LA ESQUIZOFRENIA, DESARROLLO Y EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO
LA ESQUIZOFRENIA Y SU DIAGNOSTICO
C.- En ningún momento del período activo de la enfermedad (con delirios,
alucinaciones, trastornos formales del pensamiento, conductas bizarras, etc.) el sujeto cumple totalmente los criterios para un síndrome maníaco o depre- sivo ya sea probable o definitivo.
La primera indicación sobre la posibilidad de distinguir los síntomas en “Positivos y Negativos” procede de las descrip- ciones de Kraepelin y Bleuler. El primero reconoció dos am- plias clases de síntomas que estaban marcados por pérdidas o
déficit y consideró que los últimos eran los mas devastadores síntomas de la enfermedad. Aunque dichos términos no apare- cían en sus escritos, sus descripciones reflejaban estos con- ceptos, y así Kraepelin en su obra Dementia Praecox and paraphrenia describió un amplio rango de alteraciones en la per- cepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje, orientación, voluntad, afecto y psicomotricidad; así como muchos tipos de delirios y alucinaciones, cualquiera de los cuales o varios juntos podrían ocurrir en un caso dado, pero nadie los reunía a todos. Esta implícita distinción en los trabajos de Kraepelin se hizo más explícita en los escritos de Bleuler al dividir los síntomas de la esquizofrenia en “fundamentales y accesorios”.
Sin embargo, esta terminología no comienza con la esquizofrenia, sino que Hughlings Jackson comenzó a utilizar la distinción “positivos-negativos” en 1875, en el contexto de un modelo jerárquico de la función cerebral basado en cuatro condiciones: 1 los síntomas negativos proceden de la lesión que afecta a un hipotético nivel del sistema nervioso; 2 la pará- lisis de un centro mas alto (superior) causa la liberación fun- cional de un centro mas bajo; 3 la no inhibición, sino el funcio- namiento de ese centro mas bajo, origina nuevas formas de comportamiento que son percibidas como síntomas, y 4 los síntomas positivos no pueden ocurrir en la ausencia de sínto- mas negativos.
Si bien Jackson señala las fuentes de sus conceptos bási- cos, como afirma Berrios (1985), no señaló la fuente de la terminología empleada, y en su pretensión de aplicar este mo- delo a la psiquiatría introdujo los términos síntomas positivos y negativos. Él creyó que las alucinaciones y los delirios eran fenómenos liberados y constituían los positivos, mientras que los síntomas negativos, por ejemplo la abulia o el afecto em- botado, reflejaban una difusa pérdida de función.
Mas recientemente, fue Crow (1980) quien dio luz verde a la terminología y a la distinción de los síntomas “positivos y ne- gativos”, y lo que fue más definitivo: formuló la primera tipología en la esquizofrenia, basada no sólo en la fenomenología, sino en la relación de los síntomas predominantes con otras varia- bles clínicas e incluso con hipotéticos mecanismos patofisiológicos.
Como el mismo Crow (1985) comenta, el constructo del
“Doble Síndrome”, en la esquizofrenia procede de los resul-
tados de una serie de investigaciones llevadas a cabo en la División de Psiquiatría en Northwick Park (Inglaterra) entre 1974 y 1978. Algunos de estos trabajos (Johnstone, Crow, Frith, Husband y Kreel, 1976), utilizando las técnicas de Tomografía Computarizada, demostraron que el área cerebral ventricular era significativamente más grande en un grupo de pacientes esquizofrénicos que la misma área en un grupo de pacientes controles. Esta dilatación ventricular no podía ser explicada por alteraciones físicas previas y, además, en los sujetos esquizofrénicos la dilatación ventricular correlacionaba significativamente con la presencia de déficit cognitivos y de
síntomas negativos.
La “Hipótesis de la Dopamina” (Ver Apartado III), a pesar de sus atractivos y viabilidad –según Crow (1985)- no podía explicar el daño intelectual presente en algunos casos, ni por que algunos pacientes no mejoraban a pesar de la medicación con fármacos antipsicóticos. Ni tampoco, si la esquizofrenia se concibe como una forma temprana de demencia, podría expli- carse la existencia de episodios únicos o la efectividad de los fármacos antipsicóticos en unos casos y en otros no.
Por estas razones, Crow (1980) sugirió que el componente del trastorno esquizofrénico relacionado con la remisión de al-
gunos síntomas por el tratamiento con las drogas denominadas antipsicóticas, podría estar relacionado también con los “sínto-
mas positivos”; mientras que los “síntomas negativos” esta-
rían mas relacionados con la existencia de daño intelectual y la presencia de cambios estructurales en el cerebro, por ejemplo el ensanchamiento ventricular.
Estos hallazgos podrían integrarse si se asumía que en la esquizofrenia podían estar presentes más de una dimensión pa- tológica, y específicamente sugirió que en la misma había un componente neuroquímico reversible (quizá relacionado con la transmisión dopaminérgica) y un componente estructural anató- mico irreversible que se relacionaba con la presencia de deterio- ro cognitivo y quizá con un pronóstico más pobre. Estos dos procesos patológicos postulados se relacionan en cada caso con manifestaciones clínicas distintas, conformando dos síndromes en la esquizofrenia: Esquizofrenia Tipo 1 y Esquizofrenia Tipo 2.
El planteamiento, por tanto, del modelo de Crow (1980) ha sido el siguiente: los esquizofrénicos tipo 1, tienen una sintomatología “positiva”que correlaciona con un ajuste premórbido mejor, teniendo, por tanto, mejor respuesta al trata- miento con neurolépticos, funcionamiento intelectual sin daño y un proceso patológico subyacente que es fundamentalmente neuroquímico; y los esquizofrénicos tipo 2, que se caracteri- zan por manifestar una sintomatología predominantemente “ne- gativa”, tienen también peor ajuste premórbido y peor pro- nóstico, alteraciones cognitivas y pueden tener alteraciones ce- rebrales como proceso neuropatológico subyacente.