3 8 Al Ángel de la Iglesia de Esmirna escribe: Esto dice el Primero
ESTÁN CADA DÍA MEJOR
Carta a Tiatira
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18Escribe al Ángel de la Iglesia de Tiatira: Esto dice el Hijo deDios, cuyos ojos son como llama de fuego y cuyos pies pare- cen de metal precioso. 19Conozco tu conducta: tu amor, tu fe, tu
espíritu de servicio, tu resistencia activa; tus obras últimas sobre- pujan a las primeras. 20Pero tengo contra ti que toleras a Jezabel,
esa mujer que se llama profetisa y está enseñando y engañando a mis siervos para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos.21Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quie-
re arrepentirse de su fornicación. 22Mira, a ella voy a arrojarla al
lecho del dolor, y a los que adulteran con ella, a una gran tribula- ción, si no se arrepienten de sus obras. 23Y a sus hijos, los voy a
herir de muerte: así sabrán todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los corazones, y yo os daré a cada uno según vuestras obras. 24Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, que no
compartís esa doctrina, que no conocéis “las profundidades de Satanás”, como ellos dicen, os digo: No os impongo ninguna otra carga; 25sólo que mantengáis firmemente hasta mi vuelta lo que
ya tenéis. 26Al vencedor, al que se mantenga fiel a mis obras hasta
el fin, le daré poder sobre las naciones; 27las regirá con cetro de hie-
rro, como se quebrantan las piezas de arcilla. 28Yo también lo he
recibido de mi Padre. Y le daré el Lucero del alba. 29El que tenga
oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.
Tiatira es la menos importante de las 7 ciudades y la menos conocida, pero la carta escrita a la Iglesia de Tiatira es la más lar- ga de todas y una de las que más luz arroja para nuestro momento actual. Estamos ante una comunidad que vive grandes valores cristianos. Aunque dentro de ella viva una persona influyente que esté haciendo mucho daño y que, además, cuente con seguidores, la mayor parte de la comunidad se encuentra cada día mejor. El obstáculo grave y pernicioso que existe en esta Iglesia no le ha hecho perder a la mayoría ni la luz ni la comunión entre los her- manos. No sé cómo se las arreglaron.
Por eso Cristo le dice que continúe viviendo como hasta ahora. La Iglesia vive en un ambiente obrero; aun con el quiste interno negativo, es una comunidad estupenda. Fiel en el amor mutuo, en la fe, en el espíritu de servicio, en el aguante activo (=resistencia activa), sus obras últimas aventajan a las primeras. Sólo tiene un descuido: que es tolerante con esa mujer influyente, a quien le da el nombre de Jezabel, que ha conseguido adeptos para su causa y que está resultando muy negativa.
Algunos datos históricos
Tiatira está a 70 km de Pérgamo. Fue fundada por seléucidas con soldados de Alejandro Magno y sus familias en el tercer siglo antes de Cristo. Ciudad sin prestigio, con gente humilde. En 190 a.C. fue conquistada por Roma. Era célebre por su artesanado y por su comercio, en especial, por la ‘púrpura’ (Hech 16,14: Lidia era de
¿FUERTES O DÉBILES?
Tiatira). Trabajaban también con cerámica. Era, pues, una villa obrera. A un cristiano que necesitaba vivir de su trabajo le resultaba muy difícil no compartir los banquetes de sociedad, banquetes que muchas veces terminaban en idolatría. Había en Tiatira dos templos peligrosos para la fe cristiana: uno al dios Apolo (el dios sol e hijo de Zeus) y otro a la diosa Artemisa, así como el recinto famoso a la si- bila oriental Sambata. Carecían de templos a los emperadores. Esta comunidad cristiana no llegó a ser numerosa. La cristiandad dejó de existir en el siglo II d.C.
¡Habla el Señor’
v.18. Escribe al Ángel de la Iglesia de Tiatira: Esto dice el
Hijo de Dios, cuyos ojos son como llamas de fuego y cuyos pies parecen de metal precioso.
Sólo aquí encontramos en el Apocalipsis la expresión ‘Hijo de Dios’. Este ‘Hijo de Dios’ tiene ojos que son como llamas de fuego, alusión evidente a la visión inaugural del cap. 1,14-15. Los antiguos pensaban que para una buena visión no era suficiente la luz exter- na, sino que se precisaba una luz propia procedente de los mismos ojos. Jesús, Hijo de Dios, cuyos ojos son ‘llamas de fuego’ tiene una luz tan potente en los ojos que ve hasta lo íntimo del corazón; por eso no se le escapa nada de lo que sucede en esta comunidad.
‘Pies de metal precioso’. Pueden darse dos interpretaciones:
1. Se trataría de un metal durísimo para simbolizar a Cristo que quiebra a sus enemigos, aun a los más fuertes.
2. Se hablaría de un metal transparente, resplandeciente. Así se haría referencia a la luminosidad y transparencia de Cristo, que penetra hasta lo íntimo del corazón.
TIATIRA
v.19. Conozco tu conducta: tu amor, tu fe, tu espíritu de
servicio, tu resistencia activa; tus obras últimas aventajan a las primeras.
El elogio a la Iglesia de Tiatira es el más extenso de todas las Iglesias. Es interesante anotar que dos Iglesias con serios proble- mas (Éfeso y Tiatira) poseen a la vez la lista más larga de ‘buenas obras’.
En Tiatira vivían:
– el amor: vivían el amor mutuo como lo quiere Jesús. La pri- mera actitud cristiana es el compromiso en el amor, en un amor que es participación del amor trinitario y, a la vez, manifestación visible de afecto a los demás. Véase el anexo sobre ‘Lo único necesario’ (pág. 150).
– la fe: hay una íntima relación entre amor y fe. Solo el que cree en Jesús y en su Palabra será enseñado y guiado por el Espíritu y, en consecuencia, será fiel. El que se ‘obsesiona’ por Cristo sentirá la fuerza para serle fiel.
En 1 Jn 3,23 encontramos un mandamiento que incluye este binomio de fe y de amor.
– el servicio. Véase: Juan 13,2-20, el lavatorio de los pies; Rom 15,25-31; 1 Cor 16,15; 2 Cor 8,4 y 9,1.
Para los griegos gentiles la noción de servicio era humillan- te. En Tiatira, sin embargo, los cristianos viven como herma- nos en auténtico servicio de diakonía. Véase también Hech 11,29; 1 Pe 4,10.
– la resistencia activa (hypomoné) en las adversidades, que eran muchas. (Véase la explicación amplia sobre esta virtud en el comentario de la carta a Filadelfia (3,30).
– las obras últimas que superan a las primeras. La comunidad ha vivido ya un tiempo de experiencia y puede hacer una revisión y comparar el presente con el pasado y ver en qué
¿FUERTES O DÉBILES?
se encuentra mejor que antes. Hay una antítesis respecto a lo que sucede en Tiatira y en Éfeso. En Éfeso se ha perdido el amor primero. Aquí, en Tiatira, aquel amor primero va creciendo. No sólo es fiel, no sólo persevera, sino que pro- gresa y, por ello, cada día se encuentra mejor.
v.20. Pero tengo contra ti que toleras a Jezabel, esa mujer que
se llama profetisa y está enseñando y engañando a mis siervos para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos.
El problema es serio: Una mujer que pertenece a la Iglesia perturba el ambiente, vive dentro de la comunidad y se hace lla- mar profetisa. Se le da como nombre un pseudónimo: Jezabel. En el A.Testamento se habla negativamente de esta mujer: véase 1 R 16; 16,31ss; 18,4.13. 21-25ss; 1 R 9,29-30. Jezabel es la espo- sa del Rey Ajab, de origen fenicio. Al nombre de Jezabel va unido el nombre del culto a Baal que ella promovió con todas sus fuer- zas, a pesar de las protestas de los profetas Elías y Miqueas. Con este elocuente pseudónimo, el vidente de Patmos se refiere a una señora bien determinada y de mucha influencia y que, pasando por profetisa, introdujo en la comunidad cristiana confusión en torno a las comidas, favoreciendo también una vida erótica. Esta señora conocía los ‘secretos de Satanás’ y relativizaba la radica- lidad evangélica. ‘¿Por qué hay que romper con todo lo que no sea cristiano?’, se decía, ‘¿por qué no se puede dar culto al empe- rador y así ganarlo para Cristo?’. ‘¿Por qué no se puede comer lo ofrecido en los sacrificios paganos, ya que lo que hacemos con el cuerpo no mancha el alma? La Iglesia de Éfeso trabajó con ener- gía contra esta doctrina de los Nicolaítas. Tiatira no ha procedi- do de la misma manera y tolera a Jezabel, que está haciendo daño en algunas personas.
TIATIRA
Pero esta actitud no repercute en la mayoría de la comuni- dad.1
v.21. Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no
quiere arrepentirse de su fornicación.
Cristo quiere el arrepentimiento inmediato de esta mujer y le concede un tiempo para ello. Pero ella no quiere arrepentirse. Se siente segura de sus dones espirituales y orgullosa de su éxito. No quiere cambiar de conducta.
v.22. Mira, a ella voy a arrojarla al lecho del dolor, y a los
que adulteran con ella, a una gran tribulación, si no se arre- pienten de sus obras.
Recibirá un castigo: una enfermedad en el lecho del dolor. En el A.Testamento Jezabel termina de muerte desastrosa: cfr. 2 R 33,37.
Los que no se arrepientan en Tiatira de ese pecado terminarán mal como ella, nos dice Juan. Con esta amenaza Cristo exige, por última vez, el arrepentimiento, actitud con la que se descubre a Dios Padre misericordioso y se pone a tono con Él. Como en este caso no hay arrepentimiento, el castigo se llevará a cabo. No se trata de excluirle de la Iglesia, sino de abrirle los ojos.
El ‘adulterio’ hay que tomarlo aquí en sentido figurado. Los ‘adúlteros’ quieren seguir a Cristo y a la vez a esta mujer; no lle- gan a ser ‘herejes’, pero quieren servir a dos señores; esto es impo- sible, para Jesús. ¿Llegarán a arrepentirse? Cristo espera aún su conversión.
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1. Si quieres leer otra versión distinta sobre esta señora ‘Jezabel’ y sobre el porqué del antagonismo entre ella y Juan, puedes leer el artículo de Mercedes NAVARROPUERTO, ‘Jezabel, un conflicto eclesial’, en Reseña bíblica, n. 27, año 2000, pp. 21-30.
v.23. Y a sus hijos, los voy a herir de muerte; así sabrán
todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los
corazones, y yo os daré a cada uno según vuestras obras.
Respecto a sus hijos, a los que hacen causa común con la madre, Jesús es claro y tajante: ‘los voy a herir de muerte’. Recordemos lo que sucedió con el primer hijo de David y Betsabé (Véase 2 Sam. cap. 11-12). Los ‘hijos’ son todos aquellos que han aceptado ple- namente la doctrina de esta mujer y en los que no se percibe nin- guna posibilidad de arrepentimiento. No se ve otra solución que la desaparición. Vemos que Cristo es radical en cuanto a la pure- za de la doctrina y de la vida, y esto lo tienen que saber todas las Iglesias. Tiatira ha dado un gran escándalo. Las demás Iglesias conocían el ‘caso Jezabel’ y conocerán también lo que le sucedió (véase también Jer 11,20; 12,10; 22,21; Sal 7,10; Sab 1,6; 1 Tes 2.4: Rom 8,27. Lo mismo se dice en Ap 22,12; Mt 16,27).
el que sondea los riñones y los corazones...
En aquella época se pensaba que la sede del pensamiento era el corazón y la sede del amor los riñones.
y yo os daré a cada uno según vuestras obras.
En el Nuevo Testamento lo que cuenta son los ‘hechos’ y no las ‘teorías: véase Mt 25,37; Lc 10,29ss: 1 Jn 3,18; Sant 2,2-4.
Cristo les dará lo que hayan merecido.
v.24. Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, que no com-
partís esa doctrina, que no conocéis “las profundidades de Satanás”, como ellos dicen, os digo: ‘No os impongo ninguna otra carga’.
TIATIRA
Se dirige a los miembros de la comunidad que se mantienen fieles a la doctrina de Jesús. Tenían su ‘quiste’ en casa, pero su tra- bajo de discernimiento fue bueno: la referencia constante al Evan- gelio y a las obras. A los cristianos de verdad de Tiatira no les co- rrompieron ‘las profundidades de Satanás’, que conocían los segui- dores de Jezabel según decían ellos (véase 1 Cor 2,10; Rom 11,33). Estos sostenían que los hombres espirituales tienen que conocer las cosas profundas de Satanás, es decir, las ceremonias de inicia- ción paganas y las prácticas inmorales. Aunque el hombre espiri- tual participe en ellas, si es de verdad ‘espiritual’, estas prácticas satánicas no les afectarán, y así demostrarán su superioridad.
‘no os impongo ninguna otra carga’.
Estas palabras del Señor nos hacen ver la talla espiritual de la mayoría de los que integraban esta comunidad. A pesar de la pre- sencia y del quehacer de Jezabel, éstos están bien y tienen que seguir con lo que ya viven y les ha recordado antes.
v.25. ‘sólo que mantengáis firmemente hasta mi vuelta lo
que ya tenéis’.
Cristo está contento de la vida y manera de proceder de estos cristianos de verdad de Tiatira. No les impone nada. Deben seguir así, como hasta ahora. No deben dar ningún paso hacia atrás, nunca. Tienen que mantener con fuerza las virtudes antes men- cionadas (v.19), síntesis de lo que espera Cristo de ellos.
v.26. Al vencedor, al que se mantenga fiel a mis obras hasta
el fin, le daré poder sobre las naciones:
Es vencedor en Tiatira el que en medio de las dificultades se mantiene firme hasta el final; ése adquiere autoridad (exusia) sobre todas las naciones. Ése será el vencedor, el que poseerá a
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Dios hasta el final; no es suficiente vencer de vez en cuando, sino siempre. El hombre piensa que tiene autoridad independiente- mente de Dios; sin embargo aquí Cristo dice que es Él quien da al que es fiel autoridad sobre las naciones.
v.27. las regirá con cetro de hierro, como se quebrantan las
piezas de arcilla.
Este ‘regirá’ (poimainein) puede tener dos sentidos: apacentar o destruir. Aquí hay que traducirlo con el sentido de destruir. En el Salmo 2,9 será el Mesías quien ‘machacará con cetro de hierro’; en el Apocalipsis el verbo es impersonal, señalando así a los cris- tianos que fieles a Cristo serán sus asesores en el juicio final. El paganismo camina hacia un fracaso final estrepitoso. Al final de los tiempos nos uniremos a Cristo para regir a las naciones, que se desharán como trozos de arcilla. Véase Dan 2,31-45 donde una enorme estatua viene destruida por una piedra que golpeó los pies que eran parte de hierro y parte de arcilla. El Apocalipsis desea tengamos presente constantemente este texto de Daniel, ya que todos los imperios de este mundo tienen los pies de arcilla.
v.28. Yo también lo he recibido de mi Padre. Y le daré el
Lucero del alba.
No se ha encontrado todavía ninguna explicación satisfactoria a esta imagen del ‘lucero del alba’. Algunos acuden a la astrología. Otros dice que el ‘lucero del alba’ es el sol y se fijan en la visión
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2. En el ‘Exultet’ de la Vigilia del Sábado Santo llamamos a Jesús ‘Lucifer matutinus’. A partir de la Edad Media se da este nombre a Satanás, apoyándo- nos en la traducción de la Vulgata: ‘Lucifer’. En 2 Cor 11,15 Pablo llama a Satanás ‘ángel de la luz’. Es probable que Juan llame a Cristo ‘lucero del alba’ en contraposición a ‘Apolo’, uno de los dioses adorados en Tiatira a quien se le llamaba ‘Lucero de la mañana’.
inaugural de Ap 1,16. Otros dicen que es una expresión de Cristo: véase 2 P 1,19, donde Jesús recibe el nombre de ‘Lucero de la mañana’.2
Pro memoria:
La vivencia que caracteriza a un cristiano ha de ser un amor fraterno a fondo, cimentado en una opción de fe en Cristo.
Este amor fraterno bien entendido y bien vivido es la base de las restantes virtudes del cristiano, es decir, de la diakonía (=ser- vicio), la resistencia activa (=hypomoné) y de que ‘las obras últi- mas sobrepujen a las primeras’.
No se deben imponer nuevas cargas al que vive centrado en el amor, pues ‘ha cumplido la Ley’: Rom 13,10; Gal 5,14, ‘ha alcan- zado la perfección 1 Jn 2,5.
Hay que estar alerta para que no se filtre en la Iglesia nada que no sea Cristo. El criterio para ello es la confrontación de su vida concreta con el amor de ágape del N.Testamento, como dirá la Didaché.
A veces la enfermedad es un instrumento eficaz en la pedago- gía de Dios.
Aunque existan dentro de la comunidad problemas muy serios, hay que salir ‘vencedor’ siempre, viviendo la hypomoné activa- mente.
Para compartir en grupo y aplicar el mensaje a la Iglesia en la que vivo:
¿Qué vivencias cristianas y qué controles se requieren para que una comunidad esté cada día mejor, aunque haya problemas muy serios dentro de ella?
¿FUERTES O DÉBILES?
Para personalizar el mensaje en la oración:
¿Es el v.19 reflejo de mi vida?
¿En cuál de las cuatro notas he de profundizar?
¿Alguno de mi comunidad entorpece activamente el segui- miento a Cristo? ¿Cómo compartir con él/ella lo que sucede?
¿Cómo ser fuertes en la comunidad si existe un problema de envergadura como en Tiatira?
TIATIRA
SARDES
(Ap 3,1-6)
L
OS QUE CREEN ESTAR BIEN,
PERO
“
ESTÁN MUERTOS”
Carta a Sardes