MEMORIA Y EL APRENDIZAJE
INTRODUCCIÓNComo quizás muchos saben, el tema memoria no ha sido un ámbito excluyente de los psicólogos, puesto que ya en la anti- güedad griega encontramos en las obras de Platón y Aristóteles un marcado interés por temas que hoy ubicamos dentro de los estudios actuales del aprendizaje y la memoria (Ferrater Mora,
2002). Es así que el concepto de “facultad psicológica o men-
tal” referido a la memoria reconoce en la filosofía su origen directo.
La psicología, en tanto disciplina científica, comenzó a es- tudiar la memoria a mediados del siglo XIX y el primer ensayo científico fue publicado en 1885 por H. Ebbinghaus. El estudio de los procesos de memoria orientados en un enfoque asimila- ble al que definimos como Psicobiológico (Gomez, 2004) puede remontarnos al 1915, cuando Karl Laslhley inició un proyecto de investigación que le llevaría toda su vida (Kolb y Whishaw,
1986). Laslhey intentaba identificar las localizaciones nerviosas
de los hábitos aprendidos; para este fin en sus experimentos extirpaba partes de la neocorteza cerebral y/o cuerpo calloso con la expectativa de impedir la comunicaciones intracorticales entre las regiones sensoriales y motoras de la corteza.
Durante 35 años este investigador intentó, sin éxito, interfe- rir mediante las lesiones selectivas en las memorias especificas(Kolb y Whishaw, 1986). Así, concluyo en 1950
que ”... no es posible demostrar la localización aislada de un
vestigio de la memoria en ninguna parte del sistema nervioso. Las regiones limitadas puede que sean esenciales para el aprendizaje o para la retención de una actividad especifica, pero .... el engrama está representado por toda la región...” (Kolb y Whishaw, 1986).
Paradójicamente en 1953, solo tres años más tarde William Scoville realizó, casi de manera accidental, uno de los descubri- mientos más significativos para la Psicobiología de la Memoria. Desde el colosal trabajo de Laslhey nadie podría afirmar que la extirpación de cualquier estructura cerebral provocaría que una persona recordase información del pasado lejano pero no del pasado reciente. Scoville había realizado una extirpación bilateral del hipocampo de un paciente conocido hoy como HM. Como consecuencia de esta cirugía HM quedó prácticamente amnésico para todos los acontecimientos que siguieron a la operación.
La operación dañó, selectivamente, el proceso de almacena- miento o recuperación de las memorias nuevas, sin alterar las memorias previamente almacenadas. El caso HM revolucionó el estudio Psicobiológico de la memoria, desplazando el énfasis des- de una búsqueda de la localización del almacenamiento de la me- moria a un análisis del proceso de la memoria. Se estaba, por primera vez, ante la evidencia de que los diferentes tipos de me- moria tenían, a su vez, correlatos neurobiológicos selectivos.
Este descubrimiento demostró la importancia del hipocampo, una estructura bilateral de los mamíferos, en la memoria y apren- dizaje. Es interesante señalar que hasta entonces se creía que la principal función del hipocampo era olfativa (Nieto-Sampedro,
1988). Después de la operación HM experimentó lo que hoy
se conoce como una alteración anterógrada de la memoria.
formar nuevas memorias, pero como contracara la literatura clínica nos muestra al conocido caso S, el hombre que no po- día olvidar.
Este caso, reportado por el psicólogo soviético A. R. Luria, también ha contribuido a formar la idea que hoy se tiene sobre los procesos de memoria. De manera similar al personaje de ficción, creado por la genialidad de Jorge Luis Borges, “Funes el memorioso” el paciente S no podía olvidar, y al igual que este tenia, según Luria, serias dificultades para razonar.
El paciente descripto por Luria parecía no tener límite en su habilidad de recordar. El informe de Luria sugiere que S no poseía memoria a corto plazo, y toda la información la registra- ba en su memoria a largo plazo. De hecho S. estaba preocupa- do por su incapacidad para olvidar e intentó, sin éxito, algunas estrategias para hacerlo.
Todos los abordajes que se precien de psicobiológicos de- berían dar cuenta de un modelo explicativo de cada uno de estos casos extremos. De todas maneras, estos casos clínicos han contribuido, indudablemente, en la clasificación de los ti- pos de memoria que hoy conocemos. La psicobiología ha avan- zado en dirección a identificar los diferentes sustratos neurobiológicos de estos diferentes tipos de memoria.
CONCEPTOS BÁSICOS
Revisaremos en este apartado algunos conceptos y/o princi- pios básicos referidos al tema memoria. Esta revisión tiene como objetivo dotarnos de una adecuada definición terminológica a los fines de poder dar cuenta de los fenómenos que hemos comen- zado a mencionar en la introducción del capítulo.
En primer lugar, intentaremos una definición de memoria a los fines de un consenso teórico que nos permita avanzar en una comprensión más exhaustiva de los fenómenos a describir. El concepto de memoria que utilizaremos en este texto hace referencia a un proceso, que produce un cambio relativamente permanente del comportamiento. Este proceso nunca se obser- va y siempre se infiere.
Así, para nosotros memoria será el proceso por el cual se in- corpora o evoca la información en nuestra mente. En otras pala- bras, memoria es la transformación que se opera en la información en función del paso del tiempo. En definitiva, memoria es la reten- ción o almacenaje de conocimiento, así como su evocación o con- secuencias.
William James, ya en 1890, había distinguido entre lo que él denominaba memoria primaria, que duraba un breve periodo de tiempo, y una memoria secundaria, que definía como “el cono-
cimiento de un anterior estado de la mente una vez que ya no forma parte del conocimiento” (James, 1890). Desde la des-
cripción del caso HM realizado por Scoville y Milner (1953) el concepto de dos o mas sistemas de memoria ha sido central en el estudio psicobiológico de la memoria.
Esta distinción hace referencia a los niveles en que se fija la información; en la actualidad, desde este criterio, se distinguen tres tipos de memoria: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo (Cosacov, 2003).
La memoria sensorial constituye el primer nivel donde se registra la información y hace referencia a su relación con las vías sensoriales o “sentidos”, de tal manera que puede hablarse de una memoria icónica (Imágenes) y ecoica (sonidos). Este registro es sumamente lábil y debe transferirse en menos de un
segundo al próximo nivel de registro por que si no desaparece. El siguiente nivel de registro corresponde a la memoria a corto plazo, la información que llega de los sentidos permanece almacenada durante aproximadamente 20 segundos, pero para que no desaparezca esta información debe transferirse a la me- moria a largo plazo mediante el repaso elaborativo.
Este tercer nivel de registro, memoria a largo plazo, implica el almacenamiento por largo tiempo de la información y en prin- cipio toda la información fijada a este nivel puede ser recupera- da, bajo ciertas condiciones.
Otro criterio que permite distinguir diferencialmente los pro- cesos de memoria toma como criterio demarcatorio la proximi- dad o lejanía de los hechos que se recuerdan. Esto es, se toma un criterio temporal y no espacial. Este criterio surge de las observaciones de la semiología psicopatológica que han distin- guido afecciones diferenciales en los fenómenos amnésicos.
La Amnesia se refiere a la pérdida total o parcial de la me- moria, diferentes observaciones han demostrado que pueden existir afecciones diferenciales en la memoria; de esta manera, la dificultad para recordar hechos anteriores al inicio de la amnesia recibe el nombre de amnesia retrógrada. Consecuentemente, la incapacidad para recordar acontecimientos posteriores al inicio de la amnesia se denomina amnesia anterógrada. Para ejempli- ficar, recordemos que el caso HM, citado en el apartado ante- rior, padecía una grave alteración anterógrada de la memoria.
Es importante señalar que algunos investigadores han descripto un síndrome amnésico no mencionado en estas cate- gorías, que se conoce como Amnesia Global Transitoria; el inicio es repentino e incluye la amnesia retrógrada y anterógrada, y luego suele presentarse una recuperación completa. A pesar de que este síndrome ha sido confirmado por muchos investi-