniendo un total de 498 estudiantes beneficiarios del programa social matriculados en el 2011 en el municipio de Bucaramanga – Colombia, Vargas (2013); dicha acción tuvo por finalidad identificar a los estudiantes beneficiarios del programa para posteriormente producir evidencia de su rendimiento académico (no con el objetivo de restringir la subvención económica; pero si para tener una mayor perspectiva y poder analizar las causas de la repetición escolar, del bajo rendimiento académico y del abandono escolar; para que posteriormente se desarrollen alternativas de mejoramiento), la prioridad de “Mas Familias en Acción” fue la retención de estudiantes en etapa escolar (la asistencia regular a sus instituciones educativas) y no tanto así el logro o desempeño académico de sus beneficiarios.

El estudio realizado por (MFA) a través de encuestas indicó, que un 22% para poder desempeñarse mejor en sus estudios recibieron apoyo

familiar, ya sea de hermanos o primos que cursaban grados superiores;

pues la dificultad para rendir académicamente fue mencionada como una de las causas para interrumpir sus estudios, por otro lado, un 21%

de los encuestados manifestaban que la falta de dinero para el transporte también era causa para abandonar sus estudios.

En su afán por mitigar el abandono escolar por carencias económicas,

“Mas Familias en Acción” otorgó incentivos económicos con valores diferenciados, los cuales estaban relacionados con el grado que cursaban, así los que estaban en sexto y séptimo recibían $ 250, los que estaban en octavo y noveno $ 350, y finalmente $ 400 o su equivalente en pesos colombianos para los que cursaban décimo y undécimo, más un adicional si lograban graduarse (Vargas, 2013).

Sin embargo, a pesar del incentivo económico, en ese mismo año (2011) el 20% de los estudiantes que cursaban el grado noveno se retiraron de la institución educativa, un 2% se matricularon, pero nunca asistieron y un 25% de los estudiantes continuaron asistiendo, pero no lograron ser promovidos al siguiente grado (décimo); solo un 43% de los estudiantes beneficiarios, estaban aptos para recibir la ayuda monetaria, una vez matriculados en el siguiente grado.

A las cifras ya mencionadas hay que añadirle que un 82% de los estudiantes encuestados consideraron que el incentivo económico si fue motivador para seguir estudiando, pero no pareció ser un factor determinante en la decisión de sus padres para matricularlos (Vargas, 2013); solo un 7% de los encuestados manifestaron que no los hubieran matriculado de no ser por el incentivo económico del MFA.

Tanto las madres como los estudiantes de las familias beneficiarias mencionaron, que si bien el incentivo les fue de gran ayuda en momentos de necesidad y ese mismo incentivo les permitió incrementar los ingresos familiares en algunas ocasiones; pues también refirieron que el monto y la periodicidad de los pagos del programa social no eran adecuados, ya que a veces les llegaba menos de lo establecido aun cumpliendo los requisitos.

De otro lado, los docentes de esa misma institución educativa no consideraron al incentivo económico como promotor principal de la retención escolar, Vargas (2013); afirmaron que muchos desertores eran precisamente del programa “Mas Familias en Acción” y perdían sus subsidios sin importar las consecuencias al no asistir. Solo un 6%

de los encuestados mencionó al subsidio como factor importante para poder concluir sus estudios.

Según el informe de la investigación (MFA); cada semana, un estudiante regularmente gastaba entre 300 a 400 pesos colombianos, siendo el transporte el gasto principal y el que mayor proporción de dinero requería. MFA buscaba sino mitigar, por lo menos aliviar los gastos que para una familia supone invertir en sus hijos durante la etapa escolar; sin embargo, el subsidio apenas cubría el 20% del presupuesto mensual familiar que se requería para la educación. Tanto padres como estudiantes remarcaron que el monto debió ser más alto para un mejor efecto del programa social (Vargas, 2013).

Finalmente, en la investigación, los realizadores concluyeron que para un mejor resultado del programa (MFA), debían complementar la transferencia monetaria directa, con un tipo de transferencia indirecta;

un subsidio en el transporte de los estudiantes, por ejemplo, ya que esto

mitigaría en gran manera el gasto familiar en traslado, tanto de los beneficiarios como de los que no.