Éste es un nuevo giro de un antiguo dicho: Si doy a una mujer hambrienta un
pescado, no estará hambrienta. Si le enseño cómo pescar, nunca sentirá hambre. Sin embargo, si creo condiciones para que ella misma se enseñe a pescar, nunca sentirá hambre y podrá mejorar su autoestima.
La autoestima está en el corazón de todas las relaciones humanas y de la productividad en las empresas. Por ejemplo:
■ Trabajo de equipo. Las dificultades surgen debido a la rigidez y a la po-
sición defensiva que se crean, no por las diferencias entre los miembros, sino por poca autoestima y el temor a la exposición.
■ La resolución de conflictos depende de manera similar de anular la rigi- dez y lograr que las personas vean el conflicto como una complicación lógica para que la solucionen juntos los miembros del equipo.
■ La resolución de problemas se bloquea cuando una persona está ansio- sa por quedar expuesta o está decidida a tener la razón o muestra otra clase de comportamiento defensivo que surge de un respeto de sí mismo deficiente.
■ El liderazgo depende centralmente del conocimiento de sí mismo, que a su vez requiere de una autoestima lo bastante potente como para re- conocer las debilidades y sentirse cómodo porque los demás lo conocen. ■ El elogio por el desempeño tiene éxito hasta el punto en que cada perso-
na se siente reconocida por su fuerza o por sus debilidades y por quién es, por medio de la dignidad saludable, de desear no culpar, en favor de la resolución mutua del problema.
■ Los centros de trabajo libres de daño y enfermedad pueden lograrse también mediante el conocimiento de sí mismo.
■ La calidad. Los programas con calidad tienen éxito cuando las agendas personales basadas en una autoestima deficiente se manejan con efecti- vidad para dar libertad al equipo de resolver en verdad los conflictos. ■ La diversidad puede celebrarse cuando las amenazas al concepto de sí
mismo de grupos "diferentes" se mitigan.
Puesto que el funcionamiento productivo y eficiente depende de una autoestima excelente, la empresa puede capitalizar al mejorar la autoestima. Desde este punto de vista, el objetivo de la empresa ideal es lograr la mayor autoestima para el mayor número de empleados. Si todos los empleados tienen mucha autoestima, inevitablemente, la empresa será productiva y exitosa.
Sin embargo, la empresa no puede proporcionar autoestima a las perso- nas. El proporcionar empleo o alimento o dinero se compara en ocasiones con incrementar la autoestima de una persona. Aunque estos actos son vir- tuosos, no necesariamente están relacionados con la autoestima aumenta- da. Un hombre hambriento al que le dan comida ya no siente hambre, mas no necesariamente tiene un sentimiento mejor sobre su propia habilidad para alimentarse a sí mismo. Esto no quiere decir que no debemos ser genero- sos. Sólo deseo indicar que estos actos no siempre tienen como resultado una mayor autoestima.
Es muy común la idea de que ayudar a alguien es darle algo que pien- so tiene valor. Muchos de nuestros fracasos en las relaciones se deben a que
damos algo que nosotros deseamos dar y nos sorprende que la persona que recibe muestre resentimiento. Este resultado es consecuencia de no preo- cuparse por investigar lo que es de valor para esa persona. El dar porque deseamos que otras personas nos consideren generosos no es en verdad generosidad. Típicamente, esto es resultado de una autoestima pobre. Si en verdad nos sentimos generosos, nos preocupamos por averiguar lo que la persona que deseamos ayudar considera útil. Mi enfoque está en ser útil, no en ser visto como útil.
Para que una acción social o personal resulte efectiva para mejorar la dignidad, debe meditarse cuidadosamente. Ayudar es una de las bellas artes. Si deseo ayudar a alguien a que mejore su autoestima, debo ser lo bastante ingenioso como para crear condiciones dentro de las cuales la persona de- sarrolle sus propias habilidades y venza sus temores de no ser adecuada (recuerde la anécdota anterior del pescado). Es la experiencia de hacer y ser algo que anteriormente no me sentía capaz lo que nos hace sentir una autoestima mayor. Por lo tanto, aunque la empresa no pueda proporcionar a los empleados una autoestima superior, puede crear las condiciones den- tro de las cuales resulta más fácil que ellos mejoren su propia dignidad. La tabla siguiente describe estas condiciones.
Objetivos del ambiente de una empresa ideal
Para lograr el objetivo de que las La empresa facilita una atmósfera personas se sientan... de...
Con vida Participación Autónomas Libertad Conscientes de sí mismas Franqueza Importantes Reconocimiento
Competentes Otorgar poder Agradables Humanidad
La tabla menciona los vínculos especificados entre la dignidad indi- vidual y la atmósfera de la empresa adecuada para proporcionar estos sen- timientos individuales. A continuación proporcionamos más detalles sobre estas dimensiones.
Para el individuo, el objetivo es mejorar en forma continua las seis di- mensiones que definen la dignidad.
■ Sentirse con vida. Estoy plenamente vivo. Me utilizo bien. Tengo ener- gía. No estoy aburrido.
■ Autonomía. Elijo mi propia vida. Soy autónomo y poseo libre de terminación. Me siento libre y no restringido. Soy responsable de mí mismo.
■ Conciencia de sí mismo. Digo la verdad a mí mismo y a los demás. Estoy consciente de mí mismo. Estoy consciente de que tengo un inconsciente y me esfuerzo en forma constante para ser más consciente. No me enga- ño a mí mismo.
■ Importancia. Me siento importante. Soy una persona importante. Soy diferente.
■ Competencia. Me siento competente. Puedo enfrentar las situaciones que se presentan en mi vida.
■ Agradabilidad. Me siento agradable. Disfruto mi propia compañía. Me agrada la persona que soy.
Para la empresa, el objetivo es crear una atmósfera que fomente la autoestima de todos los empleados, en especial, por medio de los factores siguientes:
■ Participación. La empresa ofrece participación plena en su negocio. Yo, el empleado, no deseo (no se me pide) participar en todas las activida- des, pero tengo la oportunidad y estoy invitado a hacerlo. Me mantienen informado de las actividades de la compañía y estoy incluido en las acti- vidades adecuadas en las que deseo tomar parte.
■ Libertad. Gozo de la confianza para determinar el mejor curso de acción a seguir.
■ Franqueza. La empresa y yo somos totalmente francos uno con el otro. No tenemos secretos (excepto secretos industriales o de seguridad) y no me reprimen. Todas las preguntas son respondidas con verdad y en for- ma total.
■ Reconocimiento. La empresa me conoce y me reconoce. De acuerdo con la política, en forma rutinaria, la empresa tiene conocimiento del valor y las habilidades de cada empleado.
■ Poder. Tengo poder pleno y hago todo voluntariamente. Participo en las decisiones finales sobre todos los asuntos que conozco bien y que más me afectan.
■ Humanidad. La empresa me aprecia y reconoce como persona y anima los contactos sociales.