SEGUNDA PARTE – ESTUDIO DE CASO
5.1.3) A NÁLISIS ETNOGRÁFICO Y DOCUMENTAL
El análisis del conjunto del Barrio de San Antón a partir de la documentación existente ha permitido plantear cuatro cuestiones generales sobre el barrio a nivel de toponimia:
I. En relación al topónimo de San Antón, su significado y su alcance.
El topónimo Barrio de San Antón tiene su origen en el antiguo Convento y Hospital de San Antón, localizado frente a la Ermita de San Eugenio, donde se acogía y curaba específicamente a los enfermos del fuego de San Antón, producido por el cornezuelo
de centeno (Porres 2002, López-Covarrubias 2013). La noción de San Antón se
presenta asociada a distintos topónimos e ideas del lugar en la documentación de referencia consultada. El historiador Julio Porres se refiere a este lugar como barrio o paraje muy consolidado, pese a no figurar en el callejero oficial.
“Barrio o paraje de San Antón: inmediato a la carretera de Madrid, prolongación de las Covachuelas y que, gracias a las cesiones municipales de terrenos propios, se comenzó a poblar a principios del siglo actual, antes que el de Santa Bárbara (…) La institución a la que debe su nombre no existe desde hace siglos. Pero el topónimo persiste inalterable (aunque, naturalmente, no figure en ningún callejero oficial)”.(Porres 2002)
Por su parte, López-Covarrubias presenta San Antón102 como prolongación del ensanche.
“San Antón (…) Como prolongación natural del arrabal de las Covachuelas, a partir de mediados
del siglo XIX y en torno a los edificios históricos que aparecen prácticamente alineados a lo largo del camino a Madrid, van a ir surgiendo pequeños núcleos vecinales de características propias, casi independientes.
En abril de 1863 el pleno municipal del Ayuntamiento de Toledo aprueba un proyecto para la construcción en Santa Bárbara de un barrio de viviendas para gente humilde con fondos de la beneficencia municipal. Consecuencia de este plan es la ampliación de las barriadas de las Covachuelas, San Antón y San Martín.
El impulso definitivo se produce a comienzos del siglo XX en las inmediaciones de la ermita de San Antón103, gracias a las cesiones de terrenos de propios por parte del Ayuntamiento toledano, que consiste en transmitir la parcela en usufructo a cambio del pago de un canon o cantidad anual. Sobre esta parcela el adquiriente construía su vivienda con medios y recursos propios, lo que convertía al vecino en propietario de la vivienda pero no del suelo.” (López-Covarrubias, 2013:127-128)
Como se puede apreciar en los dos fragmentos, la referencia San Antón se presenta en la literatura toledana asociada al carácter histórico y social del barrio, un barrio eminentemente obrero y con un significativo sentido de pertenencia vecinal, manifestado en la persistencia del nombre y la actividad vecinal y social existente en el barrio (“el topónimo persiste inalterable aunque no figure en un callejero oficial”, “pequeños núcleos vecinales de características propias”).
Por otro lado, la referencia de San Antón es muy distinta a nivel administrativo. El Ayuntamiento de Toledo diferencia en el topónimo una zona antigua y una zona nueva refiriéndose al Barrio de San Antón y Avenida de Europa, tanto a nivel de padrón como a nivel de servicios y equipamientos, tal y como se puede apreciar en el Plan de Ordenación Municipal y otra documentación de la Administración Local (fig. 82 y 83).
102 Este segundo autor establece unos límites muy precisos del barrio: el Hotel María Cristina- antiguo
Hospital de San Lázaro; la Costanilla de San Lázaro, la Avenida de Europa hasta la linde sur del Instituto de Enseñanza Secundaria, el Cementerio, la Avenida de Madrid hasta el primer puente, y la Estación de autobuses.
103 Es reseñable que incluso el propio autor se refiere a la Ermita de San Roque por su nombre popular
Figuras 82 y 83. Mapas de secciones censales (izquierda) y de distritos administrativos (derecha) de Toledo. Las secciones censales que constituirían parte de San Antón sin ningún tipo de duda serían los ámbitos 05021 y 05016. El distrito administrativo de San Antón-Avenida de Europa lo constituyen, para el Ayuntamiento de Toledo, estos dos ámbitos más el 05001, el 06002 y el 05024, limítrofes. Esta consideración territorial dota de un valor complementario a San Antón, que pasa a ser el topónimo más consolidado del entorno, por encima de otros más tradicionales como Covachuelas (sección 06002, que no figura como barrio). Fuente: Ayuntamiento de Toledo (Plan de Ordenación Municipal) y Documento de Diagnóstico técnico- cualitativo de la Auditoría municipal de sostenibilidad en el municipio de Toledo para el desarrollo de la Agenda 21 Local, en el marco de la Red de Ciudades y Pueblos Sostenibles de Castilla-La Mancha. Escala original no especificada.
La Asociación de Vecinos “La Verdad” de San Antón, una de las más antiguas de
Toledo, propone un área de referencia del topónimo San Antón que integra tanto el arrabal tradicional y su centro histórico como el entorno de la Avenida de Europa, dos espacios muy diferentes cuyos centros geográficos aproximados son la histórica Ermita de San Roque y el reciente Centro Comercial Zoco Europa respectivamente (AAVV “La Verdad”, 2014).
II. El valor hagionímico del barrio.
San Antón se presenta como un barrio con un marcado carácter religioso en su origen, ampliamente remarcado con la multiplicidad de hagiónimos e instituciones de índole
religiosa existentes en su entorno. Martín Gamero ilustra el eje cristiano que articula el barrio en sus primeros indicios de existencia.
“(...) viniendo al camino de Madrid, se nos ofrecerán la ermita de San Antón, de cuyo fundador nos ocupamos más atrás, la de San Eugenio, que se cree erigida en el siglo XII, en los tiempos del arzobispo Juan I, sucesor de aquel santo prelado de la silla toledana, con motivo de la traslación de un brazo del mismo traído a Toledo en hombros del emperador Don Alfonso y sus dos hijos, los reyes Don Sancho y Don Fernando, el 12 de enero de 1156, y por último la de Nuestra Señora del Buen Alumbramiento y Señor San Roque, recién reparada, aunque todavía no habilitada para el culto.” (Gamero, 1857)
El carácter histórico y devoto del barrio, así como su consolidación histórica en el ensanche norte de Toledo, queda patente en el tradicional valor simbólico del patrón del lugar en la ciudad (San Antón es, sin duda, uno de los principales ‘santos’ de la ciudad, al nivel de San Ildefonso o Santa Bárbara) y en la persistencia de un consistente entramado de hagiotoponimia histórica (San Roque, San Antón, San Eugenio, etc.) y otras referencias de origen histórico en el centro del barrio (Canteros, Bachilleres). La Ermita de San Roque, ejerce de icono del barrio en la medida que ha cumplido la función de centro social del barrio desde el origen del mismo. La parroquia que alberga se denomina Parroquia de San Julián (Porres 2002), aunque tanto la ermita como la parroquia se conocen generalmente como “de San Antón”. Este hecho dota a la referencia de San Antón de un valor identitario complementario, pone de manifiesto la centralidad de la ermita en la construcción de la idea del barrio de San Antón. López- Covarrubias expone la importancia histórica de la Ermita en el entorno:
“También sobre el Cerro de la Horca se encontraba la Ermita de San Roque (popularmente
conocida como Ermita de San Antón), levantada en honor del santo y contra la peste. Quedó abandonada en 1810, pero al sufrir Toledo en 1855 una nueva epidemia de cólera, se recogieron limosnas y se reconstruyó el edificio, abriéndose al culto (…) en 1857. Desde 1973 es sede de la parroquia del barrio”. (López-Covarrubias, 2013)
III. La transformación demográfica, fundamentalmente un incremento y
rejuvenecimiento de la población del barrio, ha dejado su impronta en la toponimia.
El Nomenclátor de Entidades del Municipio de Toledo y su Población de 1940 diferencia, en lo que se correspondería hoy con el Barrio de San Antón, distintos
ámbitos que, entonces, alojaban a 873 habitantes104. El Padrón Municipal de Habitantes de Toledo, indica que en 1990 el barrio contaba con 1.775 habitantes, mientras que en la actualidad la cifra, estable en los últimos años, alcanza los 7.659 habitantes (Ayto. Toledo a 1 de enero de 2013).
El masivo incremento de población del barrio a partir de los años 90 ha redundado en la transformación de la estructura demográfica de San Antón, donde el vecino tradicional del barrio “de toda la vida” constituye una minoría. Si en las décadas
anteriores San Antón era apenas un grupo de casas no muy grande, pero sí
consolidado y dotado de personalidad propia, en el momento actual la imagen de San Antón ha experimentado en un corto periodo de tiempo una transformación muy notable, dejando su impronta en la toponimia.
Por un lado, se han generado paisajes toponímicos muy contrastados. Frente a zonas que han mantenido intacta la toponimia heredada de la historia rural y urbana del barrio hacia el este del mismo, la nueva toponimia urbana del entorno de la Avenida de Europa ha sustituido a las denominaciones de los antiguos parajes rurales
favoreciendo la prevalencia de referentes nuevos como Avenida de Europa, Zoco
Europa o Parque de las Tres Culturas, topónimos cargados de valor como marcas comerciales pero con escaso o nulo valor patrimonial, en detrimento de
denominaciones como Cerro de la Horca105 o Campos de Don Gregorio de mucha
mayor tradición, cuya desaparición ha venido aparejada de la destrucción del
104 Resulta de interés la toponimia del barrio en este histórico nomenclátor, que diferenciaría en San
Antón los siguientes ámbitos: Barrio del Aserradero (según López-Covarrubias op. cit, el barrio de la entrada desde Madrid), el Barrio de San Antón, el Barrio de San Eugenio, el Caserío del Cementerio, el
Polígono (entorno de la Plaza de Toros) y la Fábrica de Safont. La transparencia de la toponimia en este caso presenta San Antón como un barrio eminentemente obrero (“aserradero”, “fábrica”, “polígono”), funcional (“cementerio”) y devoto (“San Eugenio”, “San Antón”), que aún hoy constituirían algunos de sus rasgos característicos.
105 El Cerro de la Horca también ha sido conocido como Mirador del Greco (Porres 2002), aunque la
difusión de ambos topónimos perdió fuerza tras la inauguración del nuevo cementerio municipal en 1893. La referencia Mirador del Greco dota de un cierto valor artístico al lugar, que se presenta como paisaje propio del genial pintor griego. El paisaje, sin duda, constituye uno de los valores que hacen de
patrimonio material que denominaban106 y el patrimonio inmaterial que albergaban (Martín Aguado, 1979).
Sin embargo, por otro lado, las zonas más antiguas del barrio han visto reforzado su carácter patrimonial e histórico e, incluso, han visto positivamente renovada su imagen gracias a una cierta preocupación por los valores patrimoniales más tangibles, tanto desde los propios vecinos como desde la administración local. El caso más paradigmático de lo señalado es la Ermita de San Eugenio, edificación de gran valor
patrimonial ubicada en los aledaños de la Calle Marqués de Mendigorría,
incomprensiblemente abandonada en el momento actual (López-Covarrubias, 2013). Se trata de una ermita del siglo XII, de gran valor cultural y arquitectónico.
“En 1156 llega a Toledo el brazo derecho del santo enviado por Luis VII, a quien se le solicitó cuando su peregrinación a Santiago de Compostela. Los restos se detienen en el lugar de la ermita de San Eugenio, edificada ya, o quizá después, para conmemorar este hecho.
(...) La ermita citada en el siglo XII. Está situada en el camino de Madrid y se cita como lugar de reposo cuando el traslado del brazo (1156), pero se cree más bien que la comitiva debió parar en este sitio y después edificarse la ermita para conmemorar el hecho.
(...) En el siglo XVI se restauró y amplió añadiendo el patio de la entrada principal (...) Se conserva de la parte más antigua el ábside románico-mudéjar formado por dos cuerpos de ventanas en hilera, el inferior de arcos de herradura doblados y apuntados interiores y el superior formado de arcos de herradura apuntados interiores y el superior formado de arcos de herradura apuntados trasdosados por arcos polilobulados, cuyas formas pertenecen claramente al mudéjar toledano, de tan fuerte influencia árabe.” (López Torrijos, 2014)
En 1970 el Ayuntamiento decide asignar el nombre de Paseo de San Eugenio al antiguo
Camino del Cementerio (Porres, 2002), poniendo de relieve la existencia de esta edificación que, sin embargo, ha quedado en un segundo plano tras la propia Ermita de San Antón107.
La toponimia del centro histórico de San Antón y su entorno, en general, es testimonio histórico de las distintas épocas que ha vivido el barrio: Camino a Madrid se ha transformado en Avenida de Madrid; San Antón y San Roque están representados de
106 O simplemente, ha sido el resultado natural de la evolución natural del barrio, como en el caso de la
actual Avenida del General Villalba, que fue una de las antiguas cañadas principales de la Mesta (sic. López-Covarrubias op. cit).
107 Y es también ejemplar del marcado carácter de San Antón como barrio popular y obrero el hecho de
que los vecinos consideren como Ermita de San Antón, icono central del barrio, a una Ermita de San Roque sin apenas valor arquitectónico y cultural, pero articuladora históricamente de la vida social del barrio, antes que a la valiosa Ermita de San Eugenio, que apenas mencionan y muchos ni siquiera conocen.
manera recurrente como patrones del barrio en su entramado toponímico en odónimos como Bajada de San Roque, Plaza de San Antón, Travesía de San Roque o
Calle de San Antón; existen topónimos representativos de determinadas fases históricas como Salto del Caballo, Callejón de Obras Públicas, calles Talleres y Polígono, etc.
IV. Se aprecia la existencia una toponimia específica de las fuentes
documentales modernas y relacionadas con la ordenación, que emplean denominaciones propias de un barrio de carácter periférico, obviando las denominaciones de carácter patrimonial.
La heterogeneidad de la toponimia de San Antón permite dos lecturas contrapuestas del barrio en su ordenación urbana. En general, la documentación de los planes de ordenación recientes ignora el carácter histórico y patrimonial del barrio y emplea fundamentalmente toponimia nueva o artificiosa que refuerza el carácter periférico del barrio. A modo de ejemplo, el derogado Plan de Ordenación Municipal de 2007
denomina a la zona de casas bajas en el entorno de la ermita como Zona no
consolidada de San Antón (POM Toledo, 2007). Este tipo de referencia toponímica, ni oficial ni popular, podría tener una intencionalidad muy específica, transmitiendo la idea de que este barrio se trata de un ámbito en proceso de transición y transformación que requiere de planificación con urgencia108.
En la presentación del mencionado Plan de Ordenación Municipal de Toledo, se incidió en el carácter periférico del barrio a través de la toponimia más reciente, presentando,
por ejemplo, el ámbito de San Antón con la denominación de Zona de Avenida de
Europa (Muelas y Parrilla, 2008). La referencia San Antón apenas se utilizó, únicamente para denominar al parque forestal.
108 En efecto, desde el 2004 se está produciendo una agresiva transformación del lugar y se están
perdiendo importantes valores paisajísticos por la rápida renovación edificatoria, como insinúa la toponimia.
Resulta especialmente relevante el papel protagonista de la referencia Avenida de Europa en el planeamiento toledano. Este topónimo, con el término Europa, ejerce de referente fundamental en el entramado de nombres de países y capitales de la zona oeste del barrio, facilitando su consideración como espacio central en el imaginario vecinal.