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MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

1.7 Relaciones políticas

El análisis de condiciones jurídico – políticas conlleva el reconocimiento de las actividades del Estado, considerado como un aspecto de ciertas relaciones sociales. Las clases dominantes

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Una de las organizaciones internacionales que nuclea a las cooperativas de todo el mundo desde 1895 es la Alianza Cooperativa Internacional, que entre otras cosas definió los principios del cooperativismo, los símbolos

identificatorios y una multiplicidad de información actualizada sobre el movimiento e ideología cooperativa. A nivel nacional, existen organizaciones no gubernamentales (Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini en sitio web http://www.centrocultural.coop/ , el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos en sitio web

http://www.imfc.coop/modules/home/, entre otros) y organismos estatales que mantienen las principales actividades desarrolladas por el movimiento cooperativo. La información sobre la A.C.I. puede encontrarse en la página http://www.ica.coop/es/ (Fecha de consulta: junio de 2010)

(capitalistas) no poseen los recursos de coacción, así el Estado tiende a objetivarse en instituciones (organizaciones complejas y burocráticas) primariamente coactivas y se constituye en garante de la sociedad capitalista. Es articulador y organizador de la sociedad. "No respalda directamente al capitalista (ni como sujeto concreto ni como clase) sino a la relación social que lo hace tal." (O'Donnell, Guillermo; 1984; 83)

Este abordaje teórico deja al descubierto el dinamismo y complejidad de las relaciones sociales y evidencia que la dicotomía Estado – sociedad civil es una simplificación que oculta las verdaderas relaciones de dominación que se producen tanto desde el ámbito estatal como del ámbito privado. Ambos son parte del sector social dominante, sólo que con funciones especialmente institucionalizadas para operativizar el dominio de la lógica del capital.

Es necesario considerar dos caras del Estado: una es la "estructural objetiva" y hace referencia al Estado-institución o al Estado-aparato entendido como ordenamiento impersonal de reglas y recursos; la otra está hecha de "subjetividades", actores, intereses y relaciones de fuerza, hace referencia al Estado como campo: como espacio de juego donde se enfrentan actores colectivos que compiten y luchan por apoderarse de las posiciones que permiten imponer reglas y utilizar recursos con base en el monopolio del uso o amenaza del uso de la violencia física legítima. (Tenti, Emilio; 1993; 146)

Un recorrido por las políticas estatales permite tener una visión del Estado "en acción", desagregado y descongelado como estructura global y "puesto" en un proceso social en el que se entrecruza complejamente con otras fuerzas sociales. Así concebidas, estas políticas se insertan en una estructura de "arenas" que debemos conocer mejor y entender por qué se plantean y resuelven cuestiones. (O'Donnell, Guillermo y Oszlak, Oscar; 1984; 112)

Este ámbito de arenas donde se debate el poder de diferentes actores sociales se plasma en la relación entre el Estado y la sociedad civil, espacio donde se pone en juego la redistribución permanente del control de los recursos tanto materiales como simbólicos. Así, una definición amplia de Políticas Públicas incluye "todas las variaciones empíricas de programas de acción encomendados a las burocracias públicas para su ejecución: desde leyes o planes y programas en su sentido más estrecho, hasta expresiones más generales de intención política, que sólo se convierten en programas elaborados de acción en el curso de su implementación.” (Mayntz ; 1979; 29)

Como aspecto ineludible de las relaciones jurídico – políticas que contribuyen a la formación de identificaciones estatales, las acciones del estado así como la legislación pertinente requiere un estudio particular que observe las formas en que el actor social estatal ha definido la actividad cooperativa en general, las cooperativas de trabajo en particular y a los trabajadores que en ellas se desempeñan, que se encuentran plasmadas en leyes y documentos de política pública. 1.8 ¿Qué es un vínculo hegemónico?

En continuidad con la perspectiva que aquí se aborda se afirma que todo vínculo hegemónico supone una relación social constituida básicamente por relaciones materiales ideológicamente atravesadas y por relaciones comunicativas (que son ideología) materialmente producidas.

Además esta noción refiere a una relación cuyo carácter está dado por el poder: son relaciones de dominación que unos sujetos entablan en referencia a otros; por tanto es central aquí el concepto de desigualdad, ya que no se puede definir la relación social como si fuera entre pares cuando se habla de hegemonía. Esta interacción presupone las posiciones desde las cuales los sujetos organizan el discurso y que aparecen a la psique como formas imaginarias ligadas, a

través del lenguaje (la ideología) a ciertos emplazamientos materiales. Son, además de los lugares y las funciones concretas que los sujetos desarrollan en el proceso de trabajo, el cómo se percibe la inserción de cada individualidad y del colectivo en la configuración espacial de ese proceso. (Maldidier, Denise; 1992; 203)

Un vínculo hegemónico se establece tanto en el ámbito de las relaciones materiales de producción como en las relaciones ideológicas, ambas resultados de interacciones productivas y discursivas respectivamente. Para comprenderlo mejor, habrá que referir sucintamente a la idea de hegemonía, noción gramsciana que define una relación, esencialmente ideológica, sostenida por sujetos en desiguales situaciones de poder. Y si de un polo de la relación existe la intención de imposición de un orden ideológico determinado, el otro polo – por definición dominado – presta un consenso a esa relación, que se traduce en un consentimiento activo.17 Para Gramsci “... la realización de un campo hegemónico crea un nuevo terreno ideológico, determina una forma de conciencia...” (Gramsci, Antonio (b); 2003; 46)

La hegemonía no es una relación diáfana sino esencialmente turbia por contradictoria, sobre todo para el grupo en situación de subordinación, centralmente porque la ideología que conforma su visión del mundo, aunque manifiesta en la acción que estos sujetos producen, suele quedar opacada por la situación de sometimiento intelectual en la que se encuentra. La opacidad se alimenta de la adopción que realiza el sujeto en situación de dominado, de una ideología que

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En el Cuarto Congreso, en 1922, [de la III Internacional Socialista] el término hegemonía se extendió -por lo que parece ser la primera vez- al dominio de la burguesía sobre el proletariado si aquélla lograba confinar a este último a un papel corporativo induciéndolo a aceptar la división entre luchas económicas y políticas en su práctica de clase. Según afirma Perry Anderson, Gramsci extendió la noción de hegemonía ampliándola de su aplicación original a las perspectivas de la clase obrera en una revolución burguesa en contra de un orden feudal, a los mecanismo del régimen burgués sobre la clase obrera en una sociedad capitalista estabilizada. Cómo se recordará había un precedente para esto en las tesis de la comitern. Aún así, el pasaje en cuestión era breve y aislado, no se introduce en un relato más detallado sobre el predominio del capital. Gramsci, por el contrario, emplea ahora el concepto de hegemonía para un análisis diferencial de las estructuras del poder burgués en Occidente.”

no es propia, sino del grupo social que ejerce el dominio, y que sin embargo siente como suya. (Gramsci, Antonio (b); 2003; 11)

Sin embargo sería un error limitar la hegemonía a los aspectos ideológicos porque, como afirmara arriba, no debe olvidarse que la ideología se objetiva en signos lingüísticos y adquiere materialidad en él, pero además la generación del sentido del lenguaje deberá buscarse en el horizonte valorativo del grupo social en el cual se produce, es decir, en todo cuanto tiene importancia para el grupo. Y esta valoración es producto del horizonte existencial accesible, comprensible e importante para él, dentro del desarrollo existencial (material de los sujetos). (Voloshinov, Valentín; 1992; 146). Lo ideológico no puede ser analizado más que por su relación con las condiciones materiales de existencia, como se indicó antes.

La afirmación de Gramsci que sostiene que “el hombre es el proceso de sus actos” nos permite mirar la misma moneda, en su otra cara: los hombres se relacionan orgánicamente (formando parte de un organismo) y no por yuxtaposición, estas relaciones, activas y conscientes, se establecen con la naturaleza a través del trabajo, modificándose a sí mismos en la medida en que modifican todo el conjunto de relaciones de las cuales son parte.(Gramsci, Antonio (b); 2003; 35)

La noción de vínculo hegemónico, por tanto será entendida considerando que así como las relaciones materiales objetivas conllevan procesos ideológicos, las ideologías poseen una materialidad sígnica intersubjetiva y no pueden ser comprendidas por fuera de los procesos materiales objetivos de existencia social que desarrollan los sujetos. Es decir que un vínculo hegemónico está integrado por relaciones materiales objetivas (mediatas e inmediatas) e ideología materializada en signos que son el producto de la interacción discursiva (intersubjetiva) que desarrollan los sujetos en sociedad.

Además este concepto se define por un tipo de relaciones de dominación, por las cuales hay grupos de sujetos que imponen y otros que consienten activamente esa subordinación. Se puede afirmar entonces que un vínculo hegemónico es un tipo de relación social de dominación, manifiesta en relaciones materiales objetivas y en el contenido ideológico de los signos producidos en el proceso de interacción social que los sujetos sostienen entre sí, materializada en procesos de dominación/consentimiento.

Todo vínculo hegemónico contiene en su propio desarrollo los contenidos materiales e ideológicos de fuerzas contradictorias que producen esa relación hegemónica desde situaciones de dominación, que son situaciones y sujetos relacionados por esta misma contradicción. Sin embargo no se constituye en una malla infranqueable de articulaciones materiales e ideológicas que impidan cualquier movimiento o cambio. Debe, más bien ser analizado como el campo donde se desenvuelven las “luchas de hegemonías políticas”, de direcciones contrastantes, que pueden arribar a una elaboración superior de la propia concepción de la realidad y eventualmente a un movimiento contra hegemónico. Esta situación podría conducir a una comprensión crítica de sí mismo por parte de los sujetos involucrados. (Gramsci, Antonio (b); 2003; 18)