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CONDICIONES HISTÓRICAS Y ECONÓMICAS DEL COOPERATIVISMO 3.1 Los orígenes del cooperativismo en la bisagra de los siglos XIX y

4.1 La década del ´80 no fue “perdida”: el contexto y las cooperativas

4.1.5 El ámbito cooperativo

La actividad del periodo señalado aparece acompañada de un incremento constante de la cantidad de cooperativas, en parte debido a que el movimiento cooperativo es visualizado desde el gobierno como una herramienta adecuada para el fortalecimiento de la sociedad civil, por su estructura participativa y su gestión democrática.

La información estadística disponible82 en la S.A.C. muestra que las cifras totales de cooperativas se estimaban hacia 1984 en 4.073 cooperativas y de 4.347 hacia 1986. El incremento se atribuye a dos tipos de factores, uno que remite al régimen democrático que contrastó notablemente con las políticas de desaliento de la dictadura de 1976 (a través de cargas tributarias, intentos de eliminar las cooperativas de crédito y la pretensión de hacer de las cooperativas de seguros Sociedades Anónimas) y el otro que refiere a un proceso que comienza a

como sabemos, la hiperinflación llegó al Brasil…” Anderson Perry (1995) “Neoliberalismo: un balance provisorio” en Emir Sader y Pablo Gentili (comps.); (2003) La Trama del Neoliberalismo. Mercado, crisis y exclusión social.

CLACSO. Ed. Eudeba. Buenos Aires, 2° Edición, Pág. 36. 82

En algunas publicaciones, como la Revista Acción se manejan dos tipos de datos: los que corresponden a las matriculaciones y los datos actualizados en la Secretaría de Acción Cooperativa, por entonces el órgano oficial. Los primeros presentan cifras notablemente superiores de cantidad de cooperativas inscriptas, por ejemplo para los años 1983 mencionan 5.138 entidades y 5.278 para 1984. Rev. Acción N° 467. Primera quincena / Febrero 1986 Págs.12 - 13

adquirir presencia notoria en el mercado y se refiere a la absorción y fusión de empresas por otras de mayor capital, del que no quedaron exentas las cooperativas.

Hay un tercer factor que no se menciona frecuentemente ni se vincula con el incremento de entidades cooperativas y que consiste en el “animo social” que había durante los primeros años del gobierno democrático, caracterizado por una gran ebullición de la actividad política, partidaria, gremial y académica. Un ambiente ideológico que era alimentado con procesos de interacción discursiva donde los sujetos intercambiaban experiencias e ideologías, en espacios tradicionales como los sindicatos y la universidad.

Aunque la gran actividad política se produjo en los centros urbanos, la década muestra la preeminencia del peso relativo en la producción nacional de las cooperativas rurales en relación a las urbanas. Las cifras de la Secretaría de Acción Cooperativa de la nación del año 1987 mostraban que el sector cooperativo agrario tenía una participación en el mercado interno del 45 % del total de la producción nacional. El 40 % de la producción nacional de lácteos, algodón, yerba mate se comercializaba a través de la estructura cooperativa. En materia de exportación, eran las principales exportadoras de granos, lácteos, arroz, manzana, algodón y oleaginosas.

El movimiento cooperativo urbano no tenía para ese año ningún tipo de datos respecto de la incidencia de la actividad económica desarrollada por este sector en el producto bruto. La ausencia de registro se atribuía, en parte, a la gran diversidad de operaciones y a la imposibilidad de vincular cuantitativamente los resultados de los procesos de trabajo con las cifras de la producción nacional. “Existen cooperativas de trabajo, por ejemplo cinematográficas, artísticas, que casi no tienen incidencia en el producto bruto nacional” (Caleti, Alberto Mario; 1988; 179)

Distribución de cooperativas activas por tipo de actividad (objeto social) y número de asociados 1986

Tipos de cooperativa Número de Cooperativas

% por tipo de coop. sobre total

Número de asociados % asociados sobre total Agropecuarias 1.256 28,89 % 444.661 4,09 % Consumo 250 5,75 % 1.913.461 17,64 % Crédito 247 5,68 % 2.647.095 24,40 % Provisión 357 8,21 % 130.156 1,20 % Seguros 57 1,31 % 3.636.535 33,52 % Servicios Públicos 1.048 24,10 % 1.842.727 16,98 % Trabajo 474 10,94 % 28.248 0,26 % Vivienda y construcción 658 15,13 % 203.196 1,87 % Total 4.347 100 % 10.846.079 100 %

Elaboración propia. Fuente: S.A.C. (Secretaría de Acción Cooperativa) Datos correspondientes al año 1986 83

El detalle de las cooperativas por tipo de actividad hacia 1986 refleja que las organizaciones cooperativas más numerosas eran las dedicadas a actividades Agropecuarias (1256 cooperativas; casi el 30 % del total), seguidas por las de Servicios Públicos (1.048 cooperativas; 24 % del total). Sin embargo las primeras agrupaban una pequeña cantidad de socios (apenas el 4% del total de asociados) y las de Servicios Públicos contaban con un número de asociados cercano al 17 %. Las cooperativas que muestran la mayor cantidad de socios eran

83

Apéndice II Información Estadística publicada en La Economía Social en la Argentina y el Mundo Fundación Friedrich Ebert INTERCOOP. Buenos Aires (1988)

las de Crédito y de Seguro, cuya adición reúne casi el 58 % de asociados a cooperativas hacia mediados de la década del ´80 (24 % y 33,5 % respectivamente).

En lo que específicamente atañe a las cooperativas de trabajo, un dato relevante para señalar es que si bien la cantidad de estas entidades no era la más baja del total, ya que con 474 entidades ocupa el 4° lugar entre los 8 tipos de cooperativas discriminadas por la S.A.C., reunía hacia 1986 el más bajo número de asociados con apenas un 0,26 % del total. Es decir que la mayor parte de los asociados a cooperativas no comprometían su trabajo personal en esta actividad.

La escasa incidencia del sector de las cooperativas de trabajo sobre el total de estas entidades registradas hacia 1986 (sólo el 10,94 %) y la efímera cantidad de asociados que aglutina (28.248 socios de los casi 11 millones que había en la época) muestra que para la década indudablemente la cooperación no se percibía como una opción laboral alternativa.

Aún cuando se considere que hay una cantidad importante de estas cooperativas no inscriptas, se puede suponer que éstas últimas tendrían una distribución similar que las registradas, por lo cual las de trabajo continuarían teniendo el menor porcentaje de asociación de todas. De esto se puede inferir que las tendencias del mercado de trabajo a la informalidad, al trabajo independiente y asalariado “en negro”, con las fuertes implicancias subjetivas de precariedad que esta tendencia indica, no tenía en el horizonte de sus expectativas la cooperativización como opción de trabajo. El vínculo hegemónico dominante en la década parece mostrar una predominante tendencia a las soluciones individuales, como muestra el incremento del trabajo individual y /o familiar por cuenta propia. Beccaría y López indican que entre 1985/6 y 1990 la encuesta de hogares muestra que los ingresos de los ocupados no asalariados siguieron similar comportamiento que el de los asalariados. (Beccaría, Luis y López, Néstor; 1997; 24 –

25) En tanto el lento crecimiento del empleo formal llevó a que muchas personas tratasen de obtener algún tipo de ingreso en actividades por cuenta propia, de baja productividad.

Por otro lado se debe señalar que la insignificante cantidad de asociados a este tipo de entidades explica, en parte, que la situación de los cooperativistas de trabajo no plantearan los problemas de identidad difusa y legalmente confusa que posteriormente aparecerán, cuando se incrementan las entidades y la cantidad de asociados. Esto parece explicar que los socios – trabajadores - cooperativos no plantearan al Estado la necesidad de regular la actividad de modo específico, ni parecen percibir el carácter de su identidad trabajadora como dilemática, según lo manifiestan posteriormente, ya promediando la primera década del siglo XXI.