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ACCIONES TERAPÉUTICAS DE LOS ANTIPSICÓTICOS

ESQUIZOFRENICO INTRODUCCIÓN

ACCIONES TERAPÉUTICAS DE LOS ANTIPSICÓTICOS

Los productos vegetales forman parte de la medicina hin- dú desde la antigüedad. La psiquiatría accidental mostró inte- rés por ellos a principios de la década del ’50 a partir de resultados alentadores con preparados de rawolfia y luego con la reserpina sintetizada en forma aislada.

Los efectos antipsicóticos, útiles pero relativamente débiles, de la reserpina se deben a su capacidad de depleción de la monoamínas de sus sitios de almacenamiento en las neuronas.

Se la usa en ciertos casos de esquizofrenia resistente, ya que su acción presenta tres fases: una primera de sedación, la se- gunda de agitación y una tercera de atenuación sintomatológica.

A menudo presenta severos efectos secundarios como hipotensión profunda, efectos parkinsonianos, sialorrea, diarrea y sedación.

Los compuestos fenotiazinicos se sintetizaron en Europa a fines del siglo XIX, como parte del desarrollo de las anilinas, como es el azul de metileno. A fines de 1930, se comprobaron las propiedades antihistamínicas y sedativas del primer deriva- do fenotiazinico, la prometazina. Hasta comienzos del ’50, los intentos de tratar la agitación de los pacientes psiquiátricos con prometazina y otros antihistamínicos no tuvieron mayor éxito.

Teniendo en cuenta que la prometazina era capaz de prolon- gar el sueño inducido con barbitúricos en roedores, se introdu- jo la droga como agente potenciador de la anestesia.

Buscando otros compuestos se sintetizo, en 1950, la clorpromazina para producir, además de la potenciación anestésica, la hibernación artificial. Laborit (1950) observo que la clorpromazina no provocaba por si sola perdida de conciencia, pero sí producía sueño y marcada falta de interés en lo que sucedía, acciones que poco después se denominaron ataráxicas o neurolépticas para di- ferenciarlas de las de los hipnóticos-anestésicos, que si producen paralización de las funciones corticales.

Posteriormente, se describieron las propiedades gangliolíticas, ardenolíticas, antifibrilatorias, antiedematosas, antipiréticas, antishock, anticonvulsivantes y antieméticas, ade- más de su capacidad de aumentar la actividad de drogas analgésicas y depresoras centrales.

En 1952, Delay y Deniker iniciaron su uso en los procesos psicóticos. A fines de la década del ’50, Janssen, en Bélgica, sintetizo el haloperidol, sustancia con actividad neurolépticas prácticamente pura, de alta potencia. Carlsson y Lindquist, en 1963, fueron los primeros en asociar la dopamina al mecanismo de acción de los neurolépticos. Poco después se demostró que los receptores dopaminérgicos centrales eran los lugares de fija- ción esteroespecíficos de los neurolépticos.

El denominador común a todos los neurolépticos es su ca- pacidad inhibitoria de los comportamientos inducidos por apomorfina o anfetamina. Cualquier interacción de los compor- tamientos inducidos con la noradrenalina, histamina o serotonina parece ser una actividad secundaria no indispensable para los neurolépticos clásicos o típicos. Cuando los neurolépticos po- seen efectos de neurotransmición no-dopaminérgicos se deno- minan atípicos.

-Esquizofrenia

-Trastornos Delirantes -Psicosis Reactivas Breves -Trastornos Esquizofreniformes -Trastornos Esquizoafectivos -Trastorno Psicótico Inducido -Trastornos Mentales Orgánicos - Trastornos Afectivos

- Trastornos por Ansiedad -Trastornos de la Personalidad -Trastornos Somatoformes

El término neuroléptico fue introducido para caracterizar los efectos de agentes como la clorpromazina y la reserpina en los pacientes psiquiátricos, y así diferenciarlos de otros depresores del SNC. El síndrome neuroléptico consiste en la supresión de los movimientos espontáneos y la conducta compleja, sin altera- ciones de los reflejos espinales y los comportamientos nociseptivos de rechazo.

En el hombre, los neurolépticos causan una notable falta de iniciativa y de interés por el medio ambiente, poca demostra- ción de las emociones e hipoafectividad. Los individuos son capaces de dar respuestas correctas a preguntas directas y parecen tener intactas sus funciones intelectuales. No se obser- va ataxia, incoordinación ni disastria con las dosis usuales.

En los pacientes psicóticos, disminuye la agitación e inquie- tud. Los pacientes retraídos se hacen, a veces, más comunicativos y responden mejor a estímulos externos. La con- ducta agresiva e impulsiva disminuye. Gradualmente, durante varios días, los síntomas psicóticos (alucinaciones, delirio, des- organización del pensamiento) tienden a desaparecer.

Los primeros informes clínicos acerca de la acción de la clorpromazina describían sus efectos neurológicos; bradiqui- nesia, rigidez, temblores, ocasional inquietud subjetiva (acatisia) y síntomas semejantes a los de la enfermedad de Parkinson. Se llego a creer que las acciones neurológicas y antipsicóticas esta- ban tan asociadas que se postulaba una relación causal, preconizándose su provocación como prueba de efectividad del tratamiento antipsicótico. En la actualidad los síntomas Parkinsonianos y extrapiramidales del síndrome neuroléptico son considerados efectos indeseables en el empleo terapéutico de las drogas antipsicóticas.

Por ultimo, los efectos psicofisiológicos predominantes, son muy semejantes en el hombre y en los modelos animales de experimentación: están conservados los reflejos espinales, hay una disminución del comportamiento operativo, las respuestas a diversos estímulos son menos numerosas, mas lentas y de menor magnitud, aunque se conserva la capacidad de discrimi- nar los estímulos.

Las conductas de evitación condicionadas están selectiva- mente inhibidas, no así las respuestas de rechazo o escape incondicionadas. Por ejemplo, el sonido no provoca la evasión de un animal, pero sí la descarga eléctrica. La mayoría de los neurolépticos bloquean la emesis y la agresión inducidas por la apomorfina y, en altas dosis, inducen catalepsia (antagonismo dopaminérgico).

Sin embargo, los nuevos neurolépticos se llaman atípicos, precisamente por su antagonismo con respecto a otros recepto- res, además del dopaminérgico. La dosis del neuroléptico debe ser muy alta para provocar el coma o la muerte.

MECANISMO O SITIO DE ACCIÓN DE LOS