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2 1 Al Ángel de la Iglesia de Éfeso, escribe: Esto dice el que

tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro. 2Conozco tus obras: tu trabajo

duro y tu resistencia activa; y que no puedes soportar a los malva- dos y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño. 3Tienes resistencia activa, y has sufrido

por mi nombre sin desfallecer. 4Pero tengo contra ti que has per-

dido tu amor de antes. 5Date cuenta, pues, de dónde has caído,

arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré a ti y cam- biaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes. 6Tienes en

cambio a tu favor que detestas el proceder de los Nicolaítas, que yo también detesto. 7El que tenga oídos, oiga lo que el Espíri-

tu dice a las iglesias: al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el Paraíso de Dios.

– Cristo habla a una comunidad en la que los miembros se han planteado el cristianismo con seriedad. Debido a las presiones políticas viven en circunstancias difíciles. Domi- ciano se ha constituido en ‘dios’ y se ha construido un tem- plo a sí mismo, al ‘Dios Domiciano’, obligando a la idolatría imperial. Asimismo, ha construido otro templo a la diosa de la fecundidad Artemisa (‘Diana’ para los romanos), obligan- do a que se le dé culto.

– Los cristianos se opusieron frontalmente a estos cultos. – Asimismo, existen problemas internos: hay ‘hermanos’ a

quienes no deja satisfechos el mensaje de Cristo y acuden a otras religiones en busca de otras doctrinas, por lo que se han alejado del camino. Hay más todavía. Hasta los que se han comprometido en serio, empiezan a aflojar. ¿Tal vez han aflojado por las continuas discusiones sobre la doctrina?

Un poco de historia para inculturizar el mensaje

Éfeso era la ciudad más importante de las 7 Iglesias. Tenía alre- dedor de 250.000 habitantes. Con su doble puerto era centro de un comercio intensísimo y por ello muy rica. Se la llamaba ‘la luz de Asia Menor’. Era la capital de la Asia proconsular. Vivían en Éfeso griegos, judíos, fenicios, persas, romanos... Existían muchas sec- tas, pero la más despreciada por el Emperador era la ‘cristiana’. Éfeso era una metrópoli de gran prestigio, a nivel político, comer- cial, cultural y religioso. Era un centro estratégico. Fue célebre sobre todo por su suntuoso templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo (léase Hechos 19,23-28), cuatro veces mayor que el Partenón de Atenas. Artemisa, ‘de múltiples senos’, diosa de la fecundidad, se la creía bajada del cielo. Había más de mil prosti- tutas sagradas.

¿FUERTES O DÉBILES?

Pablo vivió en Éfeso durante tres años. Entró en contacto con los adeptos de la secta del Bautista. Después de la destrucción de Jerusalén (año 70 d.C.), Éfeso se convirtió en el centro del cristianis- mo. Vivió allí como Obispo Timoteo (léase 1 Tim 1,3). La tradición griega habla de la vida y muerte de S. Juan en Éfeso.

¡Habla el Señor!

v.1. Al Ángel de la Iglesia de Éfeso, escribe: esto dice el que

tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro.

Juan describe a Cristo con rasgos tomados de la primera visión (1,13). Aquí añade el hecho de que Cristo se pasea entre los can- deleros de oro, es decir, la Iglesia (véase, 1,20). Cristo camina y actúa en las comunidades cristianas con autoridad. No permite a nadie que ocupe su puesto. Este título de Cristo a la vez que trans- mite serenidad, crea también inquietud.

v.2. Conozco tu conducta1:

tu duro trabajo y tu resistencia activa; que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles y no lo son, y descubriste su engaño.

“Conozco tus obras” (oida ta erga sou).2 ÉFESO

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1. En 5 cartas de las 7 Iglesias se comienza de esta manera; en Esmirna y Pérgamo no aparece esta afirmación.

2. El verbo ‘conozco’ viene expresado por ‘oida’ (y no por gignosko) que expre- sa una ciencia absoluta, un conocimiento total, como si dijésemos coloquial- mente ‘te conozco de arriba abajo’. Sin embargo, el verbo ‘gignosko’ hace refe- rencia a un conocimiento obtenido por experiencia. Esta aclaración vale para las restantes Iglesias.

Jesús viene a decir a la Iglesia de Éfeso que la conoce perfecta- mente.

‘Tu duro trabajo’. ‘Kopos’ significa trabajo duro, difícil, lo que

traduciéndolo a la vida real de entonces significa aguantar cala- midades, vivir en ambiente hostil y con peligro de ser encarcela- do.

‘Tu resistencia activa’ (=Hypomoné). Ésta es la gran virtud del Apocalipsis.3

Cuando surge una persecución implacable, no basta la bon- dad, es preciso saber cómo ‘aguantar’.

La hypomoné es fundamental para crecer cuando hay dificul- tades. Pues bien, Cristo alaba por dos veces a Éfeso por la hypo- moné que viven. Además de mantenerse fiel en la doctrina, la ma- yoría ha sabido resistir activamente en el sufrimiento. Nada les ha hecho ir hacia atrás.

‘Que no puedes soportar a los malvados’. Los falsos se han

infiltrado en la comunidad. Las cartas a Timoteo hablan de falsas doctrinas: véase 1 Tim 4,3-4; 1 Jn 2,18-19; 2 Cor 11,3-5.13-15. San Ignacio de Antioquía (a finales del siglo I y comienzos del II), alaba a esta Iglesia por haber cerrado los oídos a los falsos docto- res.

Éfeso ha tenido fuerza para soportar la persecución y luz para discernir a los verdaderos de los falsos ‘profetas’. ¿Cómo se las arreglarían para ‘discernir’? La Didaché nos da el siguiente crite- rio: ‘si quieres saber si uno es auténtico cristiano compara su vida

¿FUERTES O DÉBILES?

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3. En el comentario a Filadelfia (Ap 3,10) y en el anexo ‘La gran virtud’ (p. 137 ss.) hablaremos difusamente sobre esta virtud.

con la de Cristo’. Desconocemos la prueba a la que les sometieron para descubrir su engaño.

v.3. Tienes resistencia activa: has sufrido por mi nombre

sin desfallecer

Detrás de esta frase descubrimos la situación angustiosa por la que tuvo que pasar la Iglesia de Éfeso, pero ‘aguantaron cristiana- mente’ y salieron victoriosos.

Pero...

v.4. Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes La comunidad cristiana de Éfeso ha empezado a resbalar y hay que intervenir. Ha habido un desliz importante respecto al primer amor. No se nos dice a qué es debido este desliz, pero suponemos que ha sido por las múltiples discusiones que han tenido sobre la doctrina de Jesús (léase Hechos 20,29-30 en la despedida de Mileto).

Todos sabemos que la discusión (el diálogo, no) hace perder de vista lo esencial y nunca trae luz, sino más bien oscuridad, porque enquista a las personas en lo que defienden.

Se ha comprobado un enfriamiento en el amor mutuo que es la característica del cristiano. Este enfriamiento en el amor es lo que amenaza a la Iglesia de Éfeso. Se ha perdido el primer amor. La comunidad no da el mismo testimonio de amor recíproco que daba años atrás. Entonces estaban francamente bien.

Y como Cristo es exigente, pide lealtad: ‘... vuelve a tu conduc- ta primera’. Tal vez, años atrás trabajaban menos, pero estaban mejor.

ÉFESO

v.5. Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y

vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes.

Es una acuciante invitación a pararse, a hacer un STOP en la vida, a mirar lo que les ha sucedido y a volver a lo que eran antes. El término ‘arrepiéntete’ es una palabra clave en el Apocalipsis. De las 12 veces que aparece en el libro, 8 están en estas cartas. Jesús no le invita a nuevas metas a alcanzar, sino a volver a la experiencia vivida antes.

De lo contrario, si no se arrepienten, vendrá el Señor, pero de manera distinta a la venida gloriosa preconizada por los Sinópti- cos. El ‘candelero’ de la Iglesia ‘Madre’ que estuvo en Jerusalén fue trasladada a Éfeso. ¿Hasta cuándo? Si no se arrepienten y vuelven a lo que eran antes, lo cambiará de lugar.

(el candelero está ahora en Roma... ¿hasta cuándo?).

v.6. ‘Tienes en cambio a tu favor que detestas el proceder

de los Nicolaítas, que yo también detesto’.

Jesús detesta las ‘obras’, no a las personas. Estos ‘Nicolaítas’ eran gnósticos sincretistas, es decir, los que decían que no basta- ba Jesucristo. Querían ser cristianos y, al mismo tiempo, admitir otras religiones con mensajes no cristianos. Eran espirituales y carnales a la vez. Lo que cuenta es el espíritu, decían; lo del cuer- po es otra cosa que no le atañe.

v.7. ‘El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las

Iglesias: al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que

está en el Paraíso de Dios’.

¿FUERTES O DÉBILES?

Entonces eran pocos los que sabían leer, pero todos oían en las reuniones de culto.4

Las cartas se comunicaban públicamente en las asambleas religiosas. El Espíritu se dirige personalmente a cada uno, para que escuche lo que El dice a todas las Iglesias. Nadie debe de dejar de escuchar al Espíritu; así queda garantizada la comunión en la escucha.

Al vencedor’(to nikônti). Éste es el nombre del cristiano en el

Apocalipsis. Aparece 8 veces en las cartas. Escrito en un momen- to de severa persecución, la gran tarea del cristiano es ‘salir ven- cedor’ en las dificultades. Cristo está atento a cada miembro de la comunidad: exhorta personalmente y recompensa. La vida cristia- na es una lucha en la que también los débiles pueden vencer. El ‘vencedor’ está comprometido con la comunidad. En ninguna de las cartas se le sugiere que salga de la Iglesia. El creyente está lla- mado a vencer personalmente, a pesar de sus debilidades y de las debilidades de la comunidad. Véanse Rom 8,35-38; 1 Cor 15,57.

El ‘árbol de la vida’

En Éfeso existía un árbol sagrado de Artemisa y en esta carta se ‘contesta’ fuertemente este árbol pagano.

El ‘árbol de la vida’ nos lleva al árbol del paraíso (Gen 2,9) y hace referencia al ‘árbol de la vida’ de Ap 22,2. También hace alu- sión a la Cruz, ya que en la teología judeo-cristiana la cruz era comparada a un árbol’. ‘Podrá alimentarse del árbol de la vida o eucaristía, entrar en intimidad con Dios y participar ya de la ple- nitud de su vida eterna’ (Francisco Contreras, Apocalipsis, p. 71).

ÉFESO

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4. Agradecemos a la Iglesia el haber incorporado en las Vísperas de la Liturgia de las Horas himnos del Apocalipsis que nos ayudan a conectar con el estilo de oración de aquellos cristianos de la segunda generación que sufrían dolorosa per- secución y se refugiaban en la liturgia para aferrarse a Dios y a los hermanos.

El ‘Paraíso de Dios’. Hubo un paraíso y habrá otro, el defini- tivo, que lo hemos incoado ya aquí. Dios, la Verdad, promete el bienestar. Nos habla de su casa definitiva. Esto llena de consuelo gratificante al cristiano.

* * *

Pro memoria:

Al terminar la carta hacemos memoria de algunos puntos im- portantes:

Cristo mira a ‘su’ paraíso, a lo que será nuestra casa definitiva y promete plenitud de vida como la que proporcionaba el árbol del paraíso.

Para llegar a este paraíso nuevo de Cristo propone a la comu- nidad de Éfeso:

– Ser fiel.

– Luchar tenazmente contra las dificultades. – Mantenerse fiel en la pureza de su doctrina. – Saber ‘resistir activamente’ en todo momento.

– Estar siempre entonado/a, manteniendo el primer amor. No ir hacia atrás.

– Si se ha caído en la cuenta de que se ha aflojado, volver lo antes posible al amor primero.

– Está llamada a ‘vencer’.

Y..., ¿mi Iglesia... es Éfeso?

Si quieres aplicar este mensaje a tu Iglesia (parroquia, comu- nidad, grupo...) te propongo un método.

Entresaca de esta carta los puntos que estás viviendo en tu ex- periencia cristiana. Este ejercicio te ayudará a personalizar la carta.

¿FUERTES O DÉBILES?

Para compartir en grupo:

Si compartes en grupo esta reflexión, obtendrás excelentes resultados. Las preguntas para el grupo podrían ser las siguientes (u otras que las pones tú):

1. ¿Qué puntos de esta revisión de vida me afectan a mí..., a mi grupo parroquial..., a mi comunidad cristiana y religiosa? 2. ¿En qué hay que ser intolerante hoy?

3. ¿Qué criterios de discernimiento disponemos hoy para dis- cernir quiénes son los ‘falsos’?

4. ¿Quiénes son los que relativizan la doctrina de Cristo y van en pos de otras doctrinas?

Para personalizar el mensaje en la oración:

Puesto ante Dios, ¿me encuentro mejor o peor que años atrás? respecto a:

1. La vida de oración: (la Eucaristía, la Liturgia de las Horas, la oración personal).

2. La vida de fraternidad. Cada día que pasa, ¿siento que amo más a mis hermanas/os?

3. La vida de misión (apostolado). ¿Cómo vivo la ‘dignidad de la persona’ que encuentro en mi camino? ¿vivo con entusias- mo la transmisión del Evangelio?

(Nota: la dinámica es distinta si se quiere trabajar sobre las 7 Iglesias en una reunión parroquial o de comunidad, o si se asimi- la el mensaje en clima de ejercicios espirituales, en silencio y reco- gimiento).

ÉFESO

ESMIRNA

(Ap 2,8-11)

P

OBRES Y CALUMNIADOS

,

PERO FUERTES EN EL

S

EÑOR

Carta a la Iglesia de Esmirna (Ap 2,8-11)