CONDICIONES HISTÓRICAS Y ECONÓMICAS DEL COOPERATIVISMO 3.1 Los orígenes del cooperativismo en la bisagra de los siglos XIX y
4.2 Contexto y cooperativismo en el hito de los ´
4.2.1 Comportamiento empresario y estatal
Para afianzar el cambio de patrón de acumulación que se había iniciado durante la última dictadura militar, con una orientación definida pero una tibia implementación en los ´80, la
Argentina de lo ´90 mostró la capacidad de disciplinamiento de la clase dominante, tanto desde el Estado como desde el mercado, sobre la vida económica y política del país. 84
Además de las políticas impuestas, el quiebre está dado por el consentimiento activo de la población a un conjunto de ideas propias de las necesidades de valorización del capital, que se asumieron como verdaderas, válidas y necesarias para todo el conjunto de los argentinos, prestando así consenso a esta forma neoliberal de dominación. Las ideas centrales del Consenso de Washington se divulgaron en distintos medios de comunicación y comenzó a “hacerse carne” en ciertos sectores de la población la supuesta “ineficiencia gubernamental”.85
Otros autores señalan que aún en plena implementación del ajuste y cuando ya se advertían las derivas críticas del modelo – la crisis mexicana, el bajo crecimiento latinoamericano en relación al periodo 9150/1980, la lenta disminución de la pobreza y el aumento de la desigualdad social – “dominaba la visión según la cual esos problemas se resolverían por sí solos en la medida en que las reformas emprendidas fueran completadas con nuevas “generaciones” de reformas y se tuviera paciencia para esperar sus frutos.” (Calcagno, Alfredo Eric y Calcagno, Alfredo Fernando; 2006; 10)
Atilio Borón hipotetiza que pese a la progresiva bancarrota de las condiciones económicas de base que hicieron posible el auge del neoliberalismo, ésta no se tradujo en una inmediata defenestración de su hegemonía debido al papel estabilizador que cumplen los componentes ideológicos y políticos en la conservación de la supremacía. El autor resalta la importancia de
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Entre los autores que afirman que existió un “nuevo giro histórico en el desarrollo del capitalismo” Therborn, Göran (1995) en Sader y Gentili (comps) (2003)
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Ana Castellani recupera un análisis que realizó Nancy Schmitt (2000) en las editoriales de los diarios más
importantes del país durante ese periodo en el que encontró que “se destaca constantemente la ineficiencia del sector público y la consecuente necesidad de gestión transparente de las empresas públicas… la necesidad de aportes de capital privado…” entre otras conclusiones. Schmitt, Nancy (2000) “La construcción del consenso en los tiempos de la hiperinflación” Buenos Aires. Mimeo en Schorr y otros (2002) Más allá del pensamiento único. Hacia una renovación de las ideas económicas en América Latina y el Caribe. Concurso CLACSO. Buenos Aires. Pág. 103
“concebir la hegemonía de una alianza de clases como resultado de la constitución de un bloque histórico en el cual, al decir de Antonio Gramsci, se sueldan sólidamente los elementos estructurales y superestructurales…” 86 Otros autores señalan que la crisis hiperinflacionaria de 1989 “tuvo un importante efecto disciplinador sobre los sectores populares… y generó las condiciones sociales necesarias para aceptar como inevitables las reformas estructurales propuestas por los organismos de crédito internacional y los economistas liberales locales”87
El documento denominado “Consenso de Washington” del año 198988 donde se sintetizaron las 10 reformas de política económica “que casi todos en Washington consideraban necesario emprender en América Latina en ese momento” fue elaborado por John Williamson89 y aprobado por los presentes en la Conferencia convocada ese año. Milton Friedman, entre otros
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En un análisis que ubica los inicios de la decadencia del neoliberalismo en América Latina en el periodo que va entre la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1929, Atilio Borón sostiene que el deterioro de los fundamentos materiales de la hegemonía oligárquica (de los sectores agro exportadores o minero – exportadores según el caso) con una fuerte ascendencia en el terreno cultural e ideológico y un claro predominio en materia política hizo posible la supervivencia de la forma estatal oligárquica. Borón, Atilio (2003) Prefacio a la segunda edición en lengua castellana. La trama del neoliberalismo. Mercado, crisis y exclusión social. Clacso. Ed. Eudeba. Buenos Aires. Pp. 8
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Varios autores coinciden con esta perspectiva de análisis: Castellani, Ana Gabriela (2002) “Implementación del modelo neoliberal y restricciones al desarrollo en la Argentina contemporánea” en Schorr, Martín y otros Más allá del pensamiento único. Hacia una renovación de ideas económicas en América Latina y el Caribe. Ed.Concurso Clacso/UNESCO de ensayos para investigadores jóvenes. CLACSO. Ed. Gráfica y Servicios SRL. Buenos Aires. Pág. 104, Llach, Juan (1997); Duarte, Marisa (1999)
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La conferencia fue promocionada en la ciudad de Washington por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y convocada por el Instituto de Economía Internacional. En ella participaron autores de 10 naciones latinoamericanas para que detallaran lo que estaba sucediendo en sus respectivos países. También estuvieron presentes ministros de finanzas de países industrializados, presidentes de bancos internacionales y reconocidos economistas. En este marco es donde se presenta y rubrica el documento denominado “Consenso de Washington” 89
Williamson, John: “No hay consenso. Reseña sobre el Consenso de Washington y sugerencias sobre los pasos a dar” Finanzas & Desarrollo. Setiembre de 2003. En este documento el autor, además de efectuar aclaraciones sobre lo elaborado en 1989, reseña los 10 puntos de reforma que se propusieron para América Latina. Disponible en http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/spa/2003/09/pdf/williams.pdf Fecha de consulta setiembre de 2010. Williamson, entre otros numerosos cargos de investigador en economía con el que se desempeñó en varias
universidades de Estados Unidos, fue director de proyecto para las Naciones Unidas, trabajó para el Banco Mundial entre 1996 y 1999 y asesor del Fondo Monetario Internacional entre 1972 y 1974. Para mayor cantidad de datos del trabajo profesional se puede consultar la página del Instituto para la Economía Internacional Peterson. Disponible en http://www.iie.com/staff/author_bio.cfm?author_id=15 Fecha de consulta: Diciembre de 2010
economistas vinculados a los organismos internacionales, intervendrá activamente en las propuestas de reformas de política económica para América Latina en los ´90. 90
Los postulados del Consenso de Washington se sustentaron en un diagnóstico ideológicamente intencionado tendiente a implantar como principios ordenadores de la realidad y concepciones excluyentes, el neoliberalismo económico y la lógica de dominación política internacional disimulada detrás de los organismos multinacionales de crédito, más precisamente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.91 Los lineamientos fueron adaptados convenientemente para aplicar a los países endeudados al momento de solicitar renegociaciones de deudas como nuevos préstamos, pero sin embargo fueron ignorados por países centrales como el propio Estados Unidos. (Calvento, M.; 2007) 92
Después de los fenómenos hiperinflacionarios que perjudicaron sobre todo a las clases bajas, quedó preparado el escenario para que el grueso de la población convalidara sin discutir alternativas, la idea de que era necesario detener la inflación sin importar los medios. Con ese orden de cosas políticamente definidas y hegemónicamente aceptadas, los mentores y ejecutores
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Milton Friedman actualizó la vigencia de los principios de Friedrick Von Hayek y propiciará la adhesión a esta corriente en la Escuela de Chicago durante los años ´70. Fue reconocido con el Premio Nobel en Economía en el año 1976. Tuvo notable incidencia en los preceptos neoliberales impuestos en Argentina a partir de 1990. Tenti Fanfani que entre otras ideas neoliberales de política social propuestas por este autor, se encuentra el establecimiento de un impuesto negativo a los ingresos (INI) consistente en una “garantía de recursos mínimos”, en términos monetarios y la distribución de bonos adquisitivos específicamente orientados. Tenti Fanfani, Emilio (1991) “Pobreza y política social. Más allá del Neoasistencialismo” en Isuani, Ernesto, Lo Vuolo, Rubén y Tenti Fanfani, Emilio (1991) El Estado Benefactor. Un paradigma en crisis. Ed. Miño y Dávila/Ciepp. Buenos Aires. Págs. 122 y 123
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Perry Anderson indica que los antecedentes teórico – ideológicos del Consenso de Washington debe rastrearse en la segunda mitad de la década del ´40, con la publicación del libro de Friedrich Von Hayek en 1947. Anderson, Perry (1999) “Neoliberalismo: Un Balance provisorio” en Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps) (1999) La Trama del Neoliberalismo. Mercado, crisis y exclusión social CLACSO – Eudeba. Buenos Aires. Pág. 15. También Calvento, M.: (2007) Profundización de la Pobreza en América Latina. El caso de Argentina
1995-1999, Edición electrónica gratuita. Texto completo en www.eumed.net/libros/2007a/252/ Fecha de consulta diciembre de 2010
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Otros autores coinciden en que las recomendaciones de política económica fueron selectivamente aplicadas a los países endeudados y no así adoptadas por los estados deudores. Se puede consultar: Borón, Atilio (2006); Calcagno, Alfredo Eric y Calcagno Alfredo Fernando (2006); Duarte, Marisa: (2002)
del Consenso de Washington cerraron el razonamiento atribuyendo las causas a la ineficiencia en la asignación de recursos y al Estado como el origen de los desequilibrios.93
Al diagnóstico legitimado y difundido siguió la adscripción del gobierno menemista al menú de políticas que aseguraron una nueva funcionalidad del Estado, así como la promoción de los intereses del capital internacional y su rentabilidad. El argumento central estaba organizado en dos movimientos: uno es el ajuste fiscal que actúa como ordenador y estabilizador de las cuentas macroeconómicas y el otro en la reestructuración de la economía en su conjunto. (Gambina, Julio; 2001 En Emir Sader; 2001; 190)
Los instrumentos legales que instalaron en nuestro país el programa neoliberal puestos en marcha en 1989 fueron dos leyes ómnibus aprobadas por el Congreso nacional, denominadas Ley de Reforma del Estado y de Emergencia Económica (N° 23.696/89 y 23697/89).94 Aquí resultan de especial interés los aspectos referidos a la desregulación del mercado de trabajo, que debido a
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El mecanismo responde a lo que Antonio Gramsci describiera para explicar la noción de “hegemonía”, por la cual el dominado presta consentimiento activo a la dominación (Gramsci, Antonio (2003) El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Ed. Nueva visión. Buenos Aires. Págs.16 y 32) En el contexto de fines de los ´80, se interpreta como la aceptación por parte del grueso de la población argentina de tomar medidas económicas. Autores como Gambina explican que “Así como el terrorismo de Estado había actuado en el disciplinamiento social para inducir el camino de las reformas estructurales, el temor hiperinflacionario generaría las condiciones, desde la economía y el imaginario social, para disciplinar al conjunto de la sociedad tras las políticas de estabilización que resultaron hegemónicas durante los ´90, particularmente con la llegada al Ministerio de Economía de Domingo Cavallo (febrero de 1991)” Gambina, Julio (2001) Op. Cit. Pág. 189. Atilo Borón hará referencia a que “en el nuevo contexto ideológico signado por el primado del neoliberalismo, la participación ciudadana en la cosa pública fue sistemáticamente desalentada… La propaganda neoliberal ha cosechado un gran éxito en sus esfuerzos
adoctrinadores al hacer que la esfera pública, muy especialmente el estado, sea percibida como un ámbito donde prevalecen la corrupción, la venalidad, la irresponsabilidad y la demagogia... Este proceso contrasta vivamente con la simétrica exaltación de las virtudes del mercado” Borón, Atilio (2006) Op. Cit. Págs. 168 y 169
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Las reformas propiciadas por las leyes incluyeron medidas referidas a disminuir el déficit fiscal (suspensión de subsidios y subvenciones); disminuir el gasto público (suspensión de compromisos que afecten al Tesoro Nacional, de leyes de promoción industrial y minera); reforma impositiva (suspensión de incentivos vía reducción o exención de impuestos y el posterior aumento y ampliación del impuesto al consumo); política comercial de liberalización del comercio exterior (eliminando todos lo entes de regulación); inversión externa directa (régimen para promover la inversión extranjera); privatizaciones (Faculta al Poder Ejecutivo Nacional a proceder a la privatización total o parcial o a la liquidación de empresas, sociedades, establecimientos o haciendas productivas cuya propiedad pertenezca total o parcialmente al Estado nacional) Duarte, Marisa (2002) “El Consenso de Washington y su correlato en la Reforma del Estado en la Argentina: Los efectos de la privatización” en Schorr, Martín y otros (2002)
Mas allá del pensamiento único. Hacia una renovación de las ideas económicas en América Latina y el Caribe Ed. Concurso CLACSO/UNESCO. Gráficas y Servicios S.R.L Págs. 149 y 150
la presión ejercida por la clase dominante internacional con socios locales, se debía tender a eliminar las “distorsiones” generadas por los beneficios logrados por los trabajadores y las organizaciones sindicales, así como garantizar el derecho de propiedad. (Borón, Atilio; 2003; 60 – 62)
De este modo la política anti inflacionaria del Plan de Convertibilidad 95 además del efecto directo sobre los altísimos índices de inflación – que efectivamente redujo el IPC de 1.343,9 % en 1990 a 14,82 % en 1991 – fue el argumento utilizado para inducir una fuerte reestructuración de precios relativos en detrimento de los salarios y los ingresos populares. Estas medidas fueron apoyadas por el grueso de la población aún en momentos recesivos y de fuerte ajuste, con un remanente de mediados de 1997 en que los salarios reales ajustados por el IPC habían descendido un 13 %. Sin embargo, el saldo ideológico que quedaría en el imaginario social al finalizar el mandato es que en la década se había resuelto el problema de la inflación y el crecimiento. (Gambina, Julio; 2001; 202 – 203)
El tratamiento de los salarios que el Ministro Domingo Cavallo realizó a través de las medidas implementadas no fue uniforme para todos los estratos sociales. En pos de promover el crecimiento de la demanda, apostó a mejorar los ingresos de las familias que perciben más de $ 1.500 mensuales, con la esperanza de que sus decisiones de consumo lubriquen la trabada maquinaria de la economía. Para los sectores de ingresos más bajos (trabajadores con sueldos
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El Plan de Convertibilidad incluye un conjunto de medidas de política económica en el que la ley que garantiza el régimen convertible entre el peso y el dólar, es decir, la fijación por ley de una paridad nominal. Esto significó, entre otras cosas, la imposibilidad de utilizar la política cambiaria como instrumento de modificación de precios relativos y de intervención directa en el proceso de asignación de recursos. Además subordinó la emisión a los resultados obtenidos en el balance de pagos. Castellani, Ana Gabriela (2002) “Implementación del Modelo Neoliberal y Restricciones al Desarrollo en la Argentina Contemporánea” en Schorr, Martín y otros (2002) Mas allá del pensamiento único. Hacia una renovación de las ideas económicas en América Latina y el Caribe Ed. Concurso CLACSO/UNESCO. Gráficas y Servicios S.R.L Págs. 104
inferiores a $ 1.500) hubo apenas un gesto simbólico: los empleadores pagan hasta $ 150 con los ticket canasta, que no están sujetos a descuentos previsionales. 96
Los ajustes sobre el trabajo atacaron tanto el empleo del sector público como del ámbito privado. Dentro del primero se avanzó en la descentralización del Estado nacional hacia las provincias con la consecuente racionalización del personal y acciones que se concretaron en retiros “voluntarios” masivos e indiscriminados. (Gambina, Julio; 2001; 197) Este proceso se complementó con la privatización de empresas públicas, con el consecuente desplazamiento de trabajadores estatales al sector privado, sobre todo los dedicados al transporte, almacenamiento y comunicaciones. Mientras en 1991 el Estado agrupaba el 26% de trabajadores del sector y el capital privado el 74%, en 2001 en el ámbito estatal había sólo un 7% y en el sector privado un 93%. (Feijoo, C. y Collado, A.; 2005; 17 – 18)
La reestructuración incluyó la sanción de leyes que favorecieron diferentes formas de precarización laboral, por caso la Ley de flexibilización laboral (1991) que establecía modalidades de contratación a tiempo determinado y normas sobre indemnizaciones por accidentes y despidos (1995), fueron algunos de los recursos legales con los cuales el Estado trató de garantizar la sumisión de los trabajadores a las necesidades de acumulación que tenían los capitales oligopolizados e internacionalizados.
En el ámbito del mercado los indicadores macroeconómicos mostraban para el decenio una orientación que permitió la valorización financiera externa del capital privado concentrado,
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Revista Mercado. “La devaluación que no osa decir su nombre”. Sección Perspectiva. Edición digital Julio de 2001. http://www.mercado.com.ar/archivo_nota_revista.php?id=22&id_edicion=1004 Fecha de consulta: agosto 2010
acompañada de una centralización diversificada del capital.97 La producción de papel para periódicos siguió el mismo camino y las empresas acompañaron la tendencia a la concentración que, como se verá más adelante, llevó a que la firma Papel Prensa S.A. tenga características monopólicas de comercialización de papel y de producción de celulosa especialmente desde 1997.98
Respecto de la valorización financiera, varios autores coinciden en considerarla uno de los ejes centrales en torno al cual se estructuró el proceso de acumulación y reproducción ampliada del capital. En efecto, aunque la fuga de capitales alcanzó uno de los picos más altos a fines de la década del ´90, reconoce antecedentes en un proceso que, aunque con vaivenes, se produjo a los largo de toda la década y consistió en la remisión al exterior y la colocación en inversiones de carácter financiero y no productivo de una parte considerable del excedente nacional apropiado por el capital concentrado interno. Algunas estimaciones indican que hacia fines de los ´90 los capitales de residentes argentinos en el exterior superaban los 115 mil millones de dólares (equivalentes al 80 % de la deuda externa del país), con lo que se confirma la fuerte volatilidad de
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Gambina, Julio (2001), Beccaría, Luis y López, Néstor (1996), Schorr, Martín (2002), Arceo, Enrique y Basualdo, Eduardo (1999). Estos últimos distinguen la idea de “concentración de la producción” en tanto refiere a la incidencia que tienen las mayores firmas (4 u 8 según la metodología que se utilice) de una actividad económica en el valor de producción del concepto de “centralización” que remite al acrecentamiento en el control de la propiedad de los medios de producción de la sociedad que tienen unos pocos capitalistas. La “centralización diversificada” se refiere al proceso por el cual la compra de empresas, fusiones o asociaciones conducen a aumentar el control de un mismo capital sobre diversas actividades (y no ya en una sola rama de la producción) “Las tendencias a la centralización del capital y la concentración del ingreso en la economía argentina durante la década del noventa” en Cuadernos del Sur N° 29 Ed. Tierra del Fuego. Buenos Aires
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La tendencia a la concentración en esta industria tiene sus orígenes en las políticas que desde 1976 llevaron adelante funcionarios públicos como José A. Martínez de Hoz, con un “criterio adoptado por los grupos
“neoliberales” del país y sostenido cuando comenzaba a decidirse el cambio de rumbo de la política económica” Esta orientación de política económica llevó a que a partir de 1997 la industria del papel de un salto productivo, de la mano de la ampliación de la empresa Papel Prensa y el cierre de Papel de Tucumán. Schvarzer, Jorge y Orazi, Pablo (2006) “La producción y la capacidad instalada en la industria de la celulosa y papel: Un balance de los cambios empresarios, productivos y de mercado durante las últimas décadas” Documento de trabajo N° 9. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Económicas. CESPA Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina. Comillas de los autores Disponible en
http://www.funcex.com.br/material/REDEMERCOSUL_BIBLIOGRAFIA/biblioteca/ESTUDOS_ARGENTINA/AR G_194.pdf Fecha de consulta: noviembre de 2010
los flujos de capitales externos. Por otro lado, si los activos financieros de las grandes empresas del sector representaban a principios de los ´80 – momentos especialmente críticos para la industria argentina – aproximadamente un 50 % de sus activos totales, a mediados de los ´90 significaban un 15 % menos. (Schorr, Martín; 2002; 19)
El éxodo de capitales explica, en gran parte la desinversión – en términos de ausencia de formación de capital en el ámbito fabril – que debió afrontar sobre todo la industria manufacturera. Esto es especialmente importante en el presente trabajo debido a que en términos económicos los medios masivos gráficos se encuentran contemplados en la contabilidad nacional dentro de la industria manufacturera, por lo que el proceso de desinversión industrial los afectó en forma directa, acompañó la consecuente obsolescencia del capital productivo y la paulatina pérdida de puestos de trabajo, combinada con la tendencia a su informalización.
Es necesario además referir a que la desindustrialización fue un proceso asimétrico, ya