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Bibliotecas universitarias

In document LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN LA ARGENTINA (página 174-177)

Constituyen un aspecto clave para la investigación y el desarrollo científico y tecnológico del país y para el mejoramiento de la calidad universitaria. Un estudio realizado por la Secretaría de Políticas Universitarias en el año 1994 (Herrera, 1995) brinda un panorama de la situación de las bibliotecas universitarias, tanto de las centrales como de las de facultades, departamentos e institutos.

El porcentaje de bibliotecarios profesionales sobre el total de personal de las bibliotecas era del orden del 30%: 27,6% en las bibliotecas de universidades grandes, el 28,8% en las de tamaño mediano y 29,9% en las de las pequeñas. El 91% del personal que trabajaba en las bibliotecas estaba incluido en las categorías más bajas del escalafón del personal no docente, por lo que percibían salarios inferiores a $400 (el salario actual debe ser similar por el congelamiento de los salarios del sector público); los que ocupaban cargos de dirección de bibliotecas percibían salarios también bajos: del orden de $700. Esto refleja una fuerte discrepancia entre los requerimientos imprescindibles para el puesto y los salarios que se pagan.

En 1994 la utilización de los nuevos recursos tecnológicos para acceso a la información era muy limitado, al igual que la capacitación específica y el dominio requerido del idioma inglés. A manera de ejemplo, sólo el 12,8% de los bibliotecarios profesionales utilizaba modems y sólo el 7%, utilizaba acceso a bancos de datos remotos. No hay información más actualizada sobre la utilización de tecnologías para saber si se mantiene esta situación o ha mejorado.

Tanto la compra de libros como las suscripciones han sido irregulares y han estado afectadas por las respectivas disponibilidades presupuestarias, lo que no ha posibilitado la actualización necesaria del acerbo bibliográfico. Esto es especialmente significativo en cuanto a revistas porque no permite disponer de colecciones relativamente completas. No parece existir, tampoco, una estrategia de adquisiciones compatible con los requerimientos de los avances del conocimiento y de la ciencia. Muchos posgrados no tienen el equipamiento bibliográfico mínimo requerido, como surge de los respectivos informes de evaluación y acreditación.

En los informes de evaluación externa elaborados por la CONEAU se manifiestan, en general, muchas limitaciones en materia de bibliotecas universitarias y equipamientos bibliográficos y de tecnología informática, por lo que, probablemente, subsistan los problemas planteados en el estudio citado de 1994.

El FOMEC ha otorgado financiamiento para proyectos vinculados con bibliotecas universitarias. Ha destinado 21,8 millones de pesos a 33 universidades para transformar las bibliotecas centrales y de facultades en centros de información para docentes, investigadores y estudiantes. Asimismo, ha financiado 11 millones de pesos en la bibliografía a través de proyectos de carácter disciplinario.

El tema de las bibliotecas universitarias ha sido asumido por varios de los especialistas participantes en el Taller. Pérez Lindo señaló que la biblioteca nunca tuvo en la universidad argentina la centralidad que ha tenido y tiene en las universidades europeas y de Estados Unidos, en las que el edificio central en los campus es la biblioteca, que se constituye en un lugar histórico y de encuentro. Agregó que en las universidades no hay políticas y gestión en la información ni cultura de la información y que las bibliotecas universitarias no se ocupan

de generar bases de datos para facilitar los estudios de posgrado y las investigaciones por lo que muchos investigadores deben ir a Estados Unidos y a Europa para reunir información y documentación sobre historia, economía, sociología y ecología de la Argentina. finalmente destacó que en las universidades nacionales se gasta en bibliotecas alrededor del 1% del presupuesto mientras que Naciones Unidas y la UNESCO han recomendado que se gaste entre el 6% y el 12%, por lo que se compran libros si quedan remanentes en otros rubros ya que no hay partidas específicas para ello. Taquíni señaló que sin acceso a bibliografía actualizada no es posible el mejoramiento de la calidad y que en la década 1990-2000 en la que el presupuesto universitario más que se duplicó –pasó de 700 millones a 1800 millones- no se invirtió lo suficiente en bibliotecas, en equipamiento de sistemas y en el refuerzo requerido para investigación científica. Martín destacó la importancia del componente bibliotecas en el SIU –Sistema de Información Universitaria-. (Ver capítulos 4 y 11) Sánchez Martínez también se refirió a esta temática destacando también el aporte del SIU.

6. Editoriales Universitarias26

Del total de 96 instituciones universitarias existentes, 61 de ellas han editado y registrado sus trabajos en la Cámara Argentina del Libro en los últimos tres años: 34 de las nacionales y 27 de las privadas. El total de los títulos editados por todas ellas es de 3.086.

El volumen de publicaciones es muy dispar. EUDEBA -la editorial de la Universidad de Buenos Aires- publicó 366 títulos, a los que habría que agregar las 155 publicaciones de otros organismos de la misma universidad y la importante producción de la Oficina de Publicaciones del Ciclo Básico Común. Otras universidades también tienen un nivel de producción importante: Universidad Nacional del Litoral: 149 títulos; Universidad Nacional de Rosario: 147 títulos; Universidad Argentina de la Empresa: 89 títulos. La universidad Nacional de Formosa y la Universidad de Flores registran sólo 2 ediciones cada una.

La producción editorial universitaria muestra la preponderancia –al igual que en otros aspectos- de las ciencias sociales: el 54% de los títulos (1.670), a los que se pueden agregar 724 sobre economía y afines y 114 dedicados al arte. Sólo 228 son del área de ciencias básicas y 266 sobre tecnología y ciencias aplicadas.

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La información sobre este punto está tomada de un primer avance del estudio sobre bibliotecas universitarias en la Argentina que está elaborando Leandro De Sagastizabal para el IESALC.

La información sobre este punto está tomada de un primer avance del estudio sobre bibliotecas universitarias

Parecería que la mayor parte de las ediciones están orientadas a satisfacer las necesidades de edición de las investigaciones producidas por las propias universidades y por sus profesores, investigadores y graduados. El análisis de las bibliografías de 120 asignaturas en 35 carreras de 17 facultades –llevado a cabo por De Sagastizabal- muestra que es casi nula la inclusión de textos propios de cada universidad.

La revisión de los catálogos permite ver que casi todas las editoriales universitarias tienen en su fondo una colección o serie destinada a rescatar las literaturas locales y regionales y a los estudios agrarios, antropológicos, topográficos y fito-zoo-geográficos también de carácter regional. En muchas regiones y provincias la editorial universitaria constituye el único vehículo para la publicación de la producción literaria y académica local.

Además de las publicaciones registradas de las editoriales universitarias existe un importante volumen de publicaciones no registradas realizadas por los centros de investigaciones y numerosas publicaciones periódicas de ciencia y tecnología editadas en las distintas universidades.

En el año 1995 se creó la Red de Editoriales Universitarias Nacionales (REUN) con el objeto de facilitar, promover y difundir su actividad y de lograr mejoras en materia de comercialización, comunicación y capacitación mutua.

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