El Apocalipsis fue un don de Dios que les dio fuerza y luz en la hora de la prueba. Por la respuesta valiente que dieron a las per- secuciones se ve que fue un don oportuno y necesario. El Apoca- lipsis hizo ver a la Iglesia que en esta tierra Dios no le depara un camino de triunfo, sino de vía crucis. Le hizo ver que pertenece- rán al Reino en tanto en cuanto aguanten activamente la persecu- ción. El Apocalipsis no habla de ilusiones dulzonas, sino más bien de crisis profundas. El Apocalipsis niega todo posible concordato con la política, y nos advierte que si somos fieles a la doctrina del Señor Jesús, los políticos nos perseguirán, unos solapadamente, otros desde la tribuna. Y sucede esto porque las bienaventuranzas de Jesús son anticulturales para los gobernantes. Pero al final, aunque nos aplasten, ‘¡venceremos!’ es el slogan del apocalíptico cristiano. Cierto.
“Es preciso acudir al Apocalipsis para comprender la realidad actual que vivimos” (Föster).1
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1. Es muy sugestivo a este respecto el libro del Padre Daniel FOUCHER, Brûlante actualité de l’Apocalypse, Éditions de Montligeon, 2000. Nos parece oportuno reproducir el texto de la contraportada de este libro. Se trata del tes- timonio de Dietrich Bonhöffer, en vísperas de ser ejecutado, que ilumina espléndidamente lo que venimos diciendo:
La situación de nuestros días se parece a la de Juan, aunque la persecución sea más refinada y solapada. Dios va desapareciendo de nuestro mapa político y cultural. En los medios de comunica- ción social apenas se habla de Dios.
En la Europa de raíces cristianas ha nacido una Constitución en la que se ha logrado hacer desaparecer toda vinculación a Cristo.
Es sobradamente conocida por parte de todos la descristiani- zación de nuestro pueblo. De hogares profundamente cristianos no han salido hijos cristianos. La inmensa mayoría de los jóvenes prescinden de la Iglesia, muchos adultos la han abandonado, excepto en los funerales, la influencia de los medios de comuni-
¿FUERTES O DÉBILES?
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¿Cómo pasar de la desesperación a la esperanza?
Vivimos un período de turbulencias, como los Cristianos perseguidos en la época de Domiciano (95). Las mismas preguntas, las mismas angustias: ¿Ha ganado Jesús la partida de verdad? El Mesías tenía que habernos traído la paz y comprobar lo que está sucediendo en nuestro mundo. ¡Y esto sigue! ¿Por qué no interviene con fuerza contra el Dragón para salvar a los suyos que se sien- ten abandonados? ¡Esto va a terminar mal!
Juan, desterrado en la isla de Patmos, nos da su respuesta de una impresio- nante actualidad. Yo he visto a Cristo resucitado. Viene a visitarnos en la prue- ba. ¿Estamos dispuestos? El combate corre el riesgo de ser terrible y mortal. El creyente convencido, sabe a priori que Dios no puede sino salir ganando. Esto es aún más evidente porque el Cordero degollado está siempre vivo. “¡Con-
fianza, yo he vencido al mundo!” (Jn 16,33). Para unos la derrota es fatal.
Para otros, “¡LA VICTORIA ES SEGURA!”.
Éste fue el último mensaje de Dietrich Bonhöffer, teólogo protestante, en un mundo aparentemente abandonado de Dios. Pudo hacer llegar este mensaje a uno de sus amigos ingleses, George Bell, obispo inglés de Chiches- ter. Al día siguiente, 9 de abril de 1945, fue ahorcado por los nazis. Fin del texto de la contraportada.
cación hacen que la descristianización y la increencia vayan amparándose en grandes sectores de nuestra población.2
También hoy si vivimos y anunciamos en su pureza el mensa- je auténtico de Jesús y nos entregamos a la defensa de los dere- chos de toda persona humana, sobre todo de los pobres e indefen- sos (pensemos en los inmigrantes), si vivimos como primer refe- rente la dignidad de la persona humana libre con todo lo que ello conlleva, si defendemos el puesto que Dios debe ocupar en nues- tra sociedad, el poder político (cualquiera que sea) nos perse- guirá y su propaganda nos alcanzará. Pero los cristianos tenemos la respuesta en el mensaje de Jesús. Juan, el autor del Apocalipsis, no cree en los concordatos.3
¿FUE Y SIGUE SIENDO ACTUAL ELAPOCALIPSIS?
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2. Véase en mi artículo ‘La difícil esperanza nuestra’ en Iglesia Viva, n. 177, 1995. pp. 213-223 lo que escribo sobre La New Age (Nueva Era), la Postmoder- nidad, el mundo de los Mass-media, el entorno eclesial, familiar. Lo allí escri- to vale también para hoy, aunque en estos once años hayan aparecido nuevos areópagos, entre los que descuella la globalización que nos ofrece a los cristia- nos desafíos importantes.
3. El texto que sigue nos ayudará a entender mejor lo que venimos dicien- do. Es de Martin Luther King:
‘Podéis hacer lo que queráis, pero nosotros seguiremos amándoos... Meted- nos en las cárceles y aún así os amaremos. Lanzad bombas contra nuestras casas, amenazad a nuestros hijos y, por difícil que sea, os amaremos también. Enviad, en las tinieblas de la media noche, a vuestros sicarios a nuestras casas, golpeadnos, y aún estando moribundos, os amaremos. Enviad a vuestros pro- pagandistas por todo el país para decir que no estamos ni culturalmente ni de ningún otro modo preparados para integrarnos en la sociedad y os seguiremos amando. Pero llegará un día en que conquistaremos la libertad y no sólo para nosotros: os venceremos a vosotros y conquistaremos vuestro corazón y vues- tra conciencia y de este modo nuestra victoria será doble.
También hoy existe una crisis interna fuerte, y tal vez, cansan- cio.4
La crisis proviene tanto del exterior como del interior. No olvi- demos nunca que la vida del cristiano es ‘lucha’, y que, aunque nos metan en la cárcel, el apocalíptico sabe que Cristo va a ser el Vencedor. Estamos acercándonos a un tiempo en que el Apo- calipsis será el libro de referencia, ya que ningún libro de la Biblia nos ayudará tanto como éste a ser fuertes en las contrariedades.
¿FUERTES O DÉBILES?
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4. En una conferencia en la Convención de la Federación nacional de los Consejos presbiterales, Timothy Radcliffe hablará de la crisis de confianza que sacude a la Iglesia y del desconcierto de un determinado número de presbíte- ros. Origins del 27 de mayo 2004.