CONDICIONES HISTÓRICAS Y ECONÓMICAS DEL COOPERATIVISMO 3.1 Los orígenes del cooperativismo en la bisagra de los siglos XIX y
4.1 La década del ´80 no fue “perdida”: el contexto y las cooperativas
4.1.1. Comportamiento empresario
Varios autores coinciden en señalar que la década de 1980 constituyó el tránsito de un proceso económico impuesto por la dictadura de 1976 que significó el paso de un patrón de acumulación con una concepción desarrollista, centralmente basado en la sustitución de importaciones, hacia otro ajustado al restablecimiento de la de valorización financiera interna y externa del capital. (Arceo, Enrique y Basualdo, Eduardo; 1999; 39)
Estos procesos que en sus inicios aparecen con relativa moderación y adquieren toda la rigurosidad en la década del ´90 no fueron desenlaces inevitables de un ciclo “natural”, sino el intencionado producto intelectual de la forma “política y cultural” que impuso la clase dominante nacional alentada por el gobierno norteamericano y los organismos internacionales de crédito, que legitimaron las intervenciones en Latinoamérica en la abultada deuda externa de la mayoría de los países de la región. 66
Claudio Katz afirma que la deuda constituye un mecanismo de reestructuración económica que viabilizó la adaptación de la región a la nueva división internacional del trabajo.
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Son varios los autores que describen el carácter deliberado de los procesos de endeudamiento nacional, así como la modificación del patrón de acumulación, entre otros, se puede profundizar en los análisis que realizan Borón, Atilio (2003), Anderson, Perry (1995), Castellani, Ana (2002), entre otros.
En virtud de que Latinoamérica se ubica en el campo de los subdesarrollados, “su dependencia financiera, comercial e industrial constituye un ejemplo típico de sujeción al imperialismo. La deuda externa es la evidencia más contundente de ese sometimiento… luego de reembolsar – entre 1982 y 2000 – cuatro veces el monto adeudado, cargan con un pasivo tres veces y medio superior.” El autor concluirá que la deuda de los países periféricos constituye un mecanismo que perpetúa la confiscación de riquezas de las naciones subdesarrolladas. (Katz, Claudio; 2000; 54 – 55) 67
Por otro lado, y con base en un diagnóstico que generalizaba la situación de toda América Latina considerándolas un bloque económico homogéneo con problemáticas congruentes, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con la anuencia de fracciones de clase dominante locales, realizaron un conjunto de propuestas de política económica que, sistematizadas bajo la denominación Consenso de Washington a las que Argentina adhirió a principios de los ´90, constituyeron un ejemplo extremo de alineación automática con Estados Unidos. 68
Esta adhesión colaboró para que se definiera una “estrategia conservadora” frente a la crisis de acumulación de mediados de los ´7069 que implicó un ataque frontal a ciertos aspectos considerados perturbadores del proceso de acumulación. Así, se implementó una política monetarista que neutralizó el poder que los asalariados habían logrado para presionar por la
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Otros autores como Emir Sader (2004) coinciden con el análisis. 68
Entre los autores que analizan de manera pormenorizada la adhesión de nuestro país a las pautas impuestas por los organismo internacionales plasmadas en el Consenso de Washington, puede consultarse Duarte, Marisa (2002) “El Consenso de Washington y su correlato en la Reforma del Estado en la Argentina: Los efectos de la privatización” En Schorr, Martín y otros; (2002) Más allá del pensamiento único. Hacia una renovación de las ideas económicas en América Latina y el Caribe. Concurso CLACSO. Ed. Gráfica y Servicios S.R.L. Buenos Aires. También Gambina, Julio (2001), Schorr, Martín (2002)
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Para autores como O´Connor (1984), a diferencia de la crisis de finales de la década de 1920, caracterizada por la sobreacumulación o subconsumo, la crisis de mediados de los ´70 obedecería a la debilidad del proceso de inversión o acumulación. O´Connor, James (1987) Crisis de Acumulación Ed. Península. Barcelona. Págs. 83 a 95
distribución del ingreso. “No parece ser necesario entonces realizar una tarea de demolición del estado de bienestar: el ajuste puede realizarse vía sobre el salario directo de los trabajadores, vía inflación o recesión. El desempleo, la reducción salarial y la abstinencia en el uso anticíclico de los instrumentos de política económica impulsarán la pérdida de poder sindical y de capacidad estatal para regularizar el ciclo económico.” (Isuani, Ernesto; 1991; En: Isuani, Ernesto, Lo Vuolo, Rubén y Tenti Fanfani, Emilio; 1991; 18 - 23)
En Argentina se cierra en el año 1985 el último intento de política económica de corte keynesiano / desarrollista y se retoman los mecanismos de transformación de las estructuras, en una combinación de apertura económica, desregulación de mercados y subsidiariedad del Estado. Una constante del periodo será la inflación, que junto a la búsqueda de reinserción internacional del país se convirtieron en los síntomas de la crisis de valorización del capital.70
El espacio de tiempo que abarca el inicio democrático de 1983 no fue sólo un puente o un mero periodo de tránsito hacia otro momento donde se tomaron decisiones de política económica y social. Más bien aparece como el momento donde se realizó el viraje de timón, aunque solapado, que encaminó la economía hacia una racionalidad neoliberal que aunque a partir de los ´90 se desplegará en toda su extensión, ya estaba definida. 71 Varios autores señalan la década del ´80 como el tiempo en que se contó con una ventaja para avanzar rápidamente en las transformaciones estructurales en América Latina, cuyo ejemplo pionero fue el modelo chileno desde 1975. 72
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Gambina, Julio; (2001) “Estabilización y reforma estructural en la Argentina (1989/99)” En: Sader, E. (comp.) (2001) El ajuste estructural en América Latina. Costos sociales y alternativas. Ed. Clacso, Buenos Aires Pág. 188 71
Calcagno Eric Alfredo y Calcagno Alfredo Fernando (2006), Borón, Atilio y Lenchini, Gladys (2006); Meyer, Laura y Gutiérrez, Gastón (2005)
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Borón, Atilio (2006) “Después del saqueo: El Capitalismo Latinoamericano a comienzos del nuevo siglo” en Borón Atilio y Lenchini, Gladys comps. (2006) Política y Movimientos sociales en un mundo hegemónico. Lecciones desde África, Asia y América Latina. CLACSO. Buenos Aires. En este artículo el autor critica a Sebastián Edwards
Mientras durante la dictadura las empresas habían incrementado la productividad con escasa inversión, el mercado de trabajo – que había mostrado picos salariales entre 1973 y 1975 – comenzó a evidenciar una sostenida disminución en los salarios (sólo parcialmente recuperados en 1984) y el crecimiento paralelo de los niveles de subocupación73 y del mercado informal de trabajo.74 El empresariado tendió a incrementar la ganancia por la unidad acompañada de una reducción en la cantidad producida. (Pozzi, Pablo y Schneider, Alejandro; 1994; 35)
Además, se manifestaron las tendencias a la articulación empresarial con una ya definida tendencia a la centralización del capital en ámbitos variados de la producción y la circulación del capital. (Schorr, Martín; 2002) Dentro de este último, la esfera de las industrias culturales resulta particularmente importante para el presente análisis.75