SEGUNDA PARTE – ESTUDIO DE CASO
5.2.3) A NÁLISIS ETNOGRÁFICO Y DOCUMENTAL
El análisis del Barrio de Santa Bárbara a partir de la documentación existente ha permitido plantear algunas cuestiones generales a nivel de toponimia, poniendo especialmente de relieve el gran valor patrimonial y etimológico de los topónimos más tradicionales del barrio.
I. En relación con la referencia Santa Bárbara y el carácter religioso del barrio.
La referencia Santa Bárbara, que da nombre al barrio y a algunas de sus principales avenidas y lugares, constituye un símbolo singular que recoge las dos principales características del lugar: su origen militar y su carácter popular y obrero. Jiménez de Gregorio, en su análisis de la toponimia de la provincia de Toledo, expone el origen de la referencia a la virgen mártir de Santa Bárbara, patrona del Arma de Artillería y del Cuerpo de Bomberos y presente con frecuencia en los dichos populares.
SANTA BÁRBARA: El primero un hagiotopónimo, referido a la Santa que nos libra de las tormentas. Del rayo. Recordamos lo que de niño decíamos ante ella: "Santa Bárbara bendita/ que en el cielo estás escrita/ con papel y agua bendita/ en el ara de la Cruz/ Paternoste, Paternoste/ Amén Jesús". Patrona del Arma de Artillería y del Cuerpo de Bomberos. Fue una virgen mártir de Nicomedia, capital de Bitinia en el Asia Menor. (Jiménez de Gregorio, 2001:238)
Tomando en consideración el origen de la denominación, resulta coherente que se escogiera este hagiónimo para designar al barrio construido en las proximidades de la
Academia de Infantería y con numerosos edificios religiosos en su interior. A este respecto, cabe señalar que el Barrio de Santa Bárbara es un barrio profundamente
religioso. Santa Bárbara se construyó alrededor de una serie de ermitas de gran
tradición, como enuncia Martín Gamero.
Adonde quiera, pues, que tendamos la vista, por cuantas sendas y vericuetos conducen a la población, no detienen el paso vestigios o ruinas (…) de esos templos que la piedad toledana levantaba en medio de sus sitios de recreo.
Si nos dirigimos al oriente, en primer término tropezamos de una parte con los recuerdos de la antigua ermita de Santa Lucía, situada junto a los palacios de Galiana en las huertas del Rey, la cual dejó de existir a causa de una inundación a fines del siglo XVI (…), de otra parte vemos sobre una pequeña eminencia alzarse al humilde santuario de la virgen y mártir Santa Bárbara, construido en los principios del siglo XVII, arruinado después muchos años y reparado recientemente.
Más arriba de este, bañada por las cristalinas aguas de un arroyuelo vergonzante, estuvo la ermita de Nuestra Señora de la Rosa, divina aparición de aquellos lugares, a quien la devoción levantó hace tres siglos un templo (…) (Gamero, 1857)
La referencia al “humilde” santuario de la virgen y mártir de Santa Bárbara se traduce hoy en el carácter popular y obrero del barrio. También, queda patente el carácter religioso del barrio no solo en sus iglesias y ermitas, sino también en la hagiotoponimia que se introduce en el callejero del barrio a mediados del siglo XX (referencias a todo tipo de advocaciones marianas bien documentadas en la obra de Julio Porres).
II. Sobre la función residencial del barrio.
El topónimo Barrio de Santa Bárbara se presenta en la literatura como referencia a un barrio moderadamente envejecido, de carácter periférico y muy consolidado como barrio residencial, para el que los vecinos reclaman la mejora de sus viviendas por encima de equipamientos o la protección de su patrimonio inmaterial.
Dentro del conjunto de la ciudad, el envejecimiento es también fuerte en los barrios de mediados del siglos pasado: la Reconquista, Palomarejos y Santa Bárbara, lo que favorece la existencia de un parque residencial susceptible de ser movilizado pronto en el mercados a través de la venta o del alquiler, aunque tan solo sea por efectos del relevo generacional. Además, todavía queda algo de suelo de viviendas sociales y de “canon” de los años 50 necesitados de renovación, como “Corea”, San Antón, San Martín y Santa Bárbara. Con ello se daría al mismo tiempo satisfacción a muchos de sus vecinos que llevan años reclamando la mejora de estas viviendas (Zárate, 2007).
A pesar de la prioridad de la función residencial, se tiende a relacionar Santa Bárbara
fundamentalmente con la Estación de Tren, haciéndose referencia a ideas del lugar como barrio de estación o barrio de acceso a la ciudad histórica. En este sentido, queda patente, por un lado, el importante papel de la propia estación como elemento fundamental del barrio a nivel de referencia espacial y de símbolo identitario para la comunidad vecinal y, por otro lado, la consolidación del barrio como núcleo periférico cuyo crecimiento se ha proyectado hacia el barrio de Santa María de Benquerencia, con un paisaje propio de los crecimientos residenciales de los últimos años.
En definitiva, construcciones tradicionales y nuevas edificaciones amparadas en los diferentes planes urbanísticos han ido configurando poco a poco la imagen actual de este barrio toledano, que en los últimos años ha seguido creciendo y se ha ido desarrollando con nuevas zonas residenciales, nuevos equipamientos comerciales y de servicios y nuevas infraestructuras, experimentando un notable cambio con la llegada a Toledo de la línea de Alta Velocidad en el año 2000, algo determinante para la ciudad y para un “barrio de
Estación”120 como es, y siempre ha sido, Santa Bárbara. (López-Covarrubias 2013)
Pese a la heterogeneidad paisajística y el crecimiento eminentemente residencial del barrio, el topónimo Barrio de Santa Bárbara ha evolucionado para integrar las distintas realidades que presenta el barrio, que queda claramente delimitado por sus límites físicos121. Esta claridad de la referencia permite hablar de un perfil social concreto del barrio (vecinos modestos y vitales).
(…) el barrio sigue creciendo y dando muestras de vitalidad, poblado de vecinos modestos, pero emprendedores y deseosos de poseer vivienda propia construida por ellos mismos. (Porres 2002)
III. Sobre el valor patrimonial del barrio.
Aunque Santa Bárbara no se consolidase como barrio hasta mediados del siglo XX, sí existía en el paisaje histórico de Toledo, lo que lo diferencia de otros barrios que sí se construyeron en esa época sin ningún valor histórico en su interior, como Palomarejos
o, más tarde, Buenavista. Este hecho pone de relieve el ya señalado valor histórico y patrimonial del barrio.
Numerosos hallazgos de restos arqueológicos delatan la presencia romana en los terrenos que actualmente comprende el barrio de Santa Bárbara. Los pilares del puente de Alcántara o los restos del Acueducto son prueba de ello.
Los árabes culminaron y dieron nombre al puente y ocuparon la Huerta del Rey (…)
Aunque la tradición hortelana en esta parte de la vega del Tajo ha podido existir desde época carpetana, fue sobre todo a partir del siglo XII cuando comienzan a establecerse pequeños asentamientos dedicados a la explotación y el cultivo de hortalizas, principalmente en las conocidas como Huerta de la Isla y Huerta del Rey. (…) los cronistas del siglo XVI alaban estos parajes diciendo que en ellos se cultiva todo tipo de hortalizas y se crían los mejores cerdos de España. (…)
Aparece en algunos grabados de 1566 pequeños núcleos urbanos ubicados en las laderas del Castillo de San Servando, posiblemente formados por viviendas de la servidumbre del mismo alrededor de pequeñas cantinas o pasadas (…) (López-Covarrubias, 2013)
Se podría reconstruir la historia de la ciudad a partir del análisis histórico de los terrenos del Barrio de Santa Bárbara, aunque a nivel patrimonial no tenga especial interés respecto a otros barrios de la ciudad. En todo caso, no se puede obviar el valor
121 A diferencia de lo que sucede en los demás barrios analizados, en el caso de Santa Bárbara no existen
zonas de pertenencia ambigua a este u otro barrio. Todo lo que queda dentro de los límites físicos del barrio pertenece a Santa Bárbara, como figura, por ejemplo, en el Plan de Ordenación Municipal de 2007 que se refiere a las zonas más abandonadas del barrio como Santa Bárbara Este-Paseo de la Rosa
(refiriéndose área industrial noreste del barrio) o Zona no consolidada de Santa Bárbara (zona norte del barrio, en el entorno del Palacio de Galiana).
histórico y artístico de edificaciones como la Estación o la Academia de Infantería, presentadas en la literatura toledana de forma recurrente como hitos representativos de distintas etapas artísticas de la ciudad.
“Conserva la ciudad de Toledo, entre sus innumerables obras de arte, un bello ejemplo de arquitectura decimonónica: la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos que, junto con la Estación de Ferrocarril, o el Monumento del Cristo de la Vega, completan una etapa esencialmente historicista y ecléctica.” (Muñoz Barragán, 1992:5)
Otros edificios y monumentos de interés patrimonial ya reseñados, como el Castillo de San Servando o la Fuente de Cabrahígos, apenas se encuentran referenciados y, en su caso, convenientemente explicados en la literatura de la ciudad.