El acceso a la educación superior, -en especial a la universitaria- se ha convertido desde hace algunos años en uno de los temas controvertidos tanto en el ámbito de las universidades como en la sociedad en su conjunto. Históricamente ha estado asociado a la modalidad, democrática o no, vigente en el país y en las universidades en cada momento. Así, el ingreso abierto y sin restricciones ha prevalecido en etapas de gobierno y universidades democráticas durante la segunda mitad del siglo XX. Esto ocurrió con el peronismo -ya que en 1952 se establece el régimen de ingreso irrestricto-, con los gobiernos democráticos entre 1958 y 1966, con los gobiernos peronistas de 1973-76 y, nuevamente, con la recuperación de la democracia en 1983. En los períodos de gobiernos militares (1955-1958, 1966-1973 y 1976- 1983) se implantaron regímenes de exámenes de ingreso, a veces con cupos muy limitadores. En particular, durante la última dictadura militar se reflejó en la reducción de la matrícula universitaria y en el incremento de la no universitaria, que no estaba sometida a ingresos restrictivos y con cupos.
En la Argentina no existe una prueba nacional común para todos los ingresantes –como ocurre en muchos otros países de América Latina y Europa- sino que el acceso es regulado por las propias instituciones de educación superior, ya sean públicas o privadas. Estas regulaciones son muy diferentes según las universidades, facultades o áreas académicas. La Ley de Educación Superior exige para el ingreso como alumno a las instituciones de nivel superior el haber aprobado el nivel medio o el Ciclo Polimodal. Sin embargo, como excepción, la posibilita a los mayores de 25 años que no reúnan esa condición pero que demuestran –a través de evaluaciones que establezcan las jurisdicciones educativas o las universidades- que “tienen preparación y/o experiencia laboral acorde con los estudios que se proponen iniciar, así como aptitudes y conocimientos suficientes para cursarlos satisfactoriamente”. Es de señalar que las universidades que han organizado estas evaluaciones lo han hecho con un criterio equitativo y de razonabilidad.
En los últimos años se ha planteado la posibilidad de una prueba evaluativa final de la enseñanza media, cuyos resultados sirvan para orientar las políticas y regímenes de admisión
a la enseñanza superior. Estas propuestas no han sido efectivamente analizadas y discutidas en todas sus posibilidades y alcances. El rechazo a las mismas por sectores universitarios y estudiantiles se fundamentan en que pueden afectar negativamente a estudiantes provenientes de sectores poblacionales y sociales pobres, que han cursado estudios en instituciones de educación media con menores posibilidades académicas. Estos sectores proponen estrategias de ingreso irrestricto a la educación superior, fundamentándolas en criterios de democratización de la educación.
Parecería conveniente analizar y discutir en forma conjunta tanto la posibilidad de este tipo de pruebas como los regímenes de admisión a la educación superior. Con respecto a pruebas de evaluación de la enseñanza media es de interés considerar la experiencia chilena con la denominada “Prueba de Aptitud Académica”, actualmente en discusión en ese país. Ese tipo de pruebas tiene ya más de cuatro décadas en Chile, con la denominación anterior de Examen de Bachillerato.
Sigal (1995) planteó un panorama de las alternativas según tipos y modalidades de acceso, existentes a mediados de los noventa, que se puede sintetizar de la siguiente manera, ya sea con ingreso irrestricto o con pruebas tanto sin cupo como con cupo:
A - Ingreso irrestricto
i) Sin preingreso:
- Sin curso de apoyo y nivelación
- Con ciclos introductorios que forman parte de la carrera
ii) Con curso de apoyo y nivelación con aprobación presencial (sin examen), generalmente de orientación y reflexión:
De tipo cognitivo
De trasmisión de técnicas de estudio y de habilidades de pensamiento Con etapas de confrontación vocacional
iii) Con cursos y exámenes no eliminatorios pero vinculantes con el plan de estudios:
Las notas se consideran un parcial o un trabajo práctico de materias del plan de
estudios.
Las notas afectan rendir materias correlativas.
B - Ingreso mediante pruebas de examen, sin cupo
i) Con ciclo de nivelación o preingreso con examen (final) ii) Con ciclo de nivelación con exámenes parciales y/o final
iii) Con curso de habilidades del pensamiento (prueba de aptitud) agregándose exámenes cognitivos para carreras específicas.
iv) Ciclos con pruebas de aptitud específicas
C - Ingreso mediante prueba y cupo:
º Curso preparatorio con examen final.
En el relevamiento llevado a cabo por Sigal entre 1994 y 1995, en universidades nacionales predominaban los casos de ingreso irrestricto tanto sin preingreso como con cursos de apoyo y nivelación, aunque hay varios casos en que esos cursos y exámenes no eliminatorios son vinculados con el cursado de asignaturas del plan de estudios.
En julio de 1998, Trombetta (1999) estudió las modalidades de ingreso vigentes a través de una muestra de trece universidades nacionales, en las que están representadas las universidades más tradicionales (UBA, UN La Plata, UN Córdoba, UN Cuyo, Tecnológica Nacional) y las que tienen de una a tres décadas (UN Lomas de Zamora, UN Quilmes, UN La Matanza) y las más recientes (UN Gral. Sarmiento, UN Gral. San Martín, UN Lanús y UN Tres de Febrero)
Entre ellas hay universidades con oferta educativa múltiple y una que se centra en un área disciplinaria (Ingeniería y tecnología, la UTN) y, también, universidades grandes, medianas y chicas. Es decir, que el estudio tomó una muestra representativa del sistema universitario argentino.
En el estudio se muestra la diversidad de modalidades de ingreso adoptadas, según lo planteado por Sigal. En algunas, como la UBA, UN Cuyo y UN La Plata se dan modalidades diversas según facultades; en UN Tucumán ocurre lo mismo según lo afirma Clotilde Yapur. Las denominaciones de los tramos o cursos de acceso son también muy diferentes: Ciclo Básico Común (CBC) en la UBA, ciclos de formación general, de nivelación, de preparación
o aprestamiento universitario, de admisión, de confrontación vocacional, etc. o cursos de ingreso, de nivelación.
Estos ciclos o cursos tienen orientaciones diversas: algunos son de carácter general, socializador o nivelador, otros son orientados, en ciertos casos son simultáneamente de carácter general y orientado y otros son de carácter específico. La mayoría son de carácter pre universitario aunque algunos son de carácter curricular; esto ocurre con el CBC de la UBA, con los de las universidades nacionales de Córdoba y del Sur y con el Seminario Universitario de la UTN.
Las modalidades de ingreso son, en algunos casos, de carácter irrestricto: UBA, UN Córdoba, UN La Plata, UN Sur, UN Lomas de Zamora y UTN. En cambio son de carácter selectivo sin cupo en las nuevas universidades nacionales del Gran Buenos Aires: Gral. San Martín, Sarmiento, La Matanza, Lanús, Quilmes y Tres de Febrero. Esto muestra la predominancia del sistema de ingreso irrestricto en las universidades grandes y tradicionales - más sometidas a la presión de sus federaciones estudiantiles y de su vida política interna- y del régimen de ingreso selectivo en las nuevas universidades del Gran Buenos Aires, menos influenciadas internamente por los estudiantes y otros actores políticos.
Otro aspecto de interés estudiado por Trombetta es la evolución en cuanto al nivel de autoridad del sistema universitario que fija las condiciones de admisibilidad. Con la Ley Avellaneda han sido las facultades; con las leyes del peronismo el Consejo Nacional Universitario, a nivel central; durante los gobiernos militares el Ministerio de Educación; desde 1983 las universidades; con la Ley de Educación Superior las universidades, excepto en el caso de universidades de más de 50.000 estudiantes en que “el régimen de admisión, permanencia y promoción será definido a nivel de cada facultad o unidad académica equivalente” (art.50). Esta evolución muestra una paulatina afirmación del rol de las universidades en relación con las facultades, que era propio de una concepción de “universidad napoleónica” que ha predominado históricamente y que tiende a ser superado. Esto será analizado con mayor profundidad en el capítulo 4; la excepción establecida en el art. 50 sólo refleja una situación planteada en esos momentos entre el Rectorado de la UBA y su Facultad de Medicina, ya resuelta.
Hay casos de facultades -en especial de Medicina- de algunas universidades, en que el ingreso con examen asume, formalmente o no, la categorización de con cupo. En los últimos años esto ha generado situaciones críticas porque la mayor parte de los aspirantes no aprobó los exámenes. En estos casos, la discusión provocó fuertes críticas a la calidad de la formación en el nivel medio y a la articulación entre ese nivel y el superior. Probablemente éste se constituye en uno de los problemas centrales del sistema educativo y, por ende, de la educación superior.
Algunos especialistas plantean que las modalidades de ingreso irrestricto aplicadas - mayoritarias actualmente en la educación superior- son responsables del fracaso de los estudiantes en el primer año de estudios universitarios –del orden del 40 % al 50 %- y, en general, de las bajas tasas de graduación en el sistema universitario, como se verá en el capítulo 5.
Ya se ha señalado que los que sostienen el ingreso irrestricto como estrategia, lo hacen fundamentándolo en los principios de equidad ya que, afirman, de esa manera se facilita la incorporación de jóvenes provenientes de sectores populares, con una formación en la enseñanza media, probablemente, con menores niveles de calidad. Pero al no compensarse esos déficits en el proceso de acceso a la educación superior, se dificulta cumplir con las exigencias de un sistema universitario que los enfrenta con una organización institucional y pedagógica muy diferente a la de los niveles anteriores y, por lo tanto, un alto número fracasa. Contrariando esta afirmación, Sigal (1995) sostiene que “la estrategia del ingreso irrestricto tiene un efecto verdaderamente perverso: otorga credibilidad a una equivocada política de democratización, por lo cual aquellos interesados en que esto se implemente efectivamente, tienden a creer que el problema está solucionado cuando subsiste tan agudo como siempre”.
La discusión sobre el régimen de ingreso a las universidades nacionales debe ser profundizada ya que se constituye en uno de los temas centrales de la agenda universitaria.
En las universidades privadas los criterios vigentes son, también, diversos: aquellas que tienden a una mayor selectividad aplican sistemas de cursos y/o exámenes de ingreso, a veces con cupo. Otras utilizan cursos de ambientación no selectivos o posibilitan el ingreso directo.
En las instituciones no universitarias el criterio predominante es el del ingreso directo, excepto en los casos en que la inscripción supera a las vacantes disponibles, como ocurre en las de mayor prestigio académico.